<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6442353038846759690</id><updated>2011-08-03T05:12:46.475-07:00</updated><title type='text'>Fe bíblica</title><subtitle type='html'>Entradas en forma de fichas sobre la Biblia.
Autor: P. Antonio Rivero LC
Fuente: Catholic.net</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Esteban Godia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10184774951198640185</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6442353038846759690.post-7534323022199454496</id><published>2010-11-05T18:30:00.000-07:00</published><updated>2010-11-05T18:31:27.451-07:00</updated><title type='text'>Cuarta instancia de evaluación</title><content type='html'>CUARTA  INSTANCIA DE EVALUACIÓN&lt;br /&gt;TRABAJO PRÁCTICO PRESENCIAL&lt;br /&gt;COSMOVISIÓN CRISTIANA I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nombres: ………………………………………………………………….……………….….  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consigna:&lt;br /&gt;En relación a dos imágenes de momentos bíblicos, explicar:&lt;br /&gt;1. características del libro a que hacen referencia (contenido, contexto, situación histórica)&lt;br /&gt;2. descripción de la escena bíblica.&lt;br /&gt;3. comentarios al significado del contenido de fe de la imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Enviar por mail a &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;   &lt;/span&gt;estebangodia@gmail.com&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6442353038846759690-7534323022199454496?l=revelacion-biblica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/feeds/7534323022199454496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6442353038846759690&amp;postID=7534323022199454496' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/7534323022199454496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/7534323022199454496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/2010/11/cuarta-instancia-de-evaluacion.html' title='Cuarta instancia de evaluación'/><author><name>Esteban Godia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10184774951198640185</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6442353038846759690.post-3468447548154170604</id><published>2010-09-20T07:30:00.000-07:00</published><updated>2010-09-20T07:32:27.376-07:00</updated><title type='text'>Unidad 7</title><content type='html'>Unidad 7&lt;br /&gt;El Nuevo Testamento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamamos “Nuevo Testamento” a la colección de los 27 libros inspirados93 , escritos después de la resurrección de Jesús. A través de ellos conocemos a Jesús y la vida de la Iglesia en sus inicios. &lt;br /&gt;Todo el Nuevo Testamento gira alrededor de esta “Buena Noticia”: Jesús de Nazareth, nacido de María, por obra del Espíritu Santo, es el Salvador, el Mesías, el Hijo de Dios y Hombre verdadero; ha muerto y resucitado para dar a los hombres una Vida Nueva y para enseñar el camino que conduce a la verdad de nuestra vida y de nuestro destino, que es la gloria del Padre, junto a Cristo Jesús. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ¿Cómo nació en Nuevo Testamento?&lt;br /&gt;Jesús no escribió nada ni de su vida ni de su doctrina. Tampoco mandó a nadie que escribiera su mensaje. Él sólo dijo: “Vayan y anuncien la Buena Noticia a todas las gentes, para que todos los pueblos sean mis discípulos”. Por tanto, el Nuevo Testamento fue, antes que nada, predicado, vivido y celebrado. Solamente en un segundo tiempo, cuando las primeras comunidades vivían y celebraban la fe en Cristo, y los testigos oculares de la vida y palabra de Jesús iban desapareciendo, se sintió la necesidad de poner por escrito esa fe y esa predicación de los apóstoles y discípulos. El Nuevo Testamento fue entonces el resultado de la fe y predicación de las primeras comunidades cristianas. Este hecho es muy importante porque nuestra fe no puede fundamentarse sólo en la Biblia escrita, como lo hacen los protestantes. Es más bien la Tradición (con el Magisterio de la Iglesia) que nos garantiza la verdad de la Biblia y nos transmite todo el depósito de la fe (cf. 2 Tim 1, 13-14)94 .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, el Nuevo Testamento tuvo dos etapas:&lt;br /&gt;a) Una etapa predicada de boca en boca: el núcleo de esta predicación era este: Cristo Jesús, Hijo de Dios, muerto y resucitado. A este núcleo se le llama Kerigma, palabra griega que significa “anuncio, proclamación95” . Este Kerigma seguía este esquema: se recuerda el acontecimiento de Jesús; se interpreta este acontecimiento con las Escrituras; y se llama al compromiso de la fe. Este Kerigma se anunció primero a los judíos y después, por obra de Pablo, a los paganos. El Espíritu Santo fue el gran protagonista de esta etapa predicada del “Evangelio”, inspirando, asistiendo, cuidando la vida y la palabra de los primeros misioneros.&lt;br /&gt;b) Y una etapa escrita: fue un camino largo y complejo. En los primeros años algunas comunidades cristianas empezaron a resumir lo esencial de la predicación apostólica en fórmulas breves y fáciles de retener, que serían los primeros intentos del “Credo”. San Pablo cita una fórmula célebre: “Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras. Fue sepultado y resucitó al tercer día, según la Escrituras. Se apareció a Pedro, luego a los Doce” (1 Co 15, 3-5). Muy rápidamente, al celebrar la Eucaristía, nacerían también las “aclamaciones y fórmulas de alabanza a Cristo” (cf. Fil 2, 6-11; Col 1, 12-20; 1 Tim 3, 16). Así pasaron unos 30-35 años después de la resurrección. Y como los apóstoles iban muriendo, surgió el anhelo de poner por escrito todo, para no perder su memoria. Lo primero que se escribió fue el Relato de la Pasión. Más tarde, los dichos de Jesús, las parábolas y los milagros. Y así nacieron los cuatro Evangelios: primero Marcos, alrededor del año 45; después Mateo y Lucas, alrededor del año 60; por último, Juan, allá por el año 90. San Pablo, desde el año 40 había empezado sus viajes misioneros, fundando comunidades en toda Asia Menor; y para mantener los contactos con ellas, les escribe cartas, aconsejando, amonestando, enseñando, solucionando problemas. La primera que escribió fue el año 51 a los Tesalonicenses. Más tarde, en el año 63, escribió a los Corintios y a los Gálatas. Por tanto, los primeros escritos del Nuevo Testamento no fueron los Evangelios, sino las Cartas de san Pablo. Al inicio, los varios libros del Nuevo Testamento circulaban separadamente por las comunidades cristianas. Poco a poco se fueron juntando estos libros, cuando eran copiados a mano, hasta llegar a conformar todo el conjunto de los 27 libros canónicos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuándo se empezaron a reunir los varios libros, hasta conformar el “Canon” del Nuevo Testamento? &lt;br /&gt;El más antiguo y más importante catálogo de los escritos del Nuevo Testamento fue descubierto en el siglo XVIII por un estudioso, llamado Muratori. El Canon de Muratori data de mediados del siglo II. Este catálogo contiene 22 libros, entre los cuales las 13 cartas de san Pablo. Todavía no es el Nuevo Testamento completo, pero es el primer intento que conocemos de empezar a reunir los varios libros.&lt;br /&gt;Luego tenemos el testimonio de san Justino, que en su primera Apología del año 150 nos dice: “El domingo, todos se reúnen, leen las Memorias de los Apóstoles, que se llaman los Evangelios”. Esto nos asegura que ya a mediados del siglo II estaban reunidos los cuatro Evangelios. El catálogo ya completo de los 27 libros canónicos del Nuevo Testamento lo encontramos hacia el año 400. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Originales o copias? &lt;br /&gt;Los originales de los libros del Nuevo Testamento se perdieron muy pronto, debido a la escasa duración del material (papiro y cuero) en que se escribían, a mano, libros y cartas. Lo que ha llegado a nosotros son copias, muy antiguas por cierto, de pergamino u otro material, en número muy abundante, de varios libros o colecciones. Unos 3.500 manuscritos. Entre las colecciones o códigos más antiguos del Nuevo Testamento en griego podemos recordar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) El código Vaticano (siglo IV) que contiene casi todo el Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.&lt;br /&gt;b) El código Alejandrino (siglo V) que contiene el Antiguo Testamento y Nuevo Testamento e incluso cartas de san Clemente, no admitidas en el Canon.&lt;br /&gt;c) El código Sinaítico (mitad del siglo IV) que contiene todo el Nuevo Testamento e incluso la Carta de san Bernabé y el Pastor de Hermas, no admitidas en el Canon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La versión en latín de la Biblia es la Vulgata, terminada por san Jerónimo en Belén, hacia el año 400. Ya en este momento, los libros del Nuevo Testamento ya estaban completos y posteriormente fue esta versión de la Vulgata la que fue aprobada como oficial en la Iglesia, en el Concilio de Trento, en el año 1570. &lt;br /&gt;Son éstos: los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las trece cartas de Pablo, la carta a los Hebreos, la carta de Santiago, las dos cartas de Pedro, las tres cartas de Juan, la carta de Judas, y por último, el Apocalipsis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;94. Dice san Agustín: “Yo no creería en la Biblia, si no hubiese la Iglesia que me la presenta y me la explica”. &lt;br /&gt;95.  Huellas del Kerigma predicado las podemos encontrar en algunos discursos de Pedro (cf. Hech 2, 14-41; 3, 12-26; 5, 29-32; 10, 34-43) o de Pablo (cf. Hech 13, 16-41) o en el relato de Emaús (cf. Lc 24, 19-27).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entorno histórico y cultural del Nuevo Testamento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los acontecimientos narrados en el Nuevo Testamento van desde el nacimiento de Jesús hasta el año 60-65. Los libros del Nuevo Testamento fueron escritos desde el año 51 (carta de san Pablo a los Tesalonicenses) hasta el año 90-100 (Apocalipsis y carta a los hebreos). Los escritos del Nuevo Testamento nacen dentro de los primeros grupos cristianos organizados en comunidades, surgidas en las poblaciones principales del imperio romano, sobre todo, en las provincias romanas desde Roma hacia Oriente: Italia, Macedonia, Acaya, Asia, Galacia, Cilicia y Siria; es decir, en una zona de cultura helenística cuya lengua era el griego común 96, lengua en la que están escritos todos los libros del Nuevo Testamento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Ambiente histórico en tiempo de Jesús&lt;br /&gt;La vida de Jesús y de los Apóstoles se desarrolló en Palestina, que conocemos en sus grandes partes: Judea, al sur; Samaria, al centro; y Galilea, al norte. &lt;br /&gt;Toda la región estaba en esos años bajo la dominación del Imperio de Roma. Ya vimos en el Antiguo Testamento cómo esta tierra había sido saqueada y conquistada (por los asirios, por los de Babilonia, por los persas, griegos, etc.). Los romanos gobernaron los territorios ocupados con bastante amplitud; dejaron libertad de religión, con tal de que fueran salvados los intereses de Roma y llegara el dinero de los impuestos. También dejaron que las autoridades locales, en nuestro caso el Sumo Sacerdote y el Sanedrín, ejercieran su mando y vivieran con sus leyes, eso sí, bajo la vigilancia de un encargado de Roma. &lt;br /&gt;¿Qué gobernantes tenía Palestina en ese entonces? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) La familia de los Herodes: Herodes el grande 97, y sus tres hijos98 : Arquelao, Herodes Antipas y Filipo. El más vinculado con los hechos del Evangelio es Herodes Antipas.&lt;br /&gt;b) El mal gobierno de los “Herodes” hizo que Roma cambiara su política de Palestina y Siria. El emperador romano, que residía en Roma, nombró un funcionario imperial con el título de Procurador, encargado de gobernar las provincia de Judea y Samaría. El más famoso procurador romano fue Poncio Pilato, que gobernó desde el año 26 al 36. En el norte, en la Galilea, gobernó Herodes Agripa, favorito de los emperadores romanos, hasta el año 44. Persiguió a la Iglesia cristiana (cf. Hech 12, 1-19) y ganándose la simpatía de los judíos, reemplazó a procuradores romanos. &lt;br /&gt;En el año 66 los judíos, en lucha armada, proclamaron la independencia del Estado judío. Roma encargó al joven Vespasiano, futuro emperador, que sofocara el levantamiento en el año 67. La campaña militar duró tres años. Mientras tanto Vespasiano viajó a Roma, por la muerte de Nerón (año 69) y dejó a su hijo Tito el mando en Palestina. Tito, en ocasión de la Pascua del año 70, puso a Jerusalén en estado de asedio. Cinco meses resistieron los judíos atrincherados en la Ciudad Santa. El 10 de agosto del 70 fue el desenlace fatal: Jerusalén fue arrasada, el Templo totalmente destruido, como nos relata el Evangelio: “No quedará piedra sobre piedra” (Mc 13, 1-2). Los habitantes fueron deportados y vendidos como esclavos. El Sanedrín quedó suprimido, el Templo había dejado de existir y ya no se podía celebrar el culto nacional: fue la catástrofe del Judaísmo. &lt;br /&gt;No obstante, los judíos no se dejaron abatir: todavía hubo una chispa de rebelión, que se mantuvo encendida dos años más, en la fortaleza de Massada, al sur del Mar Muerto. Además, el Judaísmo como religión persistía en toda la Diáspora. Allí vivían unidos entre sí, con su organización, conservando intactas sus leyes y sus costumbres religiosas. Desde ese tiempo hasta nuestros días, el pueblo judío ha sido siempre la nación sin patria, respetado por algunos, perseguido por otros. Sólo en el año 1948 los judíos lograron restablecer en Palestina el Estado de Israel. &lt;br /&gt;¿Qué hacían mientras los cristianos? Ya en el año 70 el Cristianismo había roto la barrera de la raza y de la nación judaica, y se proyectaba al mundo grecorromano. Cristo había venido para todos, su salvación abarcaba a todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambiente cultural y religioso&lt;br /&gt;Tres mundos existentes había en Palestina en tiempos de Jesús:&lt;br /&gt;Cultura romana: era opuesta a la mentalidad hebraica. Además, el hecho de que los romanos eran los dominadores hacía que el pueblo judío rechazara de raíz todo lo que viniese de Roma. Entre Roma e Israel había un abismo cultural y religioso muy grande. Roma era el centro de una civilización materialista, sostenida por la disciplina del ejército y gobernada por administradores y bancos. Su dios verdadero era el “Estado”. Tenía, sí, una moral, pero no una religión concreta. No tenía “El templo de Dios”, sino un “Pantheón”, o sea, el templo de todos los dioses, y estaban abiertos a dar la bienvenida a otros dioses.&lt;br /&gt;b) Cultura griega: la cultura griega conquistó el mundo entonces conocido, y su influjo llegó a Palestina. Las primeras comunidades cristianas, fundadas por san Pablo, eran griegas, con mentalidad helenística; esta mentalidad y cultura se refleja en todo el Nuevo Testamento. Esta cultura griega estaba fundada en una concepción ideal del hombre, de su naturaleza y de su libertad. Se caracterizaba por el gusto por las cosas del espíritu. Y encontraba su expresión en el arte, la literatura, la filosofía y la religión. El Nuevo Testamento nació en este ambiente, fue escrito en griego común y recibió en sus escritos muchos influjos de las costumbres y culturas que venían de Grecia. &lt;br /&gt;Cultura judía: Todas las leyes se fundamentaban sobre la “Torah”. El judío era profundamente religioso. Su vida se desarrollaba al ritmo de las celebraciones semanales en la Sinagoga, del culto al templo, y de la oración personal y familiar 99. Además de las prácticas individuales, la religión judía tenía un centro: el Templo de Jerusalén. El templo era el orgullo de la nación judía y el objeto de su amor. Así todo judío, dondequiera que estuviese, se volvía hacia el templo durante su oración. Todo israelita, cumplidos los veinte años, debía pagar su impuesto al Templo. La peregrinación al Templo era la forma más profunda de expresar la propia fe. Acudía a él tres veces al año: en Pascua, Pentecostés y Fiesta de los Tabernáculos 100.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo estaba dividida la sociedad judía? &lt;br /&gt;El Sanhedrín, una especie de Senado que gobernaba todos los asuntos internos; eran unos 70 y se dividían en tres grupos: sacerdotes, ancianos (saduceos) y los escribas (doctores de la Ley). &lt;br /&gt;Los escribas eran los maestros y entendidos sobre la ley y el derecho, guías espirituales de las comunidades judías; orgullosos y omnipresentes, hábiles de discutir y dar sentencias. &lt;br /&gt;Los fariseos, eran una secta religiosa, porque se consideraban separados del pueblo a quien decía ignorante y pecador; defensores de la estricta observancia de la ley y del cumplimiento minucioso de los preceptos; adversos a los romanos, enemigos de los saduceos; estimados por el pueblo por su celo piadoso, su conducta intachable y por su desprecio hacia la ocupación romana. &lt;br /&gt;Los saduceos eran la clase rica y todopoderosa de los judíos; dueños del templo, jefes del Sanhedrín, complacían a los romanos, detestaban a los fariseos por su actitud de fanatismo religioso y político y por razones doctrinales: los saduceos no creían en la resurrección de los muertos; conservadores intransigentes de las tradiciones. &lt;br /&gt;Los esenios, personas que en su afán de purificación, se retiraban en “comunidades monásticas” y hacían vida en común, en el cumplimiento fiel de los Escrituras; vivían normalmente en continencia, en continuas purificaciones cultuales y se dedicaban al estudio y trascripción de los Libros Sagrados; los restos de un “monasterio” de este tipo se descubrieron en Qumrám, cerca del Mar Muerto. &lt;br /&gt;Los samaritanos, grupo religioso asentado en el centro del país, en Samaría y adoraban a Yavé en el templo de Garizim; los judíos los odiaban porque se mezclaron con los extranjeros y los llamaban pecadores. &lt;br /&gt;Los celotes, secta político-religiosa, nacida a raíz de la ocupación romana; eran patriotas nacionalistas, cuyo objetivo era sacudirse de la dominación extranjera; eran como un grupo de guerrilleros que trabajaban en la clandestinidad e intervenían a mano armada contra Roma; protagonizaron las revueltas judías que llevarían a la destrucción de Jerusalén (año 70). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Géneros literarios de los libros del Nuevo Testamento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se agrupan en cuatro tipos o géneros literarios:&lt;br /&gt;a) Evangelios: contienen el Mensaje de Jesús y algunos datos de su vida. El género “Evangelio” se caracteriza por ser, ante todo, una proclamación y exposición del Mensaje y de la Persona de Jesús. El objetivo de estos escritos es afianzar la fe de los seguidores de Jesucristo.&lt;br /&gt;b) Hechos de los Apóstoles: pertenece este libro al género histórico, porque gran parte de su contenido narra la expansión del cristianismo en el siglo I y la formación de las primeras comunidades cristianas por la evangelización de algunos apóstoles, sobre todo, Pedro y Pablo.&lt;br /&gt;c) Cartas: pertenecen al género epistolar. Cada una cuenta con sus partes características: saludo, introducción, cuerpo de doctrina y exhortación y despedida.&lt;br /&gt;d) Apocalipsis: encaja en el género literario de los apocalipsis, muy abundantes en los siglos II a.C. al II d.C. Tiene sus precedentes en escritos del Antiguo Testamento, como Daniel, Isaías y Ezequiel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Jesús de Nazaret, ¿realmente existió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús de Nazaret es el protagonista de todos los escritos del Nuevo Testamento. Los Evangelios aportan datos sobre su vida y exponen una síntesis de su Mensaje. Los otros escritos muestran algún aspecto del Mensaje o narran cómo sus seguidores crearon un nuevo estilo de vida: la de creyentes, hasta formar núcleos de personas, las comunidades cristianas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿existió realmente Jesús o es un personaje de ficción? &lt;br /&gt;Escritores paganos: a principios del siglo II se habla de los llamados “cristianos”, como aquellos que profesan la fe en Cristo, considerado como Dios. Así la carta que el historiador Plinio el Joven, procónsul de Bitinia, escribe en el año 112 al emperador Trajano que “los cristianos se reúnen un día determinado antes de romper el alba y entonan un himno a Cristo como a un dios”101 . Está también Tácito que en sus Anales, hacia el año 115, habla del gran incendio de Roma, atribuido a Nerón en el 64, que culpaba a los cristianos de todo. Aquí está el texto: “Para hacer cesar esta voz, presentó como reos y atormentó con penas refinadas a aquellos que, despreciados por sus abominaciones, eran conocidos por el vulgo con el nombre de cristianos. Este nombre les venía de Cristo, el cual, bajo el reino de Tiberio, fue condenado a muerte por el procurador Poncio Pilato. Esta condena suprimió, en sus principios, la perniciosa superstición, pero luego surgió de nuevo no sólo en Judea, donde el mal había tenido su origen, sino también en Roma, a donde confluye todo lo abominable y deshonroso y donde encuentra secuaces” (15, 44)102 Suetonio, historiador del año 120, refiere que el emperador Claudio “expulsó de Roma a los judíos por promover incesantes alborotos a instigación de un tal Cresto” 103 .&lt;br /&gt;Escritores judíos: Flavio Josefo, historiador judío, en sus Antigüedades judías, escritas hacia el año 93-94, refiere que el “sumo sacerdote Anano acusó de transgredir la ley al hermano de Jesús (que es llamado Cristo), por nombre Santiago, y también a algunos otros, haciéndoles lapidar” (Antiquitates XX, 9, 1). Más explícito es otro pasaje: “Por aquel mismo tiempo apareció Jesús, hombre sabio, si es lícito llamarle hombre; pues hizo cosas maravillosas, fue el maestro de los hombres que anhelan la verdad, atrayendo hacia sí a muchos judíos y a muchos gentiles. Él era el Cristo. Y, como Pilato le hiciera crucificar por acusaciones de las primeras figuras de nuestro pueblo, no por eso dejaron de amarle los que le habían amado antes: pues Él se les apareció resucitado al tercer día después que los divinos profetas habían predicho de él estas cosas y otros muchos prodigios sobre su persona. Hasta hoy dura la estirpe de los cristianos, que tomaron de Él su nombre” (Antiquitates XVIII, 3, 3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Testimonios cristianos: Vienen recogidos en el Nuevo Testamento, conjunto de 27 escritos: cuatro evangelios, los Hechos de los apóstoles, catorce cartas de san Pablo, las siete cartas llamadas católicas (de Santiago, 1 y 2 de Pedro; 1, 2 y 3 de san Juan, y Judas Tadeo) y, finalmente el Apocalipsis. Hay que decir que el Nuevo Testamento no es un libro de historia. Es un conjunto de libros que contiene el anuncio del mensaje de la fe. Hay en él muchos datos históricos, más que en el resto de los libros no cristianos, pero lo más importante es la fe y la conversión. Por lo mismo, no podemos mirar estos libros con ojos de historiador, sino con corazón de creyente. &lt;br /&gt;También hay otros libros cristianos que hablan de Jesucristo, pero no han sido recibidos por la Iglesia como auténticos y revelados. En ellos cuenta más que la fe y la historia la exageración maravillosa, la admiración humana milagrera, las reflexiones particulares. A estos libros se les llama apócrifos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Serán, pues, los evangelios la fuente más importante sobre la historicidad de Jesucristo. Fueron escritos a la luz de la Pascua. Los redactores se sirvieron de documentos escritos anteriores, en una primera recopilación, e investigaciones personales, al tiempo que daban a sus escritos una propia intencionalidad teológica. Uno de estos documentos anteriores es la llamada Quelle (fuente en alemán) que recogía discursos y logia (frases cortas memorizables) de Cristo, existente ya en los años cuarenta, que fue utilizada por Lucas y Mateo. Otra fuente escrita es la conocida con el nombre de “triple tradición”, que recoge los hechos de la vida de Cristo, de la que dispusieron los tres sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas). Disponemos de criterios válidos que nos permiten escuchar, si no las “mismas palabras de Jesús” (obsesión del siglo pasado), al menos el mensaje auténtico de Jesús y alcanzar unos hechos “sucedidos de verdad” que pertenecen a Jesús de Nazaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. ¿El Cristo histórico es el mismo que el Cristo de la fe?&lt;br /&gt;Para la Iglesia el Jesús de la historia es el mismo que el Cristo de la fe. El Jesús de la historia recalca más la humanidad de Jesús; y el Cristo de la fe hace hincapié en la divinidad. Ambas realidades, la humanidad y la divinidad, no pueden separarse de Jesús. Es más, un conocimiento pleno de Jesucristo no puede obtenerse a menos de tenerse en cuenta la fe viva de la comunidad cristiana que sostiene esta visión de los hechos. No olvidemos que la religión cristiana se fundamenta completamente en la fe en Cristo, muerto y resucitado, según el testimonio de los doce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Es contrario a la fe cristiana introducir cualquier separación entre el Verbo y Jesucristo. San Juan afirma claramente que el Verbo, que « estaba en el principio con Dios », es el mismo que « se hizo carne » (Jn 1, 2.14). Jesús es el Verbo encarnado, una sola persona e inseparable: no se puede separar a Jesús de Cristo, ni hablar de un « Jesús de la historia », que sería distinto del « Cristo de la fe ». La Iglesia conoce y confiesa a Jesús como « el Cristo, el Hijo de Dios vivo » (Mt 16, 16). Cristo no es sino Jesús de Nazaret, y éste es el Verbo de Dios hecho hombre para la salvación de todos. En Cristo « reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente » (Col 2, 9) y « de su plenitud hemos recibido todos » (Jn 1, 16). El « Hijo único, que está en el seno del Padre » (Jn 1, 18), es el « Hijo de su amor, en quien tenemos la redención. Pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos » (Col 1, 13-14.19-20). Es precisamente esta singularidad única de Cristo la que le confiere un significado absoluto y universal, por lo cual, mientras está en la historia, es el centro y el fin de la misma: 7 « Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin » (Ap 22, 13).&lt;br /&gt;Si, pues, es lícito y útil considerar los diversos aspectos del misterio de Cristo, no se debe perder nunca de vista su unidad. Mientras vamos descubriendo y valorando los dones de todas clases, sobre todo las riquezas espirituales, que Dios ha concedido a cada pueblo, no podemos disociarlos de Jesucristo, centro del plan divino de salvación. Así como « el Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre », así también « debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en forma sólo de Dios conocida, se asocien a este misterio pascual ».8 El designio divino es « hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra » (Ef 1, 10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REDEMPTORIS MISSIO de Juan Pablo II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Evangelio de San Marcos&lt;br /&gt;Evangelio del catecúmeno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de los evangelistas nos da una perspectiva de Cristo; cuatro caminos para llegar al corazón del Evangelio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos es el Evangelio más antiguo y más breve de los cuatro. De él se servirán Mateo y Lucas. El Evangelio de Marcos es una catequesis, un manual básico para los catecúmenos. Es decir: es un Evangelio hecho para esos miembros de la comunidad que comenzaban su itinerario cristiano. &lt;br /&gt;Marcos se propone escribir el “principio” de la Buena Nueva de Jesucristo y levantar el velo sobre la identidad de Jesús. Hizo falta mucho tiempo para que esta identidad sea reconocida por los discípulos y por el pueblo, pues esperaban un Mesías triunfante y no sufriente. Marcos quiere despertar en el catecúmeno, y en nosotros, la misma profesión de fe que Pedro dirá (cf. Mc 8, 29) frente a Jesús que revela su identidad con los hechos de su autoridad, de sus milagros y de sus actitudes. La consigna de silencio que Jesús impone (secreto mesiánico) es para decirnos que quiere recorrer el camino, no de la gloria, sino de la humillación y de la cruz, para salvar a los hombres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Evangelio de san Marcos se dirige a probar que Jesucristo es Hijo de Dios; por eso, se dedica sobre todo a narrar milagros. El Cristo que presenta Marcos no es un Mesías triunfalista y coronado de victoria, sino un Cristo que va derecho a la cruz. Por eso, el secreto mesiánico de Marcos quiere dar a entender que a Cristo no le interesan la fama ni el prestigio, sino la humildad y el anonadamiento. A san Marcos lo pintan con un león, porque empieza diciendo que Jesús ayunaba en el desierto y las fieras le hacían compañía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor, fecha y destinatarios&lt;br /&gt;La tradición lo identifica con Juan Marcos, natural de Jerusalén, primo de Bernabé y compañero de éste en su primer viaje apostólico. No forma parte de los doce apóstoles. También lo presenta como compañero e intérprete de Pedro en la comunidad de Roma.&lt;br /&gt;Este Evangelio se escribió en Roma hacia el año 45, ya que hay datos que sugieren una comunidad que desconocía algunas costumbres judías, y el texto contiene latinismos y alusiones al horario y al derecho romano, equivalencias entre las monedas hebreas y romanas. &lt;br /&gt;Marcos escribió su Evangelio para los fieles de Roma, provenientes del paganismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias &lt;br /&gt;a) Está escrito en griego vulgar o común, con construcciones sencillas.&lt;br /&gt;b) Su fuente: recuerdos y predicación de Pedro.&lt;br /&gt;c) Marcos presenta las enseñanzas de Jesús con un lenguaje sencillo y con un esquema catequético basado en la presentación de los hechos históricos de Jesús, en su persona histórica: vivió como hombre auténtico, murió y resucitó y trazó unas directrices misioneras al grupo de sus seguidores.&lt;br /&gt;d) Viveza y realismo: el lector se mete rápido en escena. Son escenas en presente, con detalles propios de un testigo presencial de los hechos&lt;br /&gt;e) No tiene detalles cronológicos ni precisión en la geografía. En lo periodístico es directo y simple, utiliza verbos típicos, frases cortas.&lt;br /&gt;f) Usa muchas palabras latinas: censo, centurión, denario, legión, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático &lt;br /&gt;Hay una estructura geográfica:&lt;br /&gt;Predicación de Juan (1, 1-13) Ministerio en Galilea (1, 14-9) Ministerio en Judea (10-12)&lt;br /&gt;Discurso escatológico (13) Pasión y triunfo (14-16)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay también una estructura teológica bien clara:&lt;br /&gt;a) Jesús es el Hijo de Dios, el Mesías: (1-8)&lt;br /&gt;Introducción y hechos preparatorios: 1, 1-13&lt;br /&gt;Revelación de Jesús y ceguera de los discípulos: 1, 14 al 3, 6&lt;br /&gt;Revelación de Jesús e incomprensión de parientes y paisanos: 3, 7 al 6,6&lt;br /&gt;Revelación de Jesús y reconocimiento inicial de los discípulos: 6,6 al 8,39&lt;br /&gt;b) Características de Jesús Mesías-sufriente e Hijo de Dios: (9-16)&lt;br /&gt;En camino hacia Jerusalén: anuncios de la pasión: 8, 31 al 10, 52&lt;br /&gt;En Jerusalén: revelación de Jesús como juez y Señor del Templo: 11,1-13.27&lt;br /&gt;Pasión, muerte y resurrección: revelación de Jesús en plenitud: 14, 1-16.8&lt;br /&gt;Apéndice: misión de los discípulos: 16, 9-20&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Finalidad del Evangelio de Marcos: Demostrar que Jesús es el Mesías y el Hijo de Dios, el vencedor del poder de Satán, acreditando esto con sus milagros; que padeció, murió y resucitó. Pero un Jesús incomprendido y rechazado por los hombres, no un Jesús de triunfos humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claves para entender a Marcos:&lt;br /&gt;a) En la comunidad de Marcos predominan los no judíos, que se reunían en las casas para celebrar el culto y tener catequesis. Marcos es quien más subraya las tradiciones misioneras. Es una comunidad organizada para evangelizar.&lt;br /&gt;b) Se planteaba ya el tema de la persona de Jesús. Quizá este planteamiento estuvo originado por las circunstancias difíciles (persecuciones de Nerón) que atravesaban los cristianos entre los años 60-70. Marcos presenta a Jesús como Mesías, Hijo de Dios, condenado a muerte y resucitado.&lt;br /&gt;c) Además están surgiendo ya algunos movimientos heréticos, que insistían en Jesús resucitado, comunicador del Espíritu. Y no valoraban las tradiciones históricas de Jesús de Nazaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Contenido:&lt;br /&gt;a) Iglesia: Presenta una Iglesia, en cuyo centro está la persona de Jesús. Desde esta aceptación de la persona de Jesús la comunidad cristiana recibe iluminación para las vivencias concretas que atraviesa, aunque sean duras.&lt;br /&gt;b) Jesús:&lt;br /&gt;El misterio del Mesías doliente: El Jesús de san Marcos es el Jesús de la Pasión: insiste mucho en la perspectiva del sufrimiento y de la cruz. Presenta a Jesús en dos escenarios: en Galilea y en Jerusalén. Destaca especialmente la humanidad de Jesús. Este Jesús no pronuncia grandes discursos; fundamentalmente actúa. &lt;br /&gt;Frente a Jesús hay que definirse: O con Él o contra Él. Si acepto a Jesús, acepto su cruz y sus exigencias. Es curioso ver en el Evangelio de Marcos cómo al inicio del ministerio de Jesús estaba rodeado de mucha gente, y poco a poco el círculo de sus discípulos se estrecha más y más. &lt;br /&gt;Camino hacia la Cruz: La confesión de Pedro (8, 27-30) marca el final de una etapa y el Evangelio realiza un giro importante: disminuyen los milagros, aumentan las enseñanzas de Jesús, quien se dirige a un círculo siempre más pequeño. Lo que más salta a la vista es mostrar que su Mesianismo no tiene el aire triunfal que sus discípulos se esperaban, sino que el camino del Mesías es un camino “hacia Jerusalén”, donde será entregado en las manos de sus enemigos que lo crucificarán.&lt;br /&gt;Jesús y sus discípulos: con ellos siguió un itinerario de fe. &lt;br /&gt;* Los llama: &lt;br /&gt;Dios llama a quien ama (cf. 3, 13), desde cualquier condición y realidad (cf. 1, 16-20); llama personalmente, por su nombre; llama para estar con Él y darles una misión (cf. 3, 14); llama a ir en pos de Él, recorriendo su camino, exigiendo confianza en su persona (cf. 1, 17).&lt;br /&gt;* Los prepara: &lt;br /&gt;Primero les va abriendo los ojos para que comprendan quién es Él (cf. 4, 11-12). Luego, el discípulo reconoce su situación de ignorancia (4, 13; 4, 40; 6, 52; 8, 17; 9, 32); los discípulos no comprenderán el misterio de Jesús hasta que no hayan recorrido todo el camino hasta la cruz. Más tarde, viene el paso de compartir los momentos de vida de Jesús, sus jornadas, sus enseñanzas. Finalmente Jesús se dedica más a la formación del seguimiento, insiste sobre la entrega de sí hasta la profesión de fe en el Mesías sufriente. Marcos narra la pasión y muerte de Jesús para decir a todos que no tengan miedo a la persecución ni al fracaso aparente, pues es el camino obligado del discípulo para llevar a cabo la misión. Los personajes de la Pasión toman partido o con Él o contra Él.&lt;br /&gt;* Los envía: &lt;br /&gt;Los llama a ser predicadores confiados y audaces del Evangelio. Esta instrucción misionera se transforma en llamada insistente a acoger la Palabra, a proclamar sin miedo su fe en Cristo resucitado y exaltado en la Gloria de Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;EL EVANGELIO DE MATEO&lt;br /&gt;Evangelio del Catequista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Evangelio de san Mateo está dirigido a probar que Jesucristo es el Mesías anunciado por los profetas y que en Él se cumplió todo lo que los profetas habían anunciado. A Mateo lo pintan con la imagen de un hombre, porque su Evangelio empieza haciendo la lista de los antepasados que Jesús tuvo como hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor , fecha y destinatarios&lt;br /&gt;Era empleado de Hacienda, posiblemente a órdenes de Herodes. Cobraba impuestos para el rey. Fue elegido por el Señor para ser uno de los doce íntimos.&lt;br /&gt;Lo compuso entre los años 80-90, probablemente en Antioquia, la capital de Siria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dirigió a una comunidad cristiana con estas características:&lt;br /&gt;a) Es una comunidad de origen judío: de ahí que el estilo literario, la mentalidad, las alusiones sean fundamentalmente hebraicos.&lt;br /&gt;b) Es una comunidad que se opone al judaísmo: de ahí la polémica contra los fariseos y al pueblo judío en general (cf. Mt 23, 1-26), apegado a las tradiciones y a una mentalidad estrecha. Presenta a Jesús como el que perfecciona el judaísmo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Es una comunidad que busca su identidad en medio de judíos y paganos. Al principio la mayor parte de cristianos eran judíos convertidos, pero muy pronto los paganos fueron el grupo más numeroso. Había de todo: carismáticos y legalistas, profetas y sabios, fuertes y débiles; unos anclados en la observancia de la ley, otros preferían la alabanza, pero desconectada de la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d) Es una comunidad que se abre a los paganos: no olvidemos que Antioquia, donde tal vez se escribió este evangelio, fue el centro de la propagación de la primera Iglesia. Desde el inicio el evangelio habla de la misión hacia los paganos: los magos adoran a Jesús (2, 1-12); al banquete son invitados todos (22,9); son paganos los que confiesan su fe, como la cananea (15, 21-28) o el centurión (8, 5-11); el evangelio debe ser anunciado a todas las gentes (28, 19); hay que buscar a las ovejas dispersas de Israel (10, 6; 15, 24).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias &lt;br /&gt;a) Mateo escribió su evangelio primero en hebreo o arameo, y después en griego. Por eso tiene muchas expresiones hebraicas, por provenir de una comunidad de origen judío. &lt;br /&gt;b) Compuso su evangelio a partir de tres fuentes: el evangelio de Marcos, la fuente de “Las palabras de Jesús” o primer Mateo o fuente Q105 , y otras informaciones propias. &lt;br /&gt;c) Su estilo se caracteriza por la brevedad y la claridad, cuando habla de los hechos, mientras se alarga mucho en los discursos de Jesús. Comparado con Marcos, Mateo quita detalles, nombres propios, suprime lo marginal. &lt;br /&gt;d) Los discursos son lo más original de Mateo y son elaborados técnicamente, a base de expresiones auténticas de Jesús. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático &lt;br /&gt;Hay una estructura geográfica:&lt;br /&gt;Una introducción: evangelio de la infancia (1-2) Comienzo de la vida pública (3-4)&lt;br /&gt;Ministerio en Galilea: (5-15) Ministerio fuera de Galilea (15-18)&lt;br /&gt;Ministerio en Jerusalén (19-23) Discurso escatológico (24-25) Pasión y triunfo (26-28)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay también otra estructura:&lt;br /&gt;Un prólogo: narración de la infancia 106 (1-2) Transición: Preparación del Reino (3-4)&lt;br /&gt;El Reino de Dios ha llegado (5-9) Jesús envía a predicar y Él mismo camina para predicar el Reino (10-12)&lt;br /&gt;La opción decisiva ante la predicación del Reino (13-17) El Reino de Dios pasa del pueblo judío a la Iglesia (18-23) La inauguración del Reino de Dios en el acontecimiento pascual (24-28)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del evangelio de Mateo: se le llama el evangelio eclesial porque intenta formar al cristiano dentro de la comunidad. También se le llama el evangelio del catequista porque presenta un material amplio y bien ordenado de la enseñanza de Jesús, para la instrucción de quien ha recorrido la etapa catecumenal y quiere ya vivir el bautismo en la Iglesia. Da un catecismo del Reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claves: &lt;br /&gt;a) Entre los cristianos y el judaísmo se planteaban algunas cuestiones: ¿qué grupo era el verdadero pueblo de Dios? ¿Qué grupo interpretaba rectamente la Ley? ¿Dónde estaba la verdadera interpretación de la Escritura, y sobre todo de las promesas mesiánicas? Para el judaísmo: el verdadero pueblo seguía siendo Israel; los judíos eran los herederos de las promesas; por tanto, ellos poseían la verdadera interpretación de la Ley. Para los cristianos: la comunidad cristiana era la auténtica heredera del pueblo de Dios, de las promesas; la verdadera intérprete de la Escritura. &lt;br /&gt;b) Además, las comunidades cristianas de Mateo tenían problemas internos para ajustar sus vidas a las directrices de Jesús. Están atravesando dificultades para mantenerse fieles al Evangelio, se enfrentan con doctrinas erróneas: hay miembros de la comunidad no suficientemente instruidos. &lt;br /&gt;c) A pesar de esto, la comunidad de Antioquia tiene ya cohesión interna: es una iglesia en la que existen algunos ministerios y su convivencia está regulada. En esta comunidad fijó su residencia Pedro durante unos años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contenido: &lt;br /&gt;a) Jesús&lt;br /&gt;En Marcos Jesús es el Hijo de Dios-hombre que actúa; en Mateo es el Dios-Hombre que enseña, que habla del Padre y de su plan salvífico. ¿Cuáles son los rostros de este Jesús de Mateo?&lt;br /&gt;Jesús es el nuevo Moisés: especialmente en sus enseñanzas y discursos. El nuevo Moisés que da una nueva Ley. Muchos detalles de la infancia recuerdan la vida de Moisés: como en Moisés, el nacimiento es anunciado por un sueño; como Faraón busca la manera de impedir el nacimiento de Moisés, también Herodes, nuevo Faraón, se propone hacer desaparecer a Jesús (Ex 1, 15-16). Faraón consulta a sus astrólogos, como Herodes a los escribas. En los dos casos los reyes deciden matar a todos los niños (Ex 3, 14-15), pero los dos, Moisés y Jesús, logran escapara de la matanza. La orden dada a José es muy semejante a la que recibe Moisés (Ex 4, 19-23). Los cinco grandes discursos de Mateo evocan los cinco libros de la Ley de Moisés (Pentateuco); el relato de la transfiguración presenta claramente a Jesús como el nuevo Moisés (17, 1-4).&lt;br /&gt;Jesús es el Hijo de Dios: al que debemos recurrir en las dificultades (Mt 14, 33) y proclamarlo con firmeza (Mt 16, 16) y reconocerlo en el crucificado (27, 54).&lt;br /&gt;Jesús es el Hijo del hombre: que se identifica con todos los perseguidos, con los pequeños, los pobres (25, 36-46).&lt;br /&gt;Jesús es el Hijo de David: que da cumplimiento a lo prometido a David. Es el Mesías, Salvador.&lt;br /&gt;Jesús es el Siervo que toma nuestras enfermedades: No es un Mesías glorioso, sino un Mesías Siervo.&lt;br /&gt;Jesús es el Señor de la comunidad: es el Maestro que funda y construye esta nueva Comunidad-Iglesia en Pedro y los apóstoles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) El Reino &lt;br /&gt;Jesús predicó el Reino de Dios. Es el tema que ocupa mayor extensión en san Mateo; proclama su cercanía y su llegada. Tiene una doble fase: terrena y escatológica. Aparece como una comunidad dinámica de salvación, que comporta bienes fundamentalmente espirituales.&lt;br /&gt;El programa de este Reino: Sermón de la montaña (5-7): es la carta programática de este Maestro para el nuevo Reino que quiere establecer: cómo deben ser los que pertenezcan a este Reino, cuáles son los nuevos valores de este Reino: humildad, desprendimiento, mansedumbre, pureza, misericordia, sufrimiento, persecución, abandono en las manos de la Providencia divina.&lt;br /&gt;Cómo es este Reino. Las parábolas (13): es semilla, es levadura, es perla preciosa, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Iglesia (14-17)&lt;br /&gt;Toda la predicación sobre el Reino estaba orientada a la fundación de su Iglesia. La Iglesia sería el inicio de ese Reino visible aquí en la tierra. Jesús primero se retira y va centrando su actividad eclesial en el grupo de los discípulos, muy especialmente en Pedro, que comienza a tener un especial protagonismo, como preparando su papel en la Iglesia. Jesús convoca a los suyos en torno a Pedro. A la confesión de Pedro, Jesús responde con una felicitación y un encargo muy especial de cara a la Iglesia; le confía la misión de ser cimiento de la nueva comunidad: la Iglesia. Mateo presenta una Iglesia abierta, plural, que intenta desligarse de los esquemas del judaísmo, que va adquiriendo cohesión interna, que se lanza a evangelizar a otros pueblos y que tiene en su seno a Pedro, a quien Jesús le encomendó la garantía de su mensaje y la comunión y firmeza en la fe de todos los “hermanos”. &lt;br /&gt;Las características de esta Iglesia son: la presencia de Cristo en la comunidad, la proclamación de la palabra, su carácter esencialmente espiritual (si bien con implicaciones de orden humano y social, que derivan del precepto del amor al prójimo, fundamento de toda convivencia y reforma social) y su índole universal, anunciada ya por los profetas. &lt;br /&gt;Las exigencias: la conversión (decisión radical de aceptación de la persona de Jesús y su mensaje); la fe como entrega personal a Cristo, que ha de manifestarse en el seguimiento e imitación personal de Cristo; la nueva justicia, superior a la del Antiguo Testamento, y mejor que la de los escribas y fariseos, que habían reducido la religión a mero formulismo sin verdadero espíritu interior; nueva justicia que viene a resumirse en el amor a Dios y el amor al prójimo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d) Misterio Pascual (24-28)&lt;br /&gt;El Misterio Pascual inaugura el Reino. Es decir, para dar vida a este nuevo Reino, a esta Iglesia, Él tuvo que dar su vida, porque ese era el plan del Padre. Mateo quiere insistir en que Jesús es el justo perseguido, el Siervo de Yavé de Isaías; y los que le condenan no hacen más que cumplir con “lo que estaba escrito”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;105. La fuente Q era una colección de discursos de Jesús, desconocida por Marcos, y utilizada sea por san Mateo, como por san Lucas. &lt;br /&gt;106. Comienza su evangelio con la genealogía, que jugaba en ese tiempo un papel importante en la identidad de una persona, pues justificaba el pertenecer al pueblo escogido. Mateo tiene la preocupación de mostrar que Jesús es el Mesías anunciado por las Escrituras, el verdadero descendiente de Abraham, el verdadero hijo de David, que gozaba de todos los favores de Dios. Tres grupos de 14 nombres cada uno nos llevan de Abraham a Jesús; Mateo juega con el valor simbólico de los números: el 3 simboliza la plenitud de los tiempos y el 14 es el número simbólico de David (las tres consonantes del nombre DAVID: D.W.D son la cuarta y sexta letras del alfabeto hebraico; sumando pues 4+6+4 dan 14) demostrando que Jesús es el verdadero David. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL EVANGELIO DE LUCAS&lt;br /&gt;Evangelio del testigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Evangelio de san Lucas es el Evangelio de la misericordia y tiene como objetivo presentar la ternura de Dios para con todos los pecadores y necesitados. Está escrito en griego culto, pues Lucas es un cristiano educado en ambientes helenistas. Intentó responder a la situación que vivía su comunidad cristiana, amenazada por la rutina y la tentación de aferrarse a los bienes de este mundo. Por eso, invita a la conversión, y para ello nada mejor que recordar las palabras y la vida de Jesús. A Lucas lo pintan con un toro, porque comienza su evangelio con los sacrificios que hacían en el templo, donde cada tarde se sacrificaba una res. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor, fecha y destinatarios&lt;br /&gt;Fue escrito por san Lucas, médico de profesión, hombre culto y perfecto conocedor del griego. Fue discípulo de san Pablo. No fue testigo directo de la vida del Señor. Tal vez fue María la que le proporcionó la mayor parte de la información que se contiene en los primeros capítulos de su evangelio. &lt;br /&gt;Lo debió escribir con anterioridad a la caída de Jerusalén, el año 70. Y los destinatarios de su obra son pagano-cristianos helenistas, no romanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias &lt;br /&gt;a) Escribe con el estilo elegante de un escritor que se dirige a las personas cultas del mundo griego que se interesaban por el cristianismo. Su vocabulario es muy rico, pero sin adornos inútiles. La delicadeza de Lucas se nota también en el hecho que mitiga los sentimientos fuertes de Jesús: no se ve a Jesús en cólera, o violento con Pedro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Sus fuentes: orales (Pablo y otros apóstoles, María); escritas (documentos escritos que circulaban en las comunidades cristianas; evangelio de Marcos y la fuente Q).&lt;br /&gt;c) No narra como un periodista o biógrafo moderno, sino que destaca los acontecimientos y palabras de Jesús, adaptándolos a su propia sensibilidad y al mensaje que quieren dar a la comunidades cristianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático &lt;br /&gt;Tomando en cuenta las dos obras de Lucas, podemos ver el plan lucano así:&lt;br /&gt;a) El tiempo de Israel o el tiempo de las promesas: termina con la predicación del bautista.&lt;br /&gt;b) El tiempo de Jesús o el tiempo de la salvación: Con Jesús al centro de todo, resuena la Buena Noticia, primero a Israel y luego al mundo entero.&lt;br /&gt;c) El tiempo de la Iglesia o el tiempo del testimonio (Hechos de los apóstoles): el Espíritu es dado a los apóstoles para que sean testigos del Evangelio y éste resuene en toda la tierra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este plan lucano sigue un itinerario geográfico, que es al mismo tiempo es un itinerario espiritual:&lt;br /&gt;a) Comienza en Jerusalén, centro del judaísmo, con el anuncio del nacimiento del bautista, que hace de enlace entre la Antigua y Nueva Alianza.&lt;br /&gt;b) Luego se traslada a Galilea, centro del mensaje de Jesús.&lt;br /&gt;c) Desde Galilea, Jesús emprende su subida hacia Jerusalén.&lt;br /&gt;d) En Jerusalén, centro de la Buena Noticia, el Evangelio se anuncia en Judea, luego en Samaria y hasta los confines de la tierra.&lt;br /&gt;La estructura o división del Evangelio de Lucas es así:&lt;br /&gt;Introducción: Infancia y preparación del misterio (1-4,13). Ministerio de Galilea (4,14-9,50).&lt;br /&gt;Viaje a Jerusalén (9, 51-19, 28): es la parte original de Lucas. Ministerio en Jerusalén (19, 29-21,38).&lt;br /&gt;Pasión y glorificación de Jesús (22, 1-24, 53)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del evangelio de Lucas: todo el evangelio de Lucas está encaminado a presentar a Jesús como el gran amigo de los pecadores, como el más misericordioso y amable de los seres que han existido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claves: &lt;br /&gt;La situación de esta comunidad no es tensa ni con los judíos ni con los romanos. Los cristianos de la provincia de Siria están en diálogo con la cultura griega. En estos años, las comunidades cristianas habían perdido su entusiasmo inicial. Se estaban acomodando a la rutina de cada día: les atraían los valores terrenos, como el dinero o el poder; no tenían ya el contrapeso de la espera de una venida inminente del Señor.&lt;br /&gt;En estas circunstancias, Lucas trata de reactivar la fe y el entusiasmo de los creyentes para que tengan seguridad en la autenticidad de las enseñanzas que han recibido. Poniendo de manifiesto el papel que tiene Jesús en la historia, pretende escribir una historia de salvación. En este camino hacia la salvación hay que ir libre de ataduras, como las riquezas y otros compromisos.&lt;br /&gt;Presenta a Jesús como modelo de Profeta ungido, como Salvador, como Señor.&lt;br /&gt;Presenta la Iglesia como una iglesia encarnada en la historia de los hombres, siempre en camino para realizar el plan de Jesús; una Iglesia capaz de desprenderse de todo lo accesorio que le impida seguir caminando. El modo concreto de esta presencia de la Iglesia en la historia humana se narrará en la segunda parte de la obra de Lucas (los Hechos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presenta el itinerario del discípulo: &lt;br /&gt;Primero el discípulo es llamado (Lc 5, 1-11).  Pasa por un estadio de euforia en el seguimiento de Jesús (Lc 9, 20-36). Jesús lo purifica de su orgullo y le prepara para el momento de la caída (Lc 22, 31-34). La caída la purificación interior con el mandato (Lc 22, 54-62).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contenido:&lt;br /&gt;a) Es el Evangelio de la misericordia y de los grandes perdones: en este evangelio encontramos las páginas que mejor hablan de la ternura y misericordia de Dios.&lt;br /&gt;b) Es el Evangelio de la salvación universal: ese perdón y ternura alcanzan a todos los hombres.&lt;br /&gt;c) Es el Evangelio de los pobres: insiste en la predilección de Jesús por los pobres, los marginados, los samaritanos, los despreciados.&lt;br /&gt;d) Es el Evangelio de la oración: presenta a Jesús en oración, enseña a los discípulos a orar; presenta ejemplos de oración en María, en Zacarías, en Getsemaní, en la cruz.&lt;br /&gt;e) Es el Evangelio del Espíritu Santo: el fruto de la oración es el Espíritu Santo. Lucas insiste en el protagonismo del Espíritu Santo en la vida de Jesús y del cristiano.&lt;br /&gt;f) Es el Evangelio de la alegría: una vida de oración, de unión con el Espíritu Santo es fuente de gozo y alegría para todos. La salvación concedida a todos engendra alegría.&lt;br /&gt;g) Es el Evangelio de la radicalidad y exigencias del maestro: la ternura de Dios y el optimismo de la salvación no ocultan las dificultades y las sombras del camino de Cristo y del cristiano. Es una renuncia a las riquezas, sobre todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;EL EVANGELIO DE JUAN&lt;br /&gt;Evangelio del cristiano maduro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Evangelio de Juan es distinto al resto de los Evangelios. Su visión de Jesús, su lenguaje misterioso, el enfoque de la obra: todo hace de él un Evangelio singular. Se ha dicho de él que es un Evangelio espiritual, y ciertamente lo es. Pero al mismo tiempo es el Evangelio que más insiste en la Encarnación de Jesús y en los detalles más humanos de su vida. Divinidad y encarnación aparecen así como dos caras de un mismo misterio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Evangelio de Juan es una respuesta a la situación que vive su comunidad y contiene una profunda reflexión acerca del misterio de Jesús. Los que se encuentran con Él y lo aceptan, van descubriendo progresivamente la hondura de este misterio, mediante la fe. Y los que lo rechazan, por falta de fe, terminan en la oscuridad y ceguera de su pecado. Todos los signos y milagros están orientados a descubrir una faceta de la riqueza insondable de Jesús. Y los discursos que siguen a los milagros tienen un carácter teológico, es decir, reflexionan sobre Jesús y su misión. A Juan lo pintan con un águila, porque el águila es el ave que más altura consigue, al igual que el evangelio de Juan que se elevó hasta los secretos de la Divinidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor , fecha y destinatarios&lt;br /&gt;El autor es Juan, el discípulo amado de Jesús. Su madre Salomé es del grupo de las mujeres que seguían a Jesús para servirlo y está presente en el Calvario. Juan figura siempre en la lista después de Pedro y es de los tres íntimos de Jesús.&lt;br /&gt;Juan escribió la sustancia de su Evangelio a fines del siglo I , cuando ya habían muerto los demás apóstoles y evangelistas. Y luego fue completado y redactado por sus discípulos. &lt;br /&gt;Los cristianos a los que se dirige Juan vivían una situación difícil y compleja: &lt;br /&gt;a) Internamente, había grupos que no aceptaban la superioridad de Jesús sobre Juan Bautista; otros, no aceptaban la divinidad de Jesús.&lt;br /&gt;b) Externamente, había rechazo y persecución. Sus perseguidores son los judíos que aparecen en cada página de su evangelio y que expulsaban de la Sinagoga a los cristianos de esa comunidad. Por eso, esos cristianos vivían atemorizados; algunos tenían miedo de aparecer como discípulos; otros habían abandonado la comunidad. Y la principal tentación de los que aún quedaban era alejarse del mundo y encerrarse en el cenáculo, recluirse en el círculo en el que se encontraban protegidos. &lt;br /&gt;Por eso, esta comunidad ha cerrado filas en torno al “discípulo amado”, Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias &lt;br /&gt;Es un evangelio muy distinto al de los otros tres. Tiene fuentes propias, por eso escribe “su” Evangelio en base a sus recuerdos y con una finalidad diferente. Seleccionó algunos milagros y profundizó en su significado simbólico, en función de lo que quería enseñar a la comunidad cristiana. &lt;br /&gt;Es rico de discursos y tiene una manera de hablar profunda, reflexiva, abstracta, en ocasiones. Juan parece un teólogo. Por eso, su lenguaje es para adultos en la fe. Habla con los nuevos conceptos que se manejaban en la cultura helenística: luz-tinieblas, vida, amor, logos...y los adapta a la concepción cristiana de la fe. Parte de realidades concretas: el agua, el pan, el nacimiento, la vida, la luz...pero luego las transforma y nos transporta a otras realidades superiores, a través del símbolo. &lt;br /&gt;Juan emplea mucho el diálogo: Nicodemo-Jesús, Samaritana-Jesús; judíos-Jesús, ciego de nacimiento-Jesús, etc. para exponer su enseñanza de una forma más viva y participativa. &lt;br /&gt;Otro elemento de Juan es el siguiente: expone el signo o milagro y, después, hace el discurso sobre el signo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático &lt;br /&gt;El Evangelio se presenta separado en dos grandes secciones, precedidas de un prólogo y seguidas de un epílogo:&lt;br /&gt;a) Prólogo y testimonios (1, 1-51): anticipa los grandes temas del evangelio: la Palabra, la Vida, la Luz, la Verdad, el mundo, las tinieblas...y junto a él, los primeros testimonios, que presentan a Juan como el último gran profeta que señala a Jesús como el Mesías.&lt;br /&gt;b) El libro de los signos (2-12): se narran siete milagros-signos. Lo importante no son los milagros en sí, sino revelar a Jesús como Vino nuevo, como Hombre Nuevo, como Luz, como Agua viva, como Resurrección, etc. &lt;br /&gt;c) El libro de la Pasión y Pascua (13-20). Tiene dos secciones: los discursos de despedida (13-17) y la pasión y gloria (18-21). &lt;br /&gt;d) Epílogo (21, 1-25): reúne diversas apariciones de Jesús, en las que el discípulo amado ocupa un lugar importante, junto con Pedro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del Evangelio de Juan: Juan quiere probar que Jesús es Dios verdadero. De ahí que su especialidad sean los discursos teológicos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claves: &lt;br /&gt;El evangelio de Juan es una respuesta a la situación que vive su comunidad. A la polémica sobre la divinidad y humanidad de Jesús, el evangelista responde profundizando en el misterio de su encarnación y muerte. Y ante la tentación de huir del mundo, exhorta a los discípulos para que afiancen su fe en Jesús, y, unidos a él, salgan al mundo para dar testimonio de la verdad.&lt;br /&gt;Ante Jesús hay que decidirse: o se acepta a Jesús o se lo rechaza. Los que se encuentran con Jesús y lo aceptan van descubriendo progresivamente la hondura de este misterio: lo reconocen como Señor, Profeta, Mesías y Salvador del mundo, y, sobre todo, como Hijo de Dios. Y los que no lo aceptan, siguen en su oscuridad, en la ceguera de su corazón. &lt;br /&gt;Cuanto más un cristiano toma su decisión por Jesús, por su Vida, su Verdad, su Justicia...tanto más encontrará oposición de algunos que le harán la vida imposible, hasta quitarle la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contenido: &lt;br /&gt;a) Se le llama el Evangelio espiritual del cristiano maduro: largos discursos meditativos; elaboración de temas (pan de vida, agua, espíritu y verdad...). Estos discursos no son tanto palabras de Jesús, sino discursos sobre Jesús. Presenta a Jesús como Palabra, Vida, Luz, Pan de Vida, Camino, Verdad, Vida, Resurrección...&lt;br /&gt;b) Es el Evangelio de los signos: estos signos están destinados a despertar la fe. Quiere demostrar que esos signos o sacramentos son la prolongación de aquellos gestos salvíficos de Jesús. Estos son los signos:&lt;br /&gt;El agua: el bautismo.&lt;br /&gt;Los panes: la eucaristía.&lt;br /&gt;El agua y la sangre del costado: bautismo y eucaristía.&lt;br /&gt;La ceguera: el hombre que no se ha encontrado con Cristo-Luz.&lt;br /&gt;La hostilidad de los enemigos de Jesús: el hombre que no quiere aceptar a Jesús.&lt;br /&gt;c) Es el Evangelio de la vida y el amor: toda la moral de Jesús converge en el mandamiento del amor fraterno.&lt;br /&gt;d) Es el Evangelio de la hora de Jesús: es la hora del triunfo final, de su glorificación a través de su entrega libre y voluntaria a la cruz. Es la hora querida por Jesús, como acto supremo de amor. La cruz se convierte en el trono glorioso desde donde Jesús funda la Iglesia. Y María es constituida Madre de esa Iglesia recién salida del costado de Cristo. La intimidad establecida entre su madre y el discípulo amado simbolizan las relaciones que deben existir entre la Iglesia y sus hijos. &lt;br /&gt;e) Es el Evangelio del Padre: toda la vida de Jesús es presentada por Juan como un salir del Padre, permanecer fiel a la misión que el Padre le ha confiado, y volver al Padre para ser glorificado y sentarse a Su Diestra. &lt;br /&gt;El tema de Jesús-Vida es verdaderamente el centro del Evangelio de Juan; todos los otros temas están en relación con éste: “Yo soy la luz...el agua viva...el pan de vida”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los Hechos de los Apóstoles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Un cristiano de hoy puede vivir con el mismo fervor y dedicación su fe cristiana como lo hicieron los primeros cristianos? ¿Qué nos faltaría? Leer los Hechos de los Apóstoles es estar reviviendo la vida de los primeros cristianos, de la primera Iglesia. Estaba fresco aún el Pan de la Última Cena; la Sangre del Cristo sufriente estaba aún caliente; sus Palabras desde la Cruz resonaban por todos los rincones. Ya Jesús subió al Cielo y sus discípulos conservaban en sus pupilas el rostro del Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hechos de los Apóstoles son la continuación del evangelio de Lucas y narran el nacimiento del cristianismo y de la primera iglesia. Aquí encontramos las raíces de un mensaje y un modo de vida que ha sido decisivo en la historia de la humanidad. La Iglesia presentada en los Hechos es la comunidad de los discípulos, guiados por el Espíritu Santo. Dan testimonio del Señor desde la experiencia de la fraternidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor, fecha y destinatario&lt;br /&gt;El autor es Lucas o uno de sus discípulos. En su evangelio, Lucas narró el tiempo de Jesús y en los Hechos narra el tiempo de la Iglesia primitiva. &lt;br /&gt;La fecha es seguramente posterior al Evangelio, escrito hacia el año 80. Por tanto, el libro de los Hechos de los apóstoles fue escrito hacia el año 85-90.&lt;br /&gt;El mensaje de los Hechos tiene como destinatario a la Iglesia en la que se han apagado los primeros ímpetus y ha comenzado a aparecer la desidia y la apatía; una Iglesia nacida de la misión de Pablo, llamada a llevar el mensaje de Jesús a todo el imperio romano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias &lt;br /&gt;a) Se sirvió de varias fuentes: el evangelio de Marcos, la famosa “Fuente Q”, los “archivos” orales y escritos de varias comunidades, los recuerdos vivos de los apóstoles, los recuerdos personales sobre Pablo. Reelaboró este material y dio a su escrito una forma unitaria. &lt;br /&gt;b) Ha sido escrito con gusto y refleja una habilidad comparable a la de otros escritos de la época helenista. &lt;br /&gt;c) Son relatos narrativos con una intencionalidad ejemplar, es decir, provoca en el lector el deseo de vivir aquellas mismas experiencias. &lt;br /&gt;d) Los discursos insertados a lo largo de los relatos se centran en lo esencial: la muerte y resurrección de Jesucristo, como fuente de salvación de todos los hombres. &lt;br /&gt;e) Hay también sumarios que son breves resúmenes de la vida comunitaria, que van marcando las transiciones y ofrecen al lector una pausa de reflexión para que se detenga y comprenda el sentido de lo que se cuenta en el libro. &lt;br /&gt;f) Hasta la invención de la imprenta, el libro de los Hechos se transmitió, como el resto del Nuevo Testamento, en manuscritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático &lt;br /&gt;a) Introducción (1, 1-11), que une el libro del evangelio con el de los Hechos de los apóstoles. &lt;br /&gt;b) La Iglesia de Jerusalén (1, 12-8,3): la comunidad apostólica y la comunidad de Jerusalén.&lt;br /&gt;c) La expansión de la Iglesia en Asia Menor (8, 4-14.28): en Samaria, conversión de Pablo, Pedro en Cesarea, fuera de Palestina (Antioquía), liberación de Pedro, primer viaje misionero de Pablo a Chipre y Asia menor.&lt;br /&gt;d) Asamblea en Jerusalén (15, 1-35).&lt;br /&gt;e) Expansión al mundo griego (15, 36-21, 14): segundo viaje de Pablo en Grecia y tercer viaje de Pablo en Asia Menor.&lt;br /&gt;f) De Jerusalén a Roma (21, 15-28, 29): Pablo en Jerusalén, en Cesarea y hacia Roma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: describir la vida de la Iglesia primitiva y cómo el Cristianismo surgió del seno judío y se transformó en religión universal, no sin dificultades, desgarres y controversias, sobre todo al ir entrando a esa primera comunidad los paganos, es decir, los no-judíos, ya sea griegos o romanos.&lt;br /&gt;Claves: Lucas escoge el material histórico que más le interesa para sus fines teológicos, es decir, para su mensaje espiritual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contenido: &lt;br /&gt;a) El fundamento de la comunidad cristiana es el Kerigma, es decir, el anuncio del acontecimiento pascual, que se resume así:&lt;br /&gt;Jesús padeció, murió y resucitó para salvarnos.&lt;br /&gt;La persona de Jesús viene avalada por el testimonio de los testigos oculares.&lt;br /&gt;Todo esto era el plan de Dios, y ya estaba anunciado por los profetas.&lt;br /&gt;Jesús pide fe, aceptación de su mensaje y conversión del corazón.&lt;br /&gt;b) El Espíritu Santo, el gran protagonista: más que Pedro y Pablo, el Espíritu Santo es el protagonista en todas las decisiones de la Iglesia. El Espíritu Santo es quien convierte a los apóstoles en “testigos” e intrépidos misioneros de Jesús, en Pentecostés. El Espíritu Santo es la fuerza que lanza a la Iglesia naciente. Este Espíritu es el mismo Espíritu de Jesús, que se perpetúa en la Iglesia. &lt;br /&gt;c) La comunidad cristiana: un ideal. ¿Qué características tiene esta primera comunidad cristiana? 107&lt;br /&gt;Anuncian la enseñanza de los apóstoles o kerigma, acompañada por milagros.&lt;br /&gt;Viven en comunión fraterna y en caridad.&lt;br /&gt;Se alimentan de la oración y de la fracción del pan o eucaristía.&lt;br /&gt;Reparten sus bienes con los necesitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d) Características de la Iglesia: &lt;br /&gt;Iglesia misionera y universal: se proyecta, bajo el impulso del Espíritu, afuera de Jerusalén y Palestina. Es una Iglesia en misión, para que todo hombre tenga la posibilidad de recibir el evangelio. El ingreso en la comunidad cristiana les convierte en hombres libres de toda religión o culto, de otros dioses e incluso de toda institución religiosa. Los conflictos que surgieron al principio con la apertura de la comunidad a todos los hombres se solucionaron con el diálogo, la oración, la comunión y la ayuda del Espíritu. &lt;br /&gt;Iglesia ministerial: cada uno es escogido según la llamada de Dios y las cualidades personales: diáconos, misioneros, responsables de la comunidad.&lt;br /&gt;Iglesia apostólica: todo servicio o ministerio tiene como centro y punto de referencia a los apóstoles. Por eso, los siete diáconos son presentados a los apóstoles, que les imponen las manos; las decisiones del Concilio de Jerusalén son avaladas y rubricadas por Pedro y Santiago; Pablo sube varias veces a Jerusalén para confrontar su fe y su predicación con Pedro. Los apóstoles son garantes de la verdad y de la unidad. Con el crecimiento de las comunidades, los apóstoles eligen a unos responsables que tienen como misión: admitir en la comunidad, vigilar la transmisión del mensaje, enseñar, tomar decisiones en momentos importantes, distribuir las funciones en la comunidad y dispensar los sacramentos que eran dos: el bautismo y la fracción del pan. &lt;br /&gt;Iglesia probada y perseguida: desde el inicio es una Iglesia perseguida, pero sigue valiente, confiada en la fuerza del Espíritu.  La importancia dada a los primeros testigos viene dado por los tres capítulos que relatan el martirio de San Esteban, el primero que murió por testimoniar a Cristo.&lt;br /&gt;Perseguida por los mismos judíos observantes de la ley mosaica, porque los apóstoles admiten a los paganos, dispensándoles de la circuncisión y de la ley mosaica, pues sólo les bastaba la fe en Jesucristo. &lt;br /&gt;Y perseguida por los romanos paganos, que veían en el tenor de vida de los primeros cristianos un atentado y una fuerte llamada de atención a la vida de lujo, vanidades y placeres desenfrenados que llevaban los paganos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La persona de San Pablo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veremos al misionero más fascinante del Cristianismo: san Pablo. La pasión que sintió por Cristo sale de lo normal. Realmente es un apasionado de la causa de Cristo; vive sólo para Cristo y para llevar su mensaje por todas partes. &lt;br /&gt;Todos los cristianos, de cualquier lengua y de cualquier nación, hemos recibido el nacimiento del “agua y del Espíritu” de la mano de nuestra madre, la Iglesia, y así hemos quedado integrados en la familia de los hijos de Dios en una Iglesia que está abierta a todos los hombres: es la Iglesia “Católica”. Para que la Iglesia llegara a realizar esta “catolicidad” y no fuera una secta dentro del judaísmo, Dios se sirvió especialmente del apóstol san Pablo. Él comprendió que el Evangelio de Jesucristo era una Buena Noticia para todos los hombres y extrajo las consecuencias, superando las barreras estrechas de los que pretendían limitar la predicación del Evangelio encerrándolo dentro de un exclusivismo religioso que sólo tenía en vista al pueblo de Israel. &lt;br /&gt;A lo largo de su historia, la Iglesia siempre ha sido iluminada por la palabra de san Pablo, porque tanto el Magisterio como los teólogos han recurrido necesariamente a sus cartas para profundizar y proponer la doctrina de la fe. Muchas polémicas teológicas se han desarrollado en trono a sus textos y grandes santos han alimentado su espiritualidad en la lectura de las cartas paulinas. &lt;br /&gt;San Pablo es una de las figuras más fascinantes del Nuevo Testamento y el personaje del cristianismo primitivo del que poseemos más datos históricos. Sus cartas constituyen la correspondencia más célebre de todas las épocas. Son, además, cronológicamente hablando, los primeros escritos del Nuevo Testamento y por lo mismo nos suministran los primeros datos sobre el origen, estructura y desenvolvimiento de una serie de comunidades cristianas a veinte o veinticinco años de la puesta en marcha del Cristianismo. Su actividad apostólica tuvo como objetivo principal la fundación de comunidades cristianas, y de esta manera extender la Iglesia de Cristo y el mensaje de salvación traído por el mismo Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Su persona&lt;br /&gt;Nació en Tarso de Cilicia, hacia el año 10. Judío de raza y religión, pero de cultura griega y ciudadano romano. Su formación básica fue judía. Estudió en Jerusalén, en la escuela de Gamaliel, el viejo. En un primer momento se produjo en él un rechazo total de los creyentes en Jesús y se lanzó a una persecución encarnizada, como apasionado fariseo, creyendo que los cristianos eran una secta en contra de la ley de Moisés. Pero un determinado momento de su vida, hacia el año 36 d.C., tuvo un misterioso encuentro con Jesús de Nazaret, camino a Damasco, y se convirtió en un propagandista del Mensaje de Jesús. &lt;br /&gt;Tras unos años de educación en la fe en las comunidades cristianas de Damasco y Antioquía, y un tiempo de reflexión personal, Pablo inicia una actividad incansable con el afán de propagar el mensaje de Jesús y formar nuevos grupos de creyentes. &lt;br /&gt;El libro de los hechos describe los tres viajes misioneros de Pablo, no exentos de dificultades, sufrimientos y prisiones: &lt;br /&gt;El primero, por Chipre y el sur de Asia Menor (años 45-48).&lt;br /&gt;El segundo, por la parte central de Asia Menor, Macedonia y Grecia (años 49-52).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercero, por Galacia, Frigia, Éfeso, Macedonia y Grecia (años 53-58).&lt;br /&gt;Un cuarto viaje, desde Cesarea a Roma, por mar, lo realiza Pablo como prisionero de los romanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Puntos de su doctrina&lt;br /&gt;a) Justificado por la fe: como fariseo, Pablo creía estar justificado o salvado, por su práctica detallada de la ley. Pensaba que eran “sus” obras las que le hacían justo delante de Dios. Ahora descubre que sólo Cristo, con su muerte, hace justo al hombre, de una manera gratuita. No se trata, pues, de “merecer” la salvación sino de “recibirla”, adhiriéndose fielmente a Cristo 109.&lt;br /&gt;b) La gracia de Dios: Pablo ha experimentado la gratuidad del amor de Dios. Ha descubierto que Dios nos ama, no porque somos buenos, sino para que seamos buenos. Esta es la fuente de gozo y seguridad para Pablo.&lt;br /&gt;c) Jesucristo crucificado: la cruz, iluminada por la resurrección, se encuentra en el corazón de Pablo. A los pies del Crucificado, Pablo se siente pecador, pero perdonado. El Jesús de Pablo es siempre el Cristo Crucificado (carta a los filipenses). &lt;br /&gt;d) La Iglesia, Cuerpo de Cristo: Pablo percibe la unión entre Jesús y sus discípulos, entre la cabeza y el cuerpo (carta a los corintios) y se hace miembro vivo de este cuerpo&lt;br /&gt;e) Apóstol de Jesucristo: a partir del encuentro con Jesús, Pablo quedará absolutamente enamorado de Cristo y se lanzará al apostolado con pasión, sin tregua ni mengua. Predica, primero a los judíos; después, al ser rechazado por éstos, predica a los gentiles o paganos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Problemas y dificultades que Pablo tuvo que afrontar&lt;br /&gt;a) Un problema: ¿Una Iglesia cristiana-judía o una Iglesia nueva? Es decir, quien entraba en la naciente Iglesia, ¿tenía que circuncidarse y observar toda la ley de Moisés...o abrirse a una nueva realidad, un nuevo estilo? Para esto se reunió el primer concilio en Jerusalén, con Pedro a la cabeza y los demás apóstoles y decidieron con la luz del Espíritu Santo que no era necesario circuncidarse.&lt;br /&gt;b) Dificultades:&lt;br /&gt;Incomprensiones y falsas acusaciones, por todas partes y procedentes de sus mismos hermanos judíos y de los paganos, griegos y romanos.&lt;br /&gt;Cárcel, desde donde escribió varias cartas.&lt;br /&gt;Martirio en Roma, decapitado, hacia el año 67, durante la persecución de Nerón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Características de las comunidades paulinas &lt;br /&gt;a) Son comunidades afincadas en el mundo helenista. Esto le ofrecía múltiples ventajas, pues era el mundo más culto, pero también traía la amenaza de un paganismo hedonista, de atractivos y fáciles cultos religiosos, costumbres reñidas con el evangelio. Ahora se entienden las continuas advertencias, recomendaciones y llamadas de atención de Pablo a esas comunidades.&lt;br /&gt;b) La mayor parte de ellas estaban enclavadas en las regiones costeras del norte del Mediterráneo (Asia Menor, Grecia, Italia); dentro, por tanto del imperio romano. Tanto Pablo como sus colaboradores procuraron establecer las comunidades cristianas en centros neurálgicos, en ciudades unidas entre sí por una fuerte red de comunicaciones. Así se favorecía el contacto y el diálogo entre las comunidades cristianas. &lt;br /&gt;c) Son comunidades establecidas en núcleos urbanos en contraste con las comunidades rurales palestinenses. Pablo no es ciertamente el fundador del cristianismo, pero sí es el creador del cristianismo urbano con todo lo que este acontecimiento iba a suponer para la evolución del cristianismo. &lt;br /&gt;d) Dentro de las ciudades en las que se asientan, el ámbito natural de las comunidades es la casa. Son comunidades domésticas que se reúnen en las casas para celebrar su fe y alimentarla.&lt;br /&gt;e) Son comunidades formadas por cristianos de procedencia tanto judía como pagana. Esto trajo, al inicio, sus dificultades, pero que fueron superándose con el amor cristiano.&lt;br /&gt;f) Son comunidades en las que, junto al entusiasmo y el heroísmo, está presente el pecado. No eran comunidades santas, sino comunidades que querían ser santas; con virtudes y defectos, con ejemplos maravillosos y con pecados. Pero ésta es la Iglesia de Cristo, santa y pecadora al mismo tiempo, santa y necesitada de continua conversión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Características de sus cartas&lt;br /&gt;a) En qué lengua están escritas: Las cartas de san Pablo están escritas en griego “común”, lengua que, además del arameo, domina con facilidad. Pablo, en general, las dictaba a un amanuense o escribano. Algunas cartas, como la escrita a Filemón, fue redactada por su propia mano. Pero siempre él las revisaba y ponía los saludos finales con su letra. &lt;br /&gt;b) Fin de sus cartas: Sus cartas sirvieron a Pablo para comunicar su concepción teológica y espiritual del misterio de Cristo. Hoy día el Papa sigue también esta tradición paulina de enviar cartas de carácter teológico y espiritual a todos los fieles del mundo. &lt;br /&gt;c) Cuántas y cuáles: Son 14, incluyendo la carta a los hebreos. Se consideran del propio Pablo: la primera a los Tesalonicenses, las dos a los Corintios, la de los Gálatas y Romanos, la de los Filipenses y Filemón. De las demás, aunque no sean del mismo Pablo, se escribieron en círculos netamente paulinos, es decir, por discípulos de Pablo (Colosenses, Efesios, 1-2 Timoteo, Tito y 2 Tesalonicenses), escritas después de la muerte de Pablo. Se han divido así sus cartas:&lt;br /&gt;Cartas kerigmáticas: 1 y 2 Tesalonicenses (año 50-51).&lt;br /&gt;Grandes cartas: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas (56-58).&lt;br /&gt;Cartas de la cautividad: Filipenses, Colosenses, Efesios y Filemón (61-63).&lt;br /&gt;Cartas pastorales: 1 y 2 Timoteo, Tito (67), llevan este apelativo debido a su preocupación pastoral de establecer la jerarquía y la organización de las comunidades. &lt;br /&gt;d) Esquema: Las cartas de Pablo se ajustan al esquema de la carta antigua: encabezamiento, el cuerpo de la carta o mensaje y el saludo final. Sin embargo, en el desarrollo de este esquema, Pablo es casi siempre profundamente original. La novedad del evangelio lo penetra todo y, desde el principio hasta el final, las cartas de Pablo rezuman vida cristiana. Nada de artificios ni de fórmulas vacías.&lt;br /&gt;e) Estilo: Utiliza todos los recursos estilísticos: paradoja, metáfora, diatriba y sobre todo la antítesis. Usa también exhortaciones y consejos.&lt;br /&gt;f) Material empleado: Incluye material ya formulado: himnos 110, confesiones de fe111 , catálogos de vicios y virtudes112 , series encadenadas de textos bíblicos113 , doxologías114 . No sólo los formula sino que los reformula y los somete a una transformación teológico-literaria.&lt;br /&gt;g) Características teológicas: Desde el punto de vista teológico las cartas de san Pablo presentan estas características:&lt;br /&gt;Hay un pluralismo teológico en sus cartas, es decir, habla de varios temas.&lt;br /&gt;No hay que buscar en las cartas paulinas una teología sistemática, por dos razones: primero, porque el momento histórico en que se encontraba la reflexión cristiana la hacía posible; y segundo, porque el género epistolar no era el más adecuado para ello. Por eso, la teología de san Pablo es una teología en proceso de elaboración, pues responde concretamente a preguntas concretas.&lt;br /&gt;No construye sobre la nada, sino que echa mano de tradiciones que corrían por ahí.&lt;br /&gt;Se hace manifiesta su formación judía, en el empleo abundante de citas del Antiguo Testamento. Usa la interpretación tipológica, es decir, la relación-comparación entre los acontecimientos de la antigua alianza y los de la nueva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cartas de Pablo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La forma literaria epistolar de la época griega y romana es actualmente muy conocida por la gran cantidad de cartas de ese período que se conservan. Esto permite ver que san Pablo asumió la forma propia de su tiempo. Introdujo, sin embargo, algunos cambios de importancia, lo que trajo como consecuencia que sus cartas pertenezcan a la literatura religiosa. &lt;br /&gt;San Pablo escribió las catorce cartas más famosas que existen en el mundo y en ellas se resume todo lo que la Iglesia católica enseña acerca de la fe y la moral. Tienen dos partes: una dogmática, es decir, verdades de la fe, y otra moral, es decir, reglas de buena costumbre. La más extensa y doctrinal es la que escribió a los cristianos de Roma. La más corta, a Filemón. Las más apasionantes y fuertes son las dos que escribió a los corintios, corrigiendo algunos errores. La más elevada y difícil es la de los efesios. La más cariñosa, a los filipenses. Las últimas cartas las escribió desde la cárcel, dirigidas a Timoteo y Tito. La primera carta a los Tesalonicenses tiene el mérito de ser el primer escrito del N.T., pues fue escrita antes que los Evangelios. Todas las cartas tienen como autor, o directamente a Pablo, o a discípulos que escucharon directamente a Pablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A) CARTAS KERIGMÁTICAS: 1 y 2 Tesalonicenses (años 50-51)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Situación de la Iglesia: es una comunidad floreciente, suficientemente organizada, firme en la fe, en la esperanza y en la caridad, a pesar de las continuas persecuciones por parte de sus conciudadanos y los judíos. Problemas: ¿qué va a ser de los difuntos sorprendidos por la muerte antes de la venida gloriosa de Cristo Jesús? ¿Cuándo tendrá lugar esta venida?&lt;br /&gt;2. Contenido teológico-espiritual:&lt;br /&gt;En la primera: dirige palabras de aliento y consuelo, les recuerda el trato y los desvelos de su predicación y de su trabajo, trata de corregir algunos errores sobre la inminente venida del Señor, les habla de la pureza, del trabajo, del destino de los difuntos, de la vigilancia.&lt;br /&gt;En la segunda: puntualiza la doctrina sobre la parusía, diciendo que no es inminente, y por tanto, hay que seguir trabajando, construyendo la ciudad terrena y no dejarse atrapar en las redes de un estéril parasitismo religioso.&lt;br /&gt;3. Estilo: se nota la naturalidad y sencillez, y el tono parenético, es decir, exhortativo y en forma de avisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B) GRANDES CARTAS: A los Corintios, Gálatas, Romanos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* A los Gálatas:&lt;br /&gt;1. Situación de la Iglesia: Los gálatas eran un pueblo de origen céltico, emparentados con las tribus de la antigua Galia. Procedentes de Europa se instalaron en el centro de Asia Menor –la actual Turquía- y fueron sometidos por los romanos en el año 180 a.C. Galacia se hallaba inmersa en una grave crisis de identidad cristiana, provocada desde fuera por unos predicadores del evangelio que ponían en entredicho la validez y legitimidad del anuncio evangélico hecho por Pablo, acusado de falsario y de predicar un evangelio mutilado, de ser un mini-apóstol. Estos agitadores decían que el verdadero evangelio es el que manda observar fielmente la ley de Moisés, incluido el rito de la circuncisión. De ahí que el tono de Pablo en esta carta sea polémico, incluso agresivo en algunas partes.&lt;br /&gt;2. Esquema y división: hay tres secciones bien definidas: &lt;br /&gt;Una sección histórico-apologética en la que Pablo reivindica su legítima condición de apóstol (1-2).&lt;br /&gt;Una sección doctrinal, donde demuestra que la verdadera salvación viene de Dios a través de Cristo aceptado por la fe.&lt;br /&gt;Y una sección exhortativa, donde señala cuál debe ser la actitud del hombre liberado por Cristo, contrapuesto al hombre según la carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual: &lt;br /&gt;La salvación del hombre (justificación) viene de Dios, a través de Jesucristo muerto y resucitado. La ley no salva. &lt;br /&gt;Al hombre le corresponde aceptar, creer que Jesucristo es el único salvador. &lt;br /&gt;Esta fe, no sólo es asentimiento intelectual, sino sobre todo amor. Sólo así el hombre se convertirá en hombre nuevo y libre. &lt;br /&gt;Este hombre nuevo, recreado por Dios a imagen de Jesucristo será capaz de superar el pecado y la muerte, causantes del hombre viejo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Estilo: es quizá la carta más genuina de Pablo, por sus datos biográficos, su tono, su estilo y sus ideas. Hace uso de referencias históricas, evocaciones personales, citas de la Escritura, procedimientos exegéticos, característicos de las escuelas rabínicas, interpelaciones personales, observaciones irónicas. Maldice y apostrofa con violencia, recrimina sin respetos humanos; ruega con dulzura. El ardor de la polémica genera un bello desorden y falta de estructura en la carta. Esta carta ha sido piedra de escándalo y signo de contradicción. Los protestantes la enarbolaron como bandera para criticar todas las leyes y normas que ha ido dando la Iglesia, pues “la ley no cuenta” –dice san Pablo. Para entender completamente el mensaje de Pablo hay que leer bien todo el conjunto de las cartas. Aquí, simplemente Pablo nos pone alerta para que no caigamos en un legalismo formulista, vacío y fariseo, sin amor. Pero la Iglesia no cae en eso: sus normas y leyes están motivadas por el amor. Por eso, nuestra fe tiene que ir acompañada de obras de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Primera carta a los Corintios:&lt;br /&gt;1. Situación de la Iglesia: Corinto era célebre como centro comercial, deportivo y cultural, y como lugar donde se daban cita toda clase de cultos religiosos: divinidades griegas, romanas y orientales. En particular se había hecho famoso el templo de Afrodita, la diosa del amor, en cuyo recinto se ejercía sin cortapisa alguna la prostitución sagrada. Todo esto había convertido a Corinto en una ciudad de vida alegre y desenfrenada, propensa a todo tipo de excesos, en particular los sexuales. Esto perturbaba a la joven comunidad cristiana, que de ninguna manera se quería dar a estos excesos deshonestos. Ninguna comunidad causó a Pablo tantos quebraderos de cabeza como la de Corinto. En estas cartas se refleja la fisonomía de la primera comunidad cristiana: dificultades, tensiones, discordias, celos, envidias, rivalidades, problemas, pecados, etc. Pero también el gozo del Espíritu, la efusión de los carismas, la íntima satisfacción del amor cristiano que supera todas las barreras sociales y económicas.&lt;br /&gt;2. Esquema de la carta: no hay un esquema concreto:&lt;br /&gt;Saludo y acción de gracias (1 Cor 1, 1-9).&lt;br /&gt;Divisiones en la comunidad (1 Cor 1, 10 – 4, 21) Desórdenes en la comunidad (1 Cor 5, 1-6 – 6, 20)&lt;br /&gt;Problemas concretos (1 Cor 7-11): celibato, virginidad, matrimonio. Problemas en las asambleas litúrgicas (1 Cor 11-14) La resurrección de los muertos (1 Cor 15) Conclusión (1 Cor 16).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual: &lt;br /&gt;Ante la división creada, Pablo proclama la auténtica sabiduría: la de Dios, manifestada en el misterio de la cruz de Jesucristo.&lt;br /&gt;Ante los desórdenes sexuales, Pablo recuerda que el cristiano bautizado es una creatura nueva y templo de Dios. Propone los valores del celibato y del matrimonio, como dos caminos que Dios nos ofrece para llegar a la santidad. Pablo ensalza el valor del celibato y virginidad. &lt;br /&gt;Ante las demás cuestiones (carnes sacrificadas, asistencia a los banquetes paganos, multiplicidad de carismas...), Pablo expone la lección de la eclesiología práctica, recordando que todos somos parte de la Iglesia y debemos buscar lo que es útil a la comunidad, movidos por el amor. &lt;br /&gt;Ante la increíble degeneración a la que habían llegado las asambleas litúrgicas en las que se celebraba la Cena del Señor, Pablo da una estupenda catequesis sobre la Eucaristía y cómo celebrarla y recibirla con dignidad y en estado de gracia en el alma.&lt;br /&gt;Ante la resistencia de algunos en aceptar la resurrección de los muertos, Pablo ofrece una reflexión sobre escatología: la resurrección de Cristo garantiza nuestra resurrección.&lt;br /&gt;4. Estilo: la escribe en un estado sereno y concentrado. Por eso, su estilo es limpio y vigoroso. Hay variedad de tonos: sencillez, densidad, ironía, sarcasmo, explosiones de ternura o de indignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Segunda carta a los corintios: &lt;br /&gt;1. Situación de la Iglesia: unos cuantos venidos de Jerusalén y llegados a Corinto rechazaron la autoridad de Pablo, a quien llenan de insultos, acusaciones y calumnias. Pablo tuvo que poner remedio urgente a esta situación, saliendo a la defensa de su ministerio y de su vocación apostólica.&lt;br /&gt;2. Esquema y división: Más que una carta son diversas cartas:&lt;br /&gt;Saludo y acción de gracias (2 Cor 1, 1-11).  El ministerio apostólico (2 Cor 1, 12; 7, 16).&lt;br /&gt;Colecta a favor de las iglesias pobres de Judea (2 Cor 8-9). Autodefensa de Pablo (2 Cor 10-12).&lt;br /&gt;Conclusión (2 Cor 13).&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual: &lt;br /&gt;Profundiza en el ministerio apostólico con sus grandezas y miserias, con su esplendor y su peso, sus riesgos y sus compensaciones. Declara que su ministerio lo recibió de Jesucristo, quien le llamó gratuitamente a ser apóstol de los gentiles.&lt;br /&gt;La solidaridad entre las distintas comunidades cristianas. &lt;br /&gt;4. Estilo: es una carta donde podemos percibir el perfil humano y apostólico de Pablo115 . El estilo es fiel reflejo de un espíritu en efervescencia. La emoción con que está escrita roba claridad a la expresión; a cada paso nos topamos con alusiones oscuras, complejas construcciones gramaticales y desconcertantes interrupciones en el proceso de sus pensamientos. Pero la pasión con que está escrita y la sinceridad desnuda, leal y conmovedora que nos transmite, le confieren una belleza singular ante la que el lector no puede permanecer insensible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Carta a los romanos:116 &lt;br /&gt;1. Situación de la Iglesia: es una comunidad que Pablo no fundó, por eso, es más diplomático. Probablemente judíos procedentes de Palestina, donde se habían convertido al cristianismo, fueron los iniciadores de la comunidad cristiana de Roma. Dado que el emperador Claudio expulsó a todos los judíos de Roma, por los conflictos entre judíos estrictamente tales y judeocristianos, en Roma sólo quedaron cristianos de origen pagano, es decir, romanos convertidos al cristianismo. Más que otra cosa, Pablo presenta las ideas claves de su evangelio, sobre todo a los puntos más controvertidos y más propensos a crear dificultades en el seno de las nacientes comunidades cristianas. &lt;br /&gt;2. Esquema y división:&lt;br /&gt;Introducción (Rom 1, 1-15). Sección doctrinal (Rom 1-11)&lt;br /&gt;Sección exhortativa (Rom 12-15) Sección conclusiva (Rom 15-16).&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual:&lt;br /&gt;Contenido teológico: La fuerza salvadora de Dios actúa en el hombre por medio de la fe en Jesucristo. Es toda la doctrina de la justificación o salvación, proveniente de Cristo, que nos libera del pecado. Jesús nos ofrece la salvación y el hombre, por la fe, acepta esta salvación, se convierte y se abre a esa salvación.&lt;br /&gt;El fruto más precioso de la salvación es la vida sobrenatural; es decir, la participación en la vida íntima de las tres Personas divinas, cuya obra de arte es la santificación de nuestras almas y la creación del hombre nuevo en nosotros.&lt;br /&gt;El proyecto salvador de Dios alcanzará también al pueblo de Israel.&lt;br /&gt;4. Estilo: prevalece el estilo homilético o exposición teológica del tema doctrinal, entremezclado con exhortaciones. Mezcla también estilo litúrgico, himnos, demostración rabínica y diatriba o controversia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C) CARTAS DE LA CAUTIVIDAD: Filipenses, Colosenses, Filemón, Efesios&lt;br /&gt;Entre los años 58 y 63, Pablo pasa cuatro años en la cárcel, primero en Palestina y luego en Roma. Tiene tiempo para meditar y profundizar en el misterio de Cristo y de la Iglesia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Carta a los Filipenses:&lt;br /&gt;1. Situación de la Iglesia: Filipenses es, junto con la dirigida a Filemón, la carta más familiar y confidencial de las cartas paulinas. Es la carta del amigo que se encuentra en dificultades a los amigos que ni por un instante se han olvidado de él y le han tratado de ayudar con todos los medios a su alcance. Es la carta de un corazón agradecido y a la vez preocupado, porque también en aquella comunidad se vislumbran desavenencias e incomprensiones. También a Filipos parece que han llegado unos predicadores judaizantes que pueden amenazar seriamente la acción evangelizadora de Pablo, como había ocurrido en las comunidades de Galacia.&lt;br /&gt;2. Esquema y división: este es el esquema&lt;br /&gt;• Pablo y la comunidad de Filipos (1-2): noticias, proyectos.&lt;br /&gt;• Exhortaciones contra los predicadores judaizantes en Filipos (3)&lt;br /&gt;• Invitación a la alegría y agradecimiento por la ayuda recibida (4)&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual: &lt;br /&gt;• Invitación constante a la alegría, incluso ante la perspectiva de la muerte.&lt;br /&gt;• La preocupación por el crecimiento espiritual y por la armonía y la unidad de la comunidad.&lt;br /&gt;• Papel central de Cristo en la historia de la salvación, y modelo supremo del cristiano en todo y para todo. &lt;br /&gt;4. Estilo: es una carta personal, atenta, cordial y tierna. No hay que buscar doctrina sistemática. Usa la exhortación, alusión al pasado y al presente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Carta a los Colosenses&lt;br /&gt;1. Situación de la Iglesia: en Colosas había una considerable comunidad cristiana, formada en su mayor parte por gente convertida del paganismo. Pero debía contar con un buen número de judeo-cristianos, como se deduce de los problemas que se mencionan en la misma carta. Entre los cristianos de Colosas había algunos que enseñaban errores gravemente peligrosos, donde se mezclaban elementos cristianos, judíos y paganos 117. ¿Cuáles eran estos errores?&lt;br /&gt;Tendencia judaizante: los judíos convertidos al Cristianismo querían obligar a todos a la circuncisión, a la observancia del sábado, a la abstinencia de ciertos alimentos.&lt;br /&gt;Culto excesivo a los ángeles hasta hacer de ellos unos dioses.&lt;br /&gt;Ascetismo rígido: purificaciones, abstinencia de alimentos, etc. &lt;br /&gt;2. Esquema y división:&lt;br /&gt;Introducción&lt;br /&gt;Parte dogmática (1-2): supremacía de Cristo en la Creación y en la Redención.&lt;br /&gt;Parte moral o exhortativa (3): les exhorta a la firmeza en la fe, frente a los errores; y a fundamentar su vida cristiana sobre la resurrección de Cristo.&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual:&lt;br /&gt;Himno cristológico: Pablo hace una teología sobre Jesús más desarrollada, considerándolo como centro del universo, primogénito de toda la creación y redención, y cabeza de la Iglesia. Cristo es presentado como el “Hijo del amor”. Se reitera la relación entre Él y todo118 , con evidente tono polémico contra el gnosticismo que despreciaba el mundo material y lo atribuía a otro creador. &lt;br /&gt;Más tarde, Pablo presenta a Cristo como “cabeza del cuerpo” que es la Iglesia. La Iglesia, por tanto, es presentada como Cuerpo Místico, que tiene a Cristo por cabeza y recibe de Él su impulso vital, y es Esposa de Cristo. Cristo es la Cabeza del cuerpo, porque es el primero en la resurrección: el primero en resucitar y aquel por el que resucitan los demás, al hacerles partícipes de su muerte y resurrección mediante el bautismo.&lt;br /&gt;Pablo ataca en la carta la ascesis y el culto a los seres intermediarios que proponían los nuevos maestros. Éstos esperan que ciertas prácticas les alcancen la salvación. Pero Pablo dice bien claro que la salvación sólo vendrá si estamos unidos a la cabeza que es Cristo. &lt;br /&gt;Como exigencia del bautismo y de la unión con Cristo cabeza el cristiano bautizado tiene que ser hombre nuevo y renunciar al hombre viejo, para recobrar la imagen del Creador. Una tabla de moral familiar indica las obligaciones morales de cada uno de los miembros de la familia.&lt;br /&gt;4. Estilo: multiplicación de sinónimos, complementos que se suceden en cascada. Vocabulario paulino: cabeza, cuerpo, misterio, plenitud, sabiduría, riqueza, conocimiento, potencias cósmicas. Influencia de la literatura sapiencial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Carta a Filemón&lt;br /&gt;1. Situación de Filemón: Filemón es un cristiano pudiente de Colosas, ganado para el evangelio por Pablo y a quien hace algún tiempo se le ha fugado un esclavo llamado Onésimo. Este esclavo se encuentra ahora con Pablo, que desearía mantenerlo junto a sí. Sabe que le asisten razones para hacerlo, pero no quiere forzar la situación, y con una gran delicadeza deja la decisión en manos del propio Filemón. Le devuelve al esclavo, al que hace portador de esta preciosa carta. &lt;br /&gt;2. Esquema y división: no hay esquema, pues es muy breve. Pablo da gracias, intercede por Onésimo y se despide.&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual: el tema es la esclavitud, que era aceptada en aquella sociedad grecorromana, pero que estaba en abierta contradicción con el mensaje de Cristo. Pablo no encara directamente el problema; se limita a exponer con una maestría insuperable los principios cristianos de los que Filemón deberá sacar las consecuencias. La idea principal es ésta: todos somos iguales ante Dios.&lt;br /&gt;4. Estilo: es muy sencillo y cordial. Es la carta más breve del Nuevo Testamento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Carta a los Efesios (años 62-63)&lt;br /&gt;1. Situación de la Iglesia: Éfeso, capital de la provincia romana de Asia, estaba situada en la costa occidental de la península del Asia Menor. Su importante puerto y su numerosa población hacían de ella en tiempos de Pablo una ciudad muy floreciente. Está dirigida a cristianos de la segunda generación, los cuales han quedado deslumbrados por ciertas filosofías paganas 119 y necesitan que alguien les ayude a profundizar en el misterio de Cristo. Hay división, permisividad y atracción del mundo pagano.&lt;br /&gt;2. Esquema y división:&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;br /&gt;Parte doctrinal y teológico (1-3): Cristo y la Iglesia.&lt;br /&gt;Parte moral y exhortativa (4-6): invitación a la unidad y deberes del propio estado. &lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual: &lt;br /&gt;La acción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en el plan de la Salvación. El Padre nos elige para ser sus hijos. El Hijo nos obtiene la redención con su sangre. El Espíritu Santo nos sella y es la garantía de nuestra herencia. Entona un himno sobre el Plan salvador de Dios: a todos –judíos y paganos- nos ha llamado Dios a ser santos e irreprochables en el amor, hacernos hijos suyos, redimirnos en Cristo y darnos la fuerza del Espíritu. En la historia de salvación, Cristo Jesús es el centro. La salvación que ha traído Cristo es una don gratuito&lt;br /&gt;Unidad de la Iglesia en cuanto cuerpo de Cristo. La Iglesia es el lugar donde toda discriminación desaparece –yo soy judío, yo soy pagano-, donde no hay particularismos ni privilegios raciales, religiosos, culturales o sociales, donde la unidad no es uniformidad ni pasividad, sino dinamismo y colaboración. Cristo ha derribado el muro de la Ley que antes separaba a judíos y paganos. &lt;br /&gt;Exhortación a la nueva vida en Cristo. Muestra un programa de vida cristiana para todos, y a los hijos y padres de familia les recuerda los deberes del cuarto mandamiento de la Ley de Dios. Nos invita a renovarnos en Cristo, imitar el amor de Cristo, a caminar como hijos de la luz. Para ello, Pablo nos da las armas para luchar contra los enemigos: el escudo de la fe, el yelmo de la salud y la espada del Espíritu. Al exponer las relaciones entre los esposos aparecen los elementos básicos que servirán a la Iglesia para comenzar la reflexión que concluirá con la definición del sacramento del matrimonio: la relación entre la unión de los esposos y la unión de Cristo con la Iglesia. Este gran misterio del cual fluye la santificación más alta del matrimonio, muestra el carácter sagrado, y, prohíbe considerarlo como un contrato puramente civil, sujeto a la fluctuación de las voluntades. Por eso la Iglesia no reconoce el enlace civil como matrimonio legítimo para el cristiano. &lt;br /&gt;4. Estilo: tiene un aspecto de carta circular; parece una disertación teológica destinada a toda la iglesia cristiana, y no sólo a los efesios. En la parte doctrinal y dogmática se nota un estilo solemne y redundante, frases profundas, imágenes largas, y los pensamientos no se ordenan de forma progresiva. En la parte moral, es más claro, preciso y en forma imperativa o exhortativa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D) CARTAS PASTORALES: Timoteo y Tito&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ¿Por qué se llaman cartas pastorales?&lt;br /&gt;Se llaman pastorales porque están dirigidas a dos grandes pastores, colaboradores de Pablo, y porque se ocupan de la función y normas de los pastores, es decir, de aquellos que mantienen la unidad y la fe dentro de una iglesia particular, que empieza a estructurarse. &lt;br /&gt;2. ¿En qué año fueron escritas?&lt;br /&gt;Las cartas pertenecen a la época final del siglo I. Posiblemente son de un discípulo que, después de la muerte de Pablo, le hace hablar en las nuevas situaciones que se habían creado en las comunidades. &lt;br /&gt;3. ¿Qué problemas surgieron en las iglesias a las que se dirigen las cartas pastorales?&lt;br /&gt;Falsos doctores practicaban y enseñaban doctrinas de carácter judaizante gnóstico, que debían suponer un grave peligro, dada la insistencia con que las cartas las mencionan.&lt;br /&gt;No aparece el fervor y el entusiasmo de los creyentes del tiempo de Pablo, sino que los cristianos se han vuelto mediocres y conformistas.&lt;br /&gt;Se sentía también la necesidad de unos dirigentes de iglesias locales que asegurasen el depósito de la fe que Timoteo y Tito habían recibido de Pablo. &lt;br /&gt;4. ¿Por qué son tan importantes las cartas pastorales?&lt;br /&gt;Ellas mantienen viva la herencia de Pablo, dado que había corrientes que querían una especie de vuelta al judaísmo.&lt;br /&gt;Defienden el carácter genuino del Evangelio, para que no se diluyese en una especie de intimismo esotérico y sectario, que evadía los problemas del mundo, en busca de pura interioridad espiritual, y con una visión dualista del mundo (maniqueísmo).&lt;br /&gt;Nos dan las pautas sobre la organización de la Iglesia, con las funciones de los varios ministerios.&lt;br /&gt;Dan unas reglas de vida para la fe de la comunidad: la fe verdadera es la que enseñaron los apóstoles, y fue transmitida en los inicios; los ministros deben mantener intacto el depósito de la fe recibido por los apóstoles; los creyentes crecerán en la fe, no pronunciando discursos inútiles, sino guardando la unidad con los apóstoles y poniendo en práctica la bondad que Cristo enseñó.&lt;br /&gt;5. ¿Qué principios doctrinales tienen estas cartas pastorales?&lt;br /&gt;Cristo, en quien se hace visible el plan salvífico de Dios, es el único mediador universal. El nuevo nacimiento que comporta el bautismo no es debido a nuestras obras, sino a la bondad de Dios.&lt;br /&gt;La Iglesia aparece como el nuevo pueblo de Dios, purificado por el sacrificio de Cristo, como la casa del Dios vivo, como la gran familia de Dios, como el fundamento y la columna de la verdad. Tiene la misión de enseñar y conservar el depósito recibido. Los ministros, que reciben el ministerio por la imposición de las manos tienen la misión de enseñar y el poder de jurisdicción. &lt;br /&gt;La salvación por Cristo lleva consigo unas exigencias: ante todo la fe, esperanza y la caridad, fundamento de toda vida cristiana. Además oración y espíritu de lucha; obediencia, paciencia y mansedumbre, pureza, fidelidad a la sana doctrina y práctica de las buenas obras. &lt;br /&gt;Virtudes humanas: sobriedad, laboriosidad, amabilidad, hospitalidad, honradez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Cartas a Timoteo&lt;br /&gt;1. Situación de Timoteo: Timoteo era hijo de una judía y de un griego. Fue el discípulo predilecto de Pablo. Pablo en esta carta aparece como el Pastor que transmite normas que asegurasen la continuidad de las Iglesias fundadas por él. &lt;br /&gt;2. Esquema y división: no hay un esquema fijo. Se trata de una serie de consejos y recomendaciones para que sea fiel a su misión de pastor. &lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual: &lt;br /&gt;La primera carta: Organización de la comunidad. Forma de combatir los errores120 . La vida cristiana de los fieles.&lt;br /&gt;La segunda carta: Pablo desde la cárcel le da consejos pastorales a Timoteo: mantenerse fiel al ministerio y conservar la sana doctrina. Son como un testamento de Pablo, antes de morir. &lt;br /&gt;Estilo: es muy cordial, sencillo, ardiente y, por momentos, apasionado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Carta a Tito&lt;br /&gt;1. Situación de Tito: era griego, no circunciso Lo había llevado Pablo en su viaje a Jerusalén, donde deseaba obtener la aprobación de los Apóstoles para la libertad de los gentiles frente a la ley de Moisés. Parece que Pablo le encomendó la Iglesia de Creta, y se supone que está al frente de ella cuando le escribe la carta. &lt;br /&gt;2. Esquema y división: tampoco aquí hay un esquema fijo, al igual que en las cartas a Timoteo.&lt;br /&gt;3. Contenido teológico-espiritual: &lt;br /&gt;Organización de la Iglesia.&lt;br /&gt;Lucha contra los errores de los falsos maestros.&lt;br /&gt;Vida cristiana de los fieles, con consejos para ancianos, jóvenes y esclavos.&lt;br /&gt;Exhortaciones a la obediencia y la caridad.&lt;br /&gt;Puntos doctrinales: la muerte sacrificial de Cristo y su manifestación gloriosa al final de los tiempos; el amor de Dios a los hombres y su voluntad salvífica universal; la renovación por el Espíritu a través del bautismo y la acción transformadora de la gracia que nos constituye herederos de la vida eterna. &lt;br /&gt;Estilo: igual que en las cartas a Timoteo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;115. A través de esta carta podemos conocer el colosal esfuerzo misionero realizado por Pablo: sus fatigas y peligros; el estado de tensión interior que devoraba su vida; su amor apasionado a Cristo y a la Iglesia; las extraordinarias experiencias místicas con que fue agraciado...Y su magnífica, excepcional personalidad en el esplendor de los contrastes: a la vez teólogo y misionero, fundador y organizador, contemplativo y caminante infatigable; lírico y polemista. Y en cuanto a su carácter: altivo y humilde, audaz y tímido, sereno y apasionado, afectuoso y sarcástico, cortés y duro, generoso y amargo, prudente y arrebatado. Todo un mosaico de luces y sombras, éxitos y fracasos, esperanzas y abatimientos. &lt;br /&gt;116. La carta a los Romanos es la más extensa de las escritas por Pablo. No es una síntesis completa y definitiva de la enseñanza de Pablo y mucho menos de la doctrina cristiana; pero sí es el gran escrito de Pablo y el primer ensayo de gran envergadura en la historia de la teología cristiana. Juntamente con Gálatas, esta carta a los Romanos ha constituido el principal punto de referencia en la polémica entre católicos y protestantes, hasta el punto de que podría decirse que la Reforma protestante ha hecho de Romanos el texto sagrado por antonomasia. Algunos han considerado esta carta como el testamento teológico de Pablo, pues fue escrita en uno de los momentos más críticos de su vida &lt;br /&gt;117. Estos colosenses se parecen a algunos creyentes actuales que confían más en devociones particulares no aprobadas por la autoridad eclesiástica, que en Cristo, o se refugian en la astrología, magia, supersticiones, horóscopos. &lt;br /&gt;118. La palabra “todo” está repetida ocho veces en el himno. &lt;br /&gt;119. Una de esas filosofías es el gnosticismo. Esta corriente de pensamiento amalgamó enseñanzas originadas en la religión del Irán, la filosofía platónica, el judaísmo y, finalmente, el cristianismo. Se caracterizó por el dualismo que rechazó la materia como mala y aceptó sólo el espíritu como bueno. El alma, una chispa de la divinidad encerrada en la cárcel del cuerpo, debía ser liberada por un redentor que le transmitiera un conocimiento (gnosis) salvador. El redentor debía comunicar el conocimiento de los medios ascéticos por los cuales el alma llegara a dominar el cuerpo, se liberara y pudiera volver a fundirse con la divinidad. Era característico de este pensamiento el desprecio del cuerpo humano. Sostenían que había un complicado sistema de seres celestiales e intermediarios entre lo divino y lo terrenal, que regían la vida de los hombres y a los cuales les atribuían poder y se les debía rendir culto. Estas nuevas corrientes de pensamiento pretendieron instalarse dentro de la Iglesia. &lt;br /&gt;120. Corrían por ahí ya tendencias gnósticas, es decir, algunos falsos maestros ponían la salvación en el conocimiento, fruto del propio esfuerzo personal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El Apocalipsis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra Apocalipsis procede de un término griego que significa retirar el velo, descubrir el misterio que hay detrás de una persona, una cosa o un acontecimiento. Por tanto, en el Apocalipsis Dios quiere revelarnos algo. &lt;br /&gt;El Apocalipsis es como un gran resumen de la Biblia. Allí se encuentran temas de los profetas, de los sabios, de los Evangelios y de las epístolas. Apocalipsis quiere decir anuncio de lo que va a suceder. Apocalipsis significa revelación, levantar el velo que oculta o impide ver algo. El Apocalipsis describe la lucha que todo cristiano tiene que entablar contra las potencias infernales, para poder recibir al final la corona de la vida que no se marchita. La victoria es segura para quienes luchan con Cristo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor, fecha y destinatarios&lt;br /&gt;San Juan es el autor de este libro129 . Se encontraba desterrado en Patmos, por orden del emperador Domiciano, probablemente hacia el año 96. La persecución anda destrozando todas las Iglesias de Cristo y Juan se pregunta angustiado: ¿Por qué Dios permite tanto mal, tanta persecución 130? &lt;br /&gt;Un domingo por la tarde, Dios le da la respuesta por medio de cuatro visiones, que son como cuatro emocionantísimas películas en las cuales se revela todo lo malo y lo bueno que va a suceder.&lt;br /&gt;La fecha de composición del libro se sitúa hacia el final del primer siglo, entre los años 95-98 d.C.&lt;br /&gt;Los destinatarios del libro son los cristianos perseguidos, para así alentarlos en la lucha. Cristianos amenazados por la persecución y por la seducción, con el consiguiente riesgo de muerte y de deserción. La amenaza procede de fuera (del poder político que se concreta en el imperio romano), pero también de dentro (de círculos cristianos que se han apartado de la verdadera fe). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias &lt;br /&gt;a) Carácter simbólico131 : san Juan les habla en símbolos, porque es mensaje de un prisionero a un pueblo cristiano terriblemente perseguido; era, pues, necesario usar para todo un lenguaje especial de símbolos y claves que los cristianos sí entendieran, pero no los perseguidores. Veamos algunos de estos símbolos:&lt;br /&gt;El 6: es algo imperfecto; impotencia para llegar a 7. Por eso, la bestia enemiga de Cristo se llama 666, o sea, la que nunca logra llegar a la perfección en nada.&lt;br /&gt;El 7: es un número que significa perfección, algo completo.&lt;br /&gt;3 y medio: o sea la mitad de 7: es señal de algo que dura poco y luego pasa. Así las persecuciones de los buenos duran 3 y medio de años.&lt;br /&gt;1.000: es el número inmenso, indefinido.&lt;br /&gt;Gran Dragón: Satanás.&lt;br /&gt;Las bestias: los enemigos de Dios, muy poderosos y se encuentran en todas partes. Pero al final son derrotados. Hay dos bestias: la primera es el Imperio Romano, con sus autoridades (10 cabezas) y su mucho poder (siete cuernos), pero también es personificación de todo poder humano y político que oprime a la Iglesia. La segunda bestia es un falso cordero, o personificación de las falsas doctrinas y falsas religiones o falsos maestros que seducen a la gente. &lt;br /&gt;La mujer es la Iglesia. La tradición ve también en ella a María.&lt;br /&gt;Una estrella significa un ángel.&lt;br /&gt;Un candelabro representa una iglesia particular. &lt;br /&gt;Las siete lámparas de fuego evocan a los 7 espíritus de Dios. Parecerían los mismos de Tobías 12, 5. San Victorino, cuyo comentario es el más antiguo de los escritos en latín, ve en estos siete espíritus como en las siete lámparas (4, 5), los dones del Espíritu Septiforme. &lt;br /&gt;Los 7 cuernos y 7 ojos del Cordero: indican plenitud de poder (cuernos) y perfección de ciencia (ojos). &lt;br /&gt;El libro es la misma historia humana, que esconde dentro de ella el designio misterioso de Dios sobre los acontecimientos. &lt;br /&gt;Los cuatro caballos: los caballos, rojo, negro y verde, indican las grandes plagas de la humanidad: la violencia, la injusticia social y la muerte, con todos los males que acarrean. Y el caballo blanco representa a Cristo resucitado que combatirá y vencerá a esos otros caballos. &lt;br /&gt;Los siete sellos: el quinto sello son los mártires que piden justicia por su sangre derramada. El sexto sello indica la llegada del gran día de la cólera de Dios sobre las divinidades paganas (astros) y la derrota de la maldad (los poderosos). El séptimo sello con las siete trompetas que anuncian solemnemente la presencia de Dios en la historia, que va destruyendo todas las fuerzas del mal y propiciando la conversión de los hombres. &lt;br /&gt;Los ciento cuarenta y cuatro mil: son el resultado de multiplicar las doce tribus de Israel por doce, y luego por mil que es la cifra de la historia de la salvación. Esta cifra representa a los cristianos que han sido marcados por el sello indeleble del bautismo y que gozan de una especialísima protección divina. &lt;br /&gt;Los 24 ancianos: son las 12 tribus de Israel más los 12 Apóstoles del Cordero; representan la totalidad de los Santos que han intervenido activamente en la historia de la Salvación. &lt;br /&gt;Los cuatro seres vivientes: (león, toro, hombre, ángel): significan el mundo de las criaturas, que Dios domina y que están al servicio del Todopoderoso. La tradición de la Iglesia ha visto siempre en estos cuatro vivientes los símbolos de los cuatro evangelistas: Marcos (león132 ), Mateo (hombre133 ), Juan (águila134 ) y Lucas (toro135 ). &lt;br /&gt;666: es la bestia más cruel. Según las reglas de la simbología de número, leído en caracteres hebraicos, este número corresponde a Nerón César. La cifra no es 777, es decir, crueldad total, sino 666, eso se refiere a una violencia cruel, pero no total. &lt;br /&gt;Los tres ángeles: son los predicadores del Reino de Dios, los profetas, los misioneros, que anuncian conversión. Son los heraldos de Dios que anuncian el juicio sobre la historia humana. &lt;br /&gt;Babilonia, la prostituta. Directamente es Roma y el Imperio Romano. Pero también es todo poder político que se opone al plan salvífico de Dios en Cristo. Las 7 cabezas son las 7 colinas de Roma y sus 7 emperadores; el sexto es Nerón y el séptimo es Domiciano. &lt;br /&gt;Los tres espíritus inmundos en forma de sapos: son los mensajeros de la trinidad infernal, en contraposición de la Trinidad celeste, y actúan como sapos en las tinieblas y clandestinamente.&lt;br /&gt;Gog y Magog: es el proverbial símbolo de todas las potencias hostiles al pueblo de Dios, las cuales combaten a la Iglesia con poderes terrenales, animados por Satanás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) El género es el apocalíptico136 , modo especial de contar lo que va a suceder en el futuro. No es lo mismo el género apocalíptico y el género profético. El género apocalíptico intensifica los símbolos, las visiones, y se proyecta más hacia la historia vista en un sentido global, que trasciende el determinado acontecimiento del presente, mientras que la profecía normalmente se queda en interpretar unos hechos históricos determinados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Diversas interpretaciones del Apocalipsis: &lt;br /&gt;Una, el pensar que se trata de la historia contemporánea del autor, expuesta con colores apocalípticos. Esta interpretación quitaría a los anuncios de san Juan toda sus trascendencia profética y en consecuencia su valor espiritual para el creyente.&lt;br /&gt;La segunda teoría, llamada de recapitulación, busca en el libro de san Juan los diversas fases de la historia eclesiástica, pasadas o futuras, o por lo menos de la historia primera de la Iglesia hasta los siglos IV y V, sin excluir el final de los tiempos.&lt;br /&gt;La tercera interpretación ve en el Apocalipsis exclusivamente un libro profético escatológico, como lo hicieron sus primeros comentadores e intérpretes, es decir, san Ireneo, san Hipólito, san Victorino, san Gregorio Magno. Esta interpretación se ha impuesto hoy sobre las demás. Y dado que en los 404 versículos del Apocalipsis se encuentran 518 citas del Antiguo Testamento, de las cuales 88 son tomadas del profeta Daniel, es necesario buscar las luces de interpretación de esta divina profecía en la misma Biblia, sobre todo, en el Antiguo Testamento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático &lt;br /&gt;a) Prólogo&lt;br /&gt;b) Primera parte: las siete cartas a la iglesia (1-3): proceso de conversión en presencia de Cristo resucitado. Este es el esquema de la carta: &lt;br /&gt;Dirección de la carta.&lt;br /&gt;Autopresentación de Cristo.&lt;br /&gt;Alabanzas.&lt;br /&gt;Reproches.&lt;br /&gt;Exhortación a la conversión.&lt;br /&gt;Promesa del Vencedor.&lt;br /&gt;Fórmula de aviso.&lt;br /&gt;c) Segunda parte: (4-21): desarrollo y desenlace de la historia de la salvación. El momento crucial es el choque de las fuerzas antagónicas (las fuerzas diabólicas), cuyo desenlace es la victoria de la esposa (la Iglesia de Cristo).&lt;br /&gt;d) Epílogo (22) en forma de diálogo litúrgico, donde interviene el autor sagrado, el ángel, Jesús y la asamblea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: Por una parte, san Juan quiere quitar el velo y revelar el significado de la historia, de los acontecimientos que están pasando en la vida del hombre y de la Iglesia; y, por otra, quiere alertar a los cristianos a mantenerse firmes, a no desalentarse a pesar de las persecuciones, pues el triunfo de Cristo va a llegar. El Apocalipsis es como un sonar de trompetas y tambores que anuncian el más grande de los combates y la más espectacular de las victorias: la victoria de Cristo sobre las fuerzas del mal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contenido: &lt;br /&gt;a) El centro de todo el libro es Cristo Jesús: su mensaje, sus luchas, sus amigos, sus adversarios, el inmenso triunfo que va a obtener. Viene presentado como el Cordero degollado, como un Jinete en un caballo blanco, como el Hijo del hombre lleno de inmensa majestad. Así viene descrito:&lt;br /&gt;Con larga túnica, porque es sacerdote.&lt;br /&gt;Con cinturón de oro, por ser rey.&lt;br /&gt;Con cabellos blancos, porque es eterno.&lt;br /&gt;Con pies de bronce, porque es inconmovible y muy firme.&lt;br /&gt;Con siete estrellas en la mano, porque gobierna todas las iglesias.&lt;br /&gt;Con su lengua que es espada afilada, o sea su Palabra penetra hasta los corazones. Esa lengua dice: “Fui muerto y ahora estoy vivo”.&lt;br /&gt;Trae para cada uno de sus amigos una recompensa, proporcionada a las buenas obras que cada uno haya hecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) El Apocalipsis se presenta como la narración de una gran batalla, una lucha entre el bien y el mal, y cuyos personajes son:&lt;br /&gt;A un lado: Cristo Jesús, san Miguel y sus Ángeles. Una mujer vestida de sol, con la luna y 12 estrellas bajo sus pies. 144.000 que tienen el alma pura; todos los que han sufrido el martirio. Dos testigos de Jesús que son muertos pero luego vuelven a vivir (¿san Pedro y san Pablo?). Toda la Jerusalén celestial. 24 ancianos Venerables.&lt;br /&gt;De otro lado: Satán, caído del cielo y lleno de rabia y amargura. Dejado libre por mil años para atacar. Puede atacar (tentaciones) pero no puede matar. Babilonia, o maldad de la Ciudad grande. Un enorme dragón con todo su ejército: los malos espíritus. La bestia del mar: las persecuciones. La bestia de la tierra: las herejías y errores que atacan siempre a la Iglesia.&lt;br /&gt;El combate tiene tres fases:&lt;br /&gt;Sufrimiento para los buenos.&lt;br /&gt;Paciencia y heroísmo de quienes siguen a Cristo&lt;br /&gt;Emocionante premio en la Jerusalén celestial para todos los que permanecieron fieles al Señor Jesús. El libro termina con la más bella oración: “Ven, Señor Jesús”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) El Apocalipsis habla del presente, para proyectarse al futuro: pretende abrazar a toda la historia de la humanidad. Habla de las persecuciones presentes, pero va más allá, ve la lucha de las fuerzas del mal, de la muerte, contra los testigos de la vida. A esto se lo ha llamado la dimensión histórica y proyección escatológica del Apocalipsis. &lt;br /&gt;d) El Apocalipsis es un grito de esperanza: Inmersos en las dificultades del presente, los cristianos podrían caer en el desaliento. El mal parece victorioso. Sin embargo, su tiempo es contado, su poder es limitado. El vencedor final de esta singular lucha entre el bien y el mal será Dios, junto a aquellos que permanecieron fieles a Él. Por eso, el Apocalipsis es el gran libro de la esperanza cristiana, pues desde la primera a la última página aletea el grito esperanzador: “tengan paciencia, sean fuertes en la prueba, porque el mal será vencido; ¡Cristo, el Cordero victorioso llevará consigo a los que serán fieles a Él! Juan invita a todos los cristianos de todos los tiempos a no claudicar y a tener viva la esperanza en la Iglesia de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;LA HISTORICIDAD DE LOS EVANGELIOS&lt;br /&gt;Julián Carrón *&lt;br /&gt;En los escritos del Nuevo Testamento nos encontramos con una noticia inaudita: se afirma que un hombre "poderoso en obras y palabras", Jesús de Nazaret, que murió crucificado en tiempos del gobernador de Judea Poncio Pilatos, es Dios. Durante siglos la Iglesia se acercaba a los evangelios y los escritos neotestamentarios a partir de la experiencia que vivía en el presente, y ésta le permitía confiar que lo que allí se afirmaba correspondía con lo que el mismo Jesús decía de sí mismo. Esta confianza en relación a los documentos cristianos se quebró en un momento dado de la historia con la irrupción de la sospecha. Con los comienzos de la investigación moderna de la Escritura se introduce la sospecha sobre el valor histórico de los escritos del Nuevo Testamento. Sin embargo la única posición razonable frente a los documentos del Nuevo Testamento es la de la Iglesia católica. No es una cuestión de creencia, sino del concepto de razón que tengamos para aproximarnos a los Evangelios. A continuación, las razones para sustentar esta afirmación.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del acontecimiento presente al acontecimiento pasado&lt;br /&gt;El cristianismo es un acontecimiento que irrumpe inesperadamente, de forma imprevista en la historia humana (cfr. DV 2). Por eso no hay otro modo de conocerlo que tomando parte en ese acontecimiento. Sería ilusorio pensar comprender adecuadamente lo que es el cristianismo a través de un examen de su historia o a través de una lectura directa de los evangelios, como si fuesen libros de los que extraer «impulsos» y noticias. Lo que es el hecho de la Encarnación se comunica hoy como hace dos mil años a través de un encuentro humano que nos hace contemporáneos con él, como sucedió con Juan y Andrés, los dos primeros que encontraron a Jesús y se quedaron con él. Y después de ellos, a través de ellos, un flujo continuo de hombres y mujeres, revestidos por la fuerza de lo alto, hasta nosotros (cfr. DV 8).&lt;br /&gt;Es a través de ellos como el acontecimiento cristiano sigue presente en la historia hoy. Uno lo reconoce porque, al encontrarlo, percibe en él una correspondencia con la espera del corazón. «En realidad, ha dicho el Card. Ratzinger, nosotros podemos reconocer sólo aquello por lo que se da en nosotros una correspondencia». Este acontecimiento corresponde como ningún otro a esa espera, porque es el único adecuado a la razón y al afecto del hombre. Precisamente por eso se presenta ante nosotros con la pretensión de ser la verdad de nuestra vida.&lt;br /&gt;El acontecimiento del que uno inesperadamente empieza a participar tiene la virtud de dilatar las dimensiones de la razón abriéndola siempre a algo que ella no puede dominar, sino reconocer. Quizá en ningún otro texto como en el relato del ciego de nacimiento, que nos narra el evangelio de Juan, se hace más patente la virtud que este acontecimiento tiene para la apertura de la razón. &lt;br /&gt;Replicando a los judíos que no querían reconocer el hecho de la curación por las consecuencias que implicaba respecto a la persona de Jesús, el ciego recién curado les dice: «Jamás se ha oído decir que nadie abriera los ojos a un ciego de nacimiento». En efecto, hasta que no tiene lugar un acontecimiento que documente otra cosa, la razón se atiene a aquello de lo que tiene experiencia: Nunca se ha oído decir que un ciego de nacimiento viera. Pero cuando el acontecimiento sucede, si la disposición del corazón es la adecuada, la razón se ve solicitada a reconocer, como hace el ciego: «Yo antes no veía y ahora veo». Esta apertura de la razón a posibilidades no previstas por ella, provocada por la curación, es lo que llevó al ciego a creer razonablemente en Jesús. [1]&lt;br /&gt;Este acontecimiento presente que pretende un significado definitivo, totalizante, para la propia vida y que solicita la razón humana como ningún otro, se puede explicar sólo por un acontecimiento pasado en el que tal pretensión inicia y a la cual se llega a través de una memoria que, nacida ahora, se cumple en el contenido de entonces. Es pues en un acontecimiento presente donde uno descubre un acontecimiento del pasado que tiene la misma pretensión de significado del acontecimiento presente, y establece así una memoria que tiene su significado último en aquel acontecimiento pasado.&lt;br /&gt;Si unos cristianos se vieran sorprendidos por el hecho de que uno, que acaban de conocer y que está impactado por la novedad que portan, les pregunta: «¿quiénes sois vosotros?», no podrían responder adecuadamente a la pregunta, no darían suficiente razón de la novedad que llevan consigo, si no es remitiéndose a un hecho pasado donde comenzó la historia que los ha alcanzado a ellos. Y tendrían que comenzar diciendo: hace dos mil años un profeta llamado Juan Bautista estaba bautizando cuando pasó por allí cerca un hombre llamado Jesús de Nazaret y dijo gritando: «Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Dos discípulos de Juan Bautista, Juan y Andrés siguieron a aquel hombre y permanecieron con él el resto del día. No sabemos de lo que hablaron, pero aquellos dos volvieron a casa cambiados y dijeron a sus amigos: «Hemos encontrado al Mesías. Es Jesús el de Nazaret». En realidad, estos cristianos no harían algo diferente de lo que hizo Pedro en casa de Cornelio, en respuesta a su llamada: «Vosotros sabéis lo acontecido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo predicado por Juan; cómo a Jesús de Nazaret....» (Hch 10,37ss).&lt;br /&gt;El recorrido del presente al pasado sirve para clarificar que aquello que experimentas ahora como comunidad cristiana es lo mismo que experimentaron los monjes del Medievo, y los que recibieron el anuncio cristiano tras la resurrección de Jesús como nos narran los Hechos de los Apóstoles, y, antes que ellos, Juan y Andrés. Es más, la única manera de captar lo que nos cuenta el evangelio sobre el encuentro de Juan y Andrés con Jesús es justamente esta experiencia presente.&lt;br /&gt;Sin una experiencia objetiva y guiada en el presente de este acontecimiento, uno permanece fuera de la experiencia documentada en los evangelios, aun cuando uno los lea. Como sólo puede entrar en sintonía con la experiencia de amor de la que ha brotado un poema, alguien que de alguna manera haya tenido una experiencia de amor verdadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo valor de este recorrido del presente al pasado es educativo, implica toda la educación que uno debe desarrollar para darse cuenta de lo que le ha sucedido. El encuentro que ha hecho es incomprensible si no se reconoce el acontecimiento pasado que es su origen. En este trabajo de educación, la razón funciona dentro del acontecimiento vivido. O dicho con palabras del Concilio Vaticano II, la Iglesia se acerca a la Escritura en el marco de «la Tradición viva de toda la Iglesia» (DV 12). El ciego de nacimiento razona a partir de lo que le ha sucedido. Sin embargo, los judíos se ven forzados a negar la evidencia del milagro, para poder seguir razonando fuera del acontecimiento de la curación. La inmanencia al acontecimiento presente, como vemos en el ciego, lejos de suprimir la razón, la exalta, la abre a todas las dimensiones, incluidas las posibilidades desconocidas hasta entonces como el que un ciego de nacimiento viera.&lt;br /&gt;Esta dilatación de la razón a todas sus dimensiones, operada por la experiencia del acontecimiento cristiano, permite igualmente rastrear las huellas que este acontecimiento ha dejado en la historia. Una razón que se mueve ya dentro del acontecimiento cristiano está en condiciones de reconocer cómo la realidad histórica está abierta al Misterio y cómo el Misterio ha dejado en ella sus huellas. No se trata en absoluto de descubrir y tanto menos de demostrar qué es el cristianismo a través de la medida de la razón, sino más bien de mostrar, en la inmanencia de la fe, la posibilidad de que la historia se haya abierto a la irrupción del Misterio. O dicho con otras palabras: que historia y Misterio no son dos términos incompatibles.&lt;br /&gt;Este es el sentido de esta contribución sobre la historicidad de los evangelios y la tradición contenida en los documentos del Nuevo Testamento: reivindicar la posibilidad de la irrupción del Misterio en la historia, tarea tanto más urgente cuanto que la historicidad del cristianismo es una de las cuestiones donde un uso pretencioso y reductivo de la razón, entendida como medida de la realidad, ha creído poder liquidar el cristianismo como acontecimiento.&lt;br /&gt;De la confianza eclesial a la irrupción de la sospecha&lt;br /&gt;En los escritos del NT nos encontramos con una noticia inaudita: se afirma que un hombre «poderoso en obras y palabras», Jesús de Nazaret, que murió crucificado en tiempos del gobernador de Judea Poncio Pilato, es Dios. Durante siglos la Iglesia se acercaba a los evangelios y los escritos neotestamentarios a partir de la experiencia que vivía en el presente, y ésta le permitía confiar que lo que allí se afirmaba correspondía con lo que el mismo Jesús decía de sí mismo, y que los hechos narrados coincidían sustancialmente con lo sucedido (DV 19). Los evangelios no son un libro de historia, sino el vehículo de una tradición objetiva que permite alcanzar a Cristo en sus términos esenciales para que el acontecimiento en el que vivimos hoy esté radicado en el acontecimiento en el que tiene su origen. Por eso la Iglesia ha vivido siempre de la convicción de que la fe que ella confiesa en Cristo Jesús se basa en lo que éste dijo e hizo en un rincón del Imperio Romano hace ya dos mil años. Hasta tal punto esta fe está vinculada a un acontecimiento que tuvo lugar en Palestina en el siglo I de nuestra era que la Iglesia no ha tenido reparos en incluir en la síntesis de esa fe, el Credo, la mención de un personaje tan odiado por su crueldad e intransigencia como Poncio Pilato, como muestra de que la fe que ella confiesa en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo está estrechamente ligada a la historia humana.&lt;br /&gt;Esta confianza en relación a los documentos cristianos se quebró en un momento dado de la historia con la irrupción de la sospecha. Con los comienzos de la investigación moderna de la Escritura, se introduce la sospecha sobre el valor histórico de los escritos del NT en general, y de los evangelios en particular. El hecho de que estos escritos hubieran sido obra de cristianos los hacía sospechosos. Según esta nueva mentalidad, surgida con la Ilustración, estos documentos nos transmiten lo que los cristianos piensan de Jesús de Nazaret, no lo que realmente fue, hizo y dijo Jesús de Nazaret. Para acceder al verdadero Jesús, al Jesús real, no desfigurado por la fe cristiana, hay que eliminar de esos documentos lo que los cristianos le atribuyeron, especialmente su divinidad.&lt;br /&gt;Permitidme una anécdota que me sucedió dando clase de religión en un liceo. Después de un recorrido por la experiencia humana, iba a empezar a presentar los documentos donde se nos narran los orígenes del cristianismo. Y escribí en la pizarra la palabra «evangelios». Apenas había acabado de escribirla, un alumno levantó la mano y dijo: «Eso no vale, porque es subjetivo». En su lenguaje eso significaba que, como tales documentos habían sido escritos por cristianos, no podían servir para conocer la verdad histórica de los orígenes cristianos. Le respondí: «Entonces, en tu opinión, la posición más adecuada ante la realidad es la sospecha». «Claro», me respondió. Y se unieron a él otros compañeros. Entonces le dije: «Si la posición más adecuada ante la realidad es la sospecha, esta mañana cuando tu madre te ha puesto el café en la mesa para desayunar, le habrás dicho: 'Mamá, mientras no lo mandes analizar, no me lo tomo'». Aún recuerdo perfectamente la expresión del alumno, mientras levantaba los brazos diciendo: «Pero si llevo viviendo 16 años con mi madre». «Entonces -le dije— hay ocasiones en que la posición más razonable no es la sospecha. ¿No?». Quedó un poco embarazado. Y continué: «¿Cuál es, entonces, la diferencia entre la posición que tienes frente a los evangelios y la que tienes frente a la taza de café? Que tú te pones frente a los evangelios sin 16 años de convivencia a las espaldas; mientras que frente a la taza de café te sitúas con 16 años cargados de razones, que te dan la certeza que tu madre no te ha puesto nada malo en el café». Esta anécdota me hizo comprender que la única posición razonable frente a los documentos del Nuevo Testamento es la de la Iglesia Católica, que se acerca a ellos, como mi alumno respecto a la taza de café, con una experiencia de convivencia en el presente con el acontecimiento cristiano. [2] Quien tiene esta experiencia tras de sí, no tiene frente a los documentos una posición ingenua, sino una posición cargada de razones, acumuladas a lo largo de una convivencia en el tiempo. Una posición que descubre desde el primer momento la correspondencia y que crece con la convivencia en el tiempo.&lt;br /&gt;Como mi alumno, a partir de un determinado momento, algunos estudiosos se ponen frente a los documentos del Nuevo Testamento sin que esta experiencia previa de convivencia con el acontecimiento cristiano determine su acercamiento. El caso más ilustrativo es el de G. E. Lessing. En un escrito aparecido como anónimo en 1777, titulado Sobre la demostración en espíritu y fuerza, [3] G. E. Lessing parte de una cita del Contra Celso de Orígenes, que dice así: «A favor de nuestra fe hay una demostración peculiar que compete sólo a ella y que supera con mucho las demostraciones basadas en la dialéctica griega. Esta demostración superior es denominada por el Apóstol [Pablo] demostración 'en espíritu y en fuerza': demostración 'en espíritu' en razón de las profecías que son adecuadas para suscitar en el lector la fe sobre todo allí donde tratan de Cristo, y demostración 'en fuerza' en razón de los milagros y prodigios, cuya historicidad es demostrable con muchos otros argumentos, pero particularmente debido al hecho de que huellas de ellos se conservan aún entre aquellos que viven según el Verbo divino». [4] &lt;br /&gt;En este texto Orígenes sostiene que la mejor demostración de la fe cristiana es la «del espíritu y la fuerza», basada en el cumplimiento de las profecías y en los milagros que siguen sucediendo entre aquellos que viven según el Verbo divino. G. E. Lessing reconoce el valor de la argumentación usada por Orígenes. «Si hubiera vivido yo en tiempos de Cristo —dice—, no cabe duda de que las profecías que se cumplieron en su persona me hubieran llamado la atención sobre él. Si por añadidura le hubiera visto hacer milagros y no hubiera tenido ningún motivo para dudar de que eran verdaderos milagros, entonces, en un hombre preanunciado desde hacía tanto tiempo y que además hacía milagros, yo ciertamente habría tenido tal confianza como para doblegar con gusto mi inteligencia a la suya y lo creería en todo aquello a lo que no se opusieran experiencias igualmente indudables».... &lt;br /&gt;«O bien, si yo viera ahora cumplirse de forma indiscutible profecías relativas a Cristo o a la religión cristiana, profecías de cuya anterioridad hubiera tenido conocimiento; o si los fieles cristianos realizaran en la actualidad milagros que tuviera que reconocer como verdaderos, entonces ciertamente nada me impediría aceptar esta 'demostración en espíritu y fuerza', como lo llama el Apóstol».&lt;br /&gt;Pero de estos milagros G. H. Lessing ya no tiene una experiencia personal y como Orígenes, según G. E. Lessing, funda la fe cristiana sobre los milagros realizados por Cristo, pero «principalmente y sobre todo» sobre los milagros que continuaban sucediendo en tiempos de Orígenes, «esta prueba de las pruebas» ha perdido totalmente su valor. «Cualquier otra certeza de tipo histórico es demasiado débil para pretender el puesto de este argumento de los argumentos basado en la evidencia». &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por eso concluye: «Yo no niego en absoluto que en Cristo se cumplieran profecías; no niego en absoluto que Cristo hiciera milagros; lo que niego es que esos milagros, desde que su verdad dejó completamente de ser confirmada por milagros accesibles en la actualidad, y ya no son más que simples noticias sobre milagros (por indicutibles que dichas noticias sean), puedan obligarme o tengan autoridad para obligarme a prestar la mínima fe a otras enseñanzas de Cristo». En realidad, la posición de Lessing confirma nuestro punto de partida. Sin la experiencia de un cambio en la vida, uno no se interesa por Cristo. Los argumentos históricos son demasiado débiles para tomar una opción que implica la vida entera. «Cristo está, y por tanto es tomado en consideración, es creído, es sentido, es amado, es seguido, si cambia». [5]&lt;br /&gt;No cabe duda que el acercamiento a los documentos cristianos tanto de mi alumno como de Lessing ya no está determinado por la experiencia del acontecimiento cristiano. En este nuevo clima en el que ya no se experimenta el acontecimiento cristiano como un acontecimiento que cambia la vida, la razón pierde su condición propia de apertura y se convierte en la medida de la realidad, también de la pretensión contenida en los documentos del Nuevo Testamento. Así lo formula ya Strauss, uno de los pioneros de este nuevo acercamiento a los textos del NT: «No puedo llegar a imaginarme -escribe D. F. Strauss- cómo la naturaleza divina y la humana habrían formado las partes integrantes, distintas y, sin embargo, unidas, de una persona histórica». [6] Lo que Strauss «puede imaginarse» se convierte en la medida de lo que puede suceder en la realidad. Todo lo que no cabe en la medida de su imaginación hay que desecharlo como absurdo.&lt;br /&gt;¿Qué es lo que ya Strauss «no puede imaginarse»? Justamente aquello que dice el cristianismo: que Dios se haya hecho hombre, que el Misterio haya entrado en la historia. Como ha sintetizado agudamente P. Benoit, para estos estudiosos «'histórico' y 'sobrenatural' son dos términos incompatibles. Este axioma se ha convertido en el principio fundamental de la crítica bíblica moderna». [7] De esta forma todo lo que podríamos incluir bajo el término de «sobrenatural» se carga a la cuenta de la comunidad cristiana. «Aquí Bultmann es el más radical. La lectura de su obra produce un efecto desconcertante. Todo, o casi todo, el material evangélico se encuentra atribuido en ella al genio creador de la comunidad primitiva». [8] La intención de los escritores neotestamentarios no era transmitir acontecimientos históricos, sino una fe. La finalidad de sus escritos es catequético-teológica. Lo único que les interesaba era propagar la interpretación que la comunidad primitiva realizó sobre lo sucedido, es decir, una idealización o mitificación de la persona de Jesús, con el fin de igualarle a los héroes y dioses fundadores de las religiones vigentes en aquella época histórica. La tradición evangélica es, según esta concepción, el producto de la fe y la vida de la comunidad primitiva y no un testimonio fidedigno que nos permita conocer a Jesús de Nazaret.&lt;br /&gt;Al parecer de estos estudiosos, esto es fácilmente comprensible si tenemos en cuenta el largo lapso de tiempo que media entre la vida de Jesús y la redacción de los evangelios, escritos, además, fuera de Palestina y en una lengua extraña a la hablada por la gente. Así se puede comprender con facilidad que la comunidad cristiana haya introducido cosas que no sucedieron o haya agrandado sucesos normales. Lo que afirma uno de los fundadores de la investigación histórica sobre Jesús, H. S. Reimarus, sobre los milagros, se puede decir de todo aquello que es sobrenatural en los escritos evangélicos: «Hasta treinta o sesenta años después de la muerte de Jesús no se comenzó a escribir un relato de sus milagros: y esto se hizo en una lengua que los judíos no conocían. Y todo esto ocurría en un tiempo en que la nación judía se hallaba en un estado de la mayor postración y confusión.... en la que vivían ya muy pocos de los que habían conocido a Jesús. Nada, por tanto, más fácil para los autores de los evangelios que inventar tantos milagros como quisieron, sin miedo a que sus escritos fuesen entendidos o refutados... Otras religiones están también llenas de milagros... No hay religión sin milagros y esto es precisamente lo que hace tan sospechosos los milagros cristianos y lo que nos obliga a preguntarnos: ¿ocurrieron realmente los hechos narrados?». [9]&lt;br /&gt;Por medio de esta atribución de los milagros, como de la pretensión de divinidad y la resurrección, a la persona de Jesús, la fe cristiana creó la figura de Jesús en quien la Iglesia cree. Para parte de la investigación crítica moderna, pues, lo que la Iglesia cree y anuncia es una invención, no una realidad histórica. O sea se niega al cristianismo el carácter de acontecimiento histórico, algo que la Iglesia ha afirmado y defendido con certeza a lo largo de los siglos.&lt;br /&gt;La tarea que este tipo de investigación se asigna es despojar a la «historia» narrada en los documentos cristianos de todo lo sobrenatural. Para este trabajo de depuración es indispensable un nuevo método de investigación, del que ya no puede formar parte la fe. «La fe no es un elemento constitutivo del método y Dios no es un factor con el que hay que contar en el acontecimiento histórico». [10] Una vez despojada de este revestimiento «sobrenatural», aparecerá lo «histórico», el verdadero Jesús de la historia, antes de ser adulterado, embellecido, por el genio creativo de sus secuaces: un maestro que enseñó una doctrina elevada sobre Dios y el hombre, un profeta semejante a los del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;El instrumento del que se ha servido la sospecha moderna para negar la historicidad del acontecimiento cristiano ha sido la moderna ciencia histórica naciente. La ciencia histórica no es nunca neutra; está siempre al servicio de un modo de comprender la realidad. La historia escrita a partir de la sospecha ha pensado que bastaría hacer la historia de los orígenes cristianos para poner en evidencia la falsedad del dogma. «La verdadera crítica del dogma es su historia», ha escrito D. F. Strauss. Pero, como ha señalado M. Hengel, un historiador responsable no puede contentarse con repetir esta afirmación. Su tarea debe incluir «un examen crítico de las críticas —valga la redundancia— producidas hasta el presente». [11] La razón la había señalado ya A. Schweitzer, que había constatado que aquel interés por la historia, profesado por muchos estudiosos de la época, escondía una intención bien precisa: «La investigación histórica sobre la vida de Jesús no nació de un interés puramente histórico, sino que más bien buscaba en el Jesús de la historia una ayuda en la lucha contra el dogma, por liberarse del dogma». [12]&lt;br /&gt;Ante este ataque frontal a la historicidad del hecho cristiano, la investigación eclesial no se puede conformar con la afirmación impertérrita de la historicidad de los evangelios, como pudiera hacerse antes de su puesta en cuestión. Debe responder en el terreno histórico al reto lanzado por la exégesis racionalista y liberal. «Esta investigación histórica —ha dicho la Comisión Bíblica Internacional— es absolutamente necesaria con el fin de evitar dos peligros: que Jesús sea considerado simplemente un héroe mitológico o que el hecho de reconocerlo como Mesías e Hijo de Dios esté fundado exclusivamente sobre una especie de fideísmo irracional»". Es precisamente la pasión por lo que ha encontrado en el presente lo que estimula al estudioso cristiano a la investigación de sus orígenes. Así lo ha expresado recientemente Juan Pablo II: &lt;br /&gt;«La Iglesia de Cristo toma en serio el realismo de la Encarnación y es, por esta razón, por la que atribuye gran importancia al estudio 'histórico-crítico' de la Biblia». [14]&lt;br /&gt; Precisamente porque no hace una confesión puramente formal en la Encarnación, sino que cree realmente que ésta ha tenido lugar en la historia humana, la Iglesia está convencida de que la Encarnación ha dejado sus huellas en la historia como acontecimiento de la historia que es. Por eso no tiene ningún reparo en aceptar el reto de la investigación histórica moderna que la desafía a dar razón de sus orígenes históricos. Es más, este desafío ha puesto de relieve, como no habíamos tenido ocasión de comprobar antes de él, la solidez histórica de la tradición sobre Jesús. Ningún libro ha sido sometido a una disección tan violenta y despiadada como los evangelios y, sin embargo, han salido airosos. Por eso con el reconocimiento de la utilidad de los métodos histérico-críticos la Iglesia muestra una vez más la confianza que tiene en su posición: cree que el esfuerzo de estudio, en libertad y con todo el instrumental propio de la ciencia histórica, podrá dar razón mejor que cualquier otra posición de tales huellas. O dicho con otras palabras, que una apertura de la razón, que no excluye ninguna posibilidad, ni siquiera la de la Encarnación, explica mejor la historia que aquella que, por partir de una medida (la imposibilidad de que el Misterio haya entrado en la historia), se ve obligada a dejar sin explicar los hechos de la historia.&lt;br /&gt;Antigüedad de los documentos&lt;br /&gt;Hemos aludido anteriormente a la objeción planteada por H. S. Reimarus sobre los relatos de milagros. Según él, el hecho de que fueran escritos treinta o sesenta años después de la muerte de Jesús, cuando ya habían muerto los testigos que podían confirmarlos o rechazarlos, y en una lengua desconocida para los judíos, el griego, era motivo para desconfiar de ellos. Y lo que sucedió con los milagros documenta lo que sucedió con la tradición evangélica en su conjunto.&lt;br /&gt;Digámoslo por las claras: todas las afirmaciones de H. S. Reimarus son falsas. Ninguna de ellas se puede hoy mantener desde el punto de vista estrictamente histórico. En primer lugar, los cuatro evangelios están llenos de semitismos, que sólo pueden ser explicados si tras ellos existe un original arameo escrito, o una tradición oral ya perfectamente fijada. Huellas de este original semítico han quedado en el griego de todos los estratos de la tradición evangélica: Mc, la fuente de los dichos de Jesús conservada en los evangelios de Mt y Lc (Q), la materia propia de Mt y la materia propia de Lc y Jn. Muchas de las anomalías, de las afirmaciones absolutamente incomprensibles y disparatadas con que hoy nos tropezamos en el texto griego, que en ocasiones los estudiosos catalogan como «griego de traducción», de la tradición evangélica no pueden ser explicadas más que recurriendo al original semítico subyacente, a la luz del cual se hacen completamente diáfanas. El hecho de que la tradición sobre Jesús, no fuera sólo oral sino escrita en arameo, indica que tuvo lugar en fecha muy temprana. [15] Esto muestra, pues, que inicialmente la tradición sobre Jesús no se escribió en una lengua desconocida para los judíos en una fecha ya lejana de los acontecimientos, sino en una lengua perfectamente conocida por ellos y en una fecha muy cercana a los hechos que narran, y de los que muchos de ellos eran testigos. Si a esto se une que muchos de los dichos de Jesús sólo son explicables históricamente en un marco palestinense y durante el ministerio terreno de Jesús, no es extraño que uno de los mejores especialistas de la lengua de los evangelios, J. Fitzmyer, haya podido decir que «la discusión sobre Jesús y los comienzos de la cristología tarde o temprano se topa con el llamado sustrato arameo de sus dichos en el Nuevo Testamento». [16]&lt;br /&gt;El griego era indispensable para poder participar en la vida social, política y económica. Por estos y otros motivos que no podemos exponer aquí, el biligüismo era una realidad en Judea, Samaria y Galilea. Hay muchos signos que confirman esta afirmación. El hecho, por ejemplo, de que la tercera parte de las inscripciones encontradas en Jerusalén estuvieran escritas en griego, muestra el gran número de sus habitantes que hablaban griego en una población de 80.000 habitantes. &lt;br /&gt;«Dada esta gran proporción de grecoparlantes en la población, tenemos que asumir una cultura independiente judeohele-nística en Jerusalén y sus alrededores, que era diferente de la de Alejandría o Antioquía». [17] &lt;br /&gt;Esto explica la necesidad de la creación de sinagogas para grecoparlantes, que no entendían ya el hebreo, y donde la versión griega del AT, conocida por la LXX, debió ejercer un influjo considerable. No hay ninguna obra comparable en la diáspora judía, cuya familiaridad con el griego está fuera de duda, a la que escribió un judío de Palestina llamado Flavio Josefo. Este conjunto de datos permite afirmar a M. Hengel que «la traducción de parte de la tradición de Jesús al griego y el desarrollo de una terminología teológica peculiar deben haber comenzado muy temprano, posiblemente como consecuencia inmediata de la actividad de Jesús, que atrajo a judíos de la Diáspora, en Jerusalén, y no —como se suele decir— décadas después fuera de Palestina en Antioquía u otros lugares». [18] Es decir, hasta la traducción de la tradición sobre Jesús al griego hay que situarla en fecha muy temprana. Y no fuera de Palestina, donde habría sido embellecida en contacto con las religiones mistéricas, sino en Palestina, en la comunidad cristiana de habla griega de Jerusalén.&lt;br /&gt;A esto hay que añadir que el conocimiento que los autores de los evangelios suponen de la situación de Palestina, su geografía, costumbres, formas de construcción, tipo de terreno para el cultivo, historia, etc. muestra que sólo pueden haber sido escritos por gente muy familiarizados con ella y dirigida a destinatarios que no necesitan que se les explique. Basta pensar en la cantidad de datos geográficos, históricos, literarios y de costumbres que suponen las parábolas para convencerse de ello.&lt;br /&gt;Hay además detalles en el texto evangélico que no son explicables más que si el texto estaba escrito antes de la destrucción de Jerusalén. Veamos un ejemplo del evangelio de san Juan, que aunque su redacción final haya que situarla más tarde contiene elementos que sólo son explicables antes de la destrucción de Jerusalén. En el relato de la curación del enfermo que esperaba la agitación de las aguas para ser curado en la piscina contenido en el evangelio de san Juan se dice: «Hay (έστιν) en Jerusalén, junto a la puerta Probática, una piscina llamada en hebreo Betzata, que tiene cinco pórticos» (Jn 5,2). El presente de indicativo en que está dada la noticia de la existencia de la piscina (έστιν), mientras que el relato está todo él en aoristo (en pasado) como refiriéndose a un hecho pasado, muestra que en el tiempo en que este relato se compuso todavía existía tal piscina. Esto sólo podía afirmarse antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70. &lt;br /&gt;Pero en algunos casos podemos decir más todavía. Tras una comparación de las cuatro versiones en que se nos ha conservado la institución de la eucaristía, J. Jeremias afirma que este relato existía ya dentro de los diez primeros años después de la muerte de Jesús. No a los diez, sino dentro de los diez años después de la muerte de Jesús. O sea que pudo ser a los dos o a los cuatro años después de su muerte. Y añade J. Jeremías que esta pieza, compuesta originalmente en una lengua semítica (hebreo o arameo), no es una pieza tomada de un ritual, sino de un relato más amplio, es decir, de un evangelio. [19] A nuestro juicio, algo muy semejante podemos decir del evangelio de Me y la fuente de dichos de Jesús conservada en los evangelios de Mt y Lc. Esto hace que resulte perfectamente comprensible que el papiro 7Q5 encontrado en Qumrán, y del que hasta ahora no se ha ofrecido ninguna otra explicación que invalide la hipótesis del P. O'Callaghan, pueda contener un texto del evangelio de Marcos, del cual ya circulaban copias en la década de los 40. [20]&lt;br /&gt;Hemos puesto sólo algunos ejemplos de los muchos que se podían citar. Esto muestra que el supuesto lapso de tiempo entre el acontecimiento original y los documentos que nos lo narran es mucho más corto que lo que cierta historia nos ha querido hacer creer. Hoy podemos afirmar que la antigüedad de los documentos es absolutamente indiscutible, lo que no excluye retoques redaccionales posteriores de escasa importancia.&lt;br /&gt;Hasta aquí sólo hemos mostrado la antigüedad de los documentos que contienen la tradición evangélica, el marco palestinense de su origen y la lengua en la que fueron originalmente escritos. Sólo estos hechos constituyen ya una objeción difícilmente superable para quienes atribuyen a los primeros cristianos una mitificación de la persona de Jesús. El lapso de tiempo entre los acontecimientos y los documentos es tan corto que difícilmente permite una maniobra de esta envergadura.&lt;br /&gt;Creer todavía en ella desde el punto de vista histórico exige más fe que la que se requiere para aceptar la versión de los hechos que el cristianismo ha transmitido.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los orígenes del hecho cristiano&lt;br /&gt;Es un hecho innegable que los cristianos de la primera generación creían en la divinidad de Jesús. Como ha puesto de manifiesto M. Hengel, «el tiempo entre la muerte de Jesús y la cristología completamente desarrollada que encontramos en los documentos cristianos más primitivos (las cartas paulinas) es tan corto que el desarrollo que tuvo lugar en él sólo puede ser considerado como asombroso». [21] Pero un examen más minucioso permite acortar aún este espacio de tiempo. Entre la primera carta de Pablo, 1 Tes, escrita a principios del año 50 d. C. al comienzo de su actividad misionera en Corinto, y la última, la carta a los Romanos, escrita presumiblemente en el invierno del 56/57 d. C., de nuevo desde Corinto, no se puede detectar ninguna evolución en lo que Pablo piensa de Cristo. &lt;br /&gt;El hecho de que en sus cartas Pablo utilice títulos, fórmulas y concepciones cristológicas conocidas por las comunidades a las que las dirige, como lo pone de manifiesto el hecho de que no necesite explicárselas, muestra que ya eran conocidas por los destinatarios por la actividad misionera llevada a cabo anteriormente por el apóstol en esas comunidades. Esto implica que todas las características esenciales de la cristología de Pablo estaban ya totalmente desarrolladas hacia fines de la década de los cuarenta, antes del comienzo de los grandes viajes misioneros. Esto significa que disponemos únicamente de un espacio de tiempo de veinte años para el desarrollo de la cristología primitiva. Pero este lapso de tiempo se reduce, si sobre la base de Ga 1-2, retrocedemos 14 o 16 años, hasta la conversión de Pablo. En Ga 1,18, Pablo dice que subió a Jerusalén tres años después de su conversión para estar con Cefas, y en Ga 2,1 dice que catorce años después volvió a subir a Jerusalén. Teniendo en cuenta la fecha de composición de Ga, estos datos cronológicos permiten situar la conversión de Pablo entre el 32 y el 34 d. C., con lo que «ahora sólo nos separan dos o cuatro años de la muerte y resurrección de Jesús, los acontecimientos que hicieron nacer la comunidad cristiana». [22] &lt;br /&gt;No es extraño que ante unos datos tan apabullantes como estos, M. Hengel haya afirmado: «Si hojeamos algunas obras sobre la historia del más primitivo cristianismo, podríamos sacar la impresión de que en ellas se había declarado la guerra a la cronología». [23] Estamos en las antípodas de la afirmación de Strauss. Para él, bastaba contar la historia para poner en evidencia la falsedad del dogma. Ahora, nosotros podemos afirmar justamente lo contrario: la mejor defensa del dogma, es decir de lo que la Iglesia ha confesado siempre de Cristo, es contar su historia.&lt;br /&gt;¿Cómo explicar el origen de la fe que tan poco tiempo después de la muerte de Jesús confiesan las comunidades cristianas en Palestina? A quien se niega a reconocer que el nacimiento de esta fe está estrechamente ligada a la persona de Jesús de Nazaret, sólo le queda una opción: atribuirla a la influencia de uno de los dos mundos culturales en que esta fe nació, el judío o el pagano. El historiador no debe cerrarse a priori a ninguna posibilidad que pueda explicar determinados hechos de la historia. Por eso, es necesario examinar ambas posibilidades y comprobar si son capaces de dar razón adecuada de la totalidad de estos hechos.&lt;br /&gt;La primera hipótesis, que la idea de proclamar Dios a Jesús fuera debida al influjo del judaismo, se viene abajo muy pronto. Es difícil imaginar que unos judíos, que por su fe eran radicalmente monoteístas, pudieran crear la idea de que un hombre, y además condenado por el Sanhedrín y muerto en una cruz, fuera Dios. Era lo último que hubiera podido pensar un judío. Ninguna religión ha establecido una diferencia tan neta y radical entre Dios y cualquier criatura. Este abismo insalvable entre Dios y todo lo creado ni siquiera fue aminorado en el personaje más estimado de la tradición judía, Moisés, a quien ningún judío se hubiera atrevido a considerarlo de la esfera divina.&lt;br /&gt;Aún más insostenible si cabe es la segunda posibilidad, a la que se ha recurrido machaconamente desde que la puso en circulación la Escuela de la Historia de las Religiones (R. Reitzenstein, W. Heitmüller, W. Bousset): el origen de la fe en la divinidad de Cristo es debida al influjo pagano. Esta hipótesis explicaría la supuesta «divinización» de Jesús como una adaptación cristiana de la divinización de los emperadores romanos. Basta recordar las descripciones dramáticas del horror que todo judío piadoso sentía frente a las prácticas religiosas paganas para que resulte inconcebible imaginar que el grupo de judíos que se presenta en Jerusalén confesando la divinidad de Jesús pudiera sucumbir a semejante aberración. Que algo tan hiriente para su fe monoteísta como la divinización de un hombre pudiera ser aceptado por un judío está más allá de cualquier verosimilitud. Ahí está para confirmarlo la reacción del pueblo judío ante la pretensión de Antíoco IV Epífanes de instaurar el culto a Zeus en el templo de Jerusalén, que desató la rebelión macabea y que fue catalogado por el autor del libro de los Macabeos como la «abominación de la desolación» (1 Mac 1,54). O la reacción cíe un judío tan helenizado como Filón ante la propuesta de erigir estatuas de Calígula en las sinagogas de Alejandría: «Era —dice Filón- el negocio más abominable». [24] A este sincretismo cualquier judío, incluso helenista, no podía más que oponerse con todas sus fuerzas, por considerarlo «abominable». Por eso resulta inimaginable que algo que era considerado abominable por un judío pudiera ser aceptado sin más por el grupo de judíos de Palestina que formaron la comunidad cristiana. Lo que acabamos de decir vale igualmente para quienes atribuyen a Pablo, o la comunidad helenística de origen gentil, la divinización de Jesús. Esta opinión, hoy ampliamente difundida, de que la cristología es el resultado de un proceso de evolución por etapas, resulta igualmente inconsistente. Es difícil concebir que unos judíos como Santiago, Cefas y Juan, las columnas de la iglesia de Jerusalén, hubieran dado la mano a Pablo en señal de comunión —como dice él mismo en la carta a los Calatas-, si el evangelio que Pablo predica fuera el resultado de un sincretismo. Si cuestiones como la de los alimentos o de la circuncisión provocaron reacciones como la que el mismo Pablo nos cuenta en la carta a los Calatas, ¿que habría sucedido si Pablo se hubiera hecho portador de un sincretismo abominable? El cristianismo no se puede explicar como el resultado de la evolución de ninguna realidad cultural y religiosa de su entorno.&lt;br /&gt;¿Cómo explicar entonces que unos judíos monoteístas confiesen a un ajusticiado por el gobernador de Judea Poncio Pilato, tras la condena del Sanhedrín, como Hijo de Dios? A esta pregunta no puede contestar satisfactoriamente la exégesis racionalista. La razón es que se niegan a reconocer cualquier continuidad entre la vida y la obra del Jesús terreno y la predicación de la primitiva comunidad cristiana. Pero, como afirma M. Hengel, «este abismo sin puente entre el Jesús terreno y la cristología (afirmada por la comunidad) sólo se impone a los que desean y quieren aceptar el dogma moderno de un Jesús completamente no mesiánico, esto es, sin pretensiones mesiánicas». [25] La investigación moderna que empezó su andadura para liberarse del dogma de la Iglesia, ha acabado sucumbiendo a un dogmatismo sin ningún tipo de apoyo en la realidad.&lt;br /&gt;Por todo lo dicho, el único modo de explicar el hecho histórico de que unos judíos monoteístas confiesen a un hombre, Jesús de Nazaret, como Hijo de Dios sólo podemos encontrarla en la persona y la actividad de Jesús. Como ha escrito recientemente P. Stuhlmacher, «a Jesús no le fueron atribuidas simplemente por los apóstoles, después de la Pascua, propiedades y comportamientos que él no poseía (ni pretendía poseer) sobre la tierra, sino que en la profesión de fe postpascual de la comunidad cristiana se confirma y se reconoce lo que él quería ser históricamente y que fue y continúa siendo para la fe: el Hijo de Dios y Mesías. La historia operada por Dios en y con Jesús, el Cristo de Dios, es anterior a la fe cristiana. Ella guía y determina la fe y no es, al contrario, creada por ella». [26] Los cristianos lo pudieron afirmar porque ya Jesús, durante su vida terrena lo había afirmado de sí mismo y confirmado con sus milagros y su resurrección. Es cierto que Jesús nunca dijo de sí mismo que era Dios, pero realizó acciones y pronunció palabras que le sitúan en la esfera de la divinidad. Véannoslo en algunos episodios de su vida.&lt;br /&gt;a. Las controversias&lt;br /&gt;En el relato de la curación del paralítico que nos narra el evangelio de Marcos (2,1-12), Jesús dice al paralítico: «Hijo, perdonados son tus pecados». Lo que significaban estas palabras en oídos judíos se pone de manifiesto en la reacción de los escribas, que piensan en su interior: «Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?». La reacción de los escribas es lógica. Si sólo Dios puede perdonar pecados, un hombre, que concede al paralítico el perdón de los pecados, blasfema, se hace igual a Dios. Sólo hay una posibilidad de que semejante actitud no entrañe una blasfemia: que el hombre que habla sea verdaderamente Dios. El evangelio más arcaico de todos, el de Marcos, presenta, pues, a Jesús, en un relato cuyo original griego posee un fuerte colorido arameo y cuyo contenido es claramente palestinense, proclamando con una acción el perdón de los pecados. Esta no es una excepción. &lt;br /&gt;Difícilmente es posible encontrar un hecho más irrefutable desde el punto de vista histórico que la comunidad de mesa de Jesús con los publícanos. Los adversarios de Jesús murmuran escandalizados: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos» (Lc 15,2). Acoger, como compartir la mesa, es en realidad un sinónimo de perdonar. El episodio del paralítico perdonado no es más que un caso concreto de la concesión del perdón, confirmado además por el milagro de la curación. El hecho de que fuera considerado por los judíos como blasfemia muestra a las claras que Jesús se atribuye un poder exclusivo de Dios.&lt;br /&gt;En la controversia provocada por una acción prohibida en sábado llevada a cabo por los discípulos, arrancar espigas, Jesús justifica la acción de los discípulos ante los escandalizados fariseos, diciendo: «Aquí hay alguien más que el templo... El Hijo del hombre es señor del sábado» (Mt 12,1-8). El templo era la morada de Dios y el sábado era el día santo consagrado a Dios. Al decir Jesús que él es más importante que el templo y que el sábado se está atribuyendo una categoría divina, un poder igual a Dios, único que para un judío estaba por encima del sábado y el templo. «Este modo de hablar es una manera de decir que con Jesús se ha hecho presente Dios en medio de los hombres de un modo singularísimo, incluso escandaloso desde el punto de vista de la ortodoxia judía. Con un lenguaje perfectamente ambientado en el mundo judío, sus instituciones —el templo, el sábado, las leyes que regulaban la observancia del sábado—, Jesús dice en este relato de forma velada, pero suficientemente clara para que lo entiendan sus oyentes judíos que él posee una autoridad divina». [27] Esta pretensión resulta tan escandalosa a los oídos judíos que al final de la última controversia comenta san Marcos: «Y saliendo los fariseos, celebrando consejo con los herodianos, tomaron la resolución de acabar con él» (Mc 3,6). Además de por el sustrato semítico que contiene, la historicidad de este relato está confirmada por el colorido palestinense de la narración, pues argumentos como el del templo o el del sábado no pueden haber sido inventados por cristianos de origen pagano; suponen un mundo de ideas totalmente judío. Pero, es inconcebible que, si Jesús no hubiese pronunciado estas palabras, los judíos que creyeron en él se hubiesen atrevido a decir que Jesús era más que el templo y más que el sábado. «La Iglesia, por tanto, proclamó desde fecha tempranísima su fe en la divinidad de Jesús porque él mismo se presentó 'igual a Dios', como dice san Juan». [28]&lt;br /&gt;b. Los milagros&lt;br /&gt;H. S. Reimarus sostenía que los primeros cristianos inventaron milagros para atribuírselos a Jesús, porque no hay religión sin milagros. Y es esto lo que, según él, los hace tan sospechosos. Según esta mentalidad, los relatos de milagros se atribuyeron a Jesús para engrandecer su figura. Pero esto es falso. Lo prueba, en primer lugar, el testimonio que sobre ellos nos han conservado las fuentes judías: el historiador judío Flavio Josefo (Ant Jud. 18,3,3) y el Talmud de Babilonia (b Sanhedrín 43a). El más interesante es este segundo por provenir del judaísmo que rechazó a Jesús. En él se da por supuesto que Jesús fue condenado justamente por el tribunal judío porque «ha practicado la hechicería y ha descarriado a Israel». La acusación de hechicería supone las curaciones milagrosas de Jesús. En realidad, esta interpretación de los milagros estaba ya recogida en los evangelios. En efecto, en un dicho de Jesús, que constituye el argumento más fuerte a favor de la historicidad de los milagros, leemos: «Si yo expulso los demonios por el poder de Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros» (Mt 12,27-28). Es evidente que la acusación de estar poseído del demonio no puede haber sido creada por la comunidad cristiana. Ningún cristiano habría acusado a Jesús de endemoniado. Jesús en estas palabras recoge la acusación de sus adversarios, que se vieron en la necesidad de explicar de otra forma una realidad que tenían delante: sus milagros. Que sea por el poder de Beelzebul o por el poder de Dios, en cualquier caso echa demonios. Es, por tanto, un hecho indiscutible desde el punto de vista histórico que Jesús hizo milagros. Pero hay que notar que el hecho de hacer milagros, por sí sólo, no sitúa a Jesús en la esfera de la divinidad. Milagros se atribuyen también en el AT a otros personajes, sin que por ello sean considerados Dios. Pero los milagros de Jesús no son acciones hechas en provecho propio, están al servicio de otra cosa: el reino de Dios. Son signos que anuncian, confirman y hacen presente en su persona el Reino de Dios. «Si echo los demonios por el Espíritu de Dios es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros». Por eso sus acciones son signos del misterio de su persona. [29]&lt;br /&gt;c. El juicio ante el Sanhedrín&lt;br /&gt;Esta pretensión de divinidad que recorre el evangelio y de la que sólo hemos señalado algunos ejemplos, explica un hecho de su vida, al que se ha querido privar de valor histórico: el juicio y la condena de Jesús por el tribunal judío, el Sanhedrín. Sin embargo, la historicidad de este hecho es incontestable. [30] No sólo dejarían sin explicación los relatos evangélicos del juicio ante el Sanhedrín, sino afirmaciones que san Pablo hace en sus cartas, que suponen la condena del Sanhedrín, y el testimonio de las fuentes judías. ¿Por qué, entonces, este empeño en negar su historicidad? La razón de la negación de su historicidad es obvia: atribuyéndole sólo a Pilato la condena de Jesús, se evita tener que explicar el motivo de su condena por la más alta autoridad religiosa judía. &lt;br /&gt;No basta cualquier motivo para justificar una condena a muerte. Motivos como su pretensión mesiánica o su carácter revolucionario son absolutamente insuficientes para justificarla. En la historia del pueblo judío hubo quienes pretendieron ser el mesías (los Hechos de los Apóstoles mencionan a dos: Judas el Galileo y Teudas). Sobre ninguno de ellos recayó una condena semejante a la de Jesús por parte del Sanhedrín. &lt;br /&gt;Uno de ellos, Bar Kochba, considerado mesías por el rabino más importante de su tiempo, Rabí Akiba, es considerado un héroe en el judaísmo por su intento de sacudirse el yugo de la opresión romana. Sin embargo, la condena de Jesús por parte del Sanhedrín es perfectamente lógica, desde el punto de vista del judaísmo ortodoxo, si el motivo de su condena es el que atestiguan los escritos neotestamentarios: la acusación de blasfemia (cfr. Mc 15,10; Jn 19,7; Ga 5,11; 1 Cor 1,23). Hemos visto que Jesús dijo e hizo cosas durante su vida terrena que fueron consideradas como blasfemia por parte de sus adversarios por la pretensión que implicaban de ser Dios. Ante semejante pretensión, el Sanhedrín sólo tenía una alternativa: aceptarla o rechazarla como blasfemia (cfr. Me 14,64; Ga 3,13, etc). Todos sabemos de qué lado se inclinó la balanza. Pero no hay que olvidar que el Sanhedrín es el tribunal definitivo de Dios, su rechazo es el rechazo de Dios. Ser condenado por el tribunal judío como blasfemo significaba para cualquier judío piadoso que Jesús era considerado un impío, un hereje. No es extraño el desconcierto que este hecho produjo en sus seguidores, como atestiguan los evangelios y las cartas de san Pablo, que llega a hablar incluso de escándalo, es decir, de una verdadera dificultad para creer (1 Cor 1,23). [31]&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;d. La respuesta de Dios a la condena del Sanhedrín: la resurrección&lt;br /&gt;Pronunciada la sentencia de muerte por el Sanhedrín y ejecutada por el único que tenía poder para hacerlo, el gobernador Poncio Pilato, parecía que Dios había dicho su última palabra sobre la pretensión de Jesús de ser Dios. Sin embargo, a Dios le quedaba aún una palabra que decir sobre Jesús. La dijo de la forma más inesperada de todas: su resurrección. «El Jesús resucitado por Dios no pudo ser declarado culpable de 'impiedad en el tribunal de Dios; es decir, el Mesías 'justamente' condenado por los guardianes de la Ley y de los intereses de Dios era el verdadero Mesías. Resucitándolo de entre los muertos, Dios se había pronunciado de forma rotunda contra una sentencia que se presentaba pronunciada en su nombre». [32] De esta forma Dios confirma la pretensión de Jesús. Ahí reside su importancia única en la historia cristiana. Únicamente de esta forma pudieron superar los primeros cristianos el escándalo de la cruz.&lt;br /&gt;Se podría objetar, como se ha hecho, que el misterio de la resurrección sólo se revela al creyente, el historiador no puede penetrar en él y, por tanto no puede servir de confirmación a una pretensión de tipo histórico. Es cierto que la resurrección de Jesús es un acontecimiento que cae dentro del misterio de Dios. De hecho, ninguno de los evangelios describe cómo fue el hecho de la resurrección. Pero este acontecimiento dejó huellas en la historia. Unos personajes de la historia, los apóstoles, testimonian poco tiempo después de su muerte haberle visto vivo. Por eso de algún modo el historiador puede decir algo sobre él, si un minucioso examen de los testimonios lleva a la conclusión que sin el hecho de la resurrección quedarían muchas cosas sin explicar.&lt;br /&gt;Lo primero que quedaría sin explicar es la existencia de la Iglesia. «Por eso se ha dicho con razón que el principal testimonio en favor de la resurrección es la Iglesia misma. Los escritos del Nuevo Testamento nos hacen ver que la Iglesia naciente es un edificio sostenido por la resurrección de Jesús como un imprescindible cimiento. Si no hubiese habido hombres que podían decir: 'hemos visto al Señor', y cuyas vidas quedaron transformadas por este hecho, no hubiese habido lo que llamamos cristianismo ni Iglesia». [33] Esto vale igualmente para su expansión. Ciertamente la expansión del cristianismo es inexplicable por factores sociológicos, como ocurrió con la expansión del Islam. El cristianismo no se impuso por la fuerza de las armas y el poder. Su rápida difusión no se debe a ningún factor exterior a él (no coincide con la expansión de una determinada clase social, o de una etnia particular, no se explica por un movimiento migratorio, militar o económico, etc.). Los Hechos de los Apóstoles no sólo recogen a grandes rasgos esta expansión, sino que dan el motivo: el hecho inaudito de la resurrección de Jesús, la fuerza de su presencia en medio de su Iglesia (Hch 25,19).&lt;br /&gt;El segundo hecho que carecería de explicación es el cambio del día de fiesta semanal del sábado al domingo. No se ve qué otra razón pudo llevar a un grupo de judíos, para quienes el día santo era el sábado, a celebrar como santo el primer día de la semana, es decir el domingo, máxime teniendo en cuenta la estima en que un judío tenía el sábado, como atestiguan las fuentes judías. Sin embargo, este hecho es perfectamente comprensible si el cambio es debido a que en ese día tuvo lugar la resurrección.&lt;br /&gt;Los escritos evangélicos atestiguan que unas mujeres encontraron el sepulcro vacío. No cabe duda que las autoridades judías que se opusieron a la predicación de la resurrección de Jesús habrían tenido un medio muy simple de desbaratar como una patraña el anuncio realizado por los apóstoles de la resurrección, si hubieran podido mostrar que el cuerpo de Jesús permanecía en el sepulcro. Pero no fue así, el sepulcro estaba vacío. [34] Algunos críticos modernos han considerado este relato una invención, creado —según ellos— por la comunidad primitiva para tener una prueba palpable de la resurrección. Sin embargo, esta interpretación no se sostiene. En primer lugar, porque se ofrecería como prueba de la resurrección un hecho que de suyo no era prueba suficiente: el sepulcro podía estar vacío por otro motivo (robo, traslado, etc). En segundo lugar, porque cualquiera que hubiera inventado el relato no habría puesto como testigos de su hallazgo a las mujeres, pues en aquel tiempo las mujeres no eran admitidas como testigos. No cabe duda que si el relato hubiera sido un invento los testigos habrían sido hombres. Si, desafiando la mentalidad dominante, se afirma que fueron las mujeres las que lo encontraron vacío, es porque realmente fue así.&lt;br /&gt;Pero el relato del sepulcro vacío no implica la resurrección. Podía estar vacío por otros motivos. La explicación de por qué estaba vacío sólo lo sabemos por las apariciones. Los documentos más antiguos atestiguan la existencia de apariciones de Jesús resucitado a los discípulos. Pero también aquí la crítica racionalista ha ofrecido una interpretación de las apariciones que contradice la interpretación de la Iglesia. En efecto, mientras la Iglesia sostiene que las apariciones son verdaderas visiones de Cristo resucitado, visiones provocadas desde fuera, la crítica racionalista las considera simples proyecciones del subconsciente de los discípulos, que se resistían a creer que todo hubiera acabado en el fracaso de la cruz. Contra esta interpretación militan varios datos que nos conservan los documentos del NT. En primer lugar, la duración de las apariciones. Si estos documentos afirmaran este fenómeno subjetivo, alucinatorio, de una aparición a una persona o a un grupo de personas, podría tener algún viso de verosimilitud. Pero nuestras fuentes hablan de una serie de apariciones a lo largo de un amplio lapso de tiempo; y una alucinación o una serie de alucinaciones en cadena resulta ciertamente increíble. Más inconcebible resulta esta interpretación si tenemos en cuenta la diversidad de las personas que son mencionadas en nuestras fuentes como testigos del Resucitado. La hipótesis de que el origen de las apariciones fue la resistencia a que todo hubiera acabado con el fracaso de la cruz, podría resultar válida para Pedro o alguno de los Doce. Pero ciertamente no valdría para Santiago, el hermano del Señor, que no pertenece al grupo de los discípulos de Jesús, sino al de los familiares que fueron a buscar a Jesús porque estaba fuera de sí (Mc 3,21). Y, desde luego, menos aún para Pablo. Cuando fue sorprendido por Jesús resucitado se dirigía a Damasco para apresar a sus seguidores (Hch 9,2). En él no existía predisposición alguna para ningún tipo de alucinación. La persecución que estaba llevando a cabo muestra que el fracaso de Jesús no le había producido ninguna decepción, que le hubiera hecho anhelar que Jesús continuara vivo.&lt;br /&gt;Por otra parte, cualquier proyección subjetiva o fenómeno alucinatorio requiere que se den determinadas condiciones en el sujeto que dice tenerlas. El que no cree en el diablo ni nada semejante no creerá haber visto al diablo. Pero tales predisposiciones no se cumplen en aquellos que confiesan haber visto al Resucitado. Todos son judíos, y como tales creían que la resurrección sólo tendría lugar al final de los tiempos. Recordemos el caso de la hermana de Lázaro que, cuando Jesús le anuncia que su hermano resucitará, responde: «Ya sé que resucitará en la resurrección del último día» (Jn 11,24). Ni siquiera se le podía pasar por la cabeza una resurrección en medio del tiempo. Que un grupo de judíos, que creen que la resurrección sólo tendrá lugar cuando llegue el fin del mundo y que afectaría a todos los hombres, confiesen que Jesús ha resucitado mientras el mundo sigue su curso, sólo es explicable por un hecho: las apariciones de Jesús resucitado.&lt;br /&gt;Este conjunto de hechos históricos, que sólo hemos podido enumerar someramente (existencia y expansión de la Iglesia, cambio del sábado al domingo, sepulcro vacío, las mujeres testigos, apariciones a lo largo de un largo período de tiempo a personas distintas, algunas de las cuales no tenían ningún tipo de predisposición a proyecciones subjetivas), necesita una explicación suficiente que dé razón de todos ellos. Sólo la resurrección de Jesús es capaz de proporcionar una explicación válida para todos ellos. Por ello, «en buena crítica histórica, el único modo de explicar el mensaje de la Iglesia primitiva sobre la resurrección es hacerlo brotar de una experiencia real, no meramente subjetiva, de Jesús resucitado por parte de los primeros testigos, experiencia que tenemos descrita en los relatos de las apariciones. Con esto no decimos que la investigación histórica nos introduce en el misterio de la resurrección de Jesús; eso sólo puede hacerlo la fe. Pero lo que sí puede hacer es mostrar cómo creer en todo el misterio que representa esta obra de Dios es un rationabile obsequium fidei. [35]&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;Nosotros creemos en Jesucristo, como el ciego de nacimiento, por el encuentro que hemos hecho en el presente. Este encuentro sólo tiene una explicación exhaustiva en un acontecimiento que es el origen de la experiencia presente. El amor al encuentro hecho despierta en nosotros el deseo de conocer la historia que nos ha alcanzado. La razón abierta por esta experiencia se vuelve a las huellas que el acontecimiento ha dejado en la historia, para poder comprender en todas sus dimensiones el encuentro que ha tenido lugar. Sólo una razón inmersa en este acontecimiento está en condiciones de explicar tales huellas como manifestación de la presencia del Misterio en la historia. Frente a una razón que ya no vive dentro de esa experiencia, y que, por lo tanto, reduce todo a la medida de lo que conoce, poniéndose en una postura de sospecha, el acontecimiento presente permite a la razón actuar según su naturaleza más genuina, poniendo problemas y preguntas. Nuestra fe no sólo no es un obstáculo a la investigación histórica sino su más grande impulsora, abriéndola una y otra vez a la totalidad de la realidad según su propia naturaleza.&lt;br /&gt;Podemos, por lo tanto, decir que la investigación creyente sobre la historicidad de los evangelios es un caso de razón aplicada. En efecto, tiene en cuenta todos los factores de la realidad con una globalidad que la razón autosuficiente es incapaz de ofrecer. El brevísimo recorrido que hemos hecho así nos lo muestra. La hipótesis que toma en consideración la divinidad de Jesús es más capaz de dar cuenta de la naturaleza de los textos y de los hechos a los que ellos se refieren, que la hipótesis procedente de la mentalidad racionalista. Así nos lo ha mostrado la investigación reciente sobre la verdadera antigüedad de los documentos y sobre la historicidad de los hechos que en ellos se documentan, especialmente la resurrección (cfr. DV 19).&lt;br /&gt;Los datos expuestos no constituyen pruebas apodícticas, tratándose como se trata, de la racionalidad inherente a la exégesis y a la ciencia histórica. Pero, no cabe duda que su cantidad, su diversidad y su peso son tan formidables que podemos decir con palabras de uno de los mayores exponentes de la investigación exegética moderna, P. Benoit:&lt;br /&gt;«Sólo una personalidad extraordinaria, humanamente genial y propiamente divina puede explicar el hecho del Evangelio, y es la persona de Nuestro Señor Jesucristo». [36]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Julián Carrón Pérez (1950) es Doctor en Teología y sacerdote de la diócesis de Madrid; alumno titular de l´École Biblique de Jerusalén y profesor de Sagrada Escritura en el Centro de Estudios Teológicos “San Dámaso” de Madrid; director de la edición española de la Revista Católica Internacional Communio&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6442353038846759690-3468447548154170604?l=revelacion-biblica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/feeds/3468447548154170604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6442353038846759690&amp;postID=3468447548154170604' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/3468447548154170604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/3468447548154170604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/2010/09/unidad-7.html' title='Unidad 7'/><author><name>Esteban Godia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10184774951198640185</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6442353038846759690.post-1797709942575216702</id><published>2010-09-20T07:26:00.002-07:00</published><updated>2010-09-20T07:30:28.895-07:00</updated><title type='text'>Unidad 6</title><content type='html'>Unidad 6&lt;br /&gt;Los profetas/ Libros sapienciales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Primera Parte: LOS PROFETAS MAYORES: ISAÍAS, JEREMÍAS, EZEQUIEL Y DANIEL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué son los profetas? Las palabras hebraicas que la Biblia usa para llamar a los profetas son: Nabi, Hozé, Zoé (vidente). La más frecuente es Nabi: el que habla con vehemencia, bajo el influjo de una fuerza superior, un inspirado.&lt;br /&gt;La palabra profeta es griega y significa: “Hablar en nombre de...”. Por tanto, el nombre profeta indica claramente la misión de estos hombres: el profeta es el que habla en nombre de Yavhé; es su voz viva en medio del pueblo, para recordar las promesas entre Dios y su pueblo, para enderezar y corregir. Por tanto, tiene doble finalidad; ANUNCIAR Y DENUNCIAR.&lt;br /&gt;En la Biblia también los profetas son llamados como: guardianes del pueblo, centinelas de Yavhé. Son hombres de fuerte personalidad y espiritualidad, intermediarios, siervos de Yavhé. Son hombres que, bajo el impulso de Dios, comprenden lo que está sucediendo y transmiten al pueblo un continuo llamado a la conversión, y su misión es discernir la voluntad de Dios sobre el presente del pueblo, para proyectarlo a un futuro de esperanza y de salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. ¿Cómo nació el profetismo? En el plan de salvación, Dios siempre ha llamado a algunas personas, a quienes envió a su pueblo. Sin embargo, cuando hablamos de profetas nos referimos a aquellos que dejaron escritos su pensamiento y sus profecías, y constan en el Canon bíblico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. ¿Cuáles son las enseñanzas principales de los profetas? Recordarles la Alianza; reprocharles la infidelidad y las consecuencias de esa infidelidad, si no se convierten: juicio y condena; la restauración, como esperanza; el resto; el Mesianismo; la perspectiva escatológica, es decir, la proyección de las promesas proféticas más allá del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. ¿Qué características tienen los profetas? Un llamado de Dios, esa llamada reviste al profeta de una misión: ser la voz de Dios; esa llamada nace siempre en una experiencia fuerte de Dios; la misión trae consigo contrariedades y cruces, pero el Señor les protege y les ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. ¿Cuántos son los profetas? Son cuatro mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel; y trece menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías y Baruc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los libros proféticos son un género de libros “ardientes” e “inflamados”, que pintan la lucha por la fidelidad a Dios por parte de un pueblo que una y otra vez es sorprendido con las manos en la masa de su pecado y de su fracaso. Los profetas se convierten así en los grandes incitadores del pueblo de Dios, los que mantienen la fidelidad a la Alianza, los creadores de la esperanza en el futuro. Son hombres inspirados que se adelantan a su tiempo y van creando, poco a poco, nuevas relaciones entre el Dios vivo e Israel, el pueblo escogido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los profetas como “hombres de la Palabra” usan muchos géneros literarios para transmitir el mensaje de Dios; los principales son éstos:&lt;br /&gt;a) Los relatos: relatos de su vocación, hechos de la historia de su pueblo para evidenciar la presencia de Dios dentro de la historia.&lt;br /&gt;b) Oráculos: son una declaración solemne hecha en nombre de Dios. Los oráculos pueden ser: de juicio, donde se da el juicio de Dios contra una persona o un pueblo; oráculos de felicidad, que son promesas de salvación.&lt;br /&gt;c) Acciones simbólicas: no son palabras, sino hechos, que luego explican al pueblo.&lt;br /&gt;d) Parábolas: que son comparaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Isaías: Vivió en el siglo VIII a.C. unos años antes del destierro. Es el profeta mesiánico, cuya palabra golpea y consuela. Le tocó vivir la tiranía de Asiria que conquistó, primero, el norte de Palestina, y luego, Jerusalén. Es un profeta de ciudad y participaba activamente en los asuntos de la clase dirigente. Interviene enérgicamente contra la corrupción de Judá y Jerusalén. El libro del profeta Isaías ha sido escrito por varios profetas, discípulos de Isaías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isaías (1, 1-16)&lt;br /&gt;b) Jeremías: Vivió en el siglo VII a.C. Profeta muy delicado, dotado de gran sensibilidad; tímido y emotivo. En el pugnan la necesidad de paz y ternura con la dureza del mensaje que tiene que anunciar, porque vivió momentos terribles para su pueblo: el período de la humillación y del exilio. Dos yugos uncían al pueblo: Asiria y Egipto. ¿Cómo sacudirse este yugo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jeremías (39, 1-9)&lt;br /&gt;c) Ezequiel: Vivió en el siglo VII a.C. Es el profeta del cautiverio, del exilio a Babilonia, a donde fue deportado. En su libro, lleno de esperanza y de consejos, busca tener viva la fe del pueblo. Pero es un profeta de personalidad compleja. Jerusalén estaba en poder de Babilonia. Y fue aquí donde fue llamado por Dios para que llegara a ser “bandera y centinela” para la “casa rebelde” de Israel (cap. 1, 2 y 3). Su misión se desarrolla toda en el exilio, entre los desterrados. Es propenso al abatimiento, a visiones raras, para nosotros. Pertenece a la casta sacerdotal o levita. Impulsor del culto, los ritos y el anhelo de santidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ezequiel (1, 1-14)&lt;br /&gt;d) Daniel: Vivió en el siglo VIII, pero el libro se escribió alrededor del siglo II a.C., después del exilio. Es de carácter totalmente distinto a los anteriores. La primera parte de su obra consta de narraciones en el período de Babilonia; la segunda trata de visiones en las que se presentan las grandes fuerzas impulsoras de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel (6, 13-24)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Isaías: es un hombre con una cultura muy profunda, rica y erudita. Su estilo es considerado de lo más puro y clásico. Usa el recurso de los oráculos.&lt;br /&gt;b) Jeremías: su estilo es menos imaginativo que el de Isaías, pero tiene gran expresividad y fuerza interna. Es un estilo hondo, profundo, sensible, muy vívido. Cuenta sus luchas, dudas y gritos angustiosos. Casi es un retrato de su propia vida. Usa imágenes sugestivas como el yugo roto, la viña, etc. Usa también el recurso de acciones simbólicas y visiones que tienen este esquema: el mandato de Dios, la ejecución del profeta y el discurso que explica el significado de la acción simbólica. Cf. Je 18, 1-12.&lt;br /&gt;c) Ezequiel: es un hombre fuertemente dotado, por influjo de la literatura oriental de Babilonia, de vivísima fantasía e imaginación, un místico como Teresa de Ávila o Francisco de Asís. Usa visiones, en las que actúa y participa; acciones simbólicas, algunas extrañas. Usa el género apocalíptico, enigmático, con narraciones, oráculos y visiones. Las narraciones son casi todas en primera persona, lo que da un fuerte temple autobiográfico a cada página. Por la unidad, sistematicidad y coherencia de la estructura del texto, podemos llamar a Ezequiel el primer dogmático 53 del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;d) Daniel: es el único libro que nos ha llegado escrito en las tres lenguas bíblicas: hebreo, arameo y griego. Emplea el relato ejemplar inventado con un lección moral54 y el género apocalíptico, lleno de alegorías, visiones, imágenes extrañas y grandiosas. Los personajes y las naciones se transforman en bestias u otros seres fantásticos; los años y los números son tratados de una manera simbólica, el tiempo presente y el futuro se mezclan para dar una visión sintética de la historia humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;a) Isaías: Comprende 66 capítulos. Se divide en tres grandes partes:&lt;br /&gt;Proto-Isaías (primer Isaías): cap. 1-39. El más importante y aquí se contienen los oráculos y las promesas mesiánicas del Enmanuel.&lt;br /&gt;Deutero-Isaías (segundo Isaías): cap. 40-55. Es llamado el libro de la Consolación, por la liberación a través del sufrimiento del Mesías.&lt;br /&gt;Trito-Isaías (tercer Isaías): cap. 56-66. El profeta anima a su pueblo a la fidelidad y al culto de Yavhé.&lt;br /&gt;b) Jeremías: El tema central en torno al cual gira toda la predicación de Ezequiel es el de la “santidad de Dios”. Tres partes:&lt;br /&gt;Oráculos contra Judá y Jerusalén (cap. 1-24)&lt;br /&gt;Oráculos de salvación sobre Israel y Judá (cap. 25-45)&lt;br /&gt;Oráculos contra las naciones (cp. 46-52)&lt;br /&gt;c) Ezequiel: Cinco partes:&lt;br /&gt;Vocación y misión del profeta (cap. 1-3)&lt;br /&gt;Oráculos de condenación contra Jerusalén (cap. 4-24)&lt;br /&gt;Oráculos contra las naciones (cap. 25-32)&lt;br /&gt;Mensaje de esperanza (cap. 33-39)&lt;br /&gt;Visión sobre el templo y la tierra (cap. 40-48)&lt;br /&gt;d) Daniel: Daniel tuvo la misión de consolar a su pueblo con un mensaje de confiada esperanza. Estructura:&lt;br /&gt;Historia de Daniel (cap. 1-6).&lt;br /&gt;Visiones de Daniel (cap. 7-12).&lt;br /&gt;Relatos griegos (cap. 13-14): son deuterocanónicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;a) Isaías:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Denuncia social y política: denuncia a la clase dominante por su lujo y su orgullo, por su codicia y sus injusticias a costa de los pobres. Y lo hace para provocar un cambio de conducta, una conversión, para que todos se encuentren con Dios. Cf. Leáse: Is cap. 1; 3; 5; 10.&lt;br /&gt;Dios Glorioso, fuerte y omnipotente: esta fuerza y poder divinos se manifiestan a través de la historia nacional o internacional. Cf. Léase: Is cap. 28; 29; 31.&lt;br /&gt;La conciencia de miseria y de pecado del pueblo: resalta las miserias humanas para provocar la conversión: la vanidad de las mujeres, la indiferencia religiosa, la confianza en el dinero y riquezas, orgullo y autosuficiencia. Cf. Léase: Is 3, 16; 5, 19; 22, 9; 30, 1; 2, 6; 5, 8-24.&lt;br /&gt;Mesianismo real: Nacerá el Mesías, de entre ese RESTO 55 de Israel pobre, humilde y justo.&lt;br /&gt;Será Enmanuel, el heredero de las promesas hechas a David, Rey pacífico, portador de gran paz y alegría en el pueblo; pero también, Siervo de Yavhé que debe sufrir por la salvación de su pueblo. Cf. Léase: Is 4, 2-3; 8,8; cap. 7, 9 y 11; cap. 42, 49-53.&lt;br /&gt;b) Jeremías:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrancar y derribar: la infidelidad a Dios, el culto falso, exterior y vacío. Cf. Jer 2; 7; 13, 31-34.&lt;br /&gt;Edificar y plantar: exhortación a la fidelidad, a la esperanza mesiánica, a una religión interior sellada en el corazón del hombre. Cf. Jer cap. 30 y 31; 23, 5-6; 3, 14-25.&lt;br /&gt;Amor de Dios: Jeremías es el cantor enamorado de su Dios: un Dios personal, que dialoga con el corazón de la persona y con el pueblo. La imagen que utiliza el profeta es la del noviazgo y amor conyugal. Cf. Jer 2, 2; 3, 4; 31, 3-4. Es un claro mensaje que prefigurará la presencia de Cristo Eucaristía. Cf. Jer 31, 31-34; 32, 40.&lt;br /&gt;Una religión y un culto interior, del Espíritu y del corazón: mensaje de interioridad. La verdadera circuncisión es la del corazón (4, 4). Cf. Jer 31 y 32.&lt;br /&gt;La oración: Jeremías, pregonero de la vida interior, es también hombre profundo de oración. Cf. Jer 20, 7-13.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Ezequiel: su mensaje gira en torno a la Gloria y Santidad de Dios.&lt;br /&gt;Visión de la divinidad y el concepto de Dios: ningún otro libro nos da una visión tan sublime de la majestad de Dios. Dios es el Santo, el Trascendente. El pecado es traicionar la Santidad de Dios.&lt;br /&gt;El pecado de Israel y el castigo: todos los pecados son ofensas contra la santidad de Dios y contra su Gloria. Estos son los pecados que echa en cara Ezequiel: profanación del culto y del santuario (Ez 5, 11), la idolatría (6,6: 14, 3ss. Cap. 20), la infidelidad a Dios confiando en alianzas políticas (16 y 23), las culpas de los malos jefes y falsos profetas (22, 6; 17; 21; 30; 12; 13). Hace tres alegorías: la novia infiel (cap. 16), de las dos hermanas (cap. 23) y un resumen de la historia de Israel (cap. 20).&lt;br /&gt;El castigo purificador: por culpa de los pecados.&lt;br /&gt;Retribución colectiva e individual: Ezequiel, sin renunciar al principio de la solidaridad 56, es el primero de los profetas que habla del problema de la responsabilidad personal por el pecado. La retribución, premio o castigo, está en relación con la conducta de cada uno (cf. Ez 18).&lt;br /&gt;Promesa de la restauración: es también profeta de esperanza. Predica la esperanza en el regreso (cf. Ez 36; 37; 39). La figura del Mesías no será un rey, sino un sacerdote-pastor (cf. 21, 17; 22, 6; 26, 16; 27, 21; 45, 46). La misión del Salvador es esencialmente sagrada, cultual, de “santidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d) Daniel:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios: es el dueño de toda la historia y su sabiduría es mayor que toda sabiduría y poderes humanos.&lt;br /&gt;Visión teológica de la historia: los reinos de este mundo surgen, crecen y se acaban; mientras que el Reino de Dios sigue firme y vendrá con el Hijo del hombre. Esto era de gran consuelo para sus compatriotas. Cf. Dan 2, 44; 8, 19-25; 7, 9-14.&lt;br /&gt;Mesianismo: este Mesías que profetiza Daniel es más espiritual. Jesús se apropió este título de “Hijo del hombre” con estas connotaciones: de origen divino y al mismo tiempo humilde “siervo de Yavhé”. Cf. Dan 7.&lt;br /&gt;Oración humilde y contrita: Daniel se solidariza con el pecado de su pueblo, expía con ayuno, oración y sufrimiento. Daniel insiste que Dios ayuda al justo y humilde que observa la Ley y lo libera de todos los males. Cf. Dan 9; 6; 13.&lt;br /&gt;Papel de los ángeles: son ministros de Dios; y a través de ellos revela su voluntad a los hombres. También ayudan y consuelan a los hombres. Cf. Dan 7. 10; 3, 91-92; 6, 23; 8, 16; 9, 21-22.&lt;br /&gt;Resurrección de los muertos: en sintonía con los libros de los Macabeos, también Daniel nos hace pensar que la fe en la resurrección era ya común en el pueblo de Dios desde el siglo II a.C. Cf. Dan 12, 12.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los profetas tienen su autoridad, como llamados y enviados de Dios. Tienen una finalidad concreta: que se cumpla la Alianza entre Dios e Israel en toda su dimensión social, religiosa y política. El procedimiento o medio que emplean es la denuncia de la infidelidad y la exhortación a la conversión. Y el soporte que emplean es el oráculo en sus diversas formas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segunda Parte: LOS TRECE PROFETAS MENORES: AMÓS, OSEAS, MIQUEAS, SOFONÍAS, NAHUM, HABACUC, AGEO, ZACARÍAS, MALAQUÍAS, ABDÍAS, JOEL, JONÁS Y BARUC&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amós, Oseas y Miqueas, contemporáneos de Isaías, anuncian la invasión asiria, como llamada de atención de Yahveh para que se restaure la Alianza. Sofonías, Nahum y Habacuc viven los años del final del dominio asirio y la ascensión del imperio babilónico, lo que debe llevar a una restauración nacional y a una reforma religiosa. Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías y Joel proclaman la euforia nacionalista, la restauración de las instituciones y la reconstrucción del templo tras el destierro babilónico. Baruc era el nombre del secretario de Jeremías en cuyo libro es manifiesto el interés por los exiliados. Por último, el libro de Jonás es una historia novelada o parábola, que proclama una apertura de la Alianza a todos los hombres, incluso a los paganos.&lt;br /&gt;1. Ambiente histórico del siglo VIII (Amós, Oseas y Miqueas): período de prosperidad y riqueza en el Reino de Israel. Sin embargo, las riquezas se encuentran en manos de unos pocos, hay abusos e injusticias sociales.&lt;br /&gt;2. Ambiente histórico del siglo VII (Sofonías, Nahúm, Habacuc): Los asirios, egipcios y caldeos luchaban por tener la hegemonía del medio Oriente. Palestina caía en manos del primero que invadiese. El mal gobierno de los reyes de Judea atrajo sobre la nación la derrota, que se hizo definitiva con el asedio de Jerusalén en el año 587 a.C. y la deportación del Pueblo de Dios a Babilonia.&lt;br /&gt;3. Ambiente histórico del siglo VI al siglo III: (Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel, Jonás, Baruc). Después del imperio de Babilonia, vino el imperio persa, que sujetó a Babilonia y ensanchó su imperio, durante dos siglos. Ciro es el primero de sus jefes. Fue Ciro el que permitió a la cautivos de Babilonia volver a su patria. A Ciro le sucedió su hijo Cambises, tirano cruel, caprichoso y enfermo que se ganó el odio del pueblo y fue asesinado. Le sucedió Darío, que puso paz en todo el imperio. Durante el imperio de los persas, el Pueblo de Dios vuelve a su patria y se estabiliza en Palestina, ocupándose especialmente en la reconstrucción del templo y en la restauración de la fe de los padres, predicada por Esdras y Nehemías. Esta tarea fue facilitada por la política religiosa de los Persas, muy liberal y respetuosa de las creencias de los varios pueblos dominados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los libros proféticos son un género de libros “ardientes” e “inflamados”, que narran la lucha por la fidelidad a Dios por parte de un pueblo que una y otra vez es sorprendido con las manos en la masa de su pecado y de su fracaso. Los profetas se convierten así en los grandes incitadores 57 del pueblo de Dios, los que mantienen la fidelidad a la Alianza, los creadores de la esperanza en el futuro. Son hombres inspirados que se adelantan a su tiempo y van creando, poco a poco, nuevas relaciones entre el Dios vivo e Israel, pueblo escogido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;a) Amós: es el profeta de la justicia social. Era pastor nómada, apreciaba la naturaleza. Dios lo llama y lo envía al Norte para profetizar. No fue muy aceptado, pero Amós defiende su vocación y su misión profética, castigando con sus oráculos las injusticias y la explotación.&lt;br /&gt;b) Oseas: es el profeta engañado por su esposa, a la que, a pesar de su infidelidad, no dejó de amar. Su vocación divina está vinculada con su triste experiencia matrimonial, descubriendo en ello un significado profético y simbólico. Hombre muy sensible, que nos recuerda a Jeremías. Es sumamente delicado y sensible al amor conyugal, al cariño hacia los hijos y compasivo con los animales.&lt;br /&gt;c) Miqueas: es el profeta del Juicio de Dios y defensor de los oprimidos y explotados, imitando a Amós. En cada palabra suya se adivina la profunda crisis social de su pueblo. Hombre de campo. En un solo versículo (6, 8) resume toda la predicación de sus contemporáneos: justicia (Amós), amor (Oseas), humildad (Isaías).&lt;br /&gt;d) Sofonías: “aquel que Yavhé ha protegido”, predicó en Jerusalén, durante el reinado del inepto rey Josías. Nos da a conocer el estado de Jerusalén antes de la reforma religiosa: sus idolatrías, las costumbres extranjeras y paganas, el falso profetismo, las violencias e injusticias. Nos hace conocer también los sentimientos de los creyentes que aceptaron con entusiasmo y vivieron la reforma de Josías.&lt;br /&gt;e) Nahúm: Sabemos poco de este profeta. Nahúm, “aquel que Yavhé ha consolado”, predicó en Judá. El tema de su predicación es la caída de la ciudad de Nínive. Sin embargo, esta ciudad es tal vez el símbolo de todo pueblo o ciudad que se opone a los planes de Dios.&lt;br /&gt;f) Habacuc: poco sabemos también de este profeta. Predicó cuando Nabucodonosor, rey de los caldeos, con capital en Babilonia, iniciaba su dominio sobre las naciones vecinas de Asia Menor y sobre el pueblo de Israel. Es un profeta inserto en la problemática de su tiempo: opresión, injusticias, atropellos.&lt;br /&gt;g) Abdías: casi nada sabemos de este profeta. Cooperó con su palabra en la misión de la restauración. Es llamado, por lo mismo, profeta cultual, por su interés en establecer el culto a Yavhé, retornando a la fidelidad a la ley del Deuteronomio.&lt;br /&gt;h) Ageo: es el predicador de la Gloria del nuevo templo restaurado. Aparece como un rígido fustigador del pueblo, que se preocupa más en su interés y en sus cosas terrenas, que en el culto y en el templo.&lt;br /&gt;i) Zacarías: participó activamente en la restauración del Pueblo de Dios y del templo.&lt;br /&gt;j) Joel: No sabemos nada de la vida de este profeta. Parece influenciado por los profetas Malaquías y Abdías.&lt;br /&gt;k) Malaquías: significa “mi mensajero”. Le tocó vivir una época de gran escepticismo, pues no se habían cumplido las esperanzas suscitadas por Ageo y Zacarías para la reconstrucción del templo. El desánimo se había apoderado del pueblo y renacían los antiguos pecados en el culto y en la vida. La reacción de Malaquías es vigorosa.&lt;br /&gt;l) Jonás: un desconocido profeta del post-exilio escribe su vocación y el mensaje que debe anunciar: Jonás tendrá que ir a Nínive, la gran ciudad y predicar contra ella, su destrucción a los 40 días.&lt;br /&gt;m) Baruc: en hebreo significa “bendito”. Era el nombre del secretario de Jeremías, en cuyo libro es manifiesto el interés por los exiliados. Algunas veces Baruc leyó personalmente en público un presunto libro de Jeremías. No es, pues, extraño que su nombre encabece este libro que presenta a la comunidad de los desterrados en Babilonia con los ojos puestos en Jerusalén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Amós: El estilo de la palabra de Amós es concreto, pintoresco, directo y vigoroso. Habla a través de imágenes tomadas de la vida campesina. Usa frecuentes diálogos con el pueblo.&lt;br /&gt;b) Oseas: Un hombre con vasta cultura histórica y religiosa. Habla con soltura y conoce bien el campo, del que toma sus imágenes poéticas para enseñanzas. Escribe con gran emoción, bajo la intensidad afectiva de su experiencia de vida.&lt;br /&gt;c) Miqueas: Hombre también de campo. Su predicación es sencilla, directa y vehemente. Usa el recurso del oráculo, iniciando así: “Escucha...Estén atentos”, dando más solemnidad y fuerza a su mensaje. En el estilo se emparenta con Amós y Oseas por su frescura y sencillez, apasionamiento y crudeza. Sin embargo, la utilización frecuente de los juegos de palabras hacen a veces difícil la comprensión del texto.&lt;br /&gt;d) Sofonías: es un libro corto, escrito con un estilo directo y concreto, y sus profecías se pueden acercar por sus temas y su estilo a las de Amós. Mira los problemas prácticos sin grandes pretensiones teológicas, denunciando con fuerza los pecados contra Dios y contra el prójimo, que están haciendo la situación insostenible y van a provocar la irrupción del día del Señor.&lt;br /&gt;e) Nahúm: se nota un estilo apasionado y nacionalista. Usa la invectiva fuerte y escribe con la rabia del oprimido, sin concesión a la compasión.&lt;br /&gt;f) Habacuc: Su estilo es de queja, duro. Usa el recurso de la pregunta, del desafío, de la protesta, de la maldición.&lt;br /&gt;g) Abdías: Es duro en su estilo. Da rienda suelta a la indignación del profeta.&lt;br /&gt;h) Ageo:&lt;br /&gt;Es duro y fustigador en su estilo. Emplea el recurso estilístico de la antítesis, de la pregunta provocadora. Sus imágenes están sacadas de la vida de campo.&lt;br /&gt;i) Zacarías: el libro de Zacarías no pertenece a un solo autor. La crítica dice que hay dos autores, pues se nota claramente que hay diferencias de temas, de estilo, de intereses, entre la primera y segunda parte. Es uno de los libros más difíciles de interpretar del Antiguo Testamento, pues escribe con imágenes y visiones surrealistas, que producen desconcierto. La abundancia de visiones y el recurso a la meditación de los ángeles hacen de Zacarías el precursor del género apocalíptico en la Biblia. Muchas de las profecías de Zacarías se cumplirán en Jesús de Nazaret.&lt;br /&gt;j) Joel: aprovecha cualquier cosa de la vida diaria (un cesto de higos, una sequía, una olla hirviendo, una rama de almendro...) para captar el mensaje de Dios. Es vivo y vigoroso en su estilo, más propio del período pre-exílico, y parecido al de Sofonías. Es uno de los profetas-puente entre la profecía y la apocalíptica.&lt;br /&gt;k) Malaquías: uso del diálogo: el profeta hace una afirmación, los oyentes objetan o niegan la afirmación del profeta y éste vuelve a justificar la afirmación inicial y saca sus consecuencias. Nuestro profeta anónimo queriendo responder a los porqués de la gente desanimada, hace ver el contraste entre la vida del presente y la antigua Ley del deuteronomio, la Ley de Dios.&lt;br /&gt;l) Jonás: estamos ante una narración didáctica, un midrash, con intención de enseñar una verdad. Es una obra de ficción de carácter parabólico, con finalidad pedagógico-didáctica. No es, pues, una colección de oráculos proféticos ni tampoco un relato de carácter histórico, sino una narración dramatizada, muy afín a algunas parábolas evangélicas, por ejemplo, la del hijo pródigo (lc 15 15, 11-32) y la de los trabajadores de la viña (cf. Mt 20, 1-16).&lt;br /&gt;m) Baruc: Su texto original se ha perdido, pero nos ha llegado en la versión griega de los Setenta, cuyos autores, judíos, lo admitían por lo tanto, como auténtico y canónico. Usa amonestaciones y palabras de consuelo. El vocabulario y ciertos giros sintácticos permiten suponer una mentalidad semítica en el origen de todo el libro. Incluso se ha pensado en un original hebreo extraviado, exigido por el supuesto uso litúrgico de este libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. División y contenido temático&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Amós: Son nueve capítulos. Se pueden distinguir estas partes:&lt;br /&gt;Oráculos contra las naciones (1-2): reprocha el apartarse de la moral universal y de las reglas de la vida humana.&lt;br /&gt;Palabras contra Israel (3-6): condena el lujo, la vanidad de las mujeres, el falso culto, el alejamiento de Dios y su Alianza y habla del “día de Yavé”.&lt;br /&gt;Visiones simbólicas (7-9): describe y condena las injusticias del pueblo y la explotación de los pobres.&lt;br /&gt;b) Oseas: Son catorce capítulos. Se pueden distinguir dos partes:&lt;br /&gt;Vida conyugal de Oseas y su iniciación profética (1-3): a través de su historia del matrimonio fracasado y de su amor renovado a la mujer infiel, Oseas anuncia con profunda emoción el amor personal y fiel de Dios por su pueblo, aunque éste haya sido infiel a la Alianza y se haya “prostituido”, olvidando el pacto “matrimonial” con Yavé.&lt;br /&gt;Reproches, amenazas e invitaciones a la conversión (4-14)&lt;br /&gt;c) Miqueas: Son siete capítulos, divididos así:&lt;br /&gt;Oráculos imprecatorios, de denuncia y amenazas (1-3): denuncia la explotación de los pobres, el culto exterior sin alma y vacío, la venalidad de los jefes y falsos profetas.&lt;br /&gt;Oráculos de promesas y esperanza (4-5): en la venida mesiánica. Es suya la famosa profecía del nacimiento de Jesús en Belén de Efrata (5, 1-4).&lt;br /&gt;Oráculos imprecatorios (6-7): dos partes entran en litigio: Dios y el pueblo. Dios echa en cara a su pueblo la poca correspondencia a tanta gracia divina.&lt;br /&gt;Oráculos de promesa y esperanza (7): El pueblo reconoce su pecado y Dios le da esperanza de una próxima liberación.&lt;br /&gt;d) Sofonías: Son tres capítulos, divididos así:&lt;br /&gt;El día de Yavé sobre Judá y Jerusalén (1)&lt;br /&gt;El día de Yavé sobre las naciones (2)&lt;br /&gt;Nuevas amenazas a Jerusalén (3, 1-8)&lt;br /&gt;Promesas del Resto de Israel (3, 11-20)&lt;br /&gt;e) Nahúm: Son tres capítulos y toca un solo tema: la ruina de Nínive.&lt;br /&gt;f) Habacuc: Son tres capítulos y toca un solo tema: el problema de la justicia divina frente a las naciones.&lt;br /&gt;g) Abdías: tiene solamente 21 versículos. Dividido en dos partes:&lt;br /&gt;Castigo a los Edomitas (1-14).&lt;br /&gt;Restauración de Israel en el día de Yavé (15-21)&lt;br /&gt;h) Ageo: su predicación gira en torno a dos temas:&lt;br /&gt;La restauración del templo,&lt;br /&gt;La gloria futura del pueblo fiel (era escatológica)&lt;br /&gt;i) Zacarías:&lt;br /&gt;Reconstrucción del templo (1, 16), por obra del Espíritu de Dios (1, 16-17; 4, 6-10) y la actividad de Zorobabel (3, 8; 4, 1).&lt;br /&gt;Nuevo mundo futuro, tema principal de sus visiones. Al castigo de los enemigos seguirá la restauración gloriosa.&lt;br /&gt;La salvación o condenación de los pueblos paganos (9, 1-8; 14, 16-21).&lt;br /&gt;El Mesías, Rey humilde, Buen Pastor, Siervo de Yavé (9, 9-10; 11, 4-17; 12, 10-13; 13, 7-9).&lt;br /&gt;Guerras y victorias de Israel (9, 11; 10, 3-11; 12, 1-9; 14, 1-15).&lt;br /&gt;La idolatría y los falsos pastores y profetas (10, 211; 13, 2-6).&lt;br /&gt;j) Joel:&lt;br /&gt;El día de Yavé en donde Israel reconocerá el castigo de Dios, se arrepentirá y florecerá de nuevo (2, 19-27). Es el día apocalíptico de Yavé (1, 15), día terrible y anticipación de una era de salvación para su pueblo (2, 18-26).&lt;br /&gt;Este día exige la conversión interior y profunda (2, 12-17)&lt;br /&gt;Efusión del Espíritu, que supera toda barrera de sexo, edad y clase social (3, 1-5).&lt;br /&gt;k) Malaquías: aborda unos seis temas y problemas morales de su tiempo:&lt;br /&gt;El amor de Dios (cap. 1, 2-5)&lt;br /&gt;La justicia divina (cap. 2, 17ss)&lt;br /&gt;La retribución divina (cap. 2, 17; 3, 13-21)&lt;br /&gt;Las ofrendas (cap 1, 7-14)&lt;br /&gt;Los matrimonios mixtos y divorcios (cap. 2, 10-16)&lt;br /&gt;Los diezmos (cap. 3, 6-12)&lt;br /&gt;l) Jonás: Estos son sus temas:&lt;br /&gt;Jonás se niega a ir a Nínive (1)&lt;br /&gt;Jonás en el vientre del pez (2)&lt;br /&gt;Conversión y perdón de Nínive (3)&lt;br /&gt;Jonás se enfada porque Dios perdona a Nínive (4)&lt;br /&gt;m) Baruc: Sus temas son:&lt;br /&gt;Una introducción que pretende fijar las circunstancias históricas (1)&lt;br /&gt;Oración penitencial (1-3)&lt;br /&gt;Elogio de la sabiduría (3-4)&lt;br /&gt;Oráculo de restauración (4-5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin de estos libros proféticos: una vez más, anunciar la salvación y la venida del Mesías, y denunciar cuanto se opone a la Ley de Dios, sobre todo, las injusticias y atropellos contra los pobres y necesitados. También presentan el día del Juicio con seriedad, para que todos se conviertan y cambien de vida.&lt;br /&gt;a) Amós:&lt;br /&gt;Dios es pródigo en sus dones, pero justo y exigente (4, 1-13).&lt;br /&gt;Hay que cumplir la Alianza.&lt;br /&gt;Sólo un cambio radical de vida puede salvar a la nación.&lt;br /&gt;Los pecados están en contraste con la bondad de Dios (5, 10-13; 8, 1-14).&lt;br /&gt;El día de Yavhé será terrible (5, 14-24).&lt;br /&gt;Habrá un resto, compuesto por justos y una restauración nacional en torno a un descendiente de David (5, 15).&lt;br /&gt;b) Oseas:&lt;br /&gt;Dios es fiel y misericordioso, a pesar de nuestras infidelidades. Dios viene presentado como Padre y como Esposo; pero también sabe castigar para corregir a su pueblo e invitarle a la conversión (cf. Leer 2, 18-25; 6, 1-6).&lt;br /&gt;La Alianza de Dios con nosotros es un pacto de amor.&lt;br /&gt;Nos invita a la esperanza, pues a pesar de nuestra infidelidad, Dios nos da una nueva oportunidad (cf. Leer 11, 1-11).&lt;br /&gt;c) Miqueas:&lt;br /&gt;Dios es Juez y amonesta, procesa y condena el pecado y la explotación del pueblo y de los jefes; sobre todo: la opresión de los ricos con los pobres (2, 1-11), las injusticias y falsedad de los jefes y de los falsos profetas (3, 1-12). Pero también es un Dios que siente dolor por la ingratitud del pueblo (6, 1-8).&lt;br /&gt;Nos invita a la esperanza mesiánica (4, 1-5), gracias a la cual reinará la paz y la justicia. Se parece mucho en esto a Isaías en los capítulos 9 y 11.&lt;br /&gt;Habla del Resto de Israel, un pequeño grupo de fieles a Yavé que restaurarán con fuerza de león la justicia divina y la prosperidad del pueblo (5, 6-8).&lt;br /&gt;d) Sofonías:&lt;br /&gt;Denuncia las culpas de su pueblo y de la sociedad, sintetizándolas en un único pecado: el orgullo (cf. 1, 16; 2, 10; 3, 11). De este pecado brotan los demás: idolatría, injusticias y males sociales.&lt;br /&gt;El día de Yavé en Sofonías adquiere dimensión cósmica, universal.&lt;br /&gt;Sólo un “Resto de Israel”, humilde y pobre, podrá salvarse, por haber buscado a Dios en la justicia y humildad, por haber puesto toda su confianza sólo en el Señor.&lt;br /&gt;e) Nahúm:&lt;br /&gt;El Dios que presenta Nahúm es duro, parece que ha dejado a un lado la compasión hacia el pueblo pecador. Lo presenta lleno de ira que aniquila esa ciudad opresora. Es un Dios que controla la historia y no soporta la opresión. Por eso, lanza amenazas sobre la ciudad opresora y enemiga, implorando la justicia de Dios y la realización de sus promesas.&lt;br /&gt;Si sitúa en la óptica del oprimido, y ve en la justicia y la fidelidad de Dios la razón del castigo del opresor.&lt;br /&gt;Dios, y no los asirios, es el Señor de la historia; él puede utilizar a las naciones para sus propios designios, y es el único que controla la historia y no soporta la opresión.&lt;br /&gt;f) Habacuc:&lt;br /&gt;Presenta también un Dios que debe desplegar su justicia contra la opresión.&lt;br /&gt;El justo vivirá de la fe, tema que desarrollará san Pablo, y debe ir por el camino de la fidelidad y de la confianza en la bondad y justicia de Dios, que es soberano de la historia, y no hará faltar su justicia y salvación al que es justo y humilde.&lt;br /&gt;g) Abdías:&lt;br /&gt;Los israelitas que regresaron del exilio son ese “Resto de Israel” que construirá el nuevo culto de Yavé.&lt;br /&gt;El Reino de Dios, escatológico y espiritual, no tendrá un carácter regal o de dominio, como el antiguo reino de David, sino que será un Reino basado sobre la santidad y sobre el culto.&lt;br /&gt;En el Día de Yavé, serán juzgados los enemigos de Israel.&lt;br /&gt;h) Ageo:&lt;br /&gt;Dos temas: El Templo y la irrupción de la era escatológica.&lt;br /&gt;La pobreza y las malas cosechas son el resultado del letargo espiritual en que ha caído el pueblo.&lt;br /&gt;Es necesario renovar el celo de la fe, poner manos a la obra en la reconstrucción de un templo digno del Señor. Así nos bendecirá y nos salvará.&lt;br /&gt;El debilitamiento de las naciones es ya un presagio del día del Señor.&lt;br /&gt;Reviven las esperanzas mesiánicas centradas en Zorobabel.&lt;br /&gt;i) Zacarías:&lt;br /&gt;Primer Zacarías (1-8): (a) preocupación por la reconstrucción del templo y el culto. (b) La escatología: estamos en un tiempo de esperanza, de tensión, de futuro, en la seguridad de la definitiva intervención de Dios. (c) Todo esto pide conversión, en su aspecto ético, pues no basta el culto por sí solo.&lt;br /&gt;Segundo Zacarías (9-14): Descripción del acontecimiento mesiánico y del mismo mesías, presentado como rey, como pastor o como siervo del Señor en la figura del traspasado.&lt;br /&gt;j) Joel: Dos grandes temas:&lt;br /&gt;Exhortación a la penitencia (1-2), tras dos catástrofes históricas (plaga de langostas y ejército asolador).&lt;br /&gt;Anuncio escatológico del Día del Señor (3-4) en su doble dimensión de juicio para las naciones y salvación (efusión universal del espíritu, bienestar y paz) para Israel.&lt;br /&gt;k) Malaquías:&lt;br /&gt;Recuerda el amor de Dios, puesto en duda en circunstancias de crisis, y también su justicia y la retribución (1).&lt;br /&gt;Desde el punto de vista práctico insiste en las ofrendas, matrimonios mixtos, divorcios (2).&lt;br /&gt;El día del Señor y los diezmos (3).&lt;br /&gt;l) Jonás:&lt;br /&gt;Una llamada al universalismo de la salvación y un himno al amor de Dios y su misericordia, que quiere salvar a todos.&lt;br /&gt;Nínive representa a todos los pueblos paganos y opresores de todos los tiempos. A ellos debe dirigirse Jonás y todo fiel para exhortarlos a la conversión y a ellos les concede Dios su perdón.&lt;br /&gt;Recuerda también a todos los “Jonás” de este mundo, con mentalidad cerrada, que esperan la destrucción de los “malos”, que su actitud es injusta porque olvidan que Dios es misericordia y perdón. Jesús se apropia a sí mismo y a su muerte y resurrección, la situación de Jonás dentro del pez (cf. Mt 12, 40).&lt;br /&gt;m) Baruc:&lt;br /&gt;En la oración penitencial la comunidad litúrgica del destierro proclama que el Señor es justo, que ha sido fiel. Su pueblo, por el contrario, ha merecido el oprobio y la vergüenza por su infidelidad.&lt;br /&gt;El Señor es poderoso para rescatarlos y bueno aun cuando castiga; no desoye los gemidos del oprimido que reconoce su pecado. El Señor responde mostrando en la sabiduría el verdadero camino de la paz, que él ha reservado a su pueblo.&lt;br /&gt;El oráculo de restauración comienza con un lamento de Jerusalén, que se ha quedado sin hijos. El Señor la consolará, devolviéndole la alegría y el esplendor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profeta vive profundamente y sobre la propia piel la historia y la suerte de su pueblo, se encarna en su tiempo y como centinela lanza sus oráculos, unas veces condenando, otras consolando, pero siempre interpretando los hechos a la luz de Dios y de sus promesas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tercera Parte: Libros Poéticos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos caminar en la vida sin oración, sin amor y sin dolor. La oración da a la vida el oxígeno; el amor, el motivo para seguir caminando; y el dolor, acrisola el amor y nos lanza a la oración.&lt;br /&gt;No podían faltar estos libros poéticos en la Biblia, pues Dios es Belleza y Poesía. ¿Quién más hermoso que Dios? Él es el autor y creador de toda belleza esparcida en el mundo. Cada belleza que vemos nos debería llevar a elevar el pensamiento a Dios y a orar. Al mismo tiempo, cada belleza que vemos deberíamos amarla en Dios y por Dios. Y finalmente, muchas de esas bellezas nos causarán sufrimiento, que es la prueba del verdadero amor.&lt;br /&gt;Adentrémonos a estos libros con las rodillas humildes para rezar, con el corazón limpio para amar y con las lágrimas del alma para poder ver más profundamente la hondura de la vida y comprender mejor a Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos libros son por excelencia los libros poéticos de la Biblia. Ninguno de los tres nació como tal. Se formaron progresivamente: primero en la tradición oral, después se fueron poniendo por escrito, y son fruto, finalmente, de una laboriosa actividad de recopilación. Con los Salmos rezo, en el Cantar de los Cantares aprendo el amor y en Lamentaciones lloro mis pecados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A) SALMOS&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un inicio los salmos tuvieron un autor individual, pero luego pasaron a ser propiedad de la comunidad que oraba y cantaba con ellos y los adaptaron a su situación, hasta llegar a la redacción canónica, que son 150 salmos. Hasta llegar aquí, pasaron más o menos 700 años.&lt;br /&gt;La mitad de los salmos, unos 73, dicen que son de David; otros dicen, de Salomón, de Asaf, de los hijos de Coré. Pero no estamos seguros. Lo que sí podemos decir que el autor verdadero del Salterio es el Pueblo de Israel, esa Comunidad elegida que lleva en sus entrañas la promesa, la Alianza de Dios.&lt;br /&gt;Fecha: desde el siglo III a.C. ya existían en su forma actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;a) Los salmos son oraciones escritas en poesías, cánticos y poemas, porque la forma poética es más fácil hacerla canto, acompañado a veces por el instrumento musical litúrgico del tiempo: la lira.&lt;br /&gt;b) La forma y el ritmo poético de la poesía bíblica no se basa ni en el número de sílabas, ni en la rima de los versos, sino en la sucesión de sílabas tónicas y de sílabas átonas. Ordinariamente los versículos están compuestos de dos miembros (dísticos) y a veces de tres (trísticos).&lt;br /&gt;c) La poesía hebrea usa el paralelismo, procedimiento que consiste en enunciar un mismo pensamiento con dos frases de diversas palabras. El paralelismo puede ser sinónimo, cuando la segunda frase repite el significado de la primera; puede ser antitético, cuando la segunda frase completa la primera con el sentido contrario; y puede ser sintético, cuando la segunda frase continúa y aclara la idea de la primera.&lt;br /&gt;Por ejemplo:&lt;br /&gt;Paralelismo sinónimo: “Rocíame con agua y seré limpio, lávame y seré blanco como nieve” ( Salmo 51, 9).&lt;br /&gt;Paralelismo antitético: “Pues conoce el Señor el camino del justo, mientras va a la perdición el camino del impío” (Salmo 1, 6).&lt;br /&gt;Paralelismo sintético: “El Señor es mi luz, ¿a quién temeré? El Señor es mi alcázar, ¿de quién he de temblar?” (Salmo 27, 1).&lt;br /&gt;d) Los salmos expresan los sentimientos humanos: de alegría o tristeza, esperanza o desilusión, dolor o paz, serenidad o rebeldía, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;Son 150 salmos que dividiremos así:&lt;br /&gt;a) Himnos de alabanza, de la Realeza del Señor y Cánticos de Sión.&lt;br /&gt;b) Salmos individuales: de súplica, de acción de gracias y de confianza&lt;br /&gt;c) Salmos colectivos: de súplica, de acción de gracias y de confianza.&lt;br /&gt;d) Salmos reales.&lt;br /&gt;e) Salmos didácticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: el autor sagrado pretende darnos como un resumen de toda la Biblia: historia y profecía, doctrina y oración. Los salmos nos enseñan lo que hemos de pensar, sentir y querer con respecto a Dios, a los hombres y a la naturaleza, y también nos enseña la conducta que más nos conviene observar en cada circunstancia de la vida.&lt;br /&gt;a) En los himnos se celebra:&lt;br /&gt;la grandeza de Dios creador y salvador que obra maravillas en la historia y en la vida del pueblo 59.&lt;br /&gt;la realeza de Dios, su señorío sobre el mundo y sobre su pueblo60 .&lt;br /&gt;la ciudad de Jerusalén, centro del culto y de la fe del pueblo61 .&lt;br /&gt;b) En los salmos individuales el hombre expresa sus sentimientos62 :&lt;br /&gt;de súplica o lamentación ante situaciones adversas 63.&lt;br /&gt;de perdón64 .&lt;br /&gt;de acción de gracias65 .&lt;br /&gt;de confianza 66.&lt;br /&gt;c) En los salmos colectivos es el pueblo quien expresa sus sentimientos:&lt;br /&gt;de súplica o lamentación colectiva67 .&lt;br /&gt;de acción de gracias68 .&lt;br /&gt;de confianza69 .&lt;br /&gt;d) En los salmos reales se presenta la figura del rey como intermediario entre Dios y su pueblo. El rey es la prefiguración de Cristo como Mesías y Rey 70.&lt;br /&gt;e) En los salmos didácticos tienen la función de enseñar, ya sea en el campo litúrgico71 , ya sea en las exhortaciones proféticas72 , ya sea repasando la historia del pueblo como una catequesis para la vida 73, ya sea reflexionando sobre la experiencia de vida concreta (felicidad, ley, Alianza, retribución, moral...)74 .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B) CANTAR DE LOS CANTARES&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tradicionalmente se pensaba que el Cantar de los Cantares fuera obra de Salomón. Sin embargo, la obra es de origen post-exílico, aunque contiene cánticos más antiguos, recopilados por un redactor.&lt;br /&gt;Ya corrían en el ambiente de corte antiguas poesías de amor, cantadas en fiestas y bodas. Es más, desde Egipto entraba este tipo de literatura amorosa que los hebreos recogieron en su repertorio poético. Y fue un redactor inspirado, en el post-exilio, quien recopiló algunos cantos amorosos, les dio una unidad, movido por un fin teológico y espiritual, y siempre bajo la inspiración del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;Fecha: Hacia el siglo III a.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;a) Es una colección de cánticos de gran belleza, que tienen como tema el amor apasionado de un hombre y una mujer. Es llamado Cantar de los Cantares para significar “El Cantar más hermoso, el mejor Cantar”.&lt;br /&gt;b) Está escrito en un género literario llamado “poesía alegórica”. La alegoría es una comparación larga. La comparación que hay detrás de estas páginas es ésta: así como se aman el esposo y la esposa, así Dios ama a su pueblo. El Amado es Dios y la Amada es el pueblo de Israel; y en una mirada cristiana, el Amado es Cristo y la Amada es la Iglesia; y en una lectura más universal, el Amado es Dios y la Amada es la humanidad o cada persona en particular.&lt;br /&gt;c) Usa estos recursos literarios: imágenes bellas, diálogos ágiles, repetición de palabras y frases, la ironía, descripciones de los encantos físicos, piropos y momentos de dramaticidad.&lt;br /&gt;d) Todo el poema está lleno de fina sensibilidad poética.&lt;br /&gt;e) Diversas imágenes:&lt;br /&gt;Dios es cedro, es decir, seguridad, amparo, a cuya sombra el pueblo está seguro y el alma gozosa (1,6).&lt;br /&gt;Israel es la paloma que en su debilidad corre a refugiarse en las grietas, en falsos protectores (2, 13-14).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;El tema es el amor en todas sus expresiones físicas y espirituales. Son cinco cantares y un apéndice.&lt;br /&gt;a) Primer cantar: es una escena campestre en forma de diálogo amoroso entre el Amado y la Amada.&lt;br /&gt;b) Segundo cantar: la Amada dormida y el Amado en vela.&lt;br /&gt;c) Tercer cantar: ensoñaciones de la Amada y los piropos del Amado.&lt;br /&gt;d) Cuarto cantar: ausencia del Amado y la angustiosa búsqueda de la Amada.&lt;br /&gt;e) Quinto cantar: la relación de los enamorados se estrecha y la primavera anuncia la plenitud del amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: La intención del autor inspirado no se quedaba en la descripción del amor humano. Detrás de todos esos diálogos se esconde la historia de Amor entre Dios y su pueblo Israel.&lt;br /&gt;a) El amor y la fidelidad de Dios. Aquí se respira el entusiasmo y la esperanza de la restauración post-exílica, cuando se esperaba una nueva unión y alianza entre Yavé y el pueblo, después de tantas crisis y dificultades. ¡Dios es Fiel! Y al mismo tiempo, el Cantar nos pone de manifiesto el amor de Dios a cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;b) Dignidad del amor humano. Detrás de este canto se esconde un himno al amor humano en todo lo que tiene de belleza y religiosidad. El amor humano procede de Dios, por lo mismo tiene que ser limpio, puro, sin egoísmos, sin intenciones torcidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C) LAMENTACIONES&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se consideró a Jeremías el autor de las Lamentaciones, pues detrás de ellas laten frases y temas de Jeremías. Pero no estamos seguros. Como en tantos libros de la Biblia, el autor de Lamentaciones ha quedado en el anonimato.&lt;br /&gt;Fecha: en el siglo VI a.C. antes de la restauración (538 a.C.), como respuesta a la gran crisis que hizo tambalear los cimientos de la vida política, social y religiosa de Israel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;Usa el género de elegía o lamento. El vocabulario es como volcán, lleno de emoción y dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;Está formado por cinco cantos o elegías, en su mayoría fúnebres, con un tema central: la destrucción de Jerusalén y del templo.&lt;br /&gt;a) 1 y 5: descripciones de la catástrofe.&lt;br /&gt;b) 2 y 4: detalles de muerte y destrucción.&lt;br /&gt;c) 3: ocupa el centro: reconocimiento de la propia culpa y afirmación de la confianza total en Dios.&lt;br /&gt;También se ha dividido así:&lt;br /&gt;a) 1, 2 y 4: son endechas o canciones fúnebres.&lt;br /&gt;b) 3: lamentación individual.&lt;br /&gt;c) 5: lamentación colectiva&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;El autor parece preguntarse: ¿Es que ahora ha fallado el Señor? ¿No existe ya esperanza? Los profetas habían anunciado el desastre (cf. Jer 25, 9; 26, 9; 28, 14), a causa del pecado y la obstinación del pueblo (cf. Jr 22, 5). No cabe conspirar ni pedir ayuda. ¿No existe ya esperanza? Sólo cabe presentar al Señor la dolorosa realidad, aceptada como castigo, y esperar en su poder y misericordia (cf. Lm 3, 28). Pero la realidad es tan terrible que provoca el llanto. No se trata de meros desahogos sentimentales. Desde lo hondo del sufrimiento y de la angustia, saciado de sarcasmos y desprecios, el autor pone los ojos en el Señor.&lt;br /&gt;El problema del dolor será siempre la piedra de escándalo de las religiones monoteístas. La confesión bíblica es sencilla y compleja a la vez: defiende siempre la bondad del Señor.&lt;br /&gt;Las Lamentaciones son un canto dolorido de la fe ante la imagen del crucificado y ante los crucificados de la historia que produce nuestro pecado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acerquémonos a estos libros con fe, veneración, para encontrar a Dios en ellos. Nos ofrecen siempre su mensaje fresco y saludable. ¿Se puede vivir sin oración, sin amor y sin dolor? La oración con los salmos alimenta el amor y da fuerzas para sobrellevar el dolor.&lt;br /&gt;______________________________&lt;br /&gt;59. Cf. Salmos 8; 19, 1-7; 100; 103; 104; 105; 111; 113; 114; 117; 135; 136; 145; 148; 150&lt;br /&gt;60. Cf. Salmos 29; 24; 47; 68; 29; 47; 68; 93; 96; 97; 98 y 99&lt;br /&gt;61. Cf. Salmos 46; 48; 76; 84; 122 (el más famoso) y 132&lt;br /&gt;62. Cf. Salmos 3; 15; 6; 7; 10; 13; 17; 22; 25; 26; 28; 31; 35; 36; 38; 42; 43; 51; 54; 55; 57; 59; 61; 63; 64; 69; 70; 86; 88; 102; 109; 120; 130; 140; 141; 142; 143&lt;br /&gt;63. Cf. Salmos 88; 102; 51; 109; 25; 26; 119&lt;br /&gt;64. Cf. Salmos 6; 32; 38; 51; 130 y 143&lt;br /&gt;65. Cf. Salmos 9; 10; 30; 34; 40; 41; 92; 107; 116; 138&lt;br /&gt;66. Cf. Salmos 4; 11; 16; 23; 27; 62; 121; 131&lt;br /&gt;67. Cf. Salmos 12; 44; 58; 60; 74; 77; 79; 80; 82; 85; 90; 94; 106; 108; 123; 126; 137&lt;br /&gt;68. Cf. Salmos 65; 66; 67; 118; 124&lt;br /&gt;69. Cf. Salmos 115; 125; 129&lt;br /&gt;70. Cf. Salmos 2; 18; 20; 21; 45; 72; 89; 101; 110; 132&lt;br /&gt;71. Cf. Salmos 15; 24&lt;br /&gt;72. Cf. Salmos 14; 50; 52; 53; 75; 81; 95&lt;br /&gt;73. Cf. Salmos 78; 105; 106&lt;br /&gt;74. Cf. 1; 19, 8-14; 37; 49; 73; 91; 112; 119; 127; 133; 139&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuarta Parte: Libros Sapienciales&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PROVERBIOS, JOB, ECLESIASTÉS, ECLESIÁSTICO, SABIDURÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Origen y fuentes de los libros sapienciales: Como en todos los pueblos, también Israel, junto a los grandes temas de la historia de salvación, el culto, la alianza, la ley...desarrolla esa riqueza de sabiduría popular de buena conducta, costumbres, reglas del buen vivir que hacían parte de la literatura del pueblo, transmitida de padres a hijos en la familia y enriquecida por la sabiduría de los pueblos vecinos, como Egipto, Mesopotamia y Canaán.&lt;br /&gt;Junto a esta sabiduría popular estaba la educación y las reglas de conducta en la corte real, el arte del buen gobernar.&lt;br /&gt;Estas dos corrientes literarias: los refranes populares y las normas de conducta del buen gobierno, fueron las fuentes principales para el nacimiento de los libros sapienciales bíblicos.&lt;br /&gt;3. Temas de los libros sapienciales: Después del destierro, cuando los sabios y el pueblo reflexionan sobre su historia, surgen los grandes temas de Job o Eclesiastés, en que el hombre se pone frente a los problemas de la vida, de la muerte, del sufrimiento de los buenos, la retribución del bien y el castigo para el mal, y busca dar un significado y una respuesta desde la fe en Dios.&lt;br /&gt;4. Fin de los libros sapienciales: Los libros sapienciales son una profunda reflexión del hombre que iluminado por la fe en Dios, trata de dar una respuesta a todos los problemas de la vida humana: amor, dolor, muerte, gobierno, etc.&lt;br /&gt;5. Autores de los libros sapienciales: Salomón fue siempre para Israel el sabio por excelencia y por eso la mayoría de estos libros fueron atribuidos a Él. Pero sólo las dos colecciones de Proverbios, capítulos 10-22 y 25-29 pueden atribuirse al período de la Monarquía. El resto de libros sapienciales son de la época después del destierro (538 a.C), obra de varios sabios que recopilaron las varias colecciones de sabiduría cortesana y popular, añadiendo de lo propio, y las atribuyeron a Salomón para dar a sus libros mayor autoridad y para asegurar que eran inspirados por Dios.&lt;br /&gt;6. Los sabios: eran personas que viven y enseñan normas de conducta para bien vivir, y se cuestionan sobre los problemas que asechan la vida del hombre. En la corte eran los sabios quienes aconsejaban sobre el buen gobierno. Después del destierro, cuando desaparecieron los profetas, la dirección espiritual del pueblo corría a cargo de estos sabios.&lt;br /&gt;7. La sabiduría: el concepto de sabiduría fue poco a poco purificándose con los años. En un inicio, sabio era quien tuviera oficio fijo75 ; el consejero del rey76 , la anciana astuta77 . Pero más tarde, sabio era quien cumplía con la religión78 . Sabio también era el que tenía destreza o habilidad manual79 , el que sabía interpretar los sueños 80, el que sabía salir de apuros 81, el que sabía gobernar y administrar82 o el que tenía ciencia83 . Por tanto, podemos resumir el concepto de sabio como aquel que posee saber teórico y saber práctico. Teórico, porque conoce la Sabiduría y la enseña; práctico, porque la vive con rectitud moral y virtud.&lt;br /&gt;8. Género literario sapiencial: todos estos libros usan dos géneros literarios: el proverbio y la poesía. Así es más fácil memorizar. El proverbio o refrán es una fórmula sencilla, compuesta frecuentemente de dos versículos, con un paralelismo de ideas o de palabras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sabiduría bíblica pretende aclarar, a la luz de la Alianza del Señor con su pueblo, determinados problemas que van surgiendo en la reflexión religiosa y filosófica de Israel: el destino del hombre, el sentido de su vida, el del sufrimiento, de la muerte, la retribución y, en algunos momentos, el de la trascendencia de la misma vida del hombre. Los sabios fundamentan sus reflexiones en la experiencia de cada día, en la perspectiva de la historia de Israel y, a veces, en reflexiones de otros sabios contemporáneos de dentro y fuera de Israel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A) PROVERBIOS&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se atribuye al rey Salomón. Pero, como dijimos ya en otra ocasión, fue recopilación de varios autores sabios de la corte. Podemos datar la recopilación definitiva hacia el 300-200 a.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;a) Es el libro más antiguo de la literatura sapiencial. Se presenta como una colección de dichos, máximas, enseñanzas, en forma poética, para inducir al hombre a seguir el camino del bien, de la sabiduría, y alejarse del mal. Por tanto, su intención es didáctica.&lt;br /&gt;b)Son sentencias de carácter humano, profano, no religioso, a primera vista temas extraños a los temas de la historia de la salvación.&lt;br /&gt;c)Son sentencias que responden a una aguda observación de la realidad y se expresan con brevedad.&lt;br /&gt;d)La concisión, el ritmo y la rima facilitan la memorización.&lt;br /&gt;e)Se utiliza el paralelismo: el antitético (cf. Prov 13, 9.22; 15, 29); el sinonímico (cf. Prov 21, 14; 29, 22); el progresivo (Prov 10, 26; 20, 11.20).&lt;br /&gt;f)Uso de la etopeya, o descripción del carácter, rasgos o costumbres de un tipo (cf. Prov 7, 10-21; 23, 29-35).&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;Se divide en siete secciones:&lt;br /&gt;a) 1-9: proverbios de Salomón.&lt;br /&gt;b) 10, 1-22, 16: proverbios de Salomón (sentencias sobre la vida).&lt;br /&gt;c) 22, 17-24, 22: sentencias de los sabios.&lt;br /&gt;d) 24, 23-34: otras sentencias de los sabios.&lt;br /&gt;e) 25-29: otros proverbios de Salomón.&lt;br /&gt;f) 30: palabras de Agur.&lt;br /&gt;g) 31: palabras de Lemuel.&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: trazar un tratado de felicidad para los diversos ámbitos de nuestra vida. Esta felicidad pasa por la honestidad de vida y por el respeto a Dios.&lt;br /&gt;Los temas abordados en el libro de los Proverbios son múltiples y variados, pues abarcan prácticamente todos los ámbitos, situaciones y circunstancias de la vida humana. Demos algunas claves de lectura.&lt;br /&gt;a) Según los sabios de Israel, existe un orden fundamental oculto en el universo, una especie de norma racional. El descubrimiento de esta norma capacitaba a los sabios para asegurar sus existencia, actuando en armonía con el orden cósmico. De lo contrario, el caos, latente y continuamente amenazador podría enseñorearse del cosmos y de la vida social. Este orden es obra de Dios. Y el sabio debe rastrear hasta encontrar a este Dios.&lt;br /&gt;b) Para los sabios la vida era el bien supremo, tanto más querido cuanto que para ellos nada existía más allá de la tumba. Así se entiende la teoría de los dos caminos: el que nos lleva a una vida en plenitud o el que nos conduce a un final prematuro. Los que caminan durante su vida por el primero, son sabios; los que prefieren el segundo, son necios. No hay término medio. El camino del bien está marcado por la obediencia a los padres, el autocontrol de la lengua y de las pasiones, la generosidad. El camino del mal lleva a la destrucción y está marcado por el adulterio, la embriaguez, la pereza, la charlatanería, la injusticia e insolidaridad, la mentira.&lt;br /&gt;c) Estos sabios proponían la sabiduría, basada en el temor del Señor. Sabiduría entendida como reverencia, respeto y amor hacia Dios. En este libro de los Proverbios esta sabiduría está personificada84 , es una creatura de Dios, la primera de sus creaturas. Sólo cuando el hombre se desposa con ella puede sentirse feliz y caminar sin miedo en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B) JOB&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kierkegaard, filósofo existencialista moderno, nos dice de este libro: “En todo el Antiguo Testamento no hay una figura a la que uno se acerque con tanta confianza, franqueza y alivio como a Job, porque en él todo es tan humano. Nadie en el mundo ha expresado como él la pasión del dolor”.&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;El autor del libro recoge un antiguo cuento, pero desarrolla una profunda reflexión sobre el sufrimiento del justo y el premio de Dios. Dicho autor vivió después del destierro, y escribió el libro alrededor de los años 500-450 a.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;a) A pesar de la variedad y aparente dispersión, el conjunto aparece armonioso y bien logrado: prólogo y epílogo reproducen una antigua y popular narración oriental, ambientada en un contexto patriarcal.&lt;br /&gt;b) Utiliza el diálogo85 en una especie de escenificación dramática que permite confrontar argumentos y hacer avanzar las posiciones.&lt;br /&gt;c) En el libro de Job encontramos también himnos, máximas, sátiras, comparaciones, listas y enumeraciones, controversias judiciales, maldiciones, invectivas, confesiones, etc.&lt;br /&gt;d) El estilo es poético, rico y variado.&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;El tema del libro es el misterio del sufrimiento del justo y el premio de Dios.&lt;br /&gt;a) 1-2: Prólogo con la narración popular del santo Job&lt;br /&gt;b) 3-27: tres series de diálogos donde sus amigos repiten las ideas tradicionales: Dios premia al bueno y castiga al malo. Pero Job se defiende y prueba que también los buenos sufren y se pone en las manos de Dios.&lt;br /&gt;c) 28-37: Discurso del joven Elihú, que defiende la justicia de Dios, pero siguiendo las ideas tradicionales. Explica que Dios castiga a veces a quien hace el bien, porque lo hace con soberbia. Job sería uno de ellos. Job no protesta, acoge la llamada a la humildad, pero Job no era soberbio. Entonces, ¿por qué Dios lo castigó?&lt;br /&gt;d) 38-42, 6: Teofanía. Entra en escena el mismo Dios para dar su respuesta. Le pone ante la vista su infinita sabiduría y su omnipotencia y le recuerda a Job su pequeñez e incapacidad para entender y juzgar la actuación de Dios creador y sabio. El verdadero sentido del dolor del justo sólo se encuentra en Dios.&lt;br /&gt;e) 42, 7-17: Epílogo. Yavé le bendice con bienes y vida feliz.&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: demostrar que el sufrimiento de los justos tienen su sentido a los ojos de Dios y que Dios sabe sacar un bien de ese sufrimiento.&lt;br /&gt;a) Dios: El autor demuestra que las explicaciones tradicionales sobre la retribución no eran exactas86 : el sufrimiento no siempre es un castigo de Dios por una mala conducta; hay muchas malas personas que andan felices y llenas de bienes. Dios puede tener sus designios misteriosos, más allá de una pura justicia distributiva. Dios es Dios y no se deja encasillar en moldes humanos.&lt;br /&gt;b) Hombre: La enseñanza fundamental es esta: la sabiduría de Dios sobrepasa de largo la limitación del hombre; y nosotros, tan pequeños y frágiles, no tenemos el derecho de juzgar la acción de Dios, aún cuando parece que el sufrimiento nos agobia y no entendemos el porqué de muchas cosas en la vida. Los esfuerzos inútiles de los amigos de Job en explicar su mala suerte son el tentativo, inútil, del hombre para explicar un misterio que descansa sólo en la mente infinita, buena y sabia de Dios. La única actitud justa es la de Job: abandonarse confiado en la sabiduría de Yavé. A Job sólo le queda el consuelo de aferrarse a su inocencia, mientras va alumbrando la esperanza de un “redentor” que rescate su vida y ponga de manifiesto su inocencia. Job es todo un ejemplo y modelo de fe, de confianza, de paciencia y fuerza de voluntad, para quien sufre. No obstante, ¿puede el hombre declararse totalmente inocente frente a Dios?&lt;br /&gt;c) Se vislumbra el sentido profundo del dolor y del sufrimiento: el dolor como medio de revelación divina87 , con valor medicinal y curativo, al tiempo que combate el orgullo del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C) ECLESIASTÉS O QOELET&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;Eclesiastés es la traducción castellana de la palabra hebrea “Qoelet”. Las dos palabras designan al autor del libro. Eclesiastés quiere decir “Predicador, maestro, el que dirige una asamblea”.&lt;br /&gt;Su verdadero autor es un maestro desconocido que vivió entre los años 300-200 a.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;a) El tema tratado, si bien es originario en su manera de desarrollo, tiene influjos de la literatura egipcia (“Diálogo de un desesperado con su alma” y el “Canto del arpista”) y mesopotámica (“Teodicea babilónica”) o a determinadas corrientes filosóficas griegas (estoicas, epicúreas y cínicas).&lt;br /&gt;b) Hay sensación de un cierto desorden en los temas. Va repitiendo durante todo el libro los mismos temas.&lt;br /&gt;c) Recurre a la reflexión, en tono coloquial, salpicada con citas de máximas tradicionales, que el autor rebate o distorsiona hábilmente, avanzando siempre por contrastes.&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;El libro es una reflexión filosófica sobre la vida y sus aspectos más problemáticos. El libro no es sistemático, por tanto, no podemos sacar un esquema del mismo.&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: mostrar el valor de la vida humana y el camino para adquirir la felicidad y la sabiduría.&lt;br /&gt;a) Dios: ¿Qué lugar ocupa Dios en el complejo y sombrío panorama de las reflexiones de Qohélet? El autor del libro es creyente y hace continuas referencias a Dios (32 veces en 12 capítulos). Pero no es el Dios de las grandes tradiciones históricas y proféticas del Antiguo Testamento , ni el de Job o el resto de los libros sapienciales. El Dios de Qohélet es, ante todo, creador y juez. Desde esa clave el autor nos habla de las obras de Dios, inaccesibles a los hombres; de su gobierno del tiempo y de la eternidad, que el hombre no logra desentrañar; de su juicio sobre las acciones de los hombres, aunque sin perspectiva trascendente; y de los sencillos bienes que otorga, según su libre voluntad, como recompensa. Podemos añadir que en este libro falta una visión cristiana de la vida, del dolor, del placer. No obstante, el libro cierra las puertas a la esperanza de falsos paraísos en la tierra. No llega ciertamente a vislumbrar la verdad de un reino en la eternidad feliz, con Dios, pero en su desencanto radical se ve ya la premisa necesaria al camino de la revelación del Nuevo Testamento: “No tenemos aquí morada permanente, sino que vamos en busca de la futura” (Heb 13, 14). Presenta a Dios como aquel que determina todo lo que acontece y es insondable, hasta el punto que el hombre no alcanza a conocer lo que Dios ha establecido. El libro termina con una invitación: “Después de todo lo dicho, teme a Dios y observa los mandamientos, porque Dios va a tomar cuenta de todas nuestras acciones y conocerá todo lo que está oculto, sea bueno o malo” (Qohélet 12, 13-14).&lt;br /&gt;b) Hombre: nada puede hacer feliz al hombre en la tierra. La única felicidad que le queda es contentarse con gozar moderadamente, frenando las ambiciones, no desear más, sin medida, a costa de la propia tranquilidad o a costa de los otros, y que tendrá que dar cuenta a Dios del uso de su ambición.&lt;br /&gt;c) El diagnóstico de las realidades humanas es pesimista y desalentador: el hombre no logra en nada provecho o felicidad, porque todo es vanidad, vacío, absurdo. Muy distinto al panorama que presentó la literatura griega. La doctrina de la retribución queda en entredicho, como sucedía en algunas páginas del libro de Job. Pero esto hay que verlo dentro de la progresiva revelación de Dios al hombre, que en Jesucristo tendrá su plenitud. Por eso, este honesto inconformista, Qohélet, es una voz más en esa genial polifonía de la revelación bíblica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D) ECLESIÁSTICO O SIRÁCIDES&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre “Eclesiástico” expresa el uso continuo que se le daba en las asambleas cultuales de los primeros siglos cristianos. El título original hebreo es “Las palabras de Simeón Ben Sirá”; de ahí viene el otro nombre que se da al libro: “Sirácides”.&lt;br /&gt;Es el único libro del Antiguo Testamento que lleva la firma de su autor: Jesús, hijo de Eleazar, hijo de Sirác. Sirác fue escriba y maestro, hombre culto y acomodado. El libro fue escrito alrededor de los años 180-170 a.C. , en hebreo. El nieto de Sirác lo tradujo en griego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;a) El estilo es repetitivo, pero es capaz de mitigar la monotonía de la versificación moralizante con la combinación de lo lírico y lo didáctico.&lt;br /&gt;b) Usa del aforismo proverbial o devocional.&lt;br /&gt;c) Se ha notado el influjo de la civilización griega, sobre todo, a la hora de invitar a la virtud y a los valores humanos.&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;El tema es claro: cómo tener una conducta moral y correcta, en las diversas circunstancias de la vida personal, familiar y social.&lt;br /&gt;a) 1-42: Elogio de la sabiduría.&lt;br /&gt;b) 43-51: Sabia actuación de Yavé a través de los grandes personajes del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: enseñar la sabiduría, es decir, las reglas para hallar la felicidad en la vida de amistad con Dios. De ahí que se le ha llamado “tratado de ética a lo divino”, es decir, expuesto no en forma sistemática y racional, sino con esa pedagogía sobrenatural.&lt;br /&gt;a) Dios: el autor, Ben Sira, recalca el monoteísmo: El Señor es el único y solo Dios. De Él procede el bien; el destino del hombre está en sus manos. Dios es justo e imparcial: a los buenos les da cosas buenas; a los malos, malas (Eclo 39, 25). Ben Sirá enseña que esta justa retribución opera en el más acá, pues no cree, a simple vista, en un más allá. Es un Dios que todavía no se abre al universalismo de la salvación, como quedó evidenciado en el profeta Jonás.&lt;br /&gt;b) Hombre: es un ser libre y adquiere la sabiduría mediante el esfuerzo. Puede elegir entre el bien y el mal; de ahí que la responsabilidad de cara al mal no puede ser atribuida a Dios. Este hombre lleva en sí el pesimismo y el optimismo. Por una parte, el pesimismo, pues fue creado del polvo y al polvo ha de volver (Eclo 33, 10; 17, 1; 40, 11); su vida es breve e inevitablemente termina en la triste existencia, en el Seol. Por otra, el optimismo, pues el hombre fue hecho a imagen de Dios; a él se le concedió el dominio sobre los animales y aves (Eclo 17, 3-4); fue equipado de inteligencia y destreza (Eclo 17, 7; 38, 6).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E) SABIDURÍA&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro se titulaba “Sabiduría de Salomón”. Pero en verdad el autor es desconocido. Se trata de un judío piadoso de lengua griega, muy conocedor sea de las tradiciones y de las Escrituras, como también de la filosofía y cultura griega. Sus continuas referencias a Egipto parecen sugerir que pertenecía a la comunidad judía de la Diáspora en Alejandría.&lt;br /&gt;Se escribió en griego, hacia la mitad del primer siglo a.C. Es, pues, el último libro del Antiguo Testamento. Con él nos situamos prácticamente en los umbrales del tiempo de Jesucristo y en plena época de difusión de la lengua y la cultura griegas88 .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias&lt;br /&gt;a) Influjo de la literatura griega: multiplicación de sinónimos, rebuscada adjetivación, aliteraciones, rimas, juegos de palabras y construcciones muy elaboradas.&lt;br /&gt;b) Recurso al contraste, al paralelismo, comentario midrásico, alusiones e imágenes del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;c) Desarrollo progresivo de ideas.&lt;br /&gt;3. División y contenido temático&lt;br /&gt;a) 1-5: Relación entre sabiduría y justicia: La suerte de los justos e injustos.&lt;br /&gt;b) 6-9: excelencia de la Sabiduría.&lt;br /&gt;c) 10-19: La Sabiduría en la historia de su pueblo.&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;Fin del libro: El autor intentó robustecer la fe de sus hermanos alejandrinos que vivían en medio de paganos y estaban en peligro de abandonar su fe, deslumbrados por el brillo de las nuevas ideas de Grecia, que ofrecían sabiduría y salvación sin Dios. Por eso, el autor meditó profundamente en la Escritura, la ley y los profetas.&lt;br /&gt;a) Dios: el autor trata de sintetizar dos pensamientos: el antropocentrismo de los griegos y el teocentrismo de Israel. Demuestra que la sabiduría del Dios verdadero es superior a la sabiduría y filosofía griega. En el libro de la Sabiduría, Dios es también Providencia (6, 7; 14, 3; 17, 2).&lt;br /&gt;b) Hombre: este hombre adquirirá la sabiduría, si practica las virtudes cardinales 89 (8,7). El autor insiste mucho en el tema “justicia”, considerada en sus tres significados bíblicos: justicia en cuanto virtud que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde, defendiendo, sobre todo, la causa del humilde, del inocente y del oprimido; justicia en cuanto compendio de actitudes agradables a Dios (equivale a bondad, rectitud, honradez y fidelidad); y justicia en cuanto fuerza o acción mediante la que Dios nos salva y nos libera de cualquier tipo de mal.&lt;br /&gt;c) Sabiduría: presenta la Sabiduría, no como virtud de orden práctico como la presentaba Proverbios ni como concepto general y antihumanista de la vida, como lo describía Eclesiastés, sino como el verdadero secreto revelado amorosamente por Dios. Esta Sabiduría aparece dotada de personalidad y atributos divinos, como si fuese ya el reflejo del lo que será el Verbo eterno del Padre, Verdadera Sabiduría, Jesucristo, que había de encarnarse por obra del Espíritu Santo para revelarse a los hombres. Esta Sabiduría es ciencia sabrosa; nadie la querrá mientras no la guste, porque ni puede amarse lo que no se conoce, ni tampoco se puede dejar de amar aquello que se conoce como soberanamente amable. Esta Sabiduría nos hace sentir la suavidad de Dios, nos da el deseo de su amor que nos lleva a buscarlo apasionadamente, como el que descubre un tesoro escondido. La moral es la ciencia de lo que debemos hacer; la sabiduría es el arte de hacerlo sin esfuerzo y con gusto, como todo el que obra impelido por el amor90 . Esta Sabiduría lleva a la humildad, pues el que la experimenta, comprende bien que, si se libró del pecado, no fue por méritos propios, sino por virtud de la Palabra divina que le conquistó el corazón. Esta sabiduría la adquiriremos leyendo y saboreando las Sagradas Escrituras, pues ellas nos llevan a Cristo, la Suprema Sabiduría del Padre91 .&lt;br /&gt;d) Verdades eternas: Sólo el libro de la Sabiduría, con su afirmación de la resurrección de los justos y, sobre todo, la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, el Justo sufriente, proyectará sobre el problema una luz definitiva. El problema del sufrimiento del justo se resuelve a la luz de la inmortalidad personal (Sab 3-4). El justo sufriente obtendrá la inmortalidad. El triunfo del mal sobre el bien en esta vida desaparece ante la perspectiva del juicio definitivo de Dios92 .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo Kempis nos dice cómo este sabor de Dios, que la sabiduría proporciona, excede a todo deleite (cf. III, 34), y cómo las propias Palabras de Cristo tienen un maná escondido y exceden a las palabras de todos los santos. ¿Podrá alguien decir luego que es una ociosidad estudiar y saborear así estos secretos de la Biblia?&lt;br /&gt;_______________________________&lt;br /&gt;75. Cf. Ex 28, 3; 3, 12; 3-5; 36, 1; Jr 9, 17&lt;br /&gt;76. Cf. Jer 50, 35&lt;br /&gt;77. Cf. 2 Sam 20, 16&lt;br /&gt;78. Cf. Prov 1, 7; Eclo 1, 9-10&lt;br /&gt;79. Cf. Ex 28, 3; 31, 3-6&lt;br /&gt;80. Cf. Gn 41, 38; Dan 2, 48&lt;br /&gt;81. Cf. 2 Sam 13, 5&lt;br /&gt;82. Cf. Deut 34, 9; 1 Re 5, 10&lt;br /&gt;83. Cf. 1 Re 5, 10-14&lt;br /&gt;84. Es una prefiguración de Cristo, la Sabiduría del Padre. Ahora bien, Cristo no es una creatura, es Dios mismo, hecho hombre.&lt;br /&gt;85. Ya el diálogo era muy utilizado en la literatura griega (Platón y los trágicos), egipcia y mesopotámica.&lt;br /&gt;86. Estas eran las explicaciones tradicionales al dolor y sufrimiento: la maldad, faltas de inadvertencia o ignorancia. Por tanto, quien hizo el mal las paga ya desde acá. Este libro de Job viene a deshacer esos argumentos.&lt;br /&gt;87. Sería bueno leer la exhortación del Papa Juan Pablo II “Salvifici doloris” del 11 de febrero de 1984.&lt;br /&gt;88. Al margen de su influjo negativo, la cultura griega también aportó importantes novedades al judaísmo: universalizó la Biblia (traducida al griego de la versión de los 70) y abrió el pensamiento judío a las ideas griegas, provocando un diálogo enriquecedor que más tarde se extendería al Nuevo Testamento y a la Iglesia. Uno de los mejores frutos de este diálogo es el libro de la Sabiduría. En él las ideas platónicas de la inmortalidad del alma contribuyen decisivamente a perfilar la doctrina de la resurrección y a solucionar así uno de los grandes problemas de la corriente sapiencial: la recompensa o retribución de la conducta humana.&lt;br /&gt;89. Es decir: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.&lt;br /&gt;90. Leáse, a este respecto, el capítulo 5 del tercer libro de la Imitación de Cristo, de Tomás de Kempis:“Maravillosos efectos del amor divino”.&lt;br /&gt;91. Hago mías las palabras de san Jerónimo: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”.&lt;br /&gt;92. En Sabiduría se desploma la concepción tradicional que decía que el destino del hombre después de la muerte era igual para todos: una existencia pálida en el “Sheol”, sin contacto con Dios; que los premios y castigos quedaban limitados a este mundo: vida larga, familia numerosa, riquezas y prestigio del justo, desgracias para el malvado. Pero las duras realidades de la vida probaban lo contrario: Job y Eclesiastés habían propuesto algunas soluciones. Algunos salmos expresaban la esperanza de una vida junto a Dios más allá de la tumba (cf. 16, 9ss; 49, 16; 73, 23-24). Sabiduría sintetiza y desarrolla estos y otros textos y afirma decididamente que el premio consiste en vivir junto a Dios, replantea el problema del sufrimiento del justo y ofrece una explicación, desde una nueva concepción de vida eterna en Dios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Quinta Parte: Elías y Eliseo: El ermitaño y el agricultor&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la muerte de Salomón, en el 931 antes de Cristo, el reino de los judíos se encuentra dividido: las diez tribus del norte eligen el camino de la secesión y fundan un reino con capital en Samaria (reino de Israel), mientras al sur queda el reino de Judá, con capital en Jerusalén. A mediados del siglo IX a.C., a la cabeza del reino de Israel hallamos a Ajab, guerrero que no conoce el miedo, político astuto y hábil. Pero su punto débil es su mujer, Jezabel, de origen fenicio. Jezabel tiene un notable ascendiente sobre su marido e intenta influir en su política, pero donde su palabra es decisiva es en materia religiosa: se difunde el culto a Baal, quienes siguen al Dios verdadero son perseguidos y se abre camino una confusa mezcolanza de las dos religiones. Además, se le dedica a la divinidad pagana un templo en Samaria, cuyo personal es contratado por la corte. Elías es el hombre enviado por Dios para poner fin a todo esto. Su estilo de vida es ascético, de eremita. Está acostumbrado a la vida del desierto y a las privaciones. Los siervos de Ocozías, sucesor de Ajab, lo describen como un hombre peludo, con una faja de cuero ceñida a la cintura - un aspecto y un atuendo que recuerdan a los del Bautista, el precursor de Cristo -. La iconografía tradicional le describe cubierto de pieles o bien vestido con el hábito carmelita (capa blanca sobre túnica parda).&lt;br /&gt;Elías es un profeta: su actividad, sus palabras y su misión encarnan el profetismo judío. Esto queda claro hasta en el significado de su nombre: «mi Dios es JHWH». La tarea que le ha sido asignada es la de restaurar la tradición, poner fin al sincretismo y acabar con los falsos ídolos. Sólo hay dos caminos: Yahvé o Baal, y el único justo es el primero, no existen medias tintas. Por afirmar la verdad, está decidido a jugarse el todo por el todo y afrontar los peligros que vengan. El carisma de Elías es claro y potente: el profeta es el heraldo de Dios, un enviado extraordinario. «Lo que el profeta dice por su misión, es un dictado divino: el que envía habla por boca del enviado, éste sustituye a aquel, y ambos, el que envía y el enviado, son en la práctica lo mismo. Incluso como individuo, el profeta vive en una relación tan íntima con Dios que se despoja de su personalidad: Dios y su misión le han subyugado hasta el punto de que lleva a cabo acciones que el común de los hombres considera indecorosas e inconvenientes», explica el abad Ricciotti (Storia d’Israele, p. 305).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sequía y la prueba&lt;br /&gt;Cuando Elías irrumpe en la historia del Antiguo Testamento, los profetas de Yahvé eran perseguidos y dispersados, hasta verse reducidos a apenas un centenar (por “profetas” en el Antiguo Testamento se conoce también a los judíos que vivían en comunidades bajo la guía de una figura carismática llamada “padre”), un número cinco veces menor que el de los servidores de Baal. La situación era intolerable: Elías anuncia el castigo divino, la sequía (1Re 17,1). Y en el año 857 la tierra comienza a desecarse. Por indicación del Señor, Elías se establece junto al torrente Kerit, y los cuervos le llevan pan por la mañana y carne por la tarde. Pero, al poco tiempo, el torrente se seca y el profeta se dirige a Sarepta, cerca de Sidón, donde encuentra cobijo en casa de una viuda muy pobre. Aquel poco de harina y aceite que la mujer puede ofrecerle no se agotan nunca y todos quedan saciados. El hijo de la viuda se pone enfermo, muere y Elías lo resucita (la primera resurrección de la Biblia). Un año más tarde, el rey Ajab cede, forzado por la sequía que continúa inexorable. Manda buscar a Elías y acepta la confrontación. La cita es en el monte Carmelo, donde Ajab reúne a los 450 sacerdotes de Baal y al único profeta de Yahvé que queda, el propio Elías. Es la hora de la verdad. Y la propuesta de Elías es ésta: «Que nos den dos novillos; vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña sin prenderle fuego. Vosotros invocaréis a vuestro dios y yo invocaré al Señor; y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero» (1Re 18, 23-24). Lo que sucede a continuación no deja salida a los adoradores de la divinidad pagana: «El Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja» (1Re 18, 38). Los profetas de Baal son muertos y llega finalmente la lluvia para poner fin a la sequía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el monte Horeb, una experiencia&lt;br /&gt;Pero no hay descanso para Elías. Jezabel está furiosa por la muerte de sus profetas y amenaza de muerte al profeta de Yahvé. La Escritura añade un toque de humanidad: Elías, el hombre que ha tenido el coraje de desafiar al rey, ahora está asustado y huye. Llega a Berseba de Judá. El desaliento se apodera de él y quiere morir: «Basta ya, Señor, quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres» (1Re 19,4). Pero el Ángel del Señor viene en su auxilio con agua y alimento. Reconfortado, Elías reemprende el camino y, tras una marcha de 40 días y 40 noches (los mismos 40 días, la misma duración de la permanencia de Moisés en la “montaña del Señor”, un periodo de tiempo que encontraremos también en los Evangelios), llega a Horeb, el monte de la revelación de Dios a Moisés. También Elías se encontró con Dios, si bien de una forma diversa. Los signos que lo anuncian son impresionantes: un viento tan fuerte que rompía los peñascos, un terremoto, fuego. Pero en ninguno de estos elementos estaba Dios, que prefiere manifestarse como una brisa suave, símbolo de su naturaleza espiritual. El profeta se duele por las culpas de su pueblo y el Señor le invita a realizar nuevas misiones en Damasco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delito y castigo divino&lt;br /&gt;Elías, el profeta del regreso a la tradición y de la lucha contra el sincretismo es también el profeta de la justicia. Lo revela el episodio que se refiere a Nabot, el dueño de una viña que Ajab quiere conseguir. Ante la negativa de Nabot a cedérsela, entra en escena la malvada Jezabel que lo acusa injustamente y lo manda matar. Entonces Ajab se dispone a apoderarse de la viña, pero se topa con Elías quien hace frente al rey abiertamente, le echa en cara el delito y le anuncia el castigo divino. La vida de Elías llega a su fin. En las afueras de Jericó, a orillas del Jordán, Elías golpea las aguas con su manto y se dividen para dejarle pasar «a pie enjuto». Mientras conversa con su discípulo Eliseo «los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en el torbellino. Eliseo lo miraba y gritaba: “¡Padre mío, padre mío, carro y auriga de Israel”. Y ya no lo vio más» (2Re 2, 11-12). Así, como sucede con Moisés, no existe la tumba de Elías. El profeta Malaquías anuncia su retorno como precursor del Mesías. Con frecuencia aparecen en el Evangelio referencias que ponen en relación a Elías con Jesús, y sobre el monte de la Transfiguración el profeta aparece cerca del Mesías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo, el discípulo&lt;br /&gt;Eliseo es un agricultor del valle del Jordán. Parece ser que acomodado, ya que araba los campos con doce yuntas de bueyes. Es llamado por el profeta Elías precisamente mientras estaba arando. El profeta le echa encima su manto y el agricultor se convierte en su discípulo y será su sucesor. La llamada no deja espacio a las dudas ni a las inseguridades: «“Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo”. Elías contestó: “Ve y vuelve, ¿quién te lo impide?” Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de los bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio».&lt;br /&gt;Eliseo vive en los últimos años del reinado de Ajab y muere bajo Joás. Asiste a la marcha al cielo de Elías sobre el carro de fuego y enseguida ocupa su lugar. Mientras pasan entre las aguas del Jordán, Elías le pregunta a su discípulo qué puede hacer por él antes de ser «arrebatado de su lado». Eliseo repuso:«“Déjame en herencia dos tercios de tu espíritu» (2Re 2,9). Le pide la parte que le corresponde al primogénito.&lt;br /&gt;Cuando el profeta marcha sobre el carro de fuego, cae por tierra su manto, signo del poder conferido por Dios. Eliseo lo recoge enseguida y se dirige al Jordán. «Recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo en la orilla del Jordán; y agarrando el manto de Elías, golpeó el agua, diciendo: “¿Dónde está el Dios de Elías, dónde?”. Golpeó el agua, el agua se dividió por medio y Eliseo cruzó. Habiéndolo visto la comunidad de los profetas que estaban enfrente, dijeron: “El espíritu de Elías reposa sobre Eliseo”» (2Re 2, 14-15). La iconografía lo pinta como un hombre calvo, con el hábito de los carmelitas, una vasija de aceite o un hacha como atributos; con frecuencia lleva apoyada en la espalda una columna bicéfala que simboliza los dos tercios del espíritu heredados de Elías. Eliseo escoge un estilo de vida distinto del de Elías. De las Escrituras no se deduce que su atuendo fuera austero, ni que buscase lugares solitarios para vivir como un eremita. Eliseo prefiere los lugares habitados, frecuenta las corporaciones de profetas, y es seguido por un criado, Guejazí, pero, igual que su maestro, durante un periodo de tiempo vive en el monte Carmelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes prodigios&lt;br /&gt;Pero lo que distingue a Eliseo es la gran cantidad de prodigios que nos narran las Escrituras. Como cuando acude en ayuda de una viuda que suplica a Eliseo porque está agobiada por los acreedores. El profeta le dice que pida prestadas el mayor número posible de vasijas vacías, las cuales, milagrosamente, se van llenando con el poco aceite que la viuda poseía. Cuando las vasijas están llenas, Eliseo le ordena: «Anda y vende el aceite y paga a tu acreedor, y tú y tus hijos viviréis de lo restante» (2Re 4,7). Otra mujer, una sunamita, que se lamentaba por no tener hijos, da a luz un niño al cabo de un año, como había predicho Eliseo. El niño, al poco tiempo, enferma y muere. Eliseo interviene por segunda vez: «El niño muerto estaba acostado en su lecho. Entró y cerró la puerta tras de ambos, y oró a Yahvé. Subió luego y se acostó sobre el niño, y puso su boca sobre la boca de él, sus ojos sobre los ojos, sus manos sobre las manos, se recostó sobre él y la carne del niño entró en calor. Se puso a caminar por la casa de un lado para otro, volvió a subir y a recostarse sobre él hasta siete veces y el niño estornudó y abrió sus ojos. Eliseo llamó a Guejazí y le dijo: “Llama a la sunamita”. La llamó y ella llegó donde él. Dijo él: “Toma tu hijo”. Entró ella y, cayendo a sus pies, se postró en tierra y salió llevándose a su hijo» (2Re 4, 32-37). Su fama como curandero se difunde y sana también a Naamán, el jefe del ejército del rey de Aram, que está enfermo de lepra. Sus prodigios se realizan bajo la insignia de la caridad y la solidaridad: como el acaecido durante la guerra que habían emprendido Joram, rey de Israel, y Josafat, rey de Judá, cuando alimenta con los veinte panes de cebada y grano contenidos en una alforja a los cien hambrientos de las famosas zanjas donde apagaron la sed hombres y animales. Eliseo contrae la enfermedad que le llevaría a la muerte. El rey Joás acude junto a él. El profeta le garantiza la victoria sobre el enemigo de Damasco. «Eliseo le dijo: “Toma un arco y flechas”. Él se hizo con un arco y flechas. Dijo al rey de Israel: “Pon tu mano sobre el arco”; puso su mano. Entonces Eliseo colocó sus manos sobre las manos del rey y dijo: “Abre la ventana hacia Oriente”. Él la abrió. Dijo Eliseo: “¡Tira!”. Él tiró. Dijo Eliseo: “Flecha de victoria de Yahvé, flecha de victoria contra Aram. Batirás a Aram en Afeq hasta el exterminio”. Añadió: “Toma las flechas”. Él las tomó. Eliseo dijo al rey: “Hiere la tierra”. La hirió tres veces y se detuvo. El hombre de Dios se irritó contre él y le dijo: “Tenías que haber herido cinco o seis veces y entonces hubieras batido a Aram hasta el exterminio, pero ahora lo batirás sólo tres veces”. Eliseo murió y le sepultaron. Las bandas de Moab hacían incursiones todos los años. Estaban unos sepultando un hombre cuando vieron la banda y, arrojando al hombre en el sepulcro de Eliseo, se fueron. Tocó el hombre los huesos de Eliseo, cobró vida y se puso en pie» (2Re 13,15-21). Fue el último milagro de Eliseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sexta Parte: ISAÍAS: Dios es todo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ès el profeta de la fe y de la santidad de Dios. De la profecía mesiánica y del genio poético. No elabora doctrinas: en él todo es absoluto, perentorio, sin posibilidad de equívoco: las cualidades intelectuales, políticas y morales de los hombres no valen nada. Sólo Dios, guía suprema de los acontecimientos humanos, es todo.&lt;br /&gt;Nadie como él ha arremetido tan violentamente contra la hipocresía y las vanidades humanas. Nadie como él ha intuido y descrito antes la experiencia de la elección del Señor, entregándonos la expresión “santo resto de Israel”. A pesar de la traición, el castigo de Dios no llegará hasta el abandono completo de la humanidad: entre el pueblo es elegido un “resto”, al que salvará y que será testigo de su obra.&lt;br /&gt;Justamente a este hombre se le ha concedido, ocho siglos antes de la Encarnación, profetizar el nacimiento de Jesucristo de una Virgen.&lt;br /&gt;Avanzando por las admirables páginas de su Libro se reconstruye el rostro de un escritor bíblico que, aun sin poseer la capacidad de introspección psicológica de Jeremías, por su potencia expresiva ha sido definido por el teólogo Alonso Schökel “el Dante de la literatura hebraica”, cuyo mensaje en cierto sentido está sintetizado en su nombre, homólogo al de Jesús: Isaías, es decir “Yahveh salva”. Isaías es el primero entre los teólogos de Israel cuyo nombre conocemos.&lt;br /&gt;De Isaías se ha escrito: «Lo ha previsto todo, lo ha dicho todo, lo ha escrito todo» (J. Vermeylen).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un aristócrata que llama de “tú” al rey&lt;br /&gt;«Visión que Isaías, hijo de Amós, vio tocante a Judá y Jerusalén en tiempos de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá» (Is 1,1).&lt;br /&gt;Al comienzo de los 66 capítulos del Libro de Isaías encontramos pocas pero suficientes informaciones para situarlo en un tiempo y un espacio precisos: los últimos cuarenta años del siglo VIII a.C. (740-700). Su vocación profética tuvo comienzo «en el año en que murió el rey Osías», es decir, en el 739 a.C.&lt;br /&gt;Isaías nació en Jerusalén, la capital del reino de Judá. Tuvo una mujer, profetisa también ella. Dos hijos: “Un resto volverá” y “Veloz Saqueo” (o Rápido Botín), nombres simbólicos que anuncian cuál será la suerte del pueblo: para los impíos el juicio y la destrucción, para el “resto elegido” la conversión y la salvación.&lt;br /&gt;Isaías era cultísimo. Conocía uno a uno, por ejemplo, los nombres de las plantas y de los árboles de su tierra. Y la fauna. Y las tradiciones religiosas de su pueblo.&lt;br /&gt;De noble linaje, trataba al rey de “tú”, y era admitido en su presencia cuando lo deseaba. Incluso cuando el monarca se encontraba fuera de palacio, lo mandaba llamar. Su predicación no parece haber encontrado la oposición que encontró la de los profetas Amós y Jeremías. En resumidas cuentas, podía hablar sin tapujos en cualquier lugar.&lt;br /&gt;Su predicación tuvo lugar en Jerusalén, en una época especialmente atormentada de la historia de los reinos de Israel y de Judá. Es el momento en el que son protagonistas sobre la escena política dos “superpotencias”: Asiria y Egipto, que libran una batalla por la hegemonía en Oriente Medio. Como corolario, algunos pequeños estados que, para sobrevivir, se ponen a favor de uno u otro coloso. Mientras que Israel se alinea inmediatamente con Egipto en contra de Asiria, el reino de Judá busca, mientras le es posible, mantenerse alejado del campo de tiro, también gracias a su situación geográfica.&lt;br /&gt;Isaías asistió a la conquista de Asia occidental por parte de los grandes generales asirios Tiglat-Pileser III (745-727), Salmanasar V (726-722), Sargón II (721-705) y Senaquerib (705-681). Fue testigo de la caída a manos de los asirios de Damasco, de Samaria, de A dod y de gran parte de las ciudades de Judá: durante cuarenta años la voz de Isaías resonó solemne entre su pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En defensa de los hombres, contra los hipócritas&lt;br /&gt;Para trazar las coordenadas que posibiliten comprender la obra profética de Isaías es necesario señalar al menos cuatro momentos principales: el primero va desde el año 740 al 736: son los años de mayor prosperidad de Judá, porque las guerras tienen lugar fuera de sus fronteras y las ciudades del pequeño reino, sobre todo su capital, Jerusalén, pueden prosperar.&lt;br /&gt;La riqueza, sin embargo, fomenta la injusticia social y el formalismo religioso y cultural: Isaías, entonces, comunica violentamente al pueblo la indignación del Señor con respecto a las clases altas y pudientes de los potentados y de los comerciantes, que no se preocupan de los estratos humildes de la población, formada por campesinos y pastores, protegidos por la ley mosaica.&lt;br /&gt;El Libro de Isaías, en este sentido, resulta apasionante ya desde los primeros versos del primer capítulo (1,10-20): «¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro? - dice Yahveh -. Harto estoy de holocaustos de carneros y de sebo de cebones (...) no sigáis trayendo oblación vana (...) Vuestros novilunios y solemnidades aborrece mi alma: me han resultado un gravamen que me cuesta llevar(...) Aunque menudeéis la plegaria, yo no oigo (...) Aprended a obrar bien, buscar la justicia, defended al oprimido, sed abogados del huérfano, defensores de la viuda».&lt;br /&gt;«Nunca se subrayará bastante el interés de Isaías por la ley divina», escribe el biblista G. Von Rad. «Esto aparece ya desde el uso de los términos “justicia” y “derecho”, que tienen una función central en la predicación de Isaías (..) Es la actitud de la sociedad hacia esta ley lo que establece si su relación con Dios va por buen camino; y esto explica por qué sus predicaciones están llenas de referencias a Jerusalén, en la que hay jueces irresponsables (...) A sus ojos la ley divina es la mayor bendición salvífica».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios en el centro del cosmos y de la historia&lt;br /&gt;Una sublime concepción de Dios sostiene toda la enseñanza de Isaías. Dios es el verdadero dirigente de la historia: a él rinden homenaje las fuerzas de la naturaleza y las naciones de la tierra. Nada puede oponerse a su voluntad.&lt;br /&gt;Yahveh estimula a Siria y a los filisteos para que devoren a Israel: «Yahveh ha dado ventaja a su adversario, Rasón, y azuzó a sus enemigos: Aram por delante y los filisteos por detrás, devoraron a Israel a boca llena» (Is 9, 10-11). El hombre desaparece en el polvo frente a Dios: es débil, insuficiente y corrupto. Solo un soplo que pasa: «Desentendeos del hombre», dice Isaías, «en cuya nariz sólo hay aliento» (Is 2,22).&lt;br /&gt;El gran profeta lleva a cabo una obra sistemática de desengaño: los designios humanos que se oponen al plan divino no se realizan, no se mantienen. No en vano todos los reyes de Judá, a los que él trata inútilmente de poner en guardia, no logran jamás realizar sus propios planes políticos. El hecho es que los hombres no comprenden los designios divinos porque en la realización del plan de Dios existen tiempos y demoras, la historia madura las decisiones celestes al igual que el tiempo madura las plantas, del mismo modo que crece el cuerpo humano. Pero el hombre no sabe esperar el momento de Dios: «¡Ay, los que despertando por la mañana andan tras el licor; los que trasnochan encandilados por el vino! (...) y no contemplan la obra de Yahveh, no ven la acción de sus manos» (Is 5,11-12).&lt;br /&gt;Yahveh mantiene una relación especial con Israel, al que ha elegido como su pueblo entre todas las naciones. De la boca de Isaías salen las definiciones del Señor con relación a Israel: “Poderoso de Israel”, “su luz”, “la roca”. Una y otra vez es el solícito viñador, el padre del pueblo, el amigo, el marido que denuncia la infidelidad de la esposa. Y sobre todo es el “Santo de Israel”, es decir, el trascendente, el incomprensible y que, sin embargo, entra en relación íntima con el pueblo que ha elegido. Precisamente en esta relación se inserta una nota característica de la teología de Isaías, según la cual Yahveh gobierna el curso de los acontecimientos históricos y los dirige hacia el término fijado por él: «Porque como en el monte Perasim surgirá Yahveh (...) para hacer su acción, su extraña acción, y para trabajar su trabajo, su exótico trabajo (...) ¿Acaso cada día ara el arador para sembrar, abre y rompe el terreno? Luego que ha igualado su superficie, ¿no esparce la neguilla, y desparrama el comino, y pone trigo, cebada y espelta, cada cosa en su tablar? Quien le enseña esta usanza, quien le instruye es Dios (...) También esto de Yahveh Sebaot ha salido: trazar un plan maravilloso, llevar a un gran acierto» (Is 28, 21.24-26.29).&lt;br /&gt;Hay una fase preliminar del plan de Dios: es el juicio contra los pecados de los individuos, del pueblo de Israel y de todas las naciones paganas.&lt;br /&gt;¿Qué es el pecado en la teología de Isaías? Es la expresión del orgullo humano que tiene diversas formas: la indiferencia hacia la religión: «¡Ay de aquellos que llaman al mal bien y al bien mal, que cambian las tinieblas en luz y la luz en tinieblas». La vanidad de las mujeres: «Dice Yahveh: “Por cuanto son altivas las hijas de Sión, y andan con el cuello estirado y guiñando los ojos, y andan a pasitos menudos, y con sus pies hacen tintinear las ajorcas”, rapará el Señor el cráneo de las hijas de Sión» (Is 3,16-17). La presunción y la cobardía de los intelectuales no son sino manifestaciones de desprecio hacia el Señor. Pero el castigo divino no se hace esperar: los pecados personales son golpeados con castigos individuales como la pobreza, el hambre, la sed. El estado en cambio es condenado a la anarquía, a la devastación y a la desolación del país, a la invasión enemiga, al asedio y al abandono de Jerusalén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mesías&lt;br /&gt;Gracias a su fe, el santo resto participará en la salvación concebida escatológicamente como un reino de justicia, de paz, de libertad y de luz: el reino de Dios, profetiza Isaías, será instaurado por el futuro rey ideal de la dinastía de David y piedra angular sobre la que se yergue el edificio divino: «He aquí que yo pongo por fundamento en Sión una piedra elegida, angular, preciosa y fundamental: quien tuviere fe en ella no vacilará» (Is 28,16). El rey que venga estará dotado con las virtudes espléndidas del poder, de la sabiduría y de la fortaleza. Isaías anuncia al Mesías a Ajaz precisamente dentro de su palacio. Es el momento en el que el profeta trata de disuadir al soberano de pedir ayuda a los asirios, y le insta a volver a poner la confianza sólo en Yahveh: «Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. Cuajada y miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno. Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio cuyos dos reyes te dan miedo» (Is 7,14-16).&lt;br /&gt;A pesar de las distintas interpretaciones de la identidad del Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”, la interpretación cristiana tradicional, favorecida por la versión griega que traduce “joven mujer” por “virgen”, reconoce en el niño al Mesías. San Mateo reconoce en el texto el anuncio del nacimiento prodigioso de Cristo de María virgen y madre.&lt;br /&gt;La grandeza de Isaías coincide por tanto con la promesa de un Mesías. Con anterioridad a él existía una confianza genérica en la dinastía de David, objeto de antiguas promesas. Isaías en cambio da un nombre concreto a tal espera: anuncia al Salvador. El de Isaías es un mesianismo nuevo y creador, que, aun perteneciendo al Antiguo Testamento, encuentra su cumplimiento final en el Nuevo.&lt;br /&gt;El texto del santo resto es retomado por san Pablo en la Carta a los Romanos, a propósito del pequeño grupo de judíos que acepta la fe cristiana. Como el pasaje relativo al pueblo obstinado, que es citado por cinco veces en el Nuevo Testamento en Mateo y Juan. Pero seguramente el más conmovedor es la profecía sobre Emmanuel que se cumple en el nacimiento virginal de Cristo en el evangelio de Mateo. La profecía «El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los habitantes que se encontraban en tinieblas resplandeció una luz» encuentra su realización cuando Jesús comienza su predicación en Galilea. También “la piedra de escándalo” y “la piedra angular” anunciadas por Isaías se refieren a Cristo. En el evangelio de Lucas leemos: «En aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el Libro del Profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba, y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”» (Lc 4,16-21).&lt;br /&gt;El mesianismo de Isaías es un mesianismo personal: el Mesías es una persona histórica precisa cuyo nacimiento describe como un signo divino. «La espera del Mesías, presente en toda la obra de Isaías», escribe P. Aubray, «contribuye a expresar esta confianza serena que, a pesar de la severidad de muchos oráculos, permanece como la nota dominante de toda su predicación».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Septima Parte: JEREMÍAS: Más allá de toda esperanza&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Vivió en la época del legislador ateniense Solón, pero con frecuencia se le ha comparado con Catón, el fustigador de las costumbres romanas, o con la mítica Casandra de la Ilíada, que predecía la destrucción de Troya, pero a quien nunca se tomó en serio. Durante años y años no dejó de condenar la degeneración moral y religiosa del pueblo de Israel, anunciando las más terribles catástrofes, pero sin ser escuchado. Además fue acusado de traición, se mofaron de él, fue arrestado, apaleado, torturado e incluso condenado a muerte. Un verdadero chivo expiatorio de una nación ciega. Por eso Jeremías fue visto con frecuencia como una prefiguración de Cristo: no sólo habla en nombre de Dios y predice el futuro, sino que su misma vida tiene valor profético. Igual que hará Jesús, Jeremías profetiza la destrucción del Templo, llora sobre las futuras ruinas de Jerusalén, condena la conducta de los sacerdotes, no es comprendido por sus paisanos y es humillado y condenado a muerte. Jeremías se define como «un cordero manso llevado al matadero» (11,19), casi encarna el Cordero de Dios profetizado por Isaías (Isaías 53,7). Después de Jeremías, el justo que sufre injustamente, el pueblo judío ya no podrá justificar su pretensión de establecer un vínculo mecánico entre el comportamiento humano y la retribución divina. Nadie podrá sorprenderse, en definitiva, de que el Mesías sea una figura sufriente, y no un soberano triunfante. La propia vida de Jeremías preparará la aceptación de la amargura de la Cruz y de la gloria de la resurrección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Catástrofes y renacimiento&lt;br /&gt;Pero la condena del pecado y sus profecías de catástrofes están siempre ligadas a un mensaje de esperanza, a la perspectiva de un renacimiento, al retorno del exilio babilónico; también Cristo para afirmar la victoria sobre la muerte tendrá primero que pasar a través de la Cruz.&lt;br /&gt;Para comprender la figura de Jeremías es indispensable encuadrar el periodo histórico en el que vivió el profeta (ver también ficha cronológica). Entre los siglos VII y VI a.C. Oriente Medio se ve agitado por una serie de conflictos sin precedentes, una “tormenta en el desierto” que involucra a egipcios, sirios, caldeos, medas e incluso a los escitas del Mar Negro. Al final, después de una alianza, los caldeos (capital Babilonia) y los medas (capital Ecbatana) se reparten el control de la región. Palestina en aquellos tiempos se convierte en tierra de paso para los ejércitos extranjeros, soportando primero una breve ocupación egipcia y después la del babilonio Nabucodonosor, que sofocará varias revueltas (desencadenadas con frecuencia por cuestiones de carácter fiscal), destruirá el Templo de Jerusalén y deportará a los judíos a Babilonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son años de batallas perdidas para el pueblo de Israel, de divisiones políticas internas, de destrucción moral del pueblo y de los sacerdotes, insensibles a los intentos de reforma religiosa y cada vez más atraídos por creencias supersticiosas.&lt;br /&gt;Las diferentes tendencias políticas destacan por su absoluta falta de realismo: los fanáticos religiosos del partido de Sión creen ciegamente que el Templo es un talismán invencible e indestructible, que preservará siempre a Jerusalén (tesis ya sostenida por Isaías); el partido de la guerra piensa sólo en organizar acciones terroristas contra los babilonios, exponiendo a la población civil a duras represalias; el partido del Nilo mira a los egipcios como a posibles liberadores del yugo babilonio. En este contexto de incertidumbres y temores, defraudado incluso por los propios líderes religiosos, el pueblo olvida a Yahveh, no respeta ya el sábado, se confía cada vez más a los ídolos, a Baal, a los falsos profetas que pretenden conocer el futuro por medio de los sueños, evocando a los espíritus o con artes mágicas (Cf. Jeremías 27,9). Los Reyes no respetan la norma bíblica que impone después de siete años la liberación de los esclavos. Algunos incluso inmolan niños como sacrificios humanos a los ídolos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pérdida de la memoria histórica&lt;br /&gt;Este es el cuadro dramático en el que se desarrolla la predicación de Jeremías, el profeta bíblico del que mejor conocemos su biografía. Hijo del sacerdote Jilquías, nació en Anatot, a cinco kilómetros al noreste de Jerusalén (la fecha es difícil de establecer) y es llamado aún joven a desempeñar su misión profética, tal vez en el año 626, durante el reinado del reformador Josías con el cual parece que tenía una buena relación (22,16). Jeremías es tan joven que le pide al Señor que le permita llevar una vida normal, que le libere de la tarea de fustigar al pueblo de Israel por haber traicionado al Dios de Moisés dedicándose a una religión vacía y formal y de profetizar una invasión de extranjeros «llegados del norte», que deportarán a los judíos y destruirán el Templo de Salomón. Los temores de Jeremías son comprensibles: afirmar que el Templo será destruido era algo inconcebible, ya que parecía negar la promesa de eterna fidelidad hecha por Dios a Abraham y a Moisés. Jeremías llega incluso a maldecir el día en que nació, pero Dios le conforta prometiéndole que estará siempre a su lado: «Si sacas lo precioso de lo vil, serás como mi boca. (...) Yo te pondré para este pueblo por muralla de bronce inexpugnable. Y pelearán contigo, pero no te podrán, pues contigo estoy yo para librarte y salvarte» (Jeremías 15,19-20). La vida de Jeremías se convierte entonces en un signo: renuncia incluso a casarse porque no quiere traer hijos al mundo que matarán en la guerra o morirán de hambre (cf. 16,4).&lt;br /&gt;Jeremías ve en la catástrofe de su pueblo una necesidad moral, una consecuencia inevitable de la culpa de todo un pueblo que ha perdido su memoria histórica. Los judíos, confiando ciegamente en la Alianza garantizada por el Señor y en el Arca custodiada en el Templo, se sentían seguros y pensaban que podían permitirse cualquier pecado: ¡en cualquier caso el Señor estaba con ellos! Habiendo abandonado el yugo del Señor, dice en cambio Jeremías, el pueblo elegido caerá bajo el yugo del extranjero. El profeta establece por tanto un nexo causal entre culpa y castigo. Pero la tarea que le ha confiado Dios no es sólo destructiva: «Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar» (1,10). Por tanto, también reconstruir y plantar. Pero primero hay que extirpar. De ahí la dureza extrema de los discursos de Jeremías, la repetición obsesiva de un único motivo, durante capítulos y capítulos, antes de llegar a anunciar la futura liberación, el retorno a la patria y el renacimiento que, en cualquier caso, los ojos del profeta no verán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuego que quema&lt;br /&gt;En el año 609 Josías es asesinado y el faraón Necao II coloca en el trono de Judá a Yoyaquím, hijo de Josías. Profetizar una victoria babilonia en ese momento parece una locura y Jeremías no se atreve mucho a abrir la boca. Pero una fuerza incontenible le impulsa a hablar. «En mi corazón hay como un fuego que me quema, encerrado en mis huesos: intento contenerlo, pero no lo consigo». Se pone delante de la puerta del templo y proclama a todos los que entran: «No os fiéis de quien sigue diciendo: “Estamos protegidos, tenemos el templo del Señor”. Os engañan» (C.f. 7,4). No basta ofrecer sacrificios al Templo si después se adora a los ídolos, se roba y se mata. No basta la fe sin las obras. Ya en su pequeño Anatot el profeta soportó amenazas de muerte. Cosas peores le suceden ahora en Jerusalén. Primero traman una campaña de difamación contra él (18,18), después sufrirá torturas y vejaciones de todo tipo y al final será condenado a muerte.&lt;br /&gt;Por lo que respecta al poder, Jeremías carece totalmente de condescendencia. Es más, no pierde ocasión de provocar. El profeta se muestra inflexible tanto hacia los sacerdotes como hacia los soberanos. Al rey Yoyaquím le reprocha sin ambigüedad la ambición que le ha impulsado a construirse un gran palacio obligando a los súbditos a trabajar gratis. Cuando se le prohibe el acceso al templo, Jeremías empieza a dictar a su secretario Baruc mensajes terribles sobre la inminente invasión de los babilonios (36). Baruc va al templo a leerlos, pero el rey Yoyaquím pide que le traigan los royos y los quema. Después ordena el arresto de Jeremías y de Baruc que, sin embargo, se escapan. Jeremías manda escribir de nuevo esas profecías y anuncia: «El entierro de un borrico será el suyo: arrastradlo y tiradlo fuera de las puertas de Jerusalén» (C.f. 22,19).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto sucederá así y cuando sube al trono su sucesor, Joaquín, el profeta lo define inmediatamente como «un fracasado en la vida» (22,30), para predecir después la deportación del rey y de su madre a un país extranjero: de hecho, en sólo tres meses, las tropas de Nabucodonosor conquistan las murallas de Jerusalén y deportan al rey y a los jefes del pueblo a Babilonia en el año 597. Jeremías no tiene mejor opinión del nuevo rey, Sedecías, al cual enseguida le reserva la visión profética de las dos cestas dejadas delante del Templo (24): una llena de higos de primera cosecha, que recuerdan a los hijos predilectos, deportados a Babilonia, pero que merecen la ayuda del Señor para poder volver a su patria; y la otra cesta llena de higos marchitos incomestibles destinados como el rey Sedecías y sus ministros a ser eliminados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más destrucciones&lt;br /&gt;Cuando Nabucodonosor declara una nueva guerra a Israel, Sedecías le pide a Jeremías que consulte al Señor para que realice un prodigio y aleje al enemigo. Como respuesta Jeremías anuncia la destrucción de Jerusalén y un largo periodo de esclavitud: «Será reducida toda esta tierra a pura desolación y servirán estas gentes al rey de Babilonia setenta años» (25,11). Jeremías además invita a los judíos a rendirse: «El que salga y caiga en manos de los caldeos que os cercan, vivirá, y eso saldrá ganando» (C.f. 21,9 y 38,2). Es suficiente para considerar al profeta un traidor, incluso tal vez, un colaboracionista. En realidad Jeremías, cuando afirma la necesidad de aceptar la dominación babilonia no lo hace sólo por realismo político: está convencido de que el verdadero señorío sobre el mundo es el ejercido por Dios, a cuyo misterioso designio hay que someterse incluso cuando reserva duras pruebas a sus hijos predilectos. Sin embargo, el poder no está dispuesto a dejarse poner en cuestión: el jefe de la guardia del Templo, Pasjur, manda azotar a Jeremías y le deja durante un día y una noche encadenado cerca de la Puerta Alta de Benjamín. Al día siguiente Jeremías, nada indulgente, profetiza la deportación de Pasjur y su muerte en Babilonia, «y la de todos tus allegados a quienes has profetizado en falso» (20,6). En definitiva nada consigue plegar al profeta. Su fuerza moral proviene de una convicción superior y de cuanto el Señor le ha garantizado: que no morirá en manos de sus enemigos (39,17-18). Jeremías está tranquilo incluso cuando los sacerdotes y los falsos profetas piden su condena a muerte. En efecto, parte de la muchedumbre está de su parte y puede contar con la protección de un importante señor, Ajicam (26,24).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madera y el hierro&lt;br /&gt;Es significativa la controversia que Jeremías sostiene en el templo con el profeta Ananías (28), que encarna una posición demagógica y utópica. En el año 593 el rey Sedecías se había entrevistado con los embajadores de los países vecinos para proyectar una eventual rebelión contra Babilonia. Jeremías, con uno de sus gestos provocadores, se presentó con un fardo de madera a la espalda. Y predicaba que sólo aceptando el yugo de Babilonia se habría podido permanecer en la tierra de Judá. Ananías, en cambio, profetiza la vuelta «en dos años» de la élite judía prisionera en Babilonia y para hacerse comprender coge el fardo de Jeremías y lo rompe. La respuesta de Jeremías, acusado de predecir falsamente, es durísima: no sólo anuncia que Nabucodonosor sustituirá el fardo de madera por uno de hierro, sino que profetiza la muerte de Ananías antes de un año, «porque has empujado al pueblo a rebelarse contra el Señor». Y Ananías, en efecto, muere.&lt;br /&gt;En la vigilia del nuevo asedio babilonio de Jerusalén, Jeremías sorprende a todos diciendo que compren el campo de un pariente suyo, en su natal Anatot y le da a Baruc el contrato para que lo ponga a salvo enterrándolo en una vasija de barro. Es un signo de la confianza en el Señor, de invitación a la esperanza, con la seguridad de que Jerusalén será tomado, pero la vida no acabará y que, en el futuro, las tierras devastadas y abandonadas serán de nuevo cultivadas y habitadas por el pueblo elegido (32). Pero cuando Jeremías quiere ir a ver ese campo es detenido por la guardia en una puerta de la ciudad. Le acusan de querer pasar al lado de los babilonios (37,14) y lo meten en la cárcel. Algunos dignatarios van al rey Sedecías y le dicen: «Hágase morir a ese hombre, porque con eso desmoraliza a los guerreros que quedan en esta ciudad y a toda la plebe, diciéndoles tales cosas. Porque este hombre no procura en absoluto el bien del pueblo, sino su daño» (38,4). Meten en el fondo de una cisterna fangosa a Jeremías y su suerte parece marcada, pero un alto funcionario etíope (¡un extranjero!) se pone de su parte y convence al rey (que empezaba a alimentar algunas dudas sobre su propio destino) de que lo saque de allí y lo meta en una celda. Después los babilonios conquistan Jerusalén, prenden a Sedecías y lo deportan encadenado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liberado de la cárcel&lt;br /&gt;Antes de incendiar el Templo y el palacio real, Nabucodonosor ordena al comandante general babilonio Nabuzaradán que libere a Jeremías de la cárcel y le ofrece protección y regalos (según una dudosa tradición referida en el segundo libro de los Macabeos, 2, 1-12, Jeremías habría aprovechado enseguida la benevolencia del soberano babilonio para realizar una tarea de enorme importancia: poner a salvo el Arca de la Alianza, escondiéndola en una caverna del Monte Nevo donde Dios mismo hará que la encuentren, al final de los tiempos). Nabuzaradán ofrece al profeta incluso la posibilidad de un exilio de lujo: «Desde hoy te suelto las esposas de tus muñecas. Si te parece bien venirte conmigo a Babilonia, vente y yo miraré por ti. Pero si te parece mal venirte conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, tienes toda la tierra por delante; adonde mejor y más cómodo te parezca ir, vete» (40,4). Eso hará Jeremías: permanecerá en la viña devastada de Yahveh, un país a merced de soldados y de bandas armadas. Pero cuando, para escapar de los soldados babilonios, una banda de fanáticos escapa a Egipto, obligarán por la fuerza a Jeremías a seguirles, a pesar de que él había tratado de disuadirles de partir pronunciando una de sus acostumbradas y terribles profecías. Taparle la boca es imposible: también en Egipto seguirá profetizando desventuras y muerte para el resto del pueblo de Israel aunque no será más tierno con Babilonia, objeto de otras feroces invectivas. Después, ya no se tienen más noticias ciertas de Jeremías. Según Tertuliano, que escribe ocho siglos después, en Egipto el profeta habría encontrado el martirio, lapidado por sus compatriotas. Pero mientras tanto, durante el cautiverio de Babilonia, la mejor parte del pueblo de Judá había seguido leyendo con avidez sus profecías. Sobre todo las relativas al retorno a la Tierra prometida, la prueba de que Dios no había abandonado a su pueblo y no traicionaría las promesas hechas a Abraham y Moisés. Las cartas en las que Jeremías recomendaba a los exiliados trabajar y casarse, llevando una vida normal también en el exilio, se convertirían en un paradigma para los judíos de la Diáspora hasta nuestros días.&lt;br /&gt;De esta forma la fama de Jeremías creció durante siglos al mismo tiempo que se confirmaba cada una de sus profecías con el establecimiento de la «nueva alianza» entre Dios y su pueblo (31,31-34), con el creciente sentido de culpabilidad del pueblo judío. Cuando Jesús preguntó a sus discípulos quién decía la gente que era él, le respondieron: «Algunos dicen que Juan el Bautista; otros, que el profeta Elías, otros, que Jeremías...».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Octava Parte: EZEQUIEL: El irreductible testarudo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ezequiel en hebreo significa “Dios es fuerte” o aquel a quien “Dios ha hecho fuerte”. Esa fuerza fue para Ezequiel realmente valiosa, pues vivió en un periodo histórico en el que para el pueblo judío la humillación del exilio se sumaba a una gran confusión en la fe. Era casi coetáneo de Jeremías pero, a diferencia del gran profeta que había tratado en vano de convencer a Jerusalén para que se rindiera a Nabucodonosor, Ezequiel formó parte de la primera deportación: en el año 597 a. C., cuando el rey caldeo llegó a la tierra de Judá para sofocar la primera rebelión, él entró en la lista de los deportados. Con las manos atadas a la espalda afrontó la travesía del desierto hasta llegar a la tierra donde realizaría su misión profética: Babilonia. Él mismo, que era muy excéntrico en su forma de expresarse y de profetizar, pero muy preciso dando cuentas fielmente de todo lo que le sucedía, nos informa del tiempo y del lugar de su asentamiento: desde el año 593 vivía en una localidad llamada Tel- Abib, a orillas del río Quebar, a las puertas de Babilonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rostro de pedernal&lt;br /&gt;Podemos deducir cómo era Ezequiel por algunos eficaces apuntes autobiográficos que él mismo nos ha dejado. El Señor le dijo: «Mira: hago tu rostro tan duro como el de ellos (el de los israelitas; ndr) y tu cabeza terca como la de ellos. Como un diamante, más dura que el pedernal hago tu cabeza». Tan duro que soportó sin dar ninguna muestra de dolor la muerte de su mujer, «el encanto de sus ojos». En definitiva, un irreductible testarudo, capaz de las acciones más incomprensibles con tal de llamar la atención hacia los mensajes de su Señor. Hacía cosas realmente extrañas, como cuando para expiar las culpas de los reinos de Israel y de Judá, estuvo durante 190 días tumbado sobre su costado izquierdo y 40 sobre el derecho. Para evitar la tentación de moverse se encadenó. Imaginémonos la reacción de los deportados cuando veían a este profeta obstinarse en esa extraña posición y además comer, por orden de Dios, «una hogaza de cebada que cocerás sobre excrementos humanos delante de sus ojos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpe mortal&lt;br /&gt;¿Qué quería comunicar Ezequiel a su terco pueblo? La misma noticia que Jeremías, desde dentro de los muros de Jerusalén, trataba en vano de hacer comprender al débil monarca Sedecías, vasallo de Nabucodonosor, pero “egipcianizante” como toda la nomenclatura que dirigía las filas de los judíos que se habían quedado en su patria. Y la noticia era que Jerusalén caería y el Templo, «cueva de ladrones» según Jeremías, lugar de «abominaciones» para Ezequiel, sería destruido. Los dos profetas gritan en vano: saben que la ira de Dios ya no se vuelve atrás y que no es posible corregir el tiro. Sólo se puede asumir una actitud política: comprender que ha sucedido lo irremediable y que sólo es posible ahorrarle al pueblo una humillación demasiado dura y evitar derramar demasiada «sangre inocente». Jerusalén, asediada por Nabucodonosor, resiste y cree que puede ser liberada con la intervención de los egipcios, sus nuevos aliados. Pero esto no llega a suceder. Como escribe Ezequiel, Yavhé «había roto el brazo del faraón» y ese brazo no será sanado «de forma que pueda empuñar la espada». Para Jerusalén es un golpe mortal. Las últimas semanas de asedio son trágicas, como refieren las dolorosas crónicas de las Lamentaciones. Después, en el mes de junio del año 586, los caldeos consiguen abrir una brecha en la muralla dando fin al sitio de la ciudad.&lt;br /&gt;Ezequiel, a miles de kilómetros, había relatado con sus visiones la crónica a su pueblo incrédulo. Habiéndolo dejado Dios mudo, siguió dando a conocer sus revelaciones grabándolas en tablas de arcilla. «El año noveno (de la deportación; ndr), el día décimo del décimo mes, me vino esta palabra del Señor: “Hijo de Adán, apunta la fecha de hoy, de hoy mismo. El rey de Babilonia hoy mismo ha atacado Jerusalén» (Ez 24,1). A continuación, Ezequiel, que seguía mudo, con sus maneras un poco extravagantes pero eficaces para hacer comprender a las duras cervices de Israel, tomando una olla puso dentro carne, «encendió el fuego» y al final mostró a su pueblo una olla herrumbrosa: esa es Jerusalén. «Por tu infame inmundicia, porque intenté limpiarte y no quedaste limpia de tu inmundicia» (Ez 24,13). Pasados tres años, escribe: «El año duodécimo de nuestra deportación, el día cinco del mes décimo, se me presentó un evadido de Jerusalén y me dio esta noticia: “Han destruido la ciudad”». Y desde ese momento se le soltó la lengua que tenía pegada al paladar. El profeta podía volver a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarrado por la melena&lt;br /&gt;Pero ¿de qué culpa estaba manchada Jerusalén para que Jeremías y Ezequiel pensaran que el castigo era inevitable? En el capítulo 8, el profeta exiliado cuenta que un día fue agarrado por la melena, elevado entre cielo y tierra y llevado «en éxtasis a Jerusalén». ¿Qué vio Ezequiel? Una montaña de abominaciones en el Templo, «unos veinticinco hombres, de espaldas al templo y mirando hacia el oriente que, postrados, adoraban al sol». Y los ancianos del pueblo, encerrados en sus camarines, adorando a sus ídolos; y las mujeres llorando a Tamuz. En definitiva, la gran culpa es el sincretismo religioso, el haber dado la espalda al único Señor. Por eso la destrucción es inevitable.&lt;br /&gt;Pero después de caer en lo profundo del abismo, comienza para el profeta la obra más grande, la de la reconstrucción de su pueblo. «Yo seré para ellos el santuario», escribe Ezequiel impresionado por la postración que lee en los rostros que le rodean. Dios le ha anunciado que quedará un pequeño resto de Israel «que se pondrá a salvo... Vendrán a vosotros para que veáis su conducta y sus obras y os consoléis del mal que os he enviado... os consolarán con su conducta». Como reconstruye en una bellísima página de su Historia de Israel el abad Giuseppe Ricciotti, Ezequiel establece con tenacidad relaciones entre las colonias de los deportados realizando visitas personales, mantiene contacto con sus compatriotas de Palestina y exhorta a la observancia de todos los preceptos, empezando por la circuncisión. El respeto del Sábado se convierte en un signo distintivo de los deportados, que lo consideraban un día nefasto; se respetan las grandes fiestas empezando por la Pascua. El profeta es testigo de una nueva fidelidad. Escribe Ricciotti: «La tenacidad en la observancia de todas estas prácticas es de la máxima importancia, porque demuestra una doble reacción de los deportados: no sólo la reacción contra los deportadores, sino también otra, más profunda y sutil, contra sí mismos. Era en definitiva la “penitencia”, es decir, el estado de ánimo que en hebreo se llama shubh, “retorno”».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Legislador minucioso&lt;br /&gt;Ezequiel, al que el Señor había ya llamado «centinela», se convierte ahora en un «signo de contradicción». «El profeta enfático - escribe Ricciotti - se transforma y se convierte en un organizador metódico, el legislador minucioso, el primero de los “escribas” yavistas». En los capítulos 40-48 de su libro, en el «año vigésimoquinto de la deportación», Ezequiel empieza a anotar, con un ímpetu irresistible, todas las disposiciones precisas que el Señor le ha entregado para reconstruir Israel. En su visión, la realeza está al servicio del Templo. Y el Templo es reconstruido respetando plenamente su tremenda sacralidad. Como ha escrito Paolo Sacchi, uno de los mayores conocedores italianos de la historia judía, Ezequiel eximió a la casa reinante de la tarea de abrir la descendencia hacia el Mesías: «De antepasado del Mesías, David se convierte en figura del Mesías». Respecto a la legislación planteada por el Deuteronomio, Ezequiel impone un viraje rigorista, hasta el punto de que por mucho tiempo se le ha considerado en conflicto con la Torah, por lo que algunos lo querían excluir del Canon. Fue necesaria la paciencia de un gran rabino, Hanania bel-Hizqiyyahu, que después de haber consumido 300 lámparas de aceite en vigilias de estudio, demostró que la legislación de Ezequiel era coherente con la Torah. «Ezequiel no reniega de ella, sino que sobrepone otro plano de ingeniería más elaborado; en efecto, quiere que la nueva nación quede garantizada más rigurosamente por la nueva legislación», escribe Ricciotti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yahveh está allí&lt;br /&gt;En su ímpetu de reconstrucción, Ezequiel concluye el libro proponiendo incluso cambiar de nombre a Jerusalén: «Desde entonces la ciudad se llamará “Yaveh está allí”».&lt;br /&gt;Él no volverá a ver la ciudad. Con toda probabilidad, murió deportado, sin tener tiempo de vivir la época del retorno cuando en el 537 Ciro liberó Babilonia y una caravana de israelitas se puso en camino para volver a la tierra de Canaán. El exilio había terminado y el Señor confirmaba a ese pequeño resto la promesa hecha al profeta: «No volveré a ocultarles mi rostro... Cargarán con su ignominia y su deslealtad contra mí cuando habiten en su tierra seguros, sin sobresaltos» (Ez 39, 26-29).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6442353038846759690-1797709942575216702?l=revelacion-biblica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/feeds/1797709942575216702/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6442353038846759690&amp;postID=1797709942575216702' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/1797709942575216702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/1797709942575216702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/2010/09/unidad-6.html' title='Unidad 6'/><author><name>Esteban Godia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10184774951198640185</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6442353038846759690.post-4686035541938924249</id><published>2010-09-20T07:26:00.001-07:00</published><updated>2010-09-20T07:26:53.099-07:00</updated><title type='text'>Consigna de trabajo grupal con temas (5ta instancia)</title><content type='html'>5ta instancia de evaluación- Cosmovisión Cristiana I&lt;br /&gt;Trabajo de exposición grupal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indicaciones prácticas&lt;br /&gt;1. Todo el grupo asistirá a la fecha acordada.&lt;br /&gt;2. Se traerá en un CD la presentación en Power Point del tema, tanto en extensión .pdf como en formato .jpg (desde la opción “Guardar como… “ “Formato de intercambio de archivos JPEG” “guardar cada diapositiva”)&lt;br /&gt;3. La presentación será en base al texto proporcionado, junto con las imágenes o texto complementario que quieran agregar.&lt;br /&gt;4. El día de la exposición todos los integrantes del grupo deberán saber explicar todo el tema, incluso el de sus compañeros/as. La exposición durará unos 20 minutos en total.&lt;br /&gt;5. Para evitar perder el turno asignado, deberán asegurarse de traer el soporte (CD) con antelación y ponerse de acuerdo quién se hace responsable. &lt;br /&gt;6. Los criterios de evaluación serán la profundidad de la exposición, la participación del grupo, la calidad de la presentación y la respuesta a preguntas asociadas al tema.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6442353038846759690-4686035541938924249?l=revelacion-biblica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/feeds/4686035541938924249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6442353038846759690&amp;postID=4686035541938924249' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/4686035541938924249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/4686035541938924249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/2010/09/consigna-de-trabajo-grupal-con-temas.html' title='Consigna de trabajo grupal con temas (5ta instancia)'/><author><name>Esteban Godia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10184774951198640185</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6442353038846759690.post-5122887868569552700</id><published>2010-09-20T07:23:00.000-07:00</published><updated>2010-09-20T07:26:06.989-07:00</updated><title type='text'>Unidad 4 y 5</title><content type='html'>UNIDADES 4/5: EL ANTIGUO TESTAMENTO&lt;br /&gt;ABRAHAM / MOISÉS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Antiguo Testamento tuvo como fin preparar la venida de Cristo, pero no pasó de moda con su llegada. Jesús no vino a abolir lo que estaba escrito, sino a perfeccionarlo. Por tanto, no podemos prescindir de los libros del Antiguo Testamento. Todos son libros revelados por Dios y en ellos, aunque contienen elementos imperfectos y pasajeros, encontramos el testimonio de la pedagogía divina, enseñanzas maravillosas acerca de Dios, sabiduría acerca del hombre, tesoros de oración. En ellos está escondido el misterio de nuestra salvación. &lt;br /&gt;Para entender plenamente el mensaje que Dios nos da en el Nuevo Testamento, es indispensable leerlo en relación con el Antiguo. Toda la Sagrada Escritura es una sola Revelación, un solo mensaje divino que Dios quiere comunicar al hombre, y no la podremos entender, si la escuchamos en forma fragmentada. &lt;br /&gt;Para entender en toda su integridad el mensaje de Dios en las Sagradas Escrituras, es necesario leer el Antiguo Testamento a la luz del Nuevo y leer el Nuevo Testamento a la luz del Antiguo. En el Antiguo Testamento está escondido el Nuevo Testamento y el Antiguo Testamento se hace manifiesto en el Nuevo. Ambos se esclarecen mutuamente y, por tanto, son inseparables. &lt;br /&gt;Es más, para comprender bien la Sagrada Escritura y al hombre bíblico, es necesario conocer un poco el país en donde fue escrito, su geografía, su raza y el medio social en que se desarrollaron los hechos que narra la Biblia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los libros del Antiguo Testamento son 46. Nos narran cómo Dios hizo una Alianza con un pueblo concreto, Israel, para invitarle a una vida de comunión con Él; y cómo ese pueblo le fue respondiendo a Dios, con sus luces y sus sombras. A esto se llama Historia Sagrada; historia, porque se narran sucesos concretos de un pueblo y de unos hombres; y sagrada, porque en esa historia interviene Dios que invita al hombre a la comunión con Él. La Historia Sagrada es como un drama en dos actos. En el primero Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad y habla a ellos por medio de los profetas. En el segundo acto, en el Nuevo Testamento, ha llegado la plenitud de los tiempos, y Dios habla por medio de Jesucristo, su Hijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Cómo era el Pueblo judío con sus costumbres, su ley y su fe&lt;br /&gt;Entendemos mejor a una persona cuando conocemos los lugares de donde proviene, a todos nos marca nuestro terruño y la historia del lugar que nos vio nacer y crecer, porque es nuestra prehistoria personal. Con esta intención nos acercamos ahora a la geografía y modo de vivir de Israel, donde tuvo lugar la Revelación de Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Características del pueblo judío y su medio: &lt;br /&gt;El pueblo de Israel es un pequeño pueblo, de poco interés para la historia de las grandes civilizaciones, como Egipto, Siria, Persia, Grecia y Roma. La historia de Israel no despierta mucho interés; es uno de los tantos pequeños pueblos que habitaban la llanura de Canaán. Al inicio es sólo una familia nómada (Abraham) que busca un pedazo de tierra para vivir. A través del tiempo se desarrolla en doce pequeñas tribus, que se establecen en Canaán (actual Palestina). Después de un período de permanencia en Egipto (esclavitud), vuelve a su tierra, porque su posición geográfica (entre las dos potencias de Egipto y de Siria), no les favorecía. Padece invasiones ahora de una y ahora de otra de las dos naciones. Es víctima del poder de los persas, de los griegos y de Roma, llegando a ser una pequeña provincia del imperio romano. &lt;br /&gt;Sin embargo, la pequeñez de este insignificante pueblo fue objeto de la maravillosa acción salvífica de Dios. Dios lo escogió para hacerle su pueblo, del que vendrá para todos los hombres su mismo Hijo, el Salvador. Dios guió con su mano providencial la historia de Israel, infundió su Espíritu en sus escritos y literatura, que se convirtieron así en Palabra de Dios. &lt;br /&gt;El Pueblo de Israel no vivió solo y aislado del mundo, sino que anduvo errante desde Mesopotamia a Egipto, y tuvo estrechas relaciones con otros pueblos como los asirios, arameos, fenicios. El país de la Biblia se sale, pues, de los límites propios de Palestina y abarca la zona que se denomina “la media luna fértil”. Esta región iba desde el Nilo hasta el golfo pérsico, pasaba por el Mediterráneo, Palestina y Siria, seguía el curso de los ríos Tigris y Eufrates a través de Mesopotamia formando así una media luna perfecta. Está en el extremo oriental del Mediterráneo, en su costa sudeste, entre el mar y el desierto, y entre Egipto y el Líbano. Físicamente tiene cuatro franjas de oeste a este: la llanura costera (agricultura), el altiplano (montaña), la fosa del Jordán (depresiones, mar de Tiberiades) y la meseta de Transjordania. &lt;br /&gt;En esta amplia región se encontraban las civilizaciones más florecientes desde la Edad de Piedra hasta la Edad de Oro de las culturas griega y romana y las culturas de Mesopotamia, Egipto y Canaán (Palestina). &lt;br /&gt;A este pueblo escogido se le han dado diversos nombres: &lt;br /&gt; El pueblo hebreo: la palabra “hebreo” deriva de Heber, antepasado de Abraham; por tanto, designaba en principio otros pueblos, y no sólo el pueblo elegido por Dios. Por ejemplo, los moabitas y los amonitas también eran hebreos.&lt;br /&gt; El pueblo israelita: la palabra “israelita” deriva de los hijos de Israel. Es el nombre más apropiado para llamar al pueblo escogido, formado por doce tribus, que descendían de los doce patriarcas, hijos de Jacob. Israel es el sobrenombre de Jacob. Los israelitas se llamaban a sí mismos hebreos solamente en sus relaciones con los otros pueblos, para emplear la misma terminología que usaban los otros; pero, ordinariamente, hablando entre ellos, no lo usaban nunca. &lt;br /&gt; El pueblo judío: o también, simplemente, Judá, era originariamente una de las tribus, y más tarde, la población del Reino de Judá, contrapuesto al Reino de Israel. A la vuelta de la cautividad de Babilonia, la mayoría de los repatriados era del antiguo Reino de Judá, y por eso se les empezó a llamar a todos judíos, nombre con el que los llamaron también los judíos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Tierra prometida: &lt;br /&gt;Entre los innumerables nombres que aparecen en la Biblia para designar a la tierra prometida está el de Palestina, patria de Cristo. Palestina quiere decir “tierra de Filisteos”. Su nombre primitivo era Canaán. Está limitada al norte por Líbano y Siria; al sur por la península de Sínaí; al este por el desierto de Arabia y al oeste por el mar Mediterráneo. Está situado, pues, entre las dos civilizaciones más importantes de la antigüedad, Mesopotamia y Egipto.&lt;br /&gt;Palestina forma un cuadrilátero de 250 km de largo con una anchura de 37 km al norte y 150 al sur. &lt;br /&gt;Sus productos son trigo, cebada y árboles frutales, higos, dátiles, uvas y olivos. Zonas pobres son Judea (región al sur, donde se encuentran Jerusalén, Belén, Hebrón y el Negueb (en el sur, junto al desierto del Sinaí).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su ganado: carneros y cabras, ovejas y asnos, el camello para cruzar el desierto. Y el pescado en la región del Lago Tiberíades o mar de Galilea, al norte.&lt;br /&gt;Palestina tiene dos estaciones en el año: la lluviosa y la seca. La temperatura es muy variable, dependiendo de si la región está cerca del Mediterráneo o del desierto. &lt;br /&gt;Pero en general, podemos decir que Palestina es una tierra árida y pobre, pero para los israelitas que habían permanecido largos años en las estepas montañosas del Sinaí, la tierra de Canaán aparecía fértil y hermosa, “país que mana leche y miel”. Los habitantes viven en continuo sobresalto debido a que son asaltados con frecuencia por tribus nómadas. &lt;br /&gt;c) El agua: &lt;br /&gt;Palestina es una región en que el agua escasea. El único río importante es el Jordán, que en época de lluvias es un torrente tumultuoso que no puede ser aprovechado. Los valles secos sólo reciben agua en invierno; en verano, vuelven a ser áridos. &lt;br /&gt;El suelo no retiene el agua, por lo que hay que hacer pozos o cisternas, para almacenarla, pues el agua es elemento indispensable para la vida. Es un gran tesoro (cf. Is 45, 8; Jn 4, 13). Por eso se convierte en signo de vida y bienestar. Se podría hacer toda una teología del agua, partiendo de diversos textos de la Biblia 18: el agua como criatura insigne de Dios, como elemento vivificador o temible; elemento simbólico para significar bendición divina o, si el agua falta, como elemento de maldición; otras veces, simbolizará la desgracia que se cierne sobre el hombre, y otras, la eficacia purificadora y vivificadora de la acción divina. &lt;br /&gt;d) El desierto: &lt;br /&gt;Palestina está rodeada por el sur y el este por inmensos arenales, abrasados por el sol. Por eso, es tierra árida y sin vegetación.&lt;br /&gt;¿Qué significa el desierto? En la Biblia tiene una doble significación religiosa: &lt;br /&gt; Tierra estéril, tierra que no ha bendecido Dios, tierra temible y espantosa.19&lt;br /&gt; Época privilegiada en que Israel nace como pueblo al calor de la elección divina y en la que, con Dios como guía, alcanza la tierra prometida 20, época de amores e infidelidades (cf. Jer 2, 2; Os 2, 16-17; Ez 20, 10ss; Sal 78, 15-17.40; 95, 8-10; 106). &lt;br /&gt;El desierto se revela así, también en el Nuevo Testamento, como señal de salvación (cf. Is 32, 15; 35, 1; 41, 18; 43, 19-20; Mt 4, 1; Lc 1, 80; 4, 1; Mc 1, 12). &lt;br /&gt;El desierto marca la personalidad de sus habitantes. El nómada adquiere el hábito del silencio, de la reflexión; busca más los valores interiores, es orgulloso de su independencia y de su libertad interior. La lucha contra un medio ambiente adverso convierte a las personas en fuertes y tenaces. &lt;br /&gt;Esta misma aridez del desierto fue la que permitió la conservación de muchos documentos que estuvieron sepultados por miles de años, por ejemplo, los documentos de Qumrán, descubiertos en 1947, que pertenecían a una secta llamada “los esenios”, dedicada al estudio de la Ley.&lt;br /&gt;e) Costumbres del pueblo judío&lt;br /&gt; El sábado: día de descanso. Comienza el viernes a la puesta del sol. No se podía trabajar nada. Es día de fiesta y alegría. La familia se reúne a la mesa tres veces, con invitados en la comida principal. Nosotros hemos pasado el día de descanso al domingo, por ser el día de la resurrección del Señor. &lt;br /&gt; Fiesta de la Luna Nueva: con la que comenzaba el año civil. Se tocaba el cuerno del carnero como símbolo de ruego que la humanidad dirige a Dios. Equivale a nuestro año nuevo. Duraba dos días, pero con una preparación de diez días de penitencia o examen de conciencia.&lt;br /&gt; Año sabático: cada siete años se celebraba el año sabático. Estaba prohibido trabajar la tierra y toda labor en el campo. Todos los productos de la tierra del año sabático se entregaban a los pobres (cf. Lev 23, 11). Los esclavos eran liberados (cf. Deut 15, 12-14). &lt;br /&gt; El año Jubilar: cada cincuenta años (cf. Lev 25, 8-17). Se perdonaban todas las deudas. Aquí está el origen del Año Jubilar o Año Santo que la Iglesia celebra actualmente cada 25 años y que también recibe el nombre de Año Jubilar.&lt;br /&gt; La Pascua: conmemoraba el paso del ángel exterminador en Egipto. Se celebra entre el 14 y 15 de Nissán (Marzo; casi al final de invierno e inicio de la primavera). Se ofrecían las primicias del rebaño. Se sacrificaba un cordero, que debía ser perfecto, y que era sacrificado por el padre de familia. Con la sangre del cordero se teñían los postes y el dintel de la casa. La carne se comía asada, sin romper ningún hueso, de prisa, sin salir de casa. Si sobraba algo, debía ser quemado. Se comía además pan ácimo, es decir, sin levadura, sin aceite ni sal. Se hacía con harina nueva, y así se ofrecía a Dios la primera cosecha agrícola. Cf. Ex 12, 14; Lev 23, 4-8; Num 28, 16-25.&lt;br /&gt; Las primicias: se llevaba al sacerdote una gavilla de espiga de trigo, de la primicia de la recolección (Cf. Lev 23, 9-14).&lt;br /&gt; Pentecostés: se celebraba cincuenta días después de la Pascua, donde se recordaba la salida del Pueblo de Egipto y la delicia de la tierra prometida. Fiesta esencialmente agrícola y se realizaba como acción de gracias a Yahvé por haber terminado la cosecha del trigo. Se ofrecían a Dios ofrendas voluntarias, dos panes cocidos sin levadura, siete corderos sin defecto, un toro, dos carneros, un macho cabrío y dos corderos más. Duraba sólo un día, que era de alegría y de descanso absoluto. Cf. Lev 23, 15-21; Num 28, 16-25.&lt;br /&gt; Expiación: Fiesta de Yom-Kipur o Penitencia. Se guardaba absoluto reposo y ayuno riguroso desde la tarde del noveno día, hasta el atardecer del décimo día del séptimo mes. Su finalidad era obtener el perdón divino por las faltas cometidas. El sacerdote entraba en el “Sancta Sanctorum” y rociaba el Arca de la Alianza con la sangre de los animales ofrecidos en sacrificio. Así obtenía el perdón de sus propias faltas y el de los demás. Este día se soltaba un cordero al desierto para que “cargara y se llevara los pecados de la comunidad. Cf. Lev 16, 1-34.&lt;br /&gt; Fiesta de los Tabernáculos o Tiendas: era la fiesta más importante del pueblo judío, para dar gracias por los frutos, a fin de año. Se celebraba del 15 al 21 del séptimo mes con ceremonias como la Liberación del Agua, la Procesión en torno al Altar de los Holocaustos, etc. El pueblo vivía estos siete días en el campo y era el recuerdo de la vida nómada en el desierto. En la tarde del primer día de la fiesta se encendían -en el atrio de las mujeres- unas grandes lámparas, las cuales difundían tanta luz que no había en Jerusalén ningún patio que no quedase iluminado por ella. Mientras se iluminaban, los levitas cantaban salmos ininterrumpidamente, acompañados de instrumentos musicales. &lt;br /&gt;Santuario: era el recinto sagrado, donde se colocaba el Arca y un depósito de agua. Se colocaba en el lugar donde se acampaba. Tenía dos recintos: el Santuario y el Sancta Sanctorum, separadas por un velo de cuatro colores. Este velo colgaba de cuatro columnas de madera de acacia y sostenido por anillos de oro. &lt;br /&gt;f) Los ministros del culto&lt;br /&gt;Los levitas: encargados de guardar el Santuario, preparaban los panes de la propiciación 21, recibían los diezmos, cantaban en las festividades, contaban la limosna, instruían y ejercían justicia. No podían entrar al Sancta Sanctorum. Todo lo realizaban en el atrio.&lt;br /&gt;Los sacerdotes: debían ser descendientes de la familia de Aarón, sin defectos físicos. Mantenían el fuego perpetuo en el altar de los holocaustos, quemaban las entrañas de los animales que se ofrecían en sacrificios, penetraban al Santuario, pero no al Sancta Sanctorum ofreciendo el incienso para las bendiciones, tocaban las trompetas, enseñaban la ley, juzgaban causas oficiales, visitaban enfermos y exhortaban a los soldados, etc. &lt;br /&gt;El Sumo Sacerdote era el juez supremo del culto. Le tocaba vigilar el tesoro del templo y gobernaba en todos los aspectos del ministerio religioso. El descendiente primogénito en línea directa de Aarón era elegido como Sumo Sacerdote. Ofrecía el cabrito del sacrificio y entraba una vez al año, en la fiesta de la Expiación, al Sancta Sanctorum, donde rociaba el velo y el Arca con la sangre del animal y quemaba incienso. Consultaba a Yahvé por medio del Urim y Turim que eran piedras que llevaba en el pectoral. Usaba una tiara, especie de corona con la inscripción de “Santidad Yahvé”, un efad o roquete y sobre éste, un pectoral rectangular con doce piedras preciosas. Su subsistencia estaba asegurada, gracias a los diezmos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pentateuco&lt;br /&gt;Los cinco primeros libros del Antiguo Testamento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos separan casi tres mil años de los primeros libros de la Biblia. Hay que ambientarnos en aquella época, para poder entenderla. Hay dos peligros: uno por exceso, es decir, creer al pie de la letra lo que dice la Biblia, a través de sus metáforas y géneros literarios; y el otro por defecto: rechazar todo, por considerarlo fantástico y lleno de colorido imaginativo. Nuestra actitud debe ser otra: sacar el mensaje de Dios, que se esconde detrás de ese revestimiento literario.&lt;br /&gt;La religión del Antiguo Testamento es una religión histórica, es decir, fundada en la intervención directa de Dios a determinados hombres, en determinados tiempos y lugares. Dios hizo su elección y promesa e invita al hombre a su amistad y le pide fidelidad como respuesta a su alianza. Esta fidelidad pasa por cumplir la Ley que el Señor les ha dado. Por tanto, la historia sagrada se mueve en torno a estas realidades: Promesa, Elección, Alianza y Ley. &lt;br /&gt;Todo el Antiguo Testamento podemos dividirlo en libros históricos, libros proféticos y libros doctrinales. Los judíos lo dividen así: &lt;br /&gt; La Ley o Torah: los primeros cinco libros.&lt;br /&gt; Los Profetas o Nebim: los libros proféticos.&lt;br /&gt; Los Escritos o Ketubim: los Salmos, Proverbios, Job, Cantar, Ruth, Lamentaciones, Cohelet, Esther, Daniel, Esdras y Crónicas.&lt;br /&gt;Los cinco primeros libros del Antiguo Testamento, conocidos tradicionalmente como Pentateuco, constituyen un magnífico pórtico que da acceso al majestuoso edificio de la Biblia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre Pentateuco, de origen griego, alude a los cinco (penta) libros o “rollos” que lo forman y a los instrumentos o estuches (teukhos) en que se guardaban. No estamos ante cinco independientes. Al contrario, cada libro desemboca en el siguiente o arranca del anterior. , de forma que todos juntos desarrollan una misma trama narrativa que va desde la creación del mundo, pasando por el nacimiento de los pueblos, la era patriarcal, la estancia israelita en Egipto y en el Sinaí, hasta el comienzo de la Conquista de Canaán y la muerte de Moisés, en los umbrales de la tierra prometida. Esta historia unitaria y continua, formada casi a partes iguales por relatos y leyes, se divide a su vez en seis grandes etapas o capítulos, perfectamente diferenciados:&lt;br /&gt; Historia de los orígenes (Gn 1-11)&lt;br /&gt; Historia patriarcal (Gn 12-50)&lt;br /&gt; Salida de Egipto y marcha hacia el Sinaí (Ex 1-18)&lt;br /&gt; Revelación en el Sinaí (Ex 19-40 + Lev + Nm 1-10)&lt;br /&gt; Marcha desde el Sinaí hasta los llanos de Moab (Nm 10-36)&lt;br /&gt; Discursos y despedida de Moisés (Dt)&lt;br /&gt;Estos cinco libros forman la Torah o Ley por excelencia, la carta constitucional que plasmó los principios fundacionales y fundamentales, religiosos y civiles, por los que Israel se constituyó como un pueblo con identidad propia y referido en exclusiva a Yahvé, su Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pentateuco es la historia de la fundación de Israel, en el que se relatan sus orígenes y el mensaje central de su alianza con el hombre y la respuesta de éste a Dios. Es un gran libro dividido en cinco volúmenes o rollos: Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio. Aunque su autor principal es Moisés, sin embargo, ha venido enriquecido y complementado por otros autores que echaron mano de unas tradiciones existentes, siempre bajo la inspiración de Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ¿Qué es la Torah o Pentateuco? &lt;br /&gt;La palabra “Pentateuco” viene de la lengua griega y significa “Libro de los cinco estuches”: Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio. Estos libros son considerados como una sola unidad. Y se les llama la Torah o Ley 22. Se llamaba la Ley porque lo fundamental de estos libros era la ley de Moisés, dada por Dios en el monte Sinaí, es decir, las prescripciones que regulan la vida moral, social y religiosa del pueblo. &lt;br /&gt;Para nuestros ojos modernos, el rasgo más llamativo de esta legislación es su carácter religioso, la compenetración de lo sagrado y lo civil y cultural. Y este es el rasgo que quisieron dejar los autores.&lt;br /&gt;Cada uno de los libros viene a indicar su contenido:&lt;br /&gt;a) El Génesis narra los orígenes del mundo y del género humano desde sus comienzos hasta la formación de Israel como pueblo, poco antes de la salida de Egipto.&lt;br /&gt;b) El Éxodo, la salida de los hebreos de Egipto, guiados por Moisés, el paso milagroso del Mar Rojo y su estancia en el Sinaí, donde reciben de Dios la Ley, sancionada por un pacto o Alianza (Berith) entre Dios y el pueblo. Desde este momento Israel llega a ser el Pueblo elegido y llamado por Dios.&lt;br /&gt;c) El libros de los Números toma su nombre del censo del pueblo que aparece en sus primeros capítulos, aunque después se detiene a narrar la vida de Israel a través del desierto con sus múltiples vicisitudes.&lt;br /&gt;d) Finalmente, el Deuteronomio23 que más que un código de leyes, es un conjunto de exhortaciones y de llamadas a Israel para que permanezca fiel al Señor. &lt;br /&gt;Dos pilares tiene el Pentateuco: primero, el plan divino de salvación trazado por Dios; y segundo, la respuesta a ese plan por parte del hombre, de ese pueblo escogido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Autor y composición literaria del Pentateuco &lt;br /&gt;Tradicionalmente se atribuyó a Moisés la autoría del Pentateuco, pero estudios recientes han llegado a la conclusión de que él solo no pudo ser el único autor de los cinco libros. Él es el autor substancial, pero, durante largos años y en diversos momentos de la historia de Israel, otros autores fueron añadiendo elementos y reformulándolos. &lt;br /&gt;Antes de ponerse por escrito, estas tradiciones se recitaban en los Santuarios. Más tarde, se fijaron por escrito.¿Cuáles fueron las fuentes o tradiciones en las que se inspiró Moisés y demás autores?&lt;br /&gt;a) Tradición yavhista:24 designada por la letra “J”. Es llamada así porque desde el principio llama a Dios “Yavhé”. Nació en la época de Salomón hacia el año 950 a.C. en los ambientes regios de Jerusalén. Características: estilo muy concreto, expresivo y dramático; imágenes vivaces; personajes, lugares y costumbres del pueblo precisos; Dios es presentado con imágenes muy humanas y populares (trabaja con el barro, pasea por el Edén, cierra la puerta del arca, visita y come con Abraham, etc.). En esta tradición, la salvación del pueblo estriba en la posesión de la tierra prometida: Canaán. &lt;br /&gt;b) Tradición eloísta25: designada por la letra “E”. Es llamada así porque llama a Dios “Eloím”. A los cananeos los llama amorreos. Al monte Sinaí lo llama Horeb. Nació posiblemente después de Salomón, en el reino del Norte, después que el pueblo se dividió en dos. Las páginas de esta tradición están marcadas por la predicación de las profecías de Elías y Oseas y da mucha importancia a los profetas. Características: es menos dramático y menos concreto; presenta el mensaje religioso con más reflexión y tiene una fina sensibilidad moral; ve a Dios no de forma humana como “J”, sino tiende a espiritualizar la imagen de Dios: prohíbe sus representaciones (cf. Ex 24, 10), casi nunca Dios interviene personalmente, sino sólo a través de sueños, visiones o milagros. En esta tradición, la salvación del pueblo consiste en la Alianza de Amor con Dios, y no en la tierra prometida. La Alianza es el verdadero tesoro de Israel. &lt;br /&gt;c) Tradición deuteronomista:26 designada por la letra “D”. El autor de este documento no se conoce, pero debió ser un levita (sacerdote) de los que peregrinaban de pueblo en pueblo, inculcando la fidelidad a la alianza con Dios. Características: tiene semejanzas con el eloísta; la figura central es Moisés, pero un Moisés orador, legislador, y no un Moisés liberador; no es una narración histórica, sino un código de leyes; la historia del pueblo está presente indirectamente; estilo exhortativo; se insiste mucho en el tema de la elección.&lt;br /&gt;d) Tradición sacerdotal27: Designada por la letra “P”. Nació durante el destierro en Babilonia, cuando los sacerdotes releen sus tradiciones y su ley para mantener la fe y la esperanza del pueblo. Características: forma de hablar solemne, litúrgica y abstracta; se preocupa de enseñar, especialmente las normas del culto; busca la precisión de las fechas, cuida la cronología; Dios es presentado de una manera más espiritual y abstracta (es “Espíritu”, es “Palabra”, Gn 1,2). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Los grandes temas del Pentateuco&lt;br /&gt;El Pentateuco da respuesta a los grandes interrogantes de la comunidad de Israel:&lt;br /&gt;a) ¿Quién creó el mundo y el hombre? Génesis (origen de la humanidad e historia de los patriarcas).&lt;br /&gt;b) ¿Cuándo tuvo el pueblo de Israel conciencia de pueblo elegido? Éxodo (liberación de Egipto, marcha por el desierto, alianza en el Sinaí).&lt;br /&gt;c) ¿Cómo debe regirse la comunidad de Israel? Levítico (conjunto de leyes y normas), Números (experiencia del amor de Yavhé) y Deuteronomio (segunda ley).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mensaje de salvación que Dios quiere darnos se esconde debajo de la historia, leyes, costumbres de un pueblo determinado: Israel. La verdad que el Señor quiere darnos en el Pentateuco, no está en los hechos en sí mismos, sino en el mensaje o enseñanza que el escritor sagrado quiere darnos, a través de esos acontecimientos particulares. La Biblia, entonces, hay que leerla, no como si fuera un libro de historia, sino como un libro de fe y de salvación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pentateuco: El Génesis. Capítulos 1-11&lt;br /&gt;Conocer el mensaje fundamental del Libro del Génesis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los relatos bíblicos no nacieron en Israel como una revelación llovida del cielo, por casualidad. Fue, más bien, fruto de una reflexión iluminada por el Espíritu Santo, sobre la existencia y las experiencias de la humanidad. Estos relatos bíblicos no tratan de dar una respuesta científica sobre cómo ocurrió la creación. No es la finalidad de la Biblia. Mientras la ciencia responde a la pregunta cómo suceden las cosas, la Biblia, por el contrario, da respuestas al porqué y para qué de las cosas, en vistas a la amistad con Dios aquí en la tierra y la salvación en la eternidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; GÉNESIS 2, 21-23&lt;br /&gt;El libro del Génesis no es un libro de historia, sino un libro de fe. Trata de los orígenes del mundo, del hombre y del pueblo de Israel. Al autor del libro no le interesan los hechos en sí mismos, sino que usa de los acontecimientos en la medida en que sirven para enseñar y explicar el Plan divino. Por eso los nombres de los personajes, su edad, sus fechas, los números...son simbólicos y esconden una verdad revelada por Dios, que sólo descubriremos desde la fe, ese regalo dado por Dios el día del bautismo.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La Biblia y la ciencia&lt;br /&gt;La Biblia nos dice que el mundo fue creado en siete días; la ciencia nos dice que se necesitaron millones de años para el desarrollo del universo. La Biblia nos dice que Dios creó al hombre del barro, la ciencia afirma que procede por evolución. ¿Hay contradicción? &lt;br /&gt;No. Las dos, la ciencia y la Biblia, miran al mismo problema de los orígenes, pero desde dos puntos de vista totalmente diversos. La ciencia busca investigar y explicar lo que realmente pasó al principio. La Biblia, por el contrario, hace una reflexión religiosa sobre la vida y el hombre frente a Dios.&lt;br /&gt;Pongamos un ejemplo: coloquemos delante de la luna a un científico y a dos enamorados. ¿Cómo hablarían de la misma luna estas personas? El científico comenzaría a darnos datos, distancias, cifras, noticias geográficas relativas a la luna...Los enamorados empezarían a tejer sueños, ideales, sentimientos, hasta darían vida propia a la luna, se la prometerían al otro. &lt;br /&gt;Así pasó con el problema de los orígenes: el autor del Génesis quiere darnos una respuesta profunda, inspirada por Dios, a los problemas fundamentales del hombre y transmite sus respuestas a través de un género literario “sapiencial” o “poético”. Así que la verdad del Génesis no está en Adán y Eva, como personas reales; en el Edén, como un lugar preciso; en la serpiente, la manzana, el barro, etc., sino en el mensaje religioso que estas historias encierran. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Autor y fecha del Génesis &lt;br /&gt;El libro del Génesis no tiene un solo autor sagrado. Es el resultado de antiguas tradiciones orales, populares, y de la recopilación de las tres fuentes o tradiciones: yavista, eloísta y sacerdotal. &lt;br /&gt;Se compuso, más o menos, hasta el siglo X a.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Características literarias del Génesis&lt;br /&gt;a) Se dan las tres tradiciones: Yavista, Elohísta y sacerdotal. &lt;br /&gt;b) Las formas literarias que usan son: relatos míticos 28, leyendas y genealogías. &lt;br /&gt;c) Las narraciones de los primeros capítulos del Génesis no son del todo originales. En la literatura antigua de los pueblos cercanos a Israel, como toda la región de Mesopotamia, se encuentran leyendas, cuentos, relatos populares, mitos que hablan de los orígenes del mundo. En ellos se aprecia mucha semejanza con las páginas bíblicas, especialmente en algunas obras de Babilonia, como: el poema de Enuma-Elish, la epopeya de Atra-hasis, el poema de Gilgamesh. Sin embargo, las semejanzas son sólo aparentes: se habla del hombre creado con el barro, de una serpiente, del diluvio, etc. pero el pensamiento es muy diferente. En el texto bíblico salta a la vista la enseñanza del monoteísmo, contra el mundo poblado de dioses en Babilonia; la Biblia habla de un Dios-Amor, que es el Señor, amigo del hombre, mientras que los mitos de Mesopotamia dan una visión de dioses fracasados, egoístas, opresores del hombre, quien es el juguete de los vicios de los mismos dioses. Finalmente, el relato bíblico está purificado de toda tentación fantástica y mitológica: se presenta sobrio y concentrado en la reflexión teológica, en contraste con las fantasías de los relatos extrabíblicos. &lt;br /&gt;Concluimos: El Génesis es original y único, no en la forma literaria, sino en el mensaje sobre Dios y el hombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido temático del Génesis &lt;br /&gt;Está dividido en dos gran partes:&lt;br /&gt;a) La historia de los orígenes: capítulos 1-11&lt;br /&gt;Cap. 1-3: relato de la creación, la caída del hombre, la intervención de Dios y la sentencia, la promesa de la redención. &lt;br /&gt; Cap. 4 y 5: Caín y Abel. El progreso del mal y de la humanidad. &lt;br /&gt; Cap. 6-10: El diluvio universal. Consecuencias del pecado. Alianza de Dios.&lt;br /&gt; Cap. 11: La torre de Babel 30. Consecuencias del pecado. Llamada de atención de Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GÉNESIS 3, 22-24 GÉNESIS 8, 5-12 GÉNESIS 11, 4-9&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) La prehistoria de Israel: La historia de los patriarcas: capítulos 12-50&lt;br /&gt; Cap. 12-25: Vida de Abraham. &lt;br /&gt; Cap. 26-27: Vida de Isaac.&lt;br /&gt; Cap. 28-36: Vida de Jacob.&lt;br /&gt; Cap. 37-50: Vida de José &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Contenido teológico y espiritual de los capítulos 1-11 del Génesis &lt;br /&gt;1) Sobre Dios: &lt;br /&gt;a) Dios es eterno, existe desde siempre, nadie lo ha creado. Es trascendente, es decir, está más allá de nuestros esquemas, no se puede fijar en unos rasgos o figuras que nosotros dominamos o manejamos. Es el único y verdadero Dios, que no puede confundirse ni mezclarse con las creencias politeístas y panteístas entonces existentes y a las que se sentían inclinados los mismos israelitas. Se insiste mucho en el monoteísmo, es decir, un solo Dios. Las demás cosas son creaturas y obras de Dios. &lt;br /&gt;b) Dios es Creador del Universo, rector de la historia, Dueño y Señor, y, en cuanto tal, ha elegido unas personas con las que formar un pueblo suyo: Israel. Por tanto, todo lo demás es creatura de Dios. Por ser Señor puede mandar y prohibir a sus creaturas. Y lo hará siempre para nuestro bien personal y comunitario.&lt;br /&gt;c) Dios está lleno de Poder y Majestad: Toda la creación es obra exclusiva de Dios: crea de la nada para demostrar su omnipotencia. Por un acto de amor y voluntad mantiene en el ser a todo lo que ha creado. &lt;br /&gt;d) Dios, lleno de bondad: todo lo hizo bueno. Su bondad le hizo estar cercano al hombre, dispuesto al perdón, a renovar la alianza. Por eso hizo la promesa de redención (Gn 3, 15). Esta bondad de Dios la demostró también con Noé, que alcanzó el favor de Dios, por ser hombre religioso, justo y recto (cf. Gn 6, 8). Y Dios hizo una promesa de vida con la humanidad: “Ya no volverá a existir diluvio que destruya la vida...” (Gn 9, 9-15). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Sobre el hombre: &lt;br /&gt;a) Dios creó al hombre a imagen y semejanza de Él: por tanto, inteligente y libre, con su propia autonomía, su capacidad de realizarse y dominar la tierra. Sólo con alguien semejante Dios puede establecer una alianza, un trato de amistad, un diálogo. La imagen más profunda de Dios somos los hombres, por eso a Dios hay que encontrarlo precisamente en los demás, no para divinizarlos, sino para tratarlos con respeto y con justicia 32. &lt;br /&gt;b) El hombre es dueño del mundo: dueño, en cuanto Dios le ha dado el mundo como “casa”, y él organiza y disfruta de las cosas. Dueño, en cuanto tiene que custodiarlo y cultivarlo, como algo encomendado. El hombre es administrador sabio que cumple y realiza la voluntad de su amo 33. Para realizar esta misión, Dios le concedió el don de la palabra para que pusiera nombre a todo (cf. Gn 2, 19-20). Poner nombre es levantar un acto de dominio. No domina por la fuerza material, en virtud de una potencia irresponsable y ciega; sino en virtud de la palabra o pensamiento. Gracias a la palabra y el pensamiento, el hombre puede discernir, sopesar, encontrar la verdad de las cosas, y llevar adelante la técnica y la ciencia. El hombre se dignifica en el trabajo y mediante el trabajo continúa transformando el mundo y mejorándolo.&lt;br /&gt;c) El hombre es responsable de sí mismo: El hombre ya no es sólo el guarda satisfecho de la tierra. Su vida no se cierra cultivando plantas y domando fieras o tesoros minerales. Debe decidir sobre sí mismo: Dios le ha dado las llaves de su vida, una conciencia para distinguir lo bueno de lo malo. De cuanto decide, hace y dice es responsable. Aquí está la grandeza del hombre: en decidir su propio destino. Dios no le impone el bien o el mal. Le propone el bien y le pone en guardia sobre el mal. Pero el hombre es quien opta. Puede escoger el bien o el mal. Si escoge el bien, se realiza. Si escoge el mal, se destruye. Por tanto, el mal y el pecado no vienen de Dios; la causa de todo sufrimiento y del mal moral debe situarse en el misterio de la libertad del hombre, que, aunque no debe hacer el mal, lo puede hacer. &lt;br /&gt;d) El hombre está abierto hacia los otros: el hombre no estaría satisfecho totalmente sólo con el dominio de las cosas. Por eso Dios le dio una ayuda semejante, una compañera. Sólo la mujer es la única digna compañera del hombre; lo material y los animales no pueden ser dignos de una relación personal. Y los dos se convierten en personas, en cuanto entran en relación mutua y dialogan entre sí. Sólo en el encuentro con el otro, que es igual en dignidad y distinto en complementariedad, el hombre puede admirarse y gozarse (cf. Gn 2, 24). La mujer aquí es presentada como portadora de gozo, de vida, de fecundidad. Sólo con Eva, Adán puede comunicarse en sentido radical: dialoga en gesto de alteridad y encuentro. &lt;br /&gt;e) El hombre es elevado por Dios a un estado de santidad y justicia que lo hace gozar de la felicidad, de la intimidad divina. Esa felicidad depende de la obediencia del hombre y de la mujer a Dios. &lt;br /&gt;f) El hombre, no obstante esta dignidad, sigue siendo débil: El hombre (Adán) ha salido del polvo (Adamáh). Este juego de palabras quiere explicar el débil arraigambre del hombre: el autor anticipa ya en cierto modo la posibilidad de la caída.&lt;br /&gt;g) El hombre, instigado por Satanás, se deja llevar por la soberbia y desobedece a Dios, pecando contra Él y contra el plan que Dios le había marcado: quiere el hombre hacer su vida, al margen de Dios. El hombre no acepta las limitaciones inherentes a su propia naturaleza. Y se rebela. Tal rebeldía acarrea malas consecuencias al hombre y a su familia, sufrimientos, peleas, diluvios, muerte. El hombre y la mujer, con el pecado, pierden los privilegios de santidad y justicia originales, pierden la intimidad con Dios. Pero el castigo no es definitivo, Dios es misericordioso y promete al hombre un Redentor que triunfará sobre el pecado y el mal. De esta realidad del pecado, destacamos unos rasgos:&lt;br /&gt;El pecado pertenece a Adán, no es de los dioses. Adán es el hombre, el principio de lo humano que subyace en cada uno de nosotros. No echemos la culpa a Dios que nos hizo libres. Tampoco descarguemos esa culpa sobre dioses o demonios; ellos son los que derivan del pecado y no a la inversa. Finalmente, no podemos refugiarnos en ningún tipo de destino, como decían los griegos. &lt;br /&gt;En nuestra vida se entromete la serpiente (cf. Gn 3, 1-6): esta serpiente es el antidiós que quiere inocular su veneno de soberbia y de ansia de independencia en el corazón del hombre. &lt;br /&gt;El pecado es pretensión de hacernos dioses a nosotros mismos, olvidándonos de nuestra situación de criatura, como los que quisieron construir la Torre de Babel (cf Gn 11). Es buscar la propia autonomía en clave de independencia, como endiosamiento de las propias apetencias, deseos y realizaciones. Es querer realizarnos a nosotros mismos, en virtud de nuestra técnica y esfuerzo, al margen de Dios. Es querer dominar incluso a Dios, para usurparle su lugar y rechazar el Plan que Él tenía para el hombre. Es querer levantar un monumento, donde dar culto idolátrico al egoísmo, al placer, a la libertad, a la moda. Dios, ante tan grande soberbia e insolencia, intervino con severidad. Pero, no olvidemos, el castigo del pecado lo escogemos nosotros. Cf. Rm 5, 12-21. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; GÉNESIS 4, 6-8&lt;br /&gt;h) El hombre con el pecado original ha originado los restantes pecados:&lt;br /&gt;Quedó rota la hermandad entre los hombres; así Caín mata a Abel (cf. Gn 4, 1-16) y nace el reinado de la violencia y la ley del más fuerte, simbolizada en las amenazas de Lamec (cf. Gn 4, 23). El hombre se encuentra dominado por el mal y la tierra está llena de violencia, hasta el punto que Dios permitió el diluvio (cf. Gn 6-9) 34. La torre de Babel (cf. Gn 11, 1-9) es el último eslabón de esta cadena de pecado que se desparrama sobre la tierra. &lt;br /&gt;Frente a esto, está la historia de Dios, que teje la primera alianza de salvación con Noé, como primicia de las alianzas con los patriarcas. Hay almas buenas que fieles a Dios cumplen sus preceptos y Él tiene piedad y misericordia de ellas. La justicia de estas almas buenas beneficia a toda la humanidad. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Sobre el matrimonio:&lt;br /&gt;Dios creó el matrimonio y quiere que en el matrimonio el hombre y la mujer sean iguales en naturaleza y dignidad y en derechos, y que uno y otro se complementen. El hombre y la mujer forman una unidad, se integran el uno a la otra, y son llamados a una comunidad de vida, en la amistad con Dios. El matrimonio es una unión más fuerte que la de la sangre: es afirmado ya desde aquí el carácter indisoluble y monogámico del matrimonio. La sexualidad es un don de Dios para el hombre y la mujer: Dios los quiso sexuados. La sexualidad tiene su razón honda y profunda en vistas a la unión de ambos en el amor para la transmisión de la vida. Por eso, las relaciones entre un hombre y una mujer son tan estrechas y profundas que los hacen ser “uno solo”. Ya desde el Génesis está claro que el matrimonio es la unión de una mujer con un hombre; de un hombre con una mujer. &lt;br /&gt;4. Sobre el mundo y las cosas:&lt;br /&gt;El universo entero fue creado por la omnipotencia divina. Todo lo hecho por Dios es bueno. Todos los seres de la creación son creaturas de Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pentateuco: El Génesis. Capítulos 12-50&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a la historia del hombre, que resultó ser una historia de alejamiento de Dios y de pecado, Dios propone “Su historia”, la Historia de Salvación, que comienza con Abraham. Son los albores y el nacimiento de Israel como pueblo elegido por Dios. &lt;br /&gt;Mientras que el libro del Éxodo es la historia de un pueblo, el Génesis es más bien la historia de una familia patriarcal, la de Abraham. &lt;br /&gt; GÉNESIS 12, 1-5&lt;br /&gt;Dios quiere formar Su Pueblo, hacer con él una Alianza eterna de amor e iniciar con él la historia de salvación para todos los hombres. Para ello escoge a Abraham, lo prueba en su fe y obediencia y, finalmente, le premia, haciéndole padre de todos los creyentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abraham &lt;br /&gt;Se llamaba Abram, que significa “padre venerado”. Pero Dios le cambia el nombre y le pone Abraham, que significa “padre de una muchedumbre”. Dios cuando cambia un nombre lo hace en vistas a una nueva misión. &lt;br /&gt;Originario de Ur, al sur de Mesopotamia, perteneciente a la tribu de Teraj, nómadas que se habían establecido en los valles regados por el Tigris y el Eufrates, alrededor del año 3000 a.C. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Dios lo elige &lt;br /&gt;Dios no quiere actuar solo en la historia. Siempre se elige algunos hombres y los asocia a su Plan. De la respuesta de estos hombres depende el buen o mal resultado de su Plan de salvación. &lt;br /&gt;Con la elección, Dios le hizo estas promesas: tendrá descendencia numerosa (cf. Gn 15, 2-5), poseerá una tierra (cf. Gn 15, 79) y será fuente de bendición para todas las naciones de la tierra (cf. Gn 12, 3; 22, 18). &lt;br /&gt;Con la elección, Dios le pide unos compromisos: monoteísmo (cf. Gn 17, 1), rectitud moral: “Anda en mi presencia y trata de ser perfecto” (Gn 17, 1) y la fe, es decir, docilidad absoluta a la voluntad del Señor (cf. Gn 15, 6).&lt;br /&gt;b) Dios lo prueba &lt;br /&gt;Dios pone duramente a prueba la fe de sus elegidos. Así es su pedagogía. &lt;br /&gt;¿Qué pruebas puso a Abraham?&lt;br /&gt;“Sal de tu tierra” (cf. Gn 12, 1). La tierra era lo más querido para un hombre en ese tiempo. Es una ruptura muy costosa: ruptura con su pasado, con su sangre, con su suelo, con su patria. Romper con el pasado para lanzarse a un futuro incierto, para crear un nuevo pueblo, el pueblo de Dios. &lt;br /&gt;“Sacrifica a tu hijo Isaac” (cf. Gn 22, 2). Después de la esterilidad de Sara, su mujer, Dios le concedió un hijo, Isaac 36. Pero después, Dios le manda sacrificar a su único hijo. ¡Qué prueba tan grande!&lt;br /&gt;La respuesta de Abraham en las pruebas es la fe: no pregunta, no discute; cree, confía, obedece, se entrega a Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GÉNESIS 22, 1-14 GÉNESIS 27, 6-10&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Dios lo premia &lt;br /&gt;Dios, a quien le es fiel, le premia. &lt;br /&gt;Dios premia la fe de Abraham. Le dio una gran descendencia: los creyentes; le concedió una espléndida tierra, Canaán; y una hermosa bendición que no se borró ni se borrará nunca: la alianza con él. Esta alianza la firmó Abraham con la circuncisión. Sólo después de Pentecostés será abolida definitivamente por los apóstoles (cf. Hech 15, 5-29) y sustituida con el bautismo (cf. Col 2, 10-12). La circuncisión no era sólo un hecho físico: exigía la pureza interior y la obediencia a la ley (cf. Dt 10, 16; 30, 6); es lo que los profetas llamaban “circuncisión del corazón” (cf. Jer 4,4; Ez 44, 7).&lt;br /&gt;En una palabra: el premio que Dios dio a Abraham fue su amor, la cercanía y la compasión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Los demás patriarcas (Isaac, Jacob, José) &lt;br /&gt;a) Isaac (Gn 25-28)&lt;br /&gt;Es el hijo de la promesa. De él habla poco la Biblia y lo hace mezclando lo pintoresco y la poesía de Oriente (su matrimonio con Rebeca) con lo fundamental: que Isaac recibe la misma bendición y promesas que su padre, y las trasmite a Jacob (cf. Gn 27, 14-29) en un relato lleno de colorido. &lt;br /&gt;b) Jacob (Gn 25-33)&lt;br /&gt;Jacob significa “el tramposo, el que suplanta” (suplantó a su hermano Esaú en la bendición paterna). Más tarde, después de la “lucha con Dios” (cf. Gn 32, 23-33)38 , Dios le cambia el nombre en “Israel” que significa “Dios es fuerte”. Jacob tuvo doce hijos, que formaron las doce tribus de Israel. &lt;br /&gt;Dios sigue siendo fiel a sus promesas y a sus bendiciones, que renueva a lo largo de toda la vida de Jacob. &lt;br /&gt;El sueño de Jacob (cf. Gn 28, 10-22) significa que Dios no está lejos de los hombres. Él mismo ha tendido un puente para comunicarse con ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) José (Gn 37-48)&lt;br /&gt;José era el hijo preferido de Jacob. La bella historia de José vendido por sus hermanos corresponde a hechos verídicos y realmente acaecidos. Pero lo que más interesa es la enseñanza religiosa que se esconde detrás: la misteriosa providencia de Dios que siempre cuida de sus elegidos. José también es una figura que anticipa algunos aspectos de la vida de Cristo. Así lo dice san Pablo: “Tomó la condición de esclavo...se humilló...y por eso Dios lo engrandeció y le dio el nombre sobre todo nombre” (Fp 2, 6-10). Al igual que José salvó a su pueblo de la carestía, así también Jesús nos salvó a nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Contenido teológico y espiritual de los capítulos 12-50 del Génesis &lt;br /&gt; Dios escoge hombres para realizar su Plan de Salvación.&lt;br /&gt; Dios pide la obediencia de la fe y la disponibilidad total. &lt;br /&gt; Las pruebas son ocasión maravillosa para demostrar nuestra preferencia por Dios. &lt;br /&gt; Dios es siempre fiel a sus promesas. &lt;br /&gt; El Pueblo que Dios se escoge es un pueblo que va gestándose en el camino mismo de la historia; se va haciendo en su caminar. No retorna hacia sí mismo, como le ocurrió a Ulises, el rey de Ítaca39 . El Pueblo de Dios es un pueblo en camino hacia la eterna Patria. Para llegar a esta patria hay que salir de nuestra pequeña patria de la comodidad, correr el riesgo y la oscuridad del camino; pero con la fe y confianza en que Dios camina junto a nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pentateuco: El Éxodo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una fuerte carestía obligó a los israelitas a emigrar a Egipto. Allí se establecieron muchos. Se habían hecho un pueblo muy numeroso, fuerte y trabajador. Por miedo a su potencia, los egipcios los esclavizan sin compasión, por lo que la vida de aquellos hombres era amarga y llena de fatigas. Y aquí comienza el libro del Éxodo y con este libro también inicia el nacimiento del Pueblo de Dios.&lt;br /&gt;Aquí vale repetir lo que habíamos dicho en otra ocasión: en la Biblia no podemos buscar la precisión histórica o geográfica de los hechos 40. Lo que hay que buscar es la verdad de la enseñanza religiosa que Dios quiso inspirar a los escritores sagrados. Todo en orden a nuestra salvación eterna.&lt;br /&gt; ÉXODO 14, 21-31&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro del Éxodo narra la salida de los israelitas de Egipto, alrededor de los años 1280-1240 a.C., bajo la guía de Moisés, a quien Dios escogió, y con quien renovó su Promesa y su Alianza de amor. Estamos en el corazón de la Biblia, pues con la salida de Egipto y la Alianza en el Sinaí, Israel nace como Pueblo, descubre quién es su Dios. Además, en el Éxodo nos encontramos con hechos, personas y temas que son “tipo” y “figura” de la revelación posterior de Jesús.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor y fecha del Éxodo &lt;br /&gt;Estamos alrededor del año 1250 a.C. El autor, como dijimos, es Moisés, junto con las tradiciones orales y escritas de ese tiempo. Por tanto, no es obra de un solo autor, ni se ha escrito de una sola vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias del Éxodo&lt;br /&gt;a) El libro del Éxodo es una mezcla de las cuatro tradiciones: Yahvista, Elohista, Sacerdotal y Deuteronómica.&lt;br /&gt;b) Los relatos del Éxodo encajan en el género literario épico-religioso; es decir, se presentan situaciones y hechos históricos verdaderos, pero narrados de forma grandiosa, como la gran aventura de un pueblo, y siempre con finalidad religiosa, es decir, para nuestra salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 División y contenido temático del Éxodo&lt;br /&gt;a) División&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éxodo 1, 1-12, 36: Es la historia de Israel en Egipto: la opresión del pueblo, vocación de Moisés, la lucha por la liberación, la Pascua y la salida del pueblo por el Mar Rojo.&lt;br /&gt;Éxodo 12, 37-18, 27: Narra la peregrinación en el desierto como camino de purificación y encuentro de Yahvé con el Pueblo.&lt;br /&gt;Éxodo 19, 1-24, 18: Es la parte central y más importante. Trata del Pacto o Alianza entre Dios y su Pueblo. &lt;br /&gt;Éxodo 25, 1-31, 18: Son normas y leyes acerca del culto y la institución divina del sacerdocio del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;Éxodo 32, 1-34, 35: Continúa la narración de los hechos, durante la alianza en el desierto, como la historia del Becerro de oro. &lt;br /&gt;Éxodo 35, 1-40, 38: Describe la ejecución de las órdenes divinas que están en los capítulos 25-31.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Contenido temático&lt;br /&gt;En tres pilares podemos dividir el contenido del Éxodo:&lt;br /&gt;Salida de Egipto: El pueblo se encontraba sometido a toda suerte de esclavitudes (laborales, políticas, sociales, religiosas...). Se veía privado de libertad, con todas las secuelas y carencias que dicha situación lleva consigo. La salida de Egipto es, por lo tanto, una liberación.&lt;br /&gt;Travesía por el desierto: Es el camino a recorrer entre el punto de partida y la meta. Es la trayectoria que debe realizar todo hombre y todo pueblo. Es la tarea que hay que llevar a cabo. El Deuteronomio presenta la travesía bajo la imagen de la prueba que hay que superar (cf. Dt 8, 1-4). &lt;br /&gt;Entrada en la tierra: Es la llegada a la meta. Es una tierra buena que mana leche y miel. Es un espacio de libertad en el que el pueblo puede desarrollar todas sus potencialidades y cumplir plenamente su misión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual del Éxodo &lt;br /&gt;a) Dios: Su imagen se configura a partir de la revelación de su nombre: Yahvé42 , el que está siempre dispuesto a acudir en defensa de sus elegidos. Es uno, y no admite nada que le haga sombra. Es trascendente, pues nadie puede verlo y se oculta bajo símbolos. Señor del cosmos, como lo demuestra en las plagas, en el paso del mar y en la teofanía del Sinaí. Señor de la historia, que dirige bajo la dinámica de la elección y la bendición. Es fiel a su palabra y a las promesas que hizo y que ahora empiezan a cumplirse. Es solidario con los que sufren, revelándose como su defensor contra quien pueda ser el agresor. Su antagonista y sombra es Egipto-faraón como antidiós: el déspota cruel, sanguinario, hasta el genocidio, explotador de los marginados, que se mueve únicamente por los índices de producción, subordinando el derecho de gentes al mercantilismo.&lt;br /&gt;b) Moisés: Imagen perfecta del hombre elegido, tomado de entre el pueblo, cuya misión será salvar a ese mismo pueblo con la ayuda del Señor. Su vida prefigura su tarea: es salvado para que salve; Dios se le hace el encontradizo para que aprenda el camino y lleve hasta el Sinaí a los liberados. Su misión se inscribe en una paradoja: cuando es un huido y traidor a Egipto es cuando ha de iniciar la marcha de los oprimidos, y no cuando tenía poder como familiar del faraón. A los ojos humanos era el hombre menos indicado: era tartamudo, tenía cuentas pendientes con la justicia egipcia...pero el mandato de Dios era fuerte y exigente: “Tienes que ir...Yo te envío...Yo estaré contigo” (Ex 3, 12). Siempre será solidario con su pueblo, incluso en los momentos de la apostasía, salvándolo de la aniquilación con su intercesión. Es intermediario entre Dios y su pueblo 43. Es embajador del Señor ante el faraón, su profeta para el pueblo, el líder indiscutible, con permanente acceso a su Señor. En su rostro acabará reflejándose la gloria del Altísimo. Aunque no entre en la tierra prometida, su gloria es eterna porque es el elegido que asumió y realizó perfectamente su misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) El pueblo: En Éxodo, como ya dijimos, comienza la historia de Israel como pueblo. El núcleo original serán los oprimidos de Egipto, cuya desgracia pone en marcha la solidaridad divina. A éstos se les exigirá una opción por la libertad que conduce a Dios; han de preferir el riesgo de abandonar la mínima seguridad que la esclavitud que les garantiza por el desierto, signo de entrega confiada en las manos del Señor. Este pueblo es retratado sin sombra de idealización: ante la dificultad duda, desconfía, protesta y se rebela, aunque acabe de experimentar la providencia divina. Contrafigura de Moisés, el pueblo es el elegido que no cumple su misión, se hace indigno de ella, y se libra del rechazo y la aniquilación gracias al poder intercesor del mediador Moisés. &lt;br /&gt;d) La Alianza: Es la culminación de una marcha ascética al encuentro del Señor que llama desde el Sinaí. No fue una simple parada de unos días, sino un verdadero un verdadero curso de formación religiosa, en la soledad del desierto y a solas con Dios durante un año y once meses (cf. Ex 19, 1-2; Nm 10,11-12). Hay cuatro momentos: &lt;br /&gt;Actos preparatorios (Ex 19): Dios quiso saber si los hebreos estaban dispuestos a escuchar su mensaje, y si estaban en actitud de pactar con Él.&lt;br /&gt;Promulgación del decálogo (Ex 20): Dios viene presentado como vivo, personal, santo, remunerador, uno y único. En el decálogo están resumidos los principios de Ley Natural. Los tres primeros preceptos regulan las relaciones con Dios; uno regula las relaciones con los padres; los demás preceptos están orientados al prójimo, a sí mismo y a los bienes.&lt;br /&gt;Establecimiento de la Alianza (Ex 24): era un pacto o compromiso recíproco de fidelidad de Dios con su pueblo. Ya no es una alianza con una persona, como hizo con Noé (cf. Gn 9, 9-17) y con Abraham (cf. Gn 17, 1-11), sino con todo un pueblo. Esta Alianza es anticipación de la Nueva Alianza hecha por Jesús 45. &lt;br /&gt;Las leyes de culto (Ex 25-31; 35-40): El culto lo expresaban con la oración y los sacrificios. Tres son los elementos del culto: el Templo (o Santuario o Tienda de reuniones), el Arca de la Alianza (para conservar las tablas de la ley), el Altar, el Sacerdocio. Fueron muchas leyes, que con el tiempo fueron un peso insoportable; Jesús reducirá todo en su mandamiento del amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ÉXODO 2, 5-10 ÉXODO 12, 29&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e) Los diversos acontecimientos y signos milagrosos: &lt;br /&gt;Las plagas (cap. 7-11): la Biblia presenta el episodio de las plagas en forma de epopeya sagrada. Lo milagroso se impone a lo verosímil; lo teológico a lo histórico. Muestran la lucha entre el poder del hombre (faraón) y la presencia de Dios. Quien quiera autodivinizarse y destruir la libertad ajena, tarde o temprano quedará en manos de la muerte. Dios da al faraón todas las oportunidades de cambiar, sin embargo estos signos provocan su obstinación porque una y otra vez se niega a colaborar en el plan divino. Y al mismo tiempo, Dios mostró a los israelitas su poder y protección salvadora. &lt;br /&gt;La Pascua (cap. 12)46 : La Pascua fue el paso que dieron los israelitas al salir de la esclavitud hacia un Pueblo de hermanos. Fue y es “el paso de Dios” que quiere liberarnos. La pascua se articula en tres secciones: ritual de la fiesta (12, 1-14), celebración (12, 21-28) y elenco de participantes (12, 43-51). El ritual, memorial de la salida, tiene forma de comida y resalta el carácter redentor de la sangre: el Señor salva a su pueblo pasando de largo por las casas señaladas; pero también se trata de un golpe definitivo para el opresor: la muerte de sus primogénitos. Es un rito de vida-resurrección. Jesús será el nuevo Cordero que inaugurará la liberación interior de los pecados: paso de la servidumbre del pecado a la libertad en Cristo resucitado. Y el cordero comido en la pascua hebraica es figura muy clara de otro alimento y de otra cena: el Pan de vida en la cena de la Eucaristía. &lt;br /&gt;El paso del Mar Rojo (14, 1-15, 21): El plan de Dios, al introducir al pueblo por la ruta más incómoda del Sinaí (sur), obedecía a la necesidad de aislarlos para formar con ellos una nueva conciencia religiosa y nacional, y obligarlos, casi, a seguir adelante, sin posibilidad de retorno. Significó la especial providencia de Dios en favor de su Pueblo. San Pablo nos habla del mar Rojo como el paso y el bautismo de Israel en el mar, figura del bautismo cristiano. &lt;br /&gt;El desierto (15, 21 y siguientes): es tiempo de purificación y de contacto íntimo con Yahvé (cf. Os 2, 16) ; es tiempo de prueba, es el examen de madurez en la libertad, donde el hombre, como persona y como comunidad acepta el proyecto de Dios; es el lugar del “noviazgo” apasionado entre Dios y el pueblo (cf. Os 1-3), pero también es lugar de tentación y de rechazo (cf. Sal 95, 11; Mc 1, 12-13; Heb 3, 7-19). Durante el desierto fueron conquistando la verdadera libertad. Es el retrato de la historia de siempre: el corazón humano es inconstante, falto de fe, que ante la prueba protesta, murmura, se rebela. Pero Dios sigue fiel, lleno de paciencia y misericordia. &lt;br /&gt;El maná (16, 1-21): alimento prodigioso del desierto, anticipación del verdadero pan del cielo que da la vida al mundo (cf. Jn 6, 31-33).&lt;br /&gt;La Roca (17, 1-7): es la figura de Cristo, de quien brota agua viva, como la recuerda san Pablo en 1 Cor 10, 1-4. &lt;br /&gt;La victoria sobre los amalecitas (17, 8-16): es una enseñanza del poder de la oración e intercesión de sus elegidos. El éxito no depende del valor humano, sino principalmente del poder de la oración. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esquema del Éxodo: salida, travesía y entrada en la tierra, es el paradigma o modelo de lo que es nuestra vida. Siempre hay que salir de la propia tierra y pasar por la prueba del desarraigo, camino de nuevas fronteras. También la espiritualidad cristiana y los místicos hablan de salir, de cruzar el desierto de la vida. Los autores del Nuevo Testamento también han recurrido a la imagen del éxodo para expresar lo que es y significa la persona y la obra de Cristo. La fiesta central de los cristianos es la Pascua, memorial del Éxodo. La historia de la Salvación gira en torno a tres grandes éxodos: el de Egipto, el de Babilonia y el de Jesús. &lt;br /&gt;Los restantes libros del Pentateuco (Números, Levítico, Deuteronomio) aparecen como continuación del Éxodo. Entre los libros históricos, Josué significa el fin del camino de la libertad iniciado en Egipto (el paso del Jordán es la correspondencia del paso del mar Rojo) y 1 Re 17-19 presenta la misión profética de Elías con frecuentes alusiones al Sinaí. Entre los profetas, Oseas y Jeremías recurren frecuentemente al motivo de la alianza de Dios con el pueblo, e Is 40-55 convierte el éxodo en modelo de la liberación del exilio. Numerosos salmos recuerdan las grandes intervenciones en el éxodo (cf. 81; 95; 111; 114; 136) y el libro de la Sabiduría 10-19 hace una actualización midrásica y espiritual de los episodios de las plagas y el paso del mar. &lt;br /&gt;También el Nuevo Testamento convierte el Éxodo en fuente privilegiada de inspiración y actualización: desde Mateo (infancia de Jesús, sermón del monte) hasta el Apocalipsis (Cristo como nuevo Cordero), la mayoría de loa autores y escritos aluden a episodios, temas y motivos del Éxodo, destacando especialmente la Última Cena de Jesús como nueva Pascua, la nueva alianza sellada en su sangre, la idea paulina de la redención como la liberación plena, el bautismo como nuevo paso del mar, las alusiones a la ley y su provisionalidad, las referencias joánicas a Moisés, al maná y al agua de la roca. Con razón se ha escrito que el libro del Éxodo es el libro sobre el que el cristianismo ha confrontado y comprendido su experiencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pentateuco: Levítico, Números, Deuteronomio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El culto israelita es la expresión de su fe en el Dios que ha sacado a Israel de Egipto y que ha entablado con él una alianza en el Sinaí. El Señor libró a Israel de las ataduras del Faraón para hacer de él un pueblo consagrado a su servicio. De una servidumbre forzada, a un servicio libre. &lt;br /&gt;En la alianza, Israel pasa a ser el pueblo de Dios, un pueblo separado y apartado de los demás, para que pueda entrar más fácilmente en comunión con el Señor. En la óptica del Levítico, el culto se presenta como la forma más apropiada para entrar en contacto con el Señor y vivir en comunión con Él. &lt;br /&gt;Según Números, la salvación de Dios a su pueblo se realiza en un camino, a través del desierto, aunque no acaba en él. A su paso por el desierto, Israel experimenta lo que significa marchar con Dios y lo que Dios les pide: purificación y maduración. La experiencia del desierto educa y forma al pueblo, ayudándolo a crecer y preparándole para la etapa definitiva, que orienta y da sentido a su marcha: la vida en la tierra prometida. &lt;br /&gt;El Deuteronomio se presenta como las palabras que Moisés dirigió a Israel al otro lado del Jordán, en los umbrales de la tierra prometida. Moisés se despide y les anima a ser fieles al Señor, a observar los mandamientos y a darle culto en el lugar que Él elija. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios llama a la santidad de vida a su Pueblo elegido. Para eso le pone una Ley, que hay que cumplir con amor y perfección. Sólo así ese Pueblo será santo y estará a la altura de Dios, su elector. Y a la ley hay que añadir la justicia con los necesitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autores de estos libros&lt;br /&gt;La tradición cristiana ha asociado siempre el nombre de Moisés a estos libros, como su autor principal o inspirador. Pero en realidad podemos decir que son el resultado de varias fuentes inspiradas y tradiciones, especialmente la sacerdotal.&lt;br /&gt;2. Características literarias de estos tres libros&lt;br /&gt;a) Están presentes aquí también las tres grandes tradiciones: jahvista, elohísta y sacerdotal.&lt;br /&gt;b) No son libros narrativos, sino prescriptivos, con normas muy concretas, exhortativos y persuasivos.&lt;br /&gt;3. División y contenido temático de las leyes &lt;br /&gt;a) Levítico : leyes litúrgicas o de culto.&lt;br /&gt;b) Número: hechos ocurridos en el desierto y algunas leyes sin orden.&lt;br /&gt;c) Deuteronomio : leyes morales y de justicia para el pueblo. Es considerado como el discurso de despedida de Moisés. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual de estos libros&lt;br /&gt;Cinco grandes temas se dan cita en estos libros: un Dios, un pueblo, una tierra, una ley, un santuario. Estos temas traen aparejados otros: elección, alianza, bendición, maldición.&lt;br /&gt;a) Dios: uno, santo, libertador, guía y padre providente, jefe militar y fuego devorador, Dios de dioses y Señor de los señores, grande, valiente y terrible, imparcial, justo y benévolo.&lt;br /&gt;b) Pueblo: Es un pueblo santo y consagrado al Señor. Por eso, tiene un fin: amar al Señor, alabarlo y reconocerlo como a su Dios. Se exige de este pueblo la santidad, porque Dios es santo; un amor total y exclusivo, que implica una separación de las naciones que no tienen parte en esta comunión con el Señor. Se le pide una fidelidad a Dios en medio de un mundo y de una sociedad en continuo proceso de cambio. Es una santidad que está unida a la fraternidad y la justicia; por eso, se hace mucho hincapié en la defensa del pobre y del necesitado.&lt;br /&gt;c) Tierra: De Dios le vienen a Israel los bienes que posee. No debe vanagloriarse ni temer. Sólo confiar en el Señor.&lt;br /&gt;d) Ley: asentado en esta tierra, ese pueblo necesita una ley para vivir en sociedad. Ser fieles a la ley es ser fieles al Señor. Del cumplimiento de las leyes depende la vida y la bendición de ese pueblo. Se dan muchas reglas y normas de pureza e impureza legal, que regulan el culto externo para con Dios. Puro en estos libros significa sano, bueno, higiénico, santo. Para nosotros la pureza es la virtud moral de nuestro comportamiento que regula la esfera de la sexualidad. ÉXODO 32, 15-16&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e) Santuario: El centro del culto es el templo: allí se acudía para la oración y sacrificios 51. La santidad de Dios exige la santidad moral y ritual de su pueblo. Los medios para que nosotros seamos santos: oración, sacrificios 52. Se pide a Israel que destruya los lugares de culto cananeos y que adore al Señor en el lugar que él ha elegido para hacer habitar su nombre. Será en el santuario donde el pueblo llevará sus ofrendas y en donde celebrará sus fiestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libros históricos: Josué y Jueces&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos una serie de libros inspirados por Dios que narran la historia religiosa de Israel, desde la muerte de Moisés (finales del siglo XII a.C.) y su relevo con Josué a la cabeza, hasta Juan Hircano (135-104 a.C.); es decir, desde la entrada en la Tierra Prometida de Canaán hasta la llegada de los Macabeos. &lt;br /&gt;Para comprender estos libros hay que enmarcarlos en una visión religiosa: el plan de Dios para entrar en comunión con el hombre y traernos la salvación en Jesucristo, su Hijo, el Mesías prometido y esperado por Israel. Nos ayudarán estas palabras del Concilio Vaticano II: “...Estos libros, aunque contienen elementos imperfectos y pasajeros, nos enseñan la pedagogía divina. Por eso los cristianos deben recibirlos con devoción, porque expresan un vivo sentido de Dios, contienen enseñanzas sublimes sobre Dios y una sabiduría salvadora acerca del hombre, encierran tesoros de oración y esconden el misterio de nuestra salvación” (Constitución dogmática “Dei Verbum” n. 15). &lt;br /&gt;Antes de entrar en cada uno de estos libros, hay que decir que Israel y Judá tuvieron que luchar contra reinos invasores: &lt;br /&gt;Invasión asiria: 900-609 a.C.&lt;br /&gt;Invasión neobabilónica: 626-539 a.C.&lt;br /&gt;Invasión persa: 559-330 a.C. &lt;br /&gt;El pueblo elegido por Dios tenía que luchar para defenderse. Hoy nos cuesta mucho entender estas guerras, pero Israel lo hacía con esa conciencia de proteger la elección de Dios y ser fiel a las promesas y a la Alianza de Dios. No es sólo lucha por la supervivencia personal, sino lucha por dejar bien claro ante todas las naciones que Dios es único y que Él quiso escogerse un pueblo para realizar su plan de salvación. &lt;br /&gt;Por eso, los autores inspirados por Dios cuentan la historia de Israel con una mentalidad teológica, más que con una mentalidad histórica. Ven y escriben los acontecimientos del pueblo con ojos de fe, relacionándolos con el Dios de la Alianza y de las promesas mesiánicas. Unas veces seleccionan hechos, otras omiten o repiten episodios, atentos a todo lo que pueda concientizar al pueblo sobre la idea central de la Alianza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso las dos grandes ideas que atraviesan estos libros son: ALIANZA y MESÍAS. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro de Josué narra la conquista de la Tierra Prometida, llevada a cabo después de la muerte de Moisés por Josué. El libro de los Jueces contiene la historia del período transcurrido entre la muerte de Josué y la implantación de la monarquía. Dios solía llamar a los jueces en tiempos de suma necesidad, para que librasen a su pueblo de sus invasores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; JOSUÉ 5, 13-15&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;Los seis libros que van de Josué al segundo de los Reyes, forman una sola obra, escrita por uno o varios autores pertenecientes a la escuela teológica llamada deuteronomista porque en ella nació el Deuteronomio. &lt;br /&gt;Josué fue escrito en torno al destierro (siglo VI a.C.), o sea casi siete siglos después de los acontecimientos. &lt;br /&gt;No se ha aclarado todavía la fecha del libro de Jueces. Se estima que se fue ensamblando durante el exilio.&lt;br /&gt;2. Características literarias: &lt;br /&gt;a) El libro de Josué está escrito en género literario épico, grandioso, como para manifestar la fidelidad de Dios a sus promesas.&lt;br /&gt;b) El libro de los Jueces es género literario narrativo, en forma novelada y, a veces, folclórica. Lo importante es la figura del héroe o juez que salva al pueblo, en nombre de Dios. &lt;br /&gt;3. División y contenido temático &lt;br /&gt;a) Josué: los israelitas entran en la tierra de Canaán al mando de Josué, atraviesan el Jordán, frontera de la tierra, y las murallas de la primera ciudad cananea, Jericó; caen milagrosamente ante ellos. En la conquista de otras ciudades interviene el Señor de distintas maneras. Hay tres partes: Conquista (cp. 1-12), reparto del territorio (cap. 13-21) y apéndices (22-24).   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Jueces: Es una recopilación de tradiciones sobre la conquista y posesión de la tierra. Pone de relieve la idea de que la posesión de la tierra exige la fidelidad a la Alianza. Por eso, cuando el pueblo no es fiel -cuando peca- Israel pierde parte de su territorio. La conversión del pueblo (o vuelta a la fidelidad a la Alianza) recompone la unidad territorial. En esta acción interviene un personaje elegido por Yahveh: el juez, que en muchos casos es un jefe de tribu en la guerra santa. Algunos de estos jueces tienen un carácter mítico. Los jueces elegidos por Yahveh libraban a Israel de sus enemigos. Se llamaban jueces porque se hicieron instrumento de la justicia de Dios para salvar al pueblo de los extranjeros que amenazaban. Los más conocidos son Gedeón (cap. 6-9), Sansón (cap. 13-16) y una mujer, Débora (cap. 4 y 5).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual &lt;br /&gt;a) Josué: ideas que remacha&lt;br /&gt;Dios es fiel en el cumplimiento de su promesa.&lt;br /&gt;El Señor combatía a favor de Israel. De este modo, la lucha por la posesión de Canaán se narra como una guerra santa. &lt;br /&gt;Si el pueblo se mantiene fiel a la ley, Dios estará con él y la conquista avanzará. &lt;br /&gt;Una tierra para un pueblo, en función de unas promesas, que requieren fidelidad a la Alianza con Yahveh.&lt;br /&gt;b) Jueces: &lt;br /&gt;Clara teología de la historia en cuatro momentos: pecado de idolatría del pueblo; castigo por parte de algún pueblo extranjero; el pueblo se arrepiente y pide auxilio a Yavhé, y Yavhé envía un juez que libera a su pueblo. Por tanto, el libro de los Jueces presenta a Dios como el protagonista de la historia humana. Es un Dios temible, que exige fidelidad absoluta a la alianza; pero es también misericordioso, que perdona y ayuda. &lt;br /&gt;En la vocación de los jueces se manifiesta visiblemente el elemento carismático: el Espíritu de Yavhé baja sobre ellos, los guía con eficacia a través de un don especial (p.e. la fuerza de Sansón, el ángel de Gedeón, etc...). &lt;br /&gt;Este elemento carismático puede derrumbarse bajo el peso de su humanidad, y también puede pecar ese elegido, porque Dios sigue dejando libre a quien elige. Hay que educar la libertad para que siempre elija el bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Libros Históricos: Samuel, Reyes, Esdras, Nehemías, Macabeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La monarquía duró 450 años, hasta el cautiverio de Babilonia. El destierro duró 70 años. Por decreto del rey Ciro en el año 538 a.C. se da la posibilidad del retorno a los desterrados (cf. Esd 1, 1). Los que vuelven a la patria, el “Resto de Israel”, llevan una nueva esperanza de restauración del Reino glorioso de David, que está sólo en el recuerdo de los ancianos. Hay un nuevo fervor de fidelidad al Dios de la Alianza, pero no bastan los entusiasmos de unos pocos, como la familia de los Macabeos, para reconstruir la unidad del pueblo y la fe en el Dios de los padres. Se necesita la fidelidad de todo el pueblo. &lt;br /&gt;Palestina sigue siendo una región ocupada por las potencias extranjeras: primero, los asirios; luego, los persas, después, los griegos, y finalmente, los romanos. La influencia de los pueblos extranjeros empujaba a la idolatría y a los cultos paganos, que hacen perder la identidad de pueblo de Israel. &lt;br /&gt;El pueblo judío, dividido internamente, sin posibilidad de libertad política, porque es sólo un territorio ocupado por la nación de turno, se refugia en el recuerdo de su pasado glorioso y en la esperanza de un libertador y Mesías. .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los libros de los Reyes narran la historia del Pueblo de Dios desde la muerte de David (971 a.C.) hasta el destierro de Judá en Babilonia (587 a.C.); comprendiendo así un periodo de 400 años de historia. Estos libros quieren mostrar cómo los reyes observaron o no las normas de la Ley y de qué manera Dios cumplió sus promesas y amenazas. A la posición que toma cada rey respecto de la Ley corresponde su suerte personal y la de su reino. Será grande aquel rey que cumple la Ley; será pequeño e impío, si la descuida, con su consecuente derrota para él y su pueblo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Autor y fecha&lt;br /&gt;a) Los dos libros de Samuel datan de finales del siglo IX a.C.&lt;br /&gt;b) Los dos libros de los Reyes fueron compuestos más o menos entre el año 562 y el 538 a.C. &lt;br /&gt;c) Los libros de las Crónicas fueron redactados a finales del siglo IV a.C.&lt;br /&gt;d) Tanto el libro de Esdras como el de Nehemías fueron escritos, más o menos, en el siglo IV a.C. &lt;br /&gt;e) Macabeos: Las luchas narradas en los libros de Macabeos abarcan cuarenta años, del 170 a.C. al 130 a.C. Y el libro fue escrito en torno al año 100 a.C. La canonicidad es atestiguada por muchos Padres, como Clemente de Alejandría, Orígenes, Cipriano, Hilario, Ambrosio, Agustín, Crisóstomo y por los concilios de Hipona (393) y Cartago (397). Trento terminó con las dudas y los incorporó al canon de las Escrituras, en el siglo XVI.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Características literarias &lt;br /&gt;a) Los dos libros de Samuel forman una sola obra y figuran entre los escritos llamados “Profetas anteriores”. El autor se sirvió de fuentes, documentos y tradiciones que corrían por ahí.&lt;br /&gt;b) El autor de los libros de los Reyes ha tenido a su disposición fuentes escritas, los anales de los reyes de Judá y de Israel. &lt;br /&gt;c) Los libros de las Crónicas fueron llamados “Paralipómenos”, o sea, “libros de las cosas omitidas o, también, transmitidas al lado de”. El autor recoge noticias de la historia del pueblo que no están presentes en los otros libros históricos. Ha usado diversas fuentes: escritos bíblicos, escritos extrabíblicos y aportación personal. Ha habido un trabajo redaccional más elaborado, empleando la técnica de eliminación de cuanto no le interesaba para sus fines; la técnica de adaptación o retoque, para idealizar la figura de David. Usó el género midrash, es decir, extrajo de un hecho narrado todas las posibles enseñanzas morales para instruir religiosamente al pueblo. &lt;br /&gt;d) Esdras y Nehemías: constituyen una sola obra. El autor-redactor utilizó documentos oficiales escritos en arameo, tales como cartas y decretos de reyes persas relacionados con la comunidad de Jerusalén, listas de repatriados y colaboradores activos en la reconstrucción de la muralla. Estos documentos fueron encontrados, tal vez, en los archivos del templo de Jerusalén. El autor ordenó todos estos materiales con criterios más teológicos-personales que histórico-cronológicos y conservó en bastantes casos la lengua original aramea de los documentos utilizados. &lt;br /&gt;e) Macabeos: es una muestra de lo que podríamos llamar “historia monográfica”. A diferencia de la historia deuteronomista y de la historia cronística, que se pueden denominar “historias panorámicas”, los libros de los Macabeos se refieren a un solo acontecimiento: la insurrección macabea ante la dominación seléucida de Antíoco IV Epífanes y las luchas sucesivas de Judas Macabeos y sus hermanos por la libertad religiosa, cultural y política de los judíos. El libro fue escrito en hebreo. Predomina el elemento narrativo, aunque inserta himnos, discursos y documentos oficiales. El segundo libro de los Macabeos es anterior al primero; su estilo es ampuloso, retórico y recargado. A menudo introduce paréntesis llenos de paradojas y contrastes. Más que narrar busca conmover y persuadir y no le importa incorporar elementos milagrosos y sobrenaturales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. División y contenido temático &lt;br /&gt;a) Samuel: Los dos libros de Samuel recopilan tradiciones y escritos sobre un acontecimiento clave para Israel: la instauración de la monarquía. En el primer libro, Samuel, el último juez, elige a Saúl como primer rey; se narra también la sucesión de Saúl. El segundo libro es una crónica del reinado de David, que consigue la unidad política y religiosa de Israel. Los profetas velan por la fidelidad de este pueblo a la Alianza y los sacerdotes mantienen el culto y el santuario. Dicha unidad se simboliza en Jerusalén. Todas estas transformaciones suceden a lo largo de un siglo. Estructura:&lt;br /&gt;Samuel: 1 Sam 1-7, Samuel y Saúl: 1 Sam 8-15; Saúl y David: 1 Sam 16 y 2 Sam 1; David: 2 Sam 2-20&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 SAMUEL 17, 41-51 1 REYES 3, 16-28&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;b) Reyes: Narran la evolución de las instituciones básicas de Israel: el pueblo, el culto, el sacerdocio y la monarquía, a lo largo de 400 años (desde el 971 hasta el destierro de Babilonia, en el 561). La consolidación y esplendor de la monarquía con Salomón durará poco tiempo, ya que el reino se divide en dos a la muerte de Salomón. Es la época de máximo esplendor de los profetas, entre los que destacan Elías, Eliseo, Isaías. Se consolida la institución del templo con el sacerdocio, como pilares de la comunidad religiosa de Israel. Estructura del libro:&lt;br /&gt;Historia de Salomón: 1 Re 1-11&lt;br /&gt;División del reino e historia de Judá e Israel: 1 Re 12-22. Los profetas Elías y Eliseo.&lt;br /&gt;Continuación de la historia de Judá e Israel: 2 Re 1-17&lt;br /&gt;Reino de Judá hasta el destierro: 2 Re 18-25&lt;br /&gt;c) Crónicas: estos dos libros son un compendio de la historia de Israel desde los orígenes del mundo hasta el año 538, fecha del edicto de Ciro que liberó a los judíos cautivos de Babilonia. Esta síntesis -que forma un grupo literario con los libros de Esdras y Nehemías- se redactó a finales del siglo IV a.C. y tiene como fin resaltar la restauración del pueblo de Israel desde una perspectiva religiosa. Sus líneas directrices son la exaltación del rey David y de la ciudad santa de Jerusalén. Estructura:&lt;br /&gt;Genealogía de las tribus de Israel: 1 Cro 1-9&lt;br /&gt;David y su obra: 1 Cro 10-29&lt;br /&gt;Salomón y su obra: 2 Cro 1-9&lt;br /&gt;Sucesos de Salomón: 2 Cro 10-36&lt;br /&gt;El libro se cierra con la destrucción del templo y la deportación a Babilonia, como castigo de la infidelidad del rey y del pueblo.&lt;br /&gt;d) Esdras y Nehemías: Formaron en su origen un solo libro y narran los hechos de la comunidad de Israel a partir del edicto de Ciro (538 a.C.). Los protagonistas de estos hechos son Esdras (sacerdote) y Nehemías ( escriba nombrado gobernador de Judea por Artajerjes). Marcan las líneas básicas de la restauración de Israel: la reconstrucción del templo y de la ciudad santa, y la formación de una nueva comunidad israelita basada en el culto y en la renovación de la Alianza, que se concreta en la observancia de la ley de Moisés. Nace el judaísmo, nuevo tipo de comunidad religiosa agrupada en torno al templo, a la ciudad y a la ley. Estructura:&lt;br /&gt;Retorno de los judíos exiliados y reconstrucción del templo: Esd 1-6.&lt;br /&gt;Actividad de Esdras y restauración de la comunidad de Jerusalén: Esd 7-10.&lt;br /&gt;Primera misión de Nehemías: Neh 1-7.&lt;br /&gt;Lectura de la ley y renovación de la alianza: Neh 8-10.&lt;br /&gt;Reorganización de la comunidad por parte de Nehemías: Neh 11-12&lt;br /&gt;Segunda misión de Nehemías en Jerusalén: Neh 13&lt;br /&gt;e) Macabeos: Cuentan las luchas de los judíos, dirigidos por Judas, el Macabeo (“martillo”) y sus hermanos, contra los seléucidas para defender la libertad religiosa y política. El primer libro sintetiza los cuarenta años de guerra (entre 175 y 124 a.C.), mientras que el segundo libro narra, con un estilo distinto, los hechos de los primeros capítulos del primero. Estructura:&lt;br /&gt;Primer libro: Causas de la rebelión y comienzos de la resistencia (1-2); y hazañas de los tres hermanos: Judas, Jonatán y Simón (2-13).&lt;br /&gt;Segundo libro: &lt;br /&gt;- Causas de la rebelión (1-8)&lt;br /&gt;- Insurrección de Judas (2-9)&lt;br /&gt;- Hazañas del Macabeo hasta la muerte de Nicanor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Contenido teológico y espiritual&lt;br /&gt;a) Samuel: en estos libros se contienen estas verdades: &lt;br /&gt;Monarquía: el rey garantizaba la estabilidad moral, social y material del pueblo. El rey era ungido y se convertía en persona sagrada. David fue el rey ideal. Saúl, el rey reprobado. &lt;br /&gt;Profetismo: nace para hacer frente a la tentación del pueblo de buscar la salvación por medio de los recursos y efectivos humanos; y para contrarrestar las tendencias absolutistas y soberbias de la monarquía. No por ser rey se le permite todo. Tenemos el ejemplo del profeta Natán que echa en cara el pecado de David. &lt;br /&gt;Unidad de todas las tribus y de todo el territorio.&lt;br /&gt;La formación del pueblo de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Reyes:&lt;br /&gt;Dios ha delegado en el rey sus poderes. Por eso, el rey llega a ser representante de Dios cerca del pueblo y del pueblo ante Dios. Dios lo elige mirando el corazón, y no siempre las cualidades externas.&lt;br /&gt;La misión y la autoridad del rey es misión de servicio a Dios y al pueblo. &lt;br /&gt;El rey, a pesar de estar consagrado, sigue siendo hombre. Por eso, debe vivir él primero en el amor y temor de Dios para caminar por el sendero del bien, pues tiene las mismas pasiones de todo hombre: lujuria, mentira, envidia, etc. Baste recordar 1 Sam 18-24, las relaciones entre David y Saúl, y 2 Sam 11 y 12, el pecado y el arrepentimiento de David. El fracaso del pueblo de Dios se debe a la infidelidad de los reyes que gobiernan y al pueblo. &lt;br /&gt;La palabra de Dios se realiza a pesar de los reyes impíos. Es Dios y su Palabra que construye la historia de Israel, a través de la voz de los profetas (Elías y Eliseo).&lt;br /&gt;El éxito o el fracaso en las empresas depende de la fidelidad o no a la Alianza. &lt;br /&gt;A pesar de los enemigos externos, la fuerza de la fe del ungido logrará la victoria, como le pasó a David frente a Goliat (1 Sam 17, 4-11)&lt;br /&gt;Dios es presentado como Señor Supremo, el Dios de las fuerzas y de la Naturaleza; un Dios nacional, celosamente reivindicado por el pueblo elegido, tan estrechamente apegado al suelo de la tierra prometida que no se le pueden ofrecer sacrificios fuera de esa pequeña región donde Israel realiza su voluntad. Es un Dios tan próximo, tan vivo, que colma de amor y protección. &lt;br /&gt;La idea de la justicia divina hace progresos. Si bien protege a su pueblo, Yahvé no deja de manifestarle un rigor justo. Y si hay arrepentimiento, Dios manifestará misericordia. Todo cuanto se narra en los libros es un canto de reconocimiento y alabanza a la justicia divina. El castigo no es sino el cumplimiento de lo que en el Deuteronomio aparece reservado a los que son infieles a la Alianza (cf. Dt 28, 15). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aletea en todas las páginas de estos libros el rayo de esperanza: Dios es fiel y cumple sus promesas. Una página central en la historia de la salvación es 2 Sam 7, 1-16, donde Dios renueva la alianza con David con una promesa grandiosa: la continuación de la dinastía de David en el trono. Se habla, pues, del Mesías. &lt;br /&gt;Prefiguraciones: anticipación del bautismo (2 Re 4, 1-37: Naamán el leproso que se baña en el río). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Crónicas: &lt;br /&gt;El centro del mensaje religioso de las Crónicas es la realización de las promesas, la constitución del Reino de Dios sobre la tierra. El centro de este Reino es Jerusalén, como centro religioso. Los elementos del Reino serán: el Templo, el sacerdocio levítico y la dinastía davídica. &lt;br /&gt;El Señor gobierna toda la historia y es fiel a sus promesas.&lt;br /&gt;De Israel ha hecho una comunidad santa. Se transforma de una comunidad real y profética en una sacerdotal. &lt;br /&gt;La santidad se demuestra en la obediencia a la Ley y en la observancia de los ritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d) Esdras y Nehemías. &lt;br /&gt;Pilares de la restauración de Israel: Ciudad Santa, Jerusalén, con su Templo, y la Comunidad, basada en la observancia estricta de la Ley. &lt;br /&gt;Detrás de la ley está siempre un Dios vivo que habla y actúa. Y acompañando la ley está un culto cálido y sincero, y una plegaria espontánea. &lt;br /&gt;La comunidad asume un carácter específicamente religioso: busca la santidad moral, poniendo aparte sus anhelos de libertad política. Con este espíritu nacen en este tiempo las sinagogas, o lugares de culto; los escribas, consagrados al estudio de la ley, y el Sanedrín, es decir, la autoridad interna, espiritual y jurídica. &lt;br /&gt;La acción combinada de un sacerdote exigente y erudito (Esdras) y la de un seglar enérgico y comprometido (Nehemías) ha conseguido el milagro de reconstruir la comunidad de salvación. Y todo ello sin alardes personalistas; lo único que importa es la misión que Dios les ha encomendado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e) Macabeos:&lt;br /&gt;El segundo libro tiene una mayor densidad religiosa y mucho menos interés político y militar, como el primero.&lt;br /&gt;Ambos libros ponen en evidencia las tremendas pruebas que sufrió el pueblo escogido por querer imitar a los paganos, y destacar el auxilio de la divina Providencia en aquella lucha de vida y muerte, que humanamente hablando, habría debido tener por consecuencia la aniquilación del pequeño pueblo judío. Por tanto, la fidelidad a Dios es condición básica para conservar la unidad y la identidad del pueblo escogido. La lucha por la fe empieza en esta tierra y tiene su victoria definitiva sólo más allá del tiempo.&lt;br /&gt;El templo significa la santidad de Dios, expresada en sus santas leyes, el culto, los sacrificios y el sumo sacerdocio que ejerce una mediación determinante para su pueblo. &lt;br /&gt;Valor de la oración y del sacrificio, el poder ejemplar y expiatorio del martirio de los justos, la retribución tras la muerte y la esperanza en la resurrección futura. Aquí encontramos el argumento de la oración por los difuntos y, por lo mismo, la verdad sobre el purgatorio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;MOISÉS: Profeta, liberador, caudillo, legislador&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Quién fue el hombre que condujo al pueblo de Israel desde Egipto hasta la tierra prometida? Indudablemente el único hombre que estuvo «cara a cara» con Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿quién es el profeta? Del latín tardío propheta, del griego prophetes (de pro, “en nombre de”, y phemì, “hablar”; en hebreo es nabi, “aquel que es llamado - hombre de Dios”) es “aquel que habla por” otro, aquel que anuncia ante el pueblo, que proclama.&lt;br /&gt;Dios escoge a un hombre y lo hace instrumento de su designio; pero la primera reacción del elegido es la conciencia de la propia debilidad e incapacidad. «¿Cómo haré?», se pregunta.&lt;br /&gt;Esta duda enseguida se ve suplantada por el presentimiento de la fuerza de Dios: en la debilidad de su profeta Dios puede obrar con toda su potencia y misericordia.&lt;br /&gt;Los profetas no son adivinos; no predicen el futuro mirando en una bola de cristal, sino que ven la obra de Dios en el tiempo presente.&lt;br /&gt;Lo que el profeta anuncia es la liberación, una promesa de plenitud que el hombre a menudo rechaza, a causa de su pecado original, de su incapacidad para mantener vivo su anhelo de vida. Y la respuesta de Dios es siempre un amor más grande que el mal y que la traición del hombre.&lt;br /&gt;Dios ha elegido a un pequeño grupo de hombres para enseñar a su criatura que Él es su único Dios y creador, y para amarlo. Reviviendo la historia del pueblo de Israel se puede comprender la experiencia cristiana y el método que el Señor ha elegido para hacerse presente en la vida del hombre, en cada instante de nuestra vida.&lt;br /&gt;¿Hombre o mito? A lo largo de los siglos muchísimos autores han hablado acerca de la vida de Moisés: desde Filón de Alejandría a Gregorio de Nisa, desde los psicoanálisis de Freud hasta los últimos estudios sobre los que hemos podido leer recientemente en los periódicos. Según los hermanos Sabbah - investigadores judíos de lengua francesa -, Moisés tendría orígenes egipcios más que judíos. Más aún: Abraham podría identificarse con el faraón egipcio Akhenaton. De aquí se extrae una conclusión: los judíos son de origen egipcio. Pero, aparte de todas estas interpretaciones, veamos qué dice la Biblia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro libros narran las vicisitudes de Moisés: Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. No hay seguridad acerca de la identidad del autor; el mismo Moisés podría haber sido el redactor de una parte tan esencial de la historia de Israel. Junto con el Génesis, estos libros forman el Pentateuco. Se trata de libros históricos, que narran lo sucedido a este pueblo, pero son, sobre todo, la fuente de la ley judía, la Torah.&lt;br /&gt;Los historiadores sitúan la liberación de los egipcios bajo los faraones de la XIX dinastía, hacia el siglo XIII antes de Cristo.&lt;br /&gt;Ya fuera un judío salvado por una princesa egipcia, que lo recogió de las aguas del Nilo en una cesta revestida por dentro de pez y betún y criado por su madre natural, Iochebed; o un general egipcio, lo que es seguro es que creció en la corte del faraón: sería culto, rico, estaría en contacto con el politeísmo egipcio, con los sacerdotes iniciados en las técnicas de meditación oriental, y sentiría quizá curiosidad por encontrar las clave de los misteriosos cultos faraónicos y de la tradición de sus padres. Por aquellos tiempos los israelitas eran esclavizados y explotados como mano de obra en la construcción de las ciudades de Pitom y Ramsés. El homicidio de un soldado egipcio que maltrataba a un trabajador le obligó a huir. Fue un cambio de vida radical: en la tierra de Madián, al sureste de Palestina, fue acogido por el sacerdote madianita Jetró. Se casó con una de sus hijas, Séfora, con la que tuvo un hijo, Guersom, que significa “forastero soy en tierra extraña”, y después tuvo otro, Eliezer, es decir, “el Dios de mi padre es mi auxilio”. Durante años pastoreó el rebaño de su suegro, en la paz de aquella tierra libre. Un día sucedió lo inimaginable: durante su trabajo cotidiano el Señor, «Dios de su padre (Amran; ndr), Dios de Abrahám, Dios de Isaac, Dios de Jacob» se le apareció bajo la forma de una zarza que ardía sin consumirse, le llamó y le habló. Puede ser que Moisés, crecido en la corte egipcia, durante años en contacto con cultos empapados de esoterismo y magia, no se espantase de la modalidad con la que Dios se le apareció. «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel (...) El clamor de los israelitas ha llegado a mí y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora marcha, te envío al Faraón para que saques a mi pueblo, a los israelitas» (Ex 3,3-10).&lt;br /&gt;Esta es la vocación de Moisés, el único hombre que ha hablado «cara a cara» con Dios, sin mirarle a la cara, porque «no puede verme el hombre y seguir viviendo» (Ex 33,20). Ni siquiera Abraham, Isaac o Jacob fueron objeto de un favor semejante. Moisés condujo fuera de Egipto a su pueblo (la Biblia habla de 600.000 hombres «de a pie» (Ex 12,37), y si añadimos mujeres y niños la cifra llegaría a un par de millones de personas: un número elevadísimo y bastante improbable si se piensa que habrían de atravesar el desierto).&lt;br /&gt;Dios, para ayudarles, derrotó a los egipcios, desencadenando contra ellos verdaderas pestilencias (las diez plagas) y ahogándoles en el Mar Rojo, a la altura de Baal Sefón. Los israelitas pasaron cuarenta años en el desierto hasta alcanzar la tierra prometida y en estos cuarenta años Dios dictó por dos veces a Moisés sus mandamientos. Alimentó al pueblo con maná y codornices. Derrotó a sus enemigos. En forma de nube, les protegió de día y les guió de noche. Les perdonó cuando se rebelaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elección&lt;br /&gt;Sin embargo el hombre, frente a una predilección así, se siente inadecuado y trata de sustraerse a la llamada. «¿Quién soy yo para acudir al Faraón o para sacar a los israelitas de Egipto?» (Ex 3,11) pregunta Moisés, cuando el Señor le llama. La respuesta es: «Yo estaré contigo; y esta es la señal que yo te envío: cuando saques al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en esta montaña». El Señor estará con él, este es el signo que identificará su misión: los hebreos servirán a Dios en la montaña del Sinaí. «No van a creerme (los israelitas, ndr), ni escucharán mi voz» (Ex 4,1).&lt;br /&gt;Yo estaré contigo. Muchas veces Dios asegura su presencia física para confortar a su profeta. «Dijo Moisés a Yahveh: “¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua [quizá era tartamudo, ndr]”. Le respondió Yahveh: “¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh? Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir. (...) ¿No tienes a tu hermano Aarón el levita? Sé que él habla bien (...) Tú le hablarás y pondrás las palabras en su boca; yo estaré en tu boca y en la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer. Él hablará por ti al pueblo, él será tu boca y tú serás su dios”» (Ex 4,10-16).&lt;br /&gt;La segunda vez que Moisés subió al monte Sinaí para recibir las tablas de la Ley, después de la traición del pueblo hebreo, el profeta gritó al Señor, casi como un desafío, esta imploración: «Si no vienes tú mismo, no nos hagas partir de aquí. Pues, ¿en qué podrá conocerse que he hallado gracia a tus ojos, yo y tu pueblo, sino en eso, en que tú marches con nosotros?» (Ex 33,15-16). Es como decir: solo si estás con nosotros, lograremos hacer lo que debemos, y yo, Moisés, lograré llevar a término lo que me has pedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo dice Moisés: «No van a creerme, ni escucharán mi voz» (Ex 4,1), y el Señor le da signos: el profeta es aquel que de forma evidente es hombre de Dios gracias a signos extraordinarios e inequívocos: junto a la zarza Moisés recibe un bastón - denominado bastón de Dios -, del que no se separará nunca. Era el instrumento con el que Moisés actuaba en nombre de Dios. Y también la mano leprosa de Moisés y la serpiente de bronce que curaba al pueblo de las mordeduras de serpientes del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre&lt;br /&gt;Pero el signo de máxima predilección es la revelación del nombre.&lt;br /&gt;En la zarza ardiente, la aparición dice: «Yo soy el dios de tu padre...», y la palabra utilizada para indicar “dios” es ‘Elohim, un nombre genérico y plural pronunciado ‘Eloha en singular. «”Yo soy el que soy”. Y añadió: “Así dirás a los israelitas: Yo soy me ha enviado a vosotros”». Todos conocían el nombre común ‘Elohim, que es como para nosotros la palabra “dios” o “god” para los ingleses, “gott” para los alemanes. Pensemos en el momento en el que suceden estas cosas: «Los dioses de los egipcios eran más numerosos que las ciudades a ellos dedicadas», dice el estudioso judío André Chouraqui en su libro Mosè. Cuando Dios dice a Moisés que es el Dios de sus padres es como si le dijese que precisamente Él y sólo Él había elegido a ese pueblo a través de ellos y que siempre era Él el que llamaba a Moisés. Pero aquí se hace necesario un paso más: la revelación del nombre particular del dios de los patriarcas. Moisés quiere conocer el nombre de aquel en cuyo nombre actúa. Moisés quiere saber el nombre de quien le está mandando, para tener autoridad ante los israelitas. Sin ese nombre nadie le seguiría. Sin ese nombre nadie podrá reconocer su misión: «Si voy a los israelitas y les digo: el Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros; cuando me pregunten: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?». «Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y añadió: “Así dirás a los israelitas: Yo soy me ha enviado a vosotros”». “Yo soy”, traducción del hebreo ‘Ehyeh, primera persona del verbo ser “hawah”, pero también “Yo seré”, con una acepción atemporal, eterna. Los hombres, hablando de Él, le llaman “Él es”, “yahweh”. Así habla Chouraqui: «Conocer el nombre de alguien significa tener poder sobre él, para llamarlo, para comunicarse con él, para darle órdenes», para entrar en relación con él. «El hombre oriental - continua Chouraqui para aclarar - vive en un universo de palabras y de signos cuya esencia traducen los nombres». Pensemos, por ejemplo, cuando Jesús le dice a Pedro: tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Por tanto la esencia del Dios de Moisés es el ser, el ser eterno.&lt;br /&gt;En tiempos más recientes dejó de pronunciarse el nombre propio de Dios por reverencia. Permanecieron las consonantes de la palabra, creando el nombre inefable YHWH, totalmente impronunciable. Un nombre que durante la lectura se pronunció “Adhonai”, Señor. &lt;br /&gt;Todo esto es profecía de la encarnación. Que Dios haya declarado su nombre prefigura el método que usará enviando a su Hijo: mostrarse, darse a conocer. «Antes de que Moisés le pidiera al Señor conocer su nombre, los dioses eran fuerzas naturales representadas por estatuas adoradas en los templos. De repente deja de ser un objeto. Se hace presente como persona, como Ser trascendente, Omnipotencia, Él, Dios de sus padres, Él, el liberador de Israel, el Creador», explica Chouraqui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el monte Nebo&lt;br /&gt;Moisés hablaba cotidianamente con Dios dentro de la tienda que el Señor le había ordenado construir. La tienda era el templo que custodiaba el arca de la alianza: dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho, en madera de acacia, revestida de oro puro. Sobre la cubierta dos estatuas de querubines de oro. Dentro, las tablas de la alianza (cf. Ex 25,18ss.). Solo Moisés podía entrar en la presencia del Señor y recibir sus mandatos y sólo él podía trasladar la tienda durante el camino en el desierto.&lt;br /&gt;A través de la ley el legislador de Israel hizo de las tribus errantes que habían emprendido la aventura del Sinaí el núcleo de una verdadera nación, preparada, como tal, para salir del desierto y entrar en la historia.&lt;br /&gt;Profeta, liberador, caudillo, legislador, Moisés no entró en la Tierra prometida, sino que la contempló de lejos, desde el monte Nebo, frente a la ciudad de Jericó. Allí murió a la edad de 120 años - edad totalmente improbable, más bien simbólica. 120 es el número considerado ideal por la sabiduría egipcia - «como había dicho el Señor. Lo enterraron en Moab, frente a Bet Fegor; y hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años: no había perdido vista ni había decaído su vigor.» (Dt 34,5-7). El Deuteronomio termina así: «Pero ya no surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón, su corte y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel» (Dt 34,10-12).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobre, sin rostro. Y, sin embargo, consciente y cierto. Al leer los pasajes bíblicos, se reconoce que la estructura íntima de la personalidad del Profeta es la certeza. No se trata de un carácter psicológico, sino la señal de que Dios actúa en él, de que el profeta refleja la presencia de Otro. Es, por tanto, luchador: «Me puse ante ellos cual piedra durísima… como un muro de bronce», al igual que los muros inexpugnables de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil que pueda comprender la experiencia cristiana quien de algún modo no está dispuesto a vivir la historia del pueblo de Israel con todos sus acentos y dramas. San Pablo afirma que la historia de Israel es una pedagogía de Cristo. A través del pueblo judío la pedagogía divina quiere enseñar al hombre que sólo hay un Dios y que Este lleva a cabo su plan misterioso mediante la elección de un tiempo y un espacio, de un reducido grupo de hombres. Elige a un pueblo, tan efímero y frágil como queramos, pero cierto de que Dios ha establecido con él una alianza y de que ningún límite humano debido al pecado original puede tener la última palabra. Los Salmos son la forma de diálogo que Dios ha establecido para la relación con el pueblo que ha elegido. Quienes hoy los rezamos asumimos un clima judío, definido enteramente por esa espera tan particular de plenitud que surgió en la historia humana y que no se puede comparar con las demás formas religiosas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6442353038846759690-5122887868569552700?l=revelacion-biblica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/feeds/5122887868569552700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6442353038846759690&amp;postID=5122887868569552700' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/5122887868569552700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/5122887868569552700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/2010/09/unidad-4-y-5.html' title='Unidad 4 y 5'/><author><name>Esteban Godia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10184774951198640185</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6442353038846759690.post-8059107237696546550</id><published>2010-07-07T19:02:00.000-07:00</published><updated>2010-07-07T19:04:01.848-07:00</updated><title type='text'>TERCER INSTANCIA DE EVALUACIÓN - Analistas de Sistemas 1ro A</title><content type='html'>TRABAJO PRÁCTICO DOMICILIARIO INDIVIDUAL&lt;br /&gt;COSMOVISIÓN CRISTIANA I&lt;br /&gt;UNIDAD 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota mínima para promocionar: 7 (siete)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armar una red conceptual (de una carilla como máximo) que incluya los términos:&lt;br /&gt;Biblia – División en partes (no hace falta nombrar todos los libros) – Temas (del AT y del NT) – Autor – Idioma – Géneros literarios – Canon – Criterios de canonicidad (AT y NT)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6442353038846759690-8059107237696546550?l=revelacion-biblica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/feeds/8059107237696546550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6442353038846759690&amp;postID=8059107237696546550' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/8059107237696546550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6442353038846759690/posts/default/8059107237696546550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revelacion-biblica.blogspot.com/2010/07/tercer-instancia-de-evaluacion.html' title='TERCER INSTANCIA DE EVALUACIÓN - Analistas de Sistemas 1ro A'/><author><name>Esteban Godia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10184774951198640185</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6442353038846759690.post-6393018390317672533</id><published>2010-06-27T14:48:00.000-07:00</published><updated>2010-06-27T14:55:06.955-07:00</updated><title type='text'>UNIDAD 3: LA BIBLIA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;UNIDAD 3: LA BIBLIA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ¿Qué significa la palabra Biblia?&lt;br /&gt;Biblia es una palabra griega que significa libros. Proviene de una ciudad llamada Biblios, donde se fabricaba el papiro para hacer libros. Hoy día, Biblia significa el Libro Santo escrito por hombres, bajo la inspiración y dirección de Dios. No es un solo libro, sino una colección de Libros Sagrados, que narran la historia de la Salvación, es decir, todo el esfuerzo de Dios para salvarnos, para atraernos a Él y formar con Él una comunión de vida y de amor.&lt;br /&gt;A la Biblia se le llama también Sagrada Escritura, La Escritura, Palabra de Dios, Libro de la Revelación:&lt;br /&gt;Se le llama Sagrada Escritura porque trata de asuntos sagrados y religiosos.&lt;br /&gt;Palabra de Dios, ya que es el mismo Dios el que se comunica con nosotros a través de la Biblia. Libro de la Revelación, ya que Dios se nos revela, es decir, corre el velo cuando la leemos; y porque los que la escribieron lo hicieron por medio de la revelación de Dios. No se la inventaron ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. ¿Cómo se divide la Sagrada Biblia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sagrada Biblia se divide en dos grandes partes: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. La palabra testamento significa pacto o alianza, que Dios hizo con los hombres.&lt;br /&gt;El Antiguo Testamento comprende lo sucedido desde la creación del mundo, hasta que llegó el tiempo de la venida del Hijo de Dios, y contiene los pactos o testamentos que hizo Dios con los primeros padres, con los patriarcas (Noé, Abraham, Moisés), con los profetas y con el pueblo de Dios. Narra también los éxitos que obtuvieron quienes cumplieron estos pactos o testamentos, y los fracasos que sufrieron quienes no los cumplieron. Por eso, la Biblia nos enseña a hacer el bien y a evitar el mal. A hacer el bien, que gusta a Dios; y a evitar el mal que le hiere y le pone triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Nuevo Testamento contiene lo que sucedió desde el nacimiento del Hijo de Dios en Belén, sus enseñanzas, su vida, su Pasión, su Muerte, Resurrección y Ascensión a los cielos. Y, además, la historia de los apóstoles, las cartas de algunos de ellos, y el libro de Apocalipsis. El primer pacto que hizo Dios fue con Moisés. El segundo pacto o Nueva Alianza lo hizo a través de Jesucristo, su Hijo. El antiguo Pueblo de Israel viene ahora sustituido con un nuevo Pueblo: La Iglesia, por Él fundada.&lt;br /&gt;Estos dos Testamentos no son independientes uno del otro, sino que el antiguo es preparación para el nuevo y ambos están estrechamente unidos. Ambas Alianzas constituyen la historia de la salvación, en la cual Dios interviene con sus palabras y con sus obras en la vida de los hombres para llevar a cabo su plan.&lt;br /&gt;Todos nosotros junto con Dios somos los protagonistas de esta historia sagrada; todos con Dios estamos dentro de ella porque todos los hombres vamos en peregrinación hacia el Padre.&lt;br /&gt;Siguiendo la historia del Pueblo escogido, nosotros llegamos a descubrir nuestra propia historia. Igual que el Pueblo de Israel, Dios nos ofrece su amor y nos hace comprender cómo podemos responderle, no obstante nuestras rebeldías y pecados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. ¿Cuántos libros contiene la Sagrada Escritura?&lt;br /&gt;Contiene 73 libros, realizados por diferentes escritores y en distinto tiempo, aunque todos inspirados por Dios a través del Espíritu Santo De estos 73 libros, 46 son del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. ¿Qué temas tratan los libros del A.T.?&lt;br /&gt;Génesis: creación del mundo y del hombre. La respuesta del hombre: el pecado y las consecuencias del pecado. La reacción de Dios: patriarcas.&lt;br /&gt;Éxodo: narra la esclavitud de los israelitas en Egipto, como consecuencia del pecado; Dios manda a Moisés para liberar a su pueblo a fin de que sea libre y lo adore en el monte santo. Dios demuestra su poder ante el faraón, modelo y paradigma de la soberbia. Dios hace un pacto con el hombre y le da sus mandamientos como único camino de la verdadera libertad y felicidad.&lt;br /&gt;Levítico, Número y Deuteronomio: leyes que Dios dio a los israelitas. Despedida y muerte de Moisés.&lt;br /&gt;Josué: historia de cómo los israelitas, con la ayuda especialísima de Dios, se apoderaron de la Tierra Prometida.&lt;br /&gt;Jueces: narración de los hechos famosos de los primeros jefes que tuvieron los israelitas, durante 300 años.&lt;br /&gt;Ruth: bella historia de los antepasados de David.&lt;br /&gt;Samuel: historia de Samuel, y de los primeros reyes: Saúl y David.&lt;br /&gt;Reyes: Salomón y demás reyes.&lt;br /&gt;Crónicas o Paralipómenos: otra historia de los reyes de Israel.&lt;br /&gt;Esdras y Nehemías: narración de los hechos que sucedieron cuando Israel volvió del destierro.&lt;br /&gt;Tobías, Ester y Judit: bellísimas historias de estos personajes, que son ejemplo para nosotros.&lt;br /&gt;Macabeos: sucesos heroicos que por intervención especial de Dios lograron los cinco hermanos Macabeos para libertar a Israel.&lt;br /&gt;Job: historia del hombre más atormentado y más paciente de la antigüedad.&lt;br /&gt;Salmos: 150 himnos en forma de oración, para todas las ocasiones y circunstancias de nuestra vida.&lt;br /&gt;Proverbios: más de tres mil refranes de profunda sabiduría, compuestos por Salomón y otros sabios.&lt;br /&gt;Eclesiastés o Qohélet, Cantar de los Cantares, Sabiduría: tres libros que los antiguos atribuyeron a Salomón. En ellos se esconden las grandes verdades eternas.&lt;br /&gt;Eclesiástico o Sirácida: más de mil consejos prácticos para tener éxito en la vida.&lt;br /&gt;Los Profetas: escritos que anuncian los premios que Dios dará a los buenos y los castigos que se autoinfligen quienes desobedezcan a Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. ¿Y los libros del Nuevo Testamento?&lt;br /&gt;Los Santos Evangelios: la vida, enseñanzas, pasión, muerte, resurrección y ascensión de Jesús.&lt;br /&gt;Los hechos de los apóstoles: la primera iglesia primitiva, en su primeros 40 años, después de la muerte de Jesús. Historia de san Pablo.&lt;br /&gt;Catorce cartas de san Pablo: el gran teólogo. En sus cartas se contiene prácticamente toda la teología.&lt;br /&gt;Carta de Santiago: fe con obras.&lt;br /&gt;Las dos cartas de san Pedro y san Judas.&lt;br /&gt;Las tres cartas de san Juan: consecuencias del mandamiento nuevo.&lt;br /&gt;Apocalipsis: libro misterioso, donde se narra lo que sucederá al final del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. ¿Qué condiciones se necesitan para tener éxito al leer la Sagrada Biblia?&lt;br /&gt;a) Oración, pidiendo a Dios nos ilumine para entender su mensaje.&lt;br /&gt;b) Lectura pausada, para poder digerir bien.&lt;br /&gt;c) Humildad, sabiéndonos necesitados de Dios.&lt;br /&gt;d) No buscar ciencia profana, sino un mensaje espiritual para salvarnos.&lt;br /&gt;e) No dejar pasar el día sin leer una página de la Sagrada Biblia.&lt;br /&gt;f) Leer explicaciones de buenos libros que comenten la Sagrada Escritura; o pedir esas explicaciones a expertos de la Biblia.&lt;br /&gt;g) Leer la Sagrada Escritura en el orden más fácil para entenderla: Evangelios, Hechos, Génesis y Éxodo, Samuel y libros de los Reyes, Tobías y Judit, Salmos, Proverbios, Eclesiástico, Santiago, san Pablo, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. ¿Cómo encontrar un pasaje en la Biblia?&lt;br /&gt;Cada libro se encuentra dividido en capítulos y cada capítulo en versículos o versos. Ejemplo: si se nos dice “Mateo 16, 12” quiere decir: Evangelio de san Mateo, capítulo 16, versículo 12. Si se nos dice, por ejemplo, “Lucas 1, 20-26”, significa: capítulo 1, del versículo 20 al 26. Si leemos así: “Marcos 1, 3.8.10” significa esto: capítulo 1, versículos 3, 8 y 10 solamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. ¿Qué conclusiones podemos sacar de lo que hemos hablado en esta introducción?&lt;br /&gt;Primera conclusión: la Biblia es más que un libro, es Dios quien nos habla. Para oírlo necesitamos fe y así creer en Él; debemos abrirle nuestro corazón e inteligencia; esperanza, para estar ciertos de que sólo siguiendo su voluntad y aceptando las invitaciones que nos hace el Espíritu Santo podemos ser verdaderamente felices; y caridad, para ser generosos y dar los frutos que Dios espera de nosotros.&lt;br /&gt;Segunda conclusión: Dios siempre ha estado junto al hombre, está presente en los hechos diarios y nos acompaña en nuestra peregrinación de vuelta a Él, es decir, durante toda nuestra vida.&lt;br /&gt;Tercera conclusión: Dios nos escucha y nos habla siempre porque somos suyos, nos ama y formamos parte de su plan de salvación.&lt;br /&gt;Cuarta conclusión: la historia de la presencia de Dios es eterna, pues ha existido siempre y desde siempre estamos en su plan divino.&lt;br /&gt;Quinta conclusión: leer la Biblia es el medio para animarnos a tener siempre presente a Dios en nuestras vidas. La Biblia nos entusiasma por Dios y nos llena de amor hacia Él. Nos anima a llenarnos de obras buenas. Nos da gran temor y aversión hacia el pecado. La Biblia consuela mucho y lleva al arrepentimiento, la conversión y cambio de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Autor de la Biblia y la forma en que fue escrita&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sagrada Biblia tiene como Autor a Dios, pero fue redactada por profetas, sabios, poetas y apóstoles, durante catorce siglos. Estos redactores fueron dirigidos e inspirados por Dios para que no escribieran ningún error espiritual. Los redactores más famosos de la Sagrada Biblia fueron: Moisés, el rey David, los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel; en el Antiguo Testamento. Y en el Nuevo Testamento, los cuatro evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y el apóstol san Pablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ¿Quién escribió la Biblia?&lt;br /&gt;El autor de la Biblia es Dios, pero Dios se sirvió de unos instrumentos que sólo escribían lo que Dios les inspiraba, pero respetándoles su modo de ser, su temperamento y su condición social .1&lt;br /&gt;¿Qué es una inspiración? Inspiración es un deseo que nace de la persona y que lo impulsa a realizar algo. Hay inspiraciones humanas, cuando proceden de las facultades humanas (p.e. un cuadro, una escultura, un libro, una poesía). Y hay inspiraciones divinas, cuando proceden de Dios por conducto del Espíritu Santo, y lleva al hombre a ejecutar algo que Dios le inspira y como Dios le inspira. De esta última hablamos aquí.&lt;br /&gt;Dijimos que Dios respetó a los escritores sagrados, influidos por las costumbres y cultura de los países en los que vivían, dejando huella de su estilo, temperamento, personalidad e incluso de la clase social a la que pertenecían o el oficio que desempeñaban; así, por ejemplo, san Pablo muestra su temperamento impetuoso, san Juan, místico y sereno; san Marcos, detallista; Lucas, como buen médico, nos revela a un Jesús lleno de misericordia, etc.&lt;br /&gt;La mayor parte de los autores del Antiguo Testamento son desconocidos para nosotros; cosa comprensible ya que la literatura antigua era anónima, pues las composiciones, tanto orales como escritas, pertenecían a la comunidad y no a los individuos. Muchos escritores además se basaron en la tradición oral, que ampliaban, por lo que algunas obras se atribuyen a aquel autor que más haya influido en ella. Así ocurre, por ejemplo, con el Pentateuco que se atribuye a Moisés siendo que él es sólo autor de su núcleo fundamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. ¿Cómo se escribió la Biblia?&lt;br /&gt;La Biblia antes de ser escrita fue una enseñanza oral. Su redacción se debe a tradiciones y hechos históricos que pasaban de generación en generación desde tiempos muy antiguos. Nosotros estamos acostumbrados a leer y escribir y no comprendemos fácilmente el mundo oriental antiguo, en donde no se escribía sino que sólo se memorizaba. Esta transmisión oral se facilitaba porque se hacía en verso, con cierta cadencia musical que ayudaba a recordarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, estos autores sagrados la escribieron en cueros de res: largas tiras de cuero llamadas “pergaminos”, que se enrollaban en dos cilindros de madera. Cada rollo era un libro. Se escribían con plumas de ave, untadas en tinta.&lt;br /&gt;También se escribieron las antiguas Biblias en “papiros” que eran láminas sacadas de una planta egipcia llamada papiro.&lt;br /&gt;Más tarde vinieron los códices, que son manuscritos muy antiguos que contienen textos de la Biblia. Hay en el mundo más de 1.140 manuscritos bíblicos. Varios de estos códices son del siglo cuarto. Los más famosos están en el Vaticano, en Jerusalén y en Londres. En 1859 el sabio alemán Tishendorf encontró en un antiquísimo monasterio del Monte Sinaí unos pergaminos magníficamente escritos donde está todo el Nuevo Testamento y gran parte del Antiguo. Son 346 páginas escritas con pluma, hace 16 siglos, en mayúsculas todo, sin puntos ni comas. Es el famoso “Códice Sinaítico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. ¿En qué idioma se escribió la Biblia?&lt;br /&gt;Tres son los idiomas en que se escribió la Biblia: hebreo, arameo y griego.&lt;br /&gt;Casi todo el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo, que era la lengua propia de Israel. Sin embargo, más tarde el arameo suplantó al hebreo, siendo un dialecto de éste en el que Jesús hablaba a su pueblo. Finalmente, en griego se escribieron algunos libros del Antiguo Testamento y todos los del Nuevo, exceptuando el evangelio de san Mateo, que se escribió en arameo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. ¿En qué géneros literarios se escribió la Biblia?&lt;br /&gt;Hay diferentes formas de expresión en la Biblia, que llamamos géneros literarios: novelas, alegorías, fábulas, parábolas, poemas, leyendas, refranes, metáforas, simbolismos, hipérboles, antropomorfismos, etc. Cada vez que leamos la Biblia tenemos que tener en cuenta estos géneros literarios para saber distinguir entre fondo (ideas) y forma (el modo de decir esas ideas), entre la realidad y la ficción, entre el núcleo histórico y el ropaje literario que lo expresa.&lt;br /&gt;La lengua semita (hebreo y arameo) usa mucho las imágenes. Por eso encontramos en la Biblia imágenes como, p.e. el fruto del árbol del paraíso, la creación de Eva de la costilla de Adán, la fuerza en el cabello de Sansón, la ballena que se tragó a Jonás, etc. Lo importante es fijarnos, sobre todo, en el fondo, es decir, en el mensaje que encierra ese ropaje literario o ese hecho narrado o esa poesía hermosa.&lt;br /&gt;Los géneros literarios que encontramos en la Biblia son éstos:&lt;br /&gt;Historia:&lt;br /&gt;- de tipo poético-popular (Génesis)&lt;br /&gt;- de tipo informativo (Reyes)&lt;br /&gt;- de tipo anuncio (Evangelios y Hechos)&lt;br /&gt;Ley: textos que recogían normas y costumbres por las que se regía el pueblo (Levítico).&lt;br /&gt;Profecía: revela la existencia de un mensajero que habla en nombre de Dios.&lt;br /&gt;Lírica: Expresa sentimientos, vivencias internas, pasión, amor...con un lenguaje simbólico y religioso (Salmos, Cantar de los Cantares, Lamentaciones).&lt;br /&gt;Sabiduría: se refiere a las narraciones de experiencias de vida; son reflexiones sobre diversas realidades de la vida, sobre los grandes interrogantes de los hombres, formulados por sabios y pensadores (Proverbios, Job, Eclesiastés).&lt;br /&gt;Cartas: escritos enviados por un remitente a un destinatario. Cartas proféticas, reales, temáticas, acción apostólica (las de san Pablo).&lt;br /&gt;Apocalíptica: relato de las revelaciones obtenidas mediante visiones y sueños, expresados en forma enigmática y simbólica. Al final de la historia, el bien triunfará sobre el mal.&lt;br /&gt;Midrash: consiste en ir haciendo una reflexión religiosa acerca de hechos que la tradición narra, para sacar de ellos lecciones de santidad. P.e. los libros de Tobías, Jonás, Ruth, Judit.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONCLUSIÓN&lt;br /&gt;El autor de la Biblia es Dios.&lt;br /&gt;Los escritores fueron instrumentos que escribieron bajo inspiración de Dios.&lt;br /&gt;La Biblia antes de ser escrita fue una enseñanza oral&lt;br /&gt;Su redacción se debe a tradiciones y hechos históricos que pasaban de generación en generación, desde tiempos muy antiguos.&lt;br /&gt;Se puede decir que la Biblia es una obra colectiva, es decir, obra de todo un pueblo que, a través del tiempo, ha plasmado en ella su tradición. De ahí se explica por qué la mayoría de los autores del Antiguo Testamento son anónimos, es decir, desconocidos, para que se pusiera de manifiesto este carácter colectivo. Estos autores se basaron en la tradición oral.&lt;br /&gt;La manera de escribir de los orientales es muy diferente de la nuestra, por lo que debemos distinguir el fondo de la forma, para quedarnos con el mensaje.&lt;br /&gt;Es importante conocer en qué genero literario está escrito un pasaje de la Biblia, para entender qué es lo que allí el autor sagrado quiere decir y significar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Canon de la Biblia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una regla de fe para determinar si una cosa es verdadera o falsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra “canon” viene de la lengua griega y corresponde a la expresión “una caña recta que sirve para sostener derecha alguna cosa”. Para nosotros, es como una regla de fe para determinar si una cosa es verdadera o falsa; es el criterio de la verdad de una afirmación, es la medida, la norma o regla de algo.&lt;br /&gt;Hay cuatro cánones o listas oficiales de libros de la Biblia:&lt;br /&gt;El canon de los judíos: ellos sólo aceptan 39 libros del Antiguo Testamento. No aceptan ningún libro del Nuevo Testamento.&lt;br /&gt;El canon de los protestantes: ellos aceptan 39 libros del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo. Total: 66 libros.&lt;br /&gt;El canon de los católicos: aceptamos los 46 libros del Antiguo Testamento y los 27 libros del Nuevo Testamento. En total: 73.&lt;br /&gt;El canon de los ortodoxos (o sea los 200 millones de cristianos del Oriente Medio): aceptan, como los católicos, todos los 73 libros de la Biblia.&lt;br /&gt;Cabe preguntarnos: ¿por qué las iglesias cristianas evangélicas no aceptan todos los libros que están en la Biblia católica?&lt;br /&gt;La fijación del canon bíblico constituyó una necesidad para la Iglesia. Era necesario hacerlo por la universalidad de la única Iglesia. Para mantener una misma regla de fe en todas las iglesias esparcidas por la tierra era indispensable disponer de un mismo canon. Frente a los herejes que recurrían con frecuencia a libros “secretos” (apócrifos) era de todo punto necesario delimitar claramente los libros normativos de la fe, distinguiéndolos de cualquier otro, fuera apócrifo o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Canon de la Biblia es el catálogo o lista de los libros que la Iglesia considera inspirados por Dios, llamados, por lo mismo, libros canónicos. Son 73 libros; 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento. El canon se aplica a toda la Sagrada Escritura, no sólo a unas partes. Es competencia de la Iglesia determinar cuáles son los libros inspirados y cuáles no, porque tiene la autoridad recibida de Cristo con la asistencia del Espíritu Santo. Además determina cuáles son, porque es ella quien los ha escrito a lo largo de los años. La Iglesia no lleva a cabo esta operación de modo arbitrario, sino mediante la aplicación de unos criterios tanto internos como externos, a través de los cuales le es permitido discernir y descubrir la regla de la fe y de la verdad en un determinado libro, como en un espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La Iglesia y el Canon&lt;br /&gt;Es interesante saber que los 73 libros de la Biblia que tenemos entre manos son fruto de un discernimiento, inspirado por Dios, que hizo la Iglesia, declarando cuáles libros son canónicos y cuáles apócrifos (secretos, no inspirados).&lt;br /&gt;La pregunta que salta a la vista es saber quién tiene la autoridad o la capacidad para decidir si un libro pertenece o no a la Biblia. La Iglesia lo único que hace es atestiguar que ese libro existente ha sido inspirado por Dios; no es la Iglesia quien inventa los libros.&lt;br /&gt;¿Por qué corresponde a la Iglesia discernir que ese libro es inspirado por Dios? Por dos motivos:&lt;br /&gt;a) Porque la Biblia, Palabra de Dios escrita, es fruto de la predicación de la Iglesia misma: fue la primera comunidad cristiana quien empezó a poner por escrito su predicación sobre la vida y doctrina de Jesús. Entonces sólo a ella pertenece la justa interpretación de lo que escribió; como pertenece sólo al autor de un libro interpretar rectamente lo que escribió en su libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Porque Jesús entregó a Pedro “las llaves” de su Reino, es decir de su Iglesia, y sólo él, unido a los apóstoles, por mandato de Jesús, tiene el poder del Espíritu Santo de discernir la verdad. También los obispos (siempre en comunión con el Papa) son sujetos de magisterio auténtico y son asistidos por el Espíritu de Cristo para explicar y aplicar la Escritura (LG 25). Todo cristiano tiene, sin duda, este Espíritu de Dios al recibir el bautismo; pero el cristiano, como individuo y particular, no tiene la función el interpretar la Biblia. Nos dice el concilio Vaticano II: “El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado únicamente al Magisterio de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo. Pero el Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para enseñar puramente lo transmitido, pues por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica fielmente; y de este depósito de la fe saca todo lo que propone como revelado por Dios para ser creído” (Dei Verbum, 10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquí concluimos lo siguiente: la Biblia tiene que considerarse una expresión de la fe de la Iglesia apostólica. San Agustín afirmaba: “No creería en el Evangelio, si no fuera por la autoridad de la Iglesia católica que me lo ordena...”. Y los primeros obispos de la Iglesia llamaban a la Biblia: “El libro de la Iglesia”.&lt;br /&gt;Otra conclusión: todo libro inspirado es canónico y no al revés, es decir, la canonicidad es efecto de la inspiración. La Iglesia no causa la inspiración, sino que la reconoce al hacerlo canónico. Es necesario fijar el Canon para que la fe en toda la Iglesia universal sea “una” y tenga un único criterio. De lo contrario, en vez de Pentecostés, tendríamos una torre de Babel (como pasa entre algunos protestantes).&lt;br /&gt;Una cita del concilio Vaticano II aclara el papel de la Iglesia: “La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo y por el magisterio de sus Pastores, es la depositaria y guardiana del tesoro de la revelación y la única intérprete de la Biblia. El Papa y los demás obispos son maestros auténticos del Evangelio” (LG 25); es decir, lo explican, lo interpretan y lo aplican a la vida de los hombres con la autoridad de Cristo Cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. ¿Cuándo fue establecido el Canon de la Biblia?&lt;br /&gt;Desde los primeros tiempos del cristianismo la Iglesia católica consideraba algunos escritos como “canónicos” (o inspirados) y otros los rechazó. A éstos últimos los llamó apócrifos.&lt;br /&gt;La palabra canónico se utilizó por primera vez en el concilio de Laodicea de Frigia (360). En el canon 59 se establece que “en la asamblea no se deben recitar salmos privados o libros no canónicos, sino solamente los libros canónicos del Nuevo y del Antiguo Testamento”. Libros canónicos, por consiguiente, vendría a equivaler al conjunto de libros que norman la fe de la Iglesia.&lt;br /&gt;Las primeras decisiones de la Iglesia en relación al Canon de la Biblia se dieron en el Concilio de Hipona (África) en el año 393. La última definición fue en el Concilio de Trento en 1546.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. ¿Cuáles son los criterios de Canonicidad?&lt;br /&gt;Responderemos a esta pregunta: ¿Qué criterios tuvo la Iglesia para saber que un libro es inspirado?&lt;br /&gt;Podemos establecer los siguientes criterios:&lt;br /&gt;Primero, criterios para el Antiguo Testamento:&lt;br /&gt;a) La Biblia de los Sesenta (LXX). Es innegable que, al abrirse el cristianismo a la gentilidad y a la cultura helenística, la Escritura judía utilizada por los primeros cristianos fue el texto de los LXX. Pues bien, en la Biblia de los LXX están incluidos tanto los libros protocanónicos y los deúterocanónicos del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;b) Uso en el culto: Parece ser que en la liturgia sinagogal se leían cíclicamente, cada tres años, los libros de la Torah y de los Profetas. Con el tiempo la lectura se extendió también a los Escritos. El uso cúltico de un libro significa un reconocimiento al menos implícito de su carácter sagrado. Por otra parte la iglesia primitiva utilizó la Biblia judía en el propio culto dominical. Aun colocándonos en un terreno hipotético, es de suponer que los judíos en diáspora usarían para su culto todos los libros incluidos como sagrados en la Biblia de los LXX.&lt;br /&gt;c) Uso en los escritos del Nuevo Testamento. Es verdad que no todos los libros del Antiguo Testamento se encuentran citados en el Nuevo, aunque del hecho de no estar expresamente citados no se deduce que no hayan sido usados y tenidos en cuenta en la redacción neotestamentaria&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo, para el Nuevo Testamento, tenemos estos criterios:&lt;br /&gt;a) El origen apostólico es decir, que un libro tenga como autor seguro a un apóstol o alguno de sus discípulos. Los apóstoles, considerados depositarios de la revelación histórica de Jesús, eran el canon vivo, intérpretes autorizados del mensaje y del acontecimiento salvífico de Jesús. Durante la segunda mitad del primer siglo, las iglesias destinatarias de algún escrito apostólico lo conservaron celosamente y lo fueron difundiendo e intercambiando con escritos apostólicos de otras iglesias. Poco a poco el canon vivo se convirtió en canon escrito.&lt;br /&gt;b) El uso litúrgico que hizo la Iglesia primitiva de ciertos libros; es decir, los libros que fueron usados por los apóstoles y las primeras comunidades cristianas, seguramente son Canónicos.&lt;br /&gt;c) La coherencia, es decir, que la enseñanza de un libro sea coherente con el resto de la Escritura.&lt;br /&gt;d) La ortodoxia: Ningún libro podía ser auténtico se contenía una interpretación del misterio de Jesús contraria a la ortodoxa, que se había formados con la tradición viva de los apóstoles.&lt;br /&gt;e) Listas antiguas del canon: La formación de una lista implica la aceptación de los libros enlistados como libros de carácter peculiar. En la carta escrita por Atanasio para la pascua del 367 ya se enumeran sin vacilación todos los libros del Nuevo Testamento. Este catálogo, dieciocho años más tarde, el año 385, será aceptado por san Jerónimo y divulgado por él en occidente a través de su traducción oficial latina, llamada Vulgata.&lt;br /&gt;Una vez presentados los criterios, está claro que ninguno aisladamente ha bastado a la Iglesia para determinar la canonicidad o no de un escrito. Ha sido la conjunción de algunos de ellos o de todos la que ha dado a la Iglesia la certeza, bajo la asistencia y guía del Espíritu Santo, de estar ante un libro sagrado y por lo tanto de deber reconocerlo como tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. ¿Cómo se dividen los libros canónicos?&lt;br /&gt;Los 73 libros inspirados o canónicos de la Biblia se dividen en:&lt;br /&gt;a) Protocanónicos: son aquellos libros que fueron y son considerados inspirados, sea por la religión judía, sea por la católica, como también por las Iglesias protestantes. Es decir, que su inspiración no ha sido puesta en duda por ninguna Iglesia.&lt;br /&gt;b) Deuterocanónicos: son aquellos libros de la Biblia de cuya inspiración se dudó algún tiempo o por alguna Iglesia en particular.&lt;br /&gt;Son siete libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento:&lt;br /&gt; Tobías&lt;br /&gt; Judit&lt;br /&gt; Sabiduría&lt;br /&gt; Eclesiastés&lt;br /&gt; Baruc&lt;br /&gt; 1 y 2 Macabeos&lt;br /&gt; algunos fragmentos de Daniel y Esther.&lt;br /&gt;Los protestantes no aceptan estos libros .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También son siete deuterocanónicos del Nuevo Testamento:&lt;br /&gt; Carta a los Hebreos,&lt;br /&gt; Carta de Santiago&lt;br /&gt; 2 de Pedro,&lt;br /&gt; 2 y 3 de Juan;&lt;br /&gt; Apocalipsis;&lt;br /&gt; más algunos versículos de los evangelios: Mc 16, 9-20; Lc 22, 43; Jn 8, 1-11. 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. ¿Cómo se formó el Canon del Nuevo Testamento?&lt;br /&gt;Todos, católicos y protestantes, aceptan como inspirados los 27 libros del Nuevo Testamento. Pero, ¿cómo se formó este Canon?&lt;br /&gt;Podemos decir que fue gradualmente:&lt;br /&gt;a) Los apóstoles, después de la ascensión de Jesús, cumplieron su mandato de “Id a todo el mundo” (Mc 16, 19). Entonces no había nada escrito de la vida y doctrina de Jesús. Todo era predicación oral, según el recuerdo de los apóstoles.&lt;br /&gt;b) Los primeros escritos sobre la doctrina de Jesús son algunas cartas de san Pablo. Estamos en los años 40.&lt;br /&gt;c) Luego se hizo necesario poner por escrito la predicación de los apóstoles, para conservar el tesoro de la buena nueva de Jesús. Nacieron así, poco a poco, todos los escritos del Nuevo Testamento. Se escribieron también otros escritos piadosos sobre Jesús, poniendo falsas firmas. La Iglesia entonces definió el Canon: como hemos dicho el primer canon del Nuevo Testamento fue aprobado en el Concilio de Hipona (393) y fue definido en el Concilio de Trento (1546).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. ¿Qué son los libros apócrifos?&lt;br /&gt;Se llaman apócrifos ciertos libros religiosos, que la Iglesia no ha aceptado como inspirados, a pesar de que su contenido sea a veces semejante al de la Biblia. La palabra apócrifo es griega y quiere decir “oculto, escondido”.&lt;br /&gt;Tradicionalmente se les ha negado la inspiración y la canonicidad, porque la mayor parte de las iglesias no aceptaron su origen apostólico, porque contenían hechos exagerados e imaginarios, y porque en algunos puntos no concordaban con la regla de la fe.&lt;br /&gt;Fueron escritos entre finales del siglo II y el IV, aunque algunos de tales escritos tuvieron muchísima difusión durante la Edad Media.&lt;br /&gt;¿Cuáles son estos libros apócrifos?&lt;br /&gt;Del Antiguo Testamento tenemos:&lt;br /&gt;Libros de Enoc 4, libro de los Jubileos o “Pequeño génesis”5 , 3 y 4 de los Macabeos6 , oración de Manasés o salmo penitencial, 3 y 4 libro de Esdras7 , Salmos de Salomón.&lt;br /&gt;Del Nuevo Testamento tenemos: Evangelio de Tomás, Evangelio de los Hebreos, Evangelio de Pedro, Protoevangelio de Santiago8 , La Asunción de María, Carta de Nuestro Señor a Abgar, cartas apostólicas, 3 carta de san Pablo a los Corintios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. ¿Cómo saber si una Biblia es católica?&lt;br /&gt;Es bastante fácil distinguir una edición católica de la Biblia. Hay dos señales:&lt;br /&gt;a) Por el número de libros. Si el Antiguo Testamento consta de al menos 46 libros y están incluidos los deuterocanónicos (Tobías, Judit, 1 y 2 de Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc), esa Biblia es casi seguro católica. Digo “casi” ya que algunas Biblias protestantes incluyen estos libros al final del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;b) La aprobación eclesiástica. Sólo en la Biblia de edición católica se encuentra en las primeras páginas la autorización de la Iglesia, a través de un obispo, que permite la impresión y garantiza la buena traducción de la edición. El “No hay dificultad” (Nihil Obstat) y la autorización de un obispo para imprimirla (Imprimatur).&lt;br /&gt;Compete a la Iglesia, como asistida que está por el mismo Espíritu Santo, el cual inspiró a los autores sagrados, el distinguir aquellos libros en que está consignada canónicamente la revelación traída por los profetas y los apóstoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Inspiración y Revelación de la Biblia&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Distinguir la diferencia entre inspiración y revelación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Problemas que tenemos que solucionar en esta lección: ¿Son puramente humanos los libros de la Biblia? ¿Interviene Dios en ellos? ¿Cómo? ¿Cómo puede ser Dios el autor de la Biblia, si no lo vemos ni le oímos, ni le tocamos? ¿Por qué Dios tiene que escogerse a hombres para dar su mensaje? ¿El escritor sagrado es como cualquier escritor que se siente inspirado? ¿Cuánto hay de cosecha de ellos y cuanto de grano de Dios? ¿Y si se equivocaron? ¿La Biblia contiene errores científicos y geográficos?&lt;br /&gt;Hay dos textos en la Sagrada Escritura que nos servirán de hilo conductor:&lt;br /&gt;“Toda Escritura es divinamente inspirada” (2 Tim 3, 16).&lt;br /&gt;“La profecía no ha sido jamás proferida por humana voluntad, sino que llevados por el Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios” (2 Pe 1, 21).&lt;br /&gt;Y un texto del Concilio Vaticano II servirá también de referencia: “La Iglesia reconoce que todos los libros de la Biblia, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor y como tales han sido confiados a la Iglesia” (Dei Verbum 11).&lt;br /&gt;Dios sale al encuentro de los hombres con infinito amor, pero lo hace de modo progresivo, revelándose primero a Moisés, después a los Profetas y después por su Hijo y por los Apóstoles. Al querer Dios que su divina Palabra quedase por escrito, tenía que intervenir eficazmente. Y lo hizo escogiendo a unos hombres, a quienes iluminó su inteligencia y movió su voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al influjo sobrenatural de Dios sobre la inteligencia y voluntad de cada uno de los escritores sagrados se llama INSPIRACIÓN. Dios no sólo hizo y habló, sino que quiso que sus palabras llegaran frescas y vivas a sus hijos de todos los tiempos y para ello inspiró a unos hombres para que escribieran su mensaje de salvación. Todo este mensaje de Dios se contiene en la Biblia. Por tanto, la Biblia tiene como autor principal a Dios Espíritu Santo, pero se sirvió de unos autores a quienes inspiró 9 , iluminándoles el entendimiento para que comprendieran lo que Dios quería decirles, moviéndoles la voluntad para que escribieran todo y sólo lo que Dios quería decirles y cuidándoles para que no se equivocaran, en lo concerniente al conocimiento de Dios y a nuestra salvación eterna. En los libros canónicos se halla toda la verdad que el hombre necesita para salvarse, y por ello están exentos de todo error relativo a la salvación y al designio salvífico de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ¿Qué es inspiración?&lt;br /&gt;Inspiración bíblica quiere decir que todos los libros de la Biblia fueron escritos bajo el directo influjo y asistencia del Espíritu Santo. Por eso la Biblia tiene como autor al mismo Dios.&lt;br /&gt;Dios se sirvió, para escribirla, de algunos hombres santos, que se han llamado “escritores sagrados”. Para entender la acción de Dios sobre el escritor sagrado se suele comparar a la de un gerente que manda a su secretaria a escribir dándole las ideas.&lt;br /&gt;Pongamos otro ejemplo: Manuel es un joven que quiere mucho a su novia, Juanita. Un día quiere mandarle una carta, pero él no sabe escribir. Entonces va donde su amigo José y le dice: “Ayúdame a escribir una carta a mi novia, Juanita. Dile que la quiero mucho, que pienso en ella cada día, que estoy triste por su enfermedad y que la semana que viene iré a visitarla”. José toma un lápiz y va escribiendo todo lo que le ha dicho Manuel, respetando las ideas de Manuel, pero con palabras y estilo propio de José. Cuando termina de escribir, José lee la carta y Manuel está conforme y la firma. Cuando Juanita recibe la carta y la lee, se emociona muchísimo y la guarda diciendo: “Es la carta de Manuel”. A nadie se le ocurrirá decir que esa carta es de José, aunque haya sido el mismo José quien la escribió materialmente.&lt;br /&gt;Algo así hizo Dios cuando quiso contarnos sus secretos. Nos fue escribiendo “sus cartas”, donde expresa su Amor por los hombres; y lo hizo sirviéndose de unos escribanos, a lo largo del tiempo, los cuales escribieron según su manera de ser, según los conocimientos de su tiempo, según sus capacidades, y su manera de escribir. Pero las ideas y el mensaje es de Dios, no de los escribanos.&lt;br /&gt;Por eso, cuando nosotros leemos la Biblia o la escuchamos proclamar, nos emocionamos, porque la Biblia es la Palabra de Dios. Es como una carta de amor, que Dios nos escribe a cada uno.&lt;br /&gt;Podemos decir, entonces, que la Biblia tiene dos autores: el autor principal es el Espíritu Santo, y los autores secundarios son los hombres de quienes Dios se sirvió para escribir cada uno de los 73 libros de la Biblia. Por eso decimos que los libros de la Biblia son “inspirados”.&lt;br /&gt;El Espíritu Santo ejerce con los autores sagrados tres acciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ilumina el entendimiento, para que comprendan lo que Dios quería decirles.&lt;br /&gt;Les mueve la voluntad, para que escriban todo y sólo lo que Dios quiere.&lt;br /&gt;Les cuida para que no se equivoquen en nada de lo concerniente a la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este hecho de la inspiración nos lleva a hacer unas reflexiones importantes que hay que tener en cuenta a la hora de comprender el mensaje bíblico:&lt;br /&gt;a) Dios habla en la Biblia por medio de los hombres, con un lenguaje humano. Así lo dice la Dei Verbum: “Dios habla en la Escritura por medio de hombre y en lenguaje humano” ((DV, 12). Sólo la palabra humana puede dar cuerpo y forma a la palabra divina. La mediación es un requisito absolutamente necesario para que la palabra de Dios llegue a oídos humanos e influya eficazmente en su vida, con eficacia salvífica. ¿Qué es lo que hace posible esta mediación de la revelación divina? La presencia activa, dinámica del Espíritu de Dios en los mediadores. Esta misma fuerza divina actúa sobre los oyentes o lectores, de modo que la palabra humana, al entrar en los oídos y en el corazón de los hombres, sufra, bajo la acción del Espíritu, el desnudamiento del lenguaje humano y llegue a la intimidad del alma como Palabra de Dios. Ahora se entiende por qué el mensaje de Dios ha sido escrito con la mentalidad y cultura de cada tiempo y de cada lugar. Este lenguaje, de un país y de un tiempo tan antiguo, es lejano a nosotros en un primer momento, y exige una preparación adecuada para poderlo entender aquí y ahora, para nosotros. Por eso, la Iglesia invita a los cristianos a desconfiar de una interpretación individual 10 y a atenerse a la interpretación de la misma Iglesia, a quien ha sido confiada la verdad de la Palabra de Dios 11 .&lt;br /&gt;b) La mayor parte de los autores que escribieron el Antiguo Testamento son desconocidos. Cosa muy comprensible dado que, antiguamente, especialmente entre los pueblos orientales, no tenían el sentido de propiedad que tenemos hoy. Nosotros componemos una poesía o un libro y lo primero que aparece es el autor. En cambio, los antepasados, no. Los escritos, más que al individuo, pertenecían a la comunidad y no ponían por lo general su firma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Consecuencias de la Inspiración&lt;br /&gt;a) La primera es la Revelación: es decir, que Dios se abre, se revela, se manifiesta a cuantos abren la Biblia y la leen con fe.&lt;br /&gt;b) Otro efecto es la Unidad de toda la Biblia: aunque haya sido escrita en un largo tiempo, y por diversos autores sagrados, es producto de la sabiduría de Dios, un solo autor, que quiere revelar al hombre un mensaje central: “El misterio de Dios, preparado en el pueblo de Israel y manifestado en Cristo Jesús”.&lt;br /&gt;c) Sacramentalidad de la Biblia: es decir, la Biblia es un signo visible de Dios y ofrece la oportunidad de encontrarse con Dios en Cristo.&lt;br /&gt;d) Inerrancia de la Biblia, es decir, la ausencia de todo error. Esto conlleva dos verdades: que siendo toda la Biblia inspirada por Dios, toda su doctrina es Palabra de Dios y en ella no puede haber error o falsedad en lo concerniente a la salvación; que entre la Biblia y las ciencias naturales no puede haber oposición, porque tienen al mismo Dios como autor y creador 12.&lt;br /&gt;No olvidemos que la Biblia no es un libro donde se pueda buscar y encontrar datos de la historia o geografía 13 , o datos científicos del origen del Universo. Al autor sagrado no le interesa la verdad histórica o geográfica, sino una enseñanza religiosa sobre el sentido de la vida humana, en relación con Dios, a fin de que el hombre llegue a la salvación.&lt;br /&gt;Estos son los principios fundantes de la verdad bíblica:&lt;br /&gt;a) El objeto formal de la verdad bíblica es la salvación del hombre, y no tanto el hecho histórico.&lt;br /&gt;b) Para acceder a la verdad bíblica es indispensable el conocimiento y el buen uso de los géneros literarios.&lt;br /&gt;c) La verdad bíblica es históricamente progresiva y tiene su culminación y plenitud en Jesucristo, camino, verdad y vida. Dios desvela su designio, su doctrina como lo hace un padre con su hijo, poco a poco. Dios sigue una pedagogía. Cada siglo nos da una nueva luz que se proyecta sobre las verdades escondidas desde toda la eternidad. La verdad de la Escritura es por tanto fruto de la totalidad de los textos sagrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Interpretación de la Biblia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Conocer los principios y criterios de la interpretación bíblica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Palabra de Dios fijada y condensada en un texto definitivo hace muchos siglos, por ser palabra de salvación está destinada a todos los hombres de cualquier época y nación.&lt;br /&gt;¿Cómo acortar la distancia entre los siglos remotos de la composición textual de la Escritura y nosotros? ¿Cómo hacer para que la Palabra divina siga siendo viva, actual y salvífica? ¿Cada uno interpreta la Biblia a su manera o hay unos principios de interpretación? ¿Qué es lo más importante en la Biblia: lo que a mí me dice o lo que en sí dice? ¿A qué se debe el que haya tantas clases de Biblia, tantas traducciones distintas? ¿Por qué los protestantes predican algunas verdades diferentes a la Iglesia Católica, si la Biblia es la misma para todos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo la Biblia mensaje divino en palabras humanas, su interpretación presupone en primer lugar la fe en la Palabra de Dios, y luego el progresivo descubrimiento de su mensaje profundo. Este progresivo descubrimiento lo realiza la Iglesia toda meditando la Palabra divina con la asistencia del Espíritu de la Verdad, con la ayuda del Magisterio del Papa y demás obispos que enseñan con la autoridad de Cristo, y con el apoyo de los teólogos y exegetas. La hermenéutica bíblica tiene por objeto establecer una mediación entre el antiguo texto y el hombre contemporáneo, recurriendo al uso de los métodos más apropiados, con el fin de hacer el texto vivo y actual.&lt;br /&gt;Estos son los criterios teológicos recogidos por la encíclica “Providentissimus Deus” (1893) del papa León XIII: hay que interpretar la Biblia con la luz y la gracia del mismo Espíritu Santo que la ha inspirado; conformidad de la exégesis con la interpretación que la Iglesia ha hecho y hace de la Escritura; la exégesis no debe estar en contra del consenso unánime de los Padres de la Iglesia; y debe tener en cuenta la analogía de la fe. También admite criterios histórico-críticos: recomienda el estudio de las lenguas orientales y la ciencia crítica textual o literaria; admite, aunque todavía tímidamente, la crítica histórica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Definición de términos&lt;br /&gt;a) Exégesis: es la explicación actualizada de un texto bíblico. El exegeta tiende un puente entre el texto que ya tiene muchos siglos y el hombre contemporáneo, con sus inquietudes y preguntas existenciales de hoy. Sólo comprenderemos verdaderamente un texto cuando un determinado evento o contenido, alcanzado mediante una metodología exegética correcta, es traducido en su significado al hombre de hoy y a la historia contemporánea, y como tal vuelve a revivir en eventos y palabras, aquí y ahora, su mensaje universal.&lt;br /&gt;b) Hermeneútica: es una parte de la ciencia bíblica que tiene por objeto establecer una mediación entre el antiguo texto y el hombre contemporáneo, recurriendo al uso de los métodos más apropiados, con el fin de hacer el texto vivo y actual.&lt;br /&gt;c) Heurística: es la parte de la hermeneútica que descubre los distintos sentidos de la Biblia, sea por los estudios de los investigadores, sea por las enseñanzas del Magisterio.&lt;br /&gt;d) Crítica: es el estudio racional de los textos, cualesquiera sean, para determinar su sentido, las intenciones del autor, el tiempo y circunstancias en que fue escrito, el género literario y la forma estilística. Este estudio crítico se impone también en la interpretación de la Biblia, por estar escrita en lenguaje humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Diversos sentidos de la Biblia&lt;br /&gt;a) Sentido literal: no significa interpretar al pie de la letra el texto, sino tratar de buscar el sentido que le dio el autor mismo de ese texto, teniendo en cuenta la intención del autor, el auditorio a quien se dirigía, la situación de su tiempo y el género literario empleado. Este sentido literal requiere del uso de la crítica en sus dos vertientes: literaria e histórica.&lt;br /&gt;Primero, crítica literaria: analiza el género literario en que está escrito ese libro de la Biblia.&lt;br /&gt;Segundo, la crítica histórica: descubre la historia literaria del libro o pasaje bíblico en cuestión, ubicando la época y cultura en que se escribió y así conocer la intención teológica del autor.&lt;br /&gt;b) Sentido espiritual: supera el conocimiento del autor humano, aunque se apoya en sus escritos. Se desprende no de las palabras sino de las realidades que se ocultan bajo esas palabras. Este sentido espiritual se divide a su vez en: sentido pleno y sentido típico.&lt;br /&gt;Sentido pleno: significa ver ese texto a la luz de la totalidad de la Escritura, a la luz de la Tradición y echando mano de la analogía de la fe. Es un sentido más profundo que el sentido literal.&lt;br /&gt;1. A la luz de la totalidad de la Escritura significa que ese texto analizado hay que entenderlo en conexión con otros textos de la Sagrada Escritura que lo explicitan o lo profundizan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. A la luz de la tradición significa que no se puede analizar un texto sin tener en cuenta la interpretación de la Tradición viva de la Iglesia, que viene analizando esos textos desde los orígenes. Esta Tradición viva está reflejada, sobre todo, en la doctrina de los Santos Padres de Oriente y Occidente, y en la liturgia 16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. La analogía de la fe significa la conexión que tienen las verdades de la fe entre sí. Pongamos un ejemplo:&lt;br /&gt;Isaías 7, 14: “Pues bien, el Señor mismo va a darnos una señal: He aquí que una doncella está en cinta. Y va a dar a luz un hijo. Y le pondrá por nombre Emmanuel”.&lt;br /&gt;Mateo 1, 22-23: “Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel”.&lt;br /&gt;Sentido típico: es leer toda la Biblia en referencia a Cristo, en quien la Escritura tuvo su plenitud. Cristo es el nuevo Adán, el nuevo Abel, el nuevo José, el nuevo Moisés, el Siervo doliente de Isaías, el nuevo Jonás, etc. Cristo viene a ser el modelo y la figura de cuanto está contenido en la Escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Diversos principios y criterios de interpretación católica de la Biblia&lt;br /&gt;a) Lectura en el espíritu. Hay que leer la Biblia con el mismo Espíritu con que ha sido escrita. Debe ser una lectura espiritual, centrada en Cristo. Debe ser una lectura interiorizada que va transformando interiormente a quien lee la Biblia.&lt;br /&gt;b) La intención del autor. El autor divino es el Espíritu Santo. El autor humano es el instrumento del que Dios se sirvió y a quien inspiró para que dijera solo y todo lo que Dios quería. La constitución Dei Verbum , n.12 dice: “Para descubrir la intención del autor, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, los géneros literarios. Pues la verdad se presenta y se enuncia de modo diverso en obras de diversa índole histórica, en libros proféticos o poéticos, o en otros géneros literarios. El intérprete indagará lo que el autor sagrado dice o intenta decir, según su tiempo y cultura, por medio de los géneros literarios propios de su época. Para comprender exactamente lo que el autor propone en sus escritos, hay que tener muy en cuenta el modo de pensar, de expresarse, de narrar que se usaba en tiempo del escritor, y también las expresiones que entonces se usaban en la conversación ordinaria”.&lt;br /&gt;c) El contenido y la unidad de toda la Biblia. El intérprete o exegeta científico ha de estar capacitado para descomponer y analizar separadamente cada una de las piezas de un libro o de un autor; pero como científico creyente ha de saber también, teniendo a mano los resultados de sus estudios científicos, recomponer las piezas del escrito bíblico y redescubrir en toda su belleza la verdad unitaria del mensaje. ¿Cuál es el contenido de la Escritura? El contenido de la entera Escritura es la salvación, llevado a su plenitud en Cristo y por Cristo. ¿Cuál es la unidad de toda la Escritura? La unidad del tema es la salvación en Jesucristo. Y la unidad de autor: Dios es el autor de los libros sagrados. El Nuevo Testamento dará su sentido último y definitivo al Antiguo.&lt;br /&gt;d) La Tradición viva de toda la Iglesia. Tradición quiere significar primeramente la Tradición apostólica, en la que y de la que nació el Nuevo Testamento y la Escritura cristiana. Tradición viva, es decir, que progresa en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo. Toda la Iglesia constituye la Tradición viva y por ello toda la Iglesia contribuye a la correcta interpretación de la Escritura: los Padres, los fieles cristianos, lso exegetas, el Magisterio. Éste último goza del carisma de la interpretación auténtica, bajo la guía del mismo Espíritu Santo que inspiró el texto sagrado. La Tradición tiene una función hermenéutica de guía y de norma, porque nos ofrece un horizonte de comprensión. Es como el lecho por el que corre el río de la Palabra de Dios y de su comprensión ininterrumpida.&lt;br /&gt;e) La analogía de la fe. La analogía de la fe es la conexión coherente de la fe objetiva de la Iglesia, el nexo interno de los misterios entre sí, de que habla el Vaticano I (cfr DS 3016). Por consiguiente, cualquier verdad o expresión de la revelación y de la fe ha de verse a la luz de las otras y en conexión con ellas, para poder entenderla rectamente y que quede abierta a una ulterior y más profunda comprensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros principios a tener en cuenta, y que están implícitos en los ya mencionados anteriormente:&lt;br /&gt;a) El contexto del fragmento: Hay que tener el cuenta el contexto para interpretar correctamente un texto bíblico. Para ello haremos cuatro círculos concéntricos:&lt;br /&gt;Primer círculo: abarca los versículos anteriores y posteriores al texto.&lt;br /&gt;Segundo círculo: ver el contenido global y el objetivo del libro en el que se encuentra ese texto.&lt;br /&gt;Tercer círculo: tener en cuenta otros escritos del mismo autor.&lt;br /&gt;Cuarto círculo: ver el contenido global y el objetivo de toda la Biblia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pongamos un ejemplo: Marcos 4, 10-12&lt;br /&gt;“Y cuando se quedó solo, los que le acompañaban junto con los doce le preguntaron por el significado de las parábolas. Y les decía: A vosotros se os ha trasmitido el misterio del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera todo se les anuncia en parábola, de modo que los que miran miren y no vean, y los que oyen oigan pero no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone”.&lt;br /&gt;Primer círculo:&lt;br /&gt;- Versículos anteriores: Mc 4, 1-9: Parábola del sembrador.&lt;br /&gt;-Versículos posteriores: Mc 4, 13-20: explicación de la parábola&lt;br /&gt;Segundo círculo: el contenido global y objetivo del libro.&lt;br /&gt;- Intención de Marcos: demostrar que Jesús es Hijo de Dios&lt;br /&gt;- Jesús incomprendido y rechazado por los hombres&lt;br /&gt;Tercer círculo: otros escritos del mismo autor.&lt;br /&gt;- San Marcos no tiene otros escritos.&lt;br /&gt;Cuarto círculo: La Biblia en su conjunto.&lt;br /&gt;Contenido: La historia de la Salvación&lt;br /&gt;Objetivos:&lt;br /&gt;- Dar a conocer al Dios que se revela.&lt;br /&gt;- Conocer al hombre.&lt;br /&gt;- Conocer el plan de Dios para el hombre&lt;br /&gt;b) El estilo del libro: es decir, el género literario o formas de expresión de las que se sirve el autor para expresar su pensamiento.&lt;br /&gt;c) El sentido literal: Tener en cuenta el momento y el lugar en que se escribió.&lt;br /&gt;d) Armonía del sentido literal y el sentido espiritual:&lt;br /&gt;P.e. Lc 14, 26: “Si alguno viene en pos de mí y no odia a su padre y a su madre y a la esposa y a los hijos y a los hermanos y a las hermanas, hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo”.&lt;br /&gt;¿Cuál es el sentido literal? Quiere decir simplemente que en el orden de los valores, Jesús ocupa el primer lugar, aún frente a los padres.¿Cuál es el sentido espiritual? Amarás al Señor tu Dios con todo tu ser. Todo lo humano queda en segundo término, tratándose de Dios.&lt;br /&gt;P.e. Mt 18, 6: “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino, de las mueve el asno, y lo arrojen al fondo del mar”.&lt;br /&gt;¿Cuál es el sentido literal? Máxima severidad para los que corrompen a la niñez y juventud, en doctrina o conducta. Escándalo es literalmente todo lo que hace tropezar a los que creen, matando su fe o deformándola.&lt;br /&gt;¿Cuál es el sentido espiritual? Poner todos los medios para evitar el escándalo, especialmente con los niños, porque grave es el escándalo dado por aquellos que tienen responsabilidad en la formación de otros.&lt;br /&gt;P.e. Mt 18, 8-9: “Si tu mano o pie te escandaliza, córtalo y arrójalo lejos de ti. Más vale entrar en la vida manco o cojo, que ser arrojado al fuego eterno con las dos manos o los dos pies”.&lt;br /&gt;¿Cuál es el sentido literal? Debemos renunciar a todo, para evitar la ocasión de pecado. San Pablo enseña a dejar aún lo lícito, cuando puede escandalizar a un ignorante (cf. 1 Cor 8, 9ss).¿Cuál es el sentido espiritual? Obrar siempre correctamente para que nuestro ejemplo acerque y no aleje a otros de Dios, de Cristo, de la Iglesia.&lt;br /&gt;Hay otros muchos textos bíblicos para sacar el sentido, por ejemplo:&lt;br /&gt;Interpretar en su sentido literal y en su sentido espiritual este texto de san Mateo 18, 9: “Si tu ojo te escandaliza, córtatelo”.&lt;br /&gt;O este texto de Mateo 19, 12: “Hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, los hay que fueron hechos eunucos por los hombres y los hay que a sí mismos se hicieron tales por el reino de Dios. ¡El que se sea capaz de hacer esto que lo haga!”.&lt;br /&gt;O el siguiente: Mateo 5, 39-41: “Pero yo os digo que no hagáis frente al que os ataca. Al contrario, al que te abofetee en la mejilla derecha, preséntale también la otra; al que te quiera llevar a juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; al que te obligue a ir con él un kilómetro, vete con él dos”.&lt;br /&gt;Hay un texto difícil: Mateo 5, 32: “Pero yo os digo que todo el que se separe de su mujer, excepto en caso de concubinato, la expone a cometer adulterio, y el que se casa con una mujer divorciada comete adulterio”. Cristo afirma la indisolubilidad del matrimonio. El inciso aparentemente exceptivo del v. 32, que sólo consigna Mateo, delo que se deduce que responde a la situación peculiar de la iglesia a la que se dirige Mateo, compuesta de cristianos venidos del judaísmo y de la gentilidad, se refiere a matrimonios nulos por haber sido contraídos en grados de parentesco prohibidos por la ley (cf. Lev 18) y que los judíos habían permitido a sus prosélitos. Es el significado de “porneia” en la literatura rabínica.&lt;br /&gt;También se podría reflexionar este texto de Pío XII: “Así como Cristo se hizo semejante al hombre, menos en el pecado, así las palabras de Dios expresadas en lenguaje humano, se han hecho en todo semejantes al modo de hablar humano, menos en el error” (Pío XII, en su encíclia “Divino Afflante Spiritu”).&lt;br /&gt;e) El sentido de determinadas palabras: es clásica la palabra “hermanos de Jesús”. Algunos protestantes aprovechan esta palabra para negar la virginidad de María. No saben que el término “hermano” abarca también a primos y parientes cercanos.&lt;br /&gt;f) Objetividad de juicio: al interpretar un texto bíblico, no olvidemos el influjo de nuestras actitudes personales, positivas o negativas, sobre la lectura del texto. Debemos dejar a un lado las actitudes negativas y aprovechar las positivas para lograr el mayor fruto. Algunas actitudes negativas son: actitud crítica, apertura excesiva, superficialidad, rigorismo, desconfianza. Lo más importante es leer la Biblia con mucha humildad y apertura de corazón, y con mucha docilidad a la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, única garantía de que no haremos decir a la Biblia lo que nos conviene.&lt;br /&gt;Estos principios no son fórmulas mágicas para abrir la combinación de una caja complicada. Son pistas de apoyo para entresacar el mensaje de Dios en la Biblia. Lo más importante es la fe: creo que Dios es el autor de la Escritura; creo que el Espíritu Santo ha inspirado a los autores sagrados; creo que el Espíritu Santo asiste al Magisterio para la auténtica interpretación de la Sagrada Escritura, creo que la Tradición contribuye a la recta interpretación de la Escritura, creo que los fieles cristianos, con su vida guiada por la fe, constituyen también la tradición viva. Sin fe, no se entenderá nunca la Biblia en toda su profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MÉTODOS CIENTÍFICOS DE INTERPRETACIÓN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando se trata de interpretar la Biblia, la Iglesia, depositaria de la misma, nos da unos criterios o principios teológicos que deberán guiar una interpretación correcta, y que hemos visto ya en esta lección. Se requiere además de estos principios teológicos, de un método científico de interpretación.&lt;br /&gt;La exégesis católica de por sí no excluye ningún método, pero el método que se adopte habrá de cotejarse con los principios teológicos y ver si hay compatibilidad con ellos.&lt;br /&gt;Los Santos Padres utilizaron los métodos filológico y alegórico. Hoy se utilizan los métodos diacrónico (aquellos que estudian el texto sagrado en su proceso de formación) y sincrónicos (aquellos que estudian el texto sagrado en cuanto tal).&lt;br /&gt;1. Método diacrónico: Este método echa mano de:&lt;br /&gt;a) La crítica textual: es la ciencia que trata de reconstruir a partir de los manuscritos disponibles el texto original de la Sagrada Escritura 17. La crítica textual es necesaria para corregir posibles cambios accidentales o deliberados de parte de los copistas.&lt;br /&gt;b) La crítica literaria: A su vez, echa mano de las fuentes literarias que analizan los textos bíblicos para detectar y reconstruir eventuales fuentes utilizadas en la formación de la sagrada Escritura, evidenciando las acentuaciones teológicas y el ambiente vital. También echa mano de los géneros literarios, ya explicados anteriormente.&lt;br /&gt;c) La crítica de las tradiciones: trata de detectar la prehistoria oral de tales textos, buscando descubrir las modificaciones que los textos, originalmente en circulación bajo forma de perícopas aisladas, han sufrido en el curso de la transmisión oral. Igualmente, pretende descubrir el grupo transmisor responsable de eventuales reelaboraciones ya en el estadio de la tradición oral.&lt;br /&gt;d) La crítica de la redacción: se propone reconstruir el proceso de redacción y el papel del redactor. Se ha de estudiar en qué modo ha adquirido el texto su forma definitiva, cuál era el material a disposición del redactor, qué punto de vista le ha guiado en la selección, reelaboración y sistematización del material, qué elementos añade, a qué lectores se dirige.&lt;br /&gt;e) La crítica histórica: tiene por objeto unir las afirmaciones de un texto con la realidad histórica. Trata de aclarar la relación entre texto y evento, el paso del hecho histórico al texto escrito. No siendo la Biblia un texto primariamente de carácter histórico, sino testimonio de fe, no proporciona todas las informaciones que un historiador desearía. Sin embargo, permiten trazar una imagen históricamente cierta de los hechos.&lt;br /&gt;2. Método sincrónico: es aquel que analiza el texto, no en su fase de formación, sino en su existencia definitiva y, tratándose de la Biblia, canónica. El documento de la Pontificia Comisión Bíblica del año 1993, titulado “La interpretación de la Biblia en la Iglesia” presenta tres métodos sincrónicos:&lt;br /&gt;a) El análisis retórico: se limita a analizar los discursos que se encuentran en la Biblia. Esos discursos son analizados según las partes del discurso en la retórica clásica: exordio, narración, demostración, refutación y epílogo.&lt;br /&gt;b) El análisis narrativo: estudia únicamente los textos narrativos de la Biblia, que son la mayoría. La narración consta de estos elementos: protagonista, antagonista y los comparsas; acción, nudo y desenlace; circunstancias del relato: lugar, tiempo y orden de la acción. Tratándose de un relato bíblico, que es historia de salvación hay que dar el salto al mensaje que se esconde detrás de esa narración.&lt;br /&gt;c) El análisis semiótico: parte de dos presupuestos: (i) leer e interpretar un texto es descubrir y establecer las varias relaciones existentes entre los elementos del mismo texto; (ii) las relaciones fundamentales de cualquier texto son la oposición o la equivalencia. La oposición se aprecia sobre todo en los términos antitéticos: muerte-vida, frío-calor, luz-oscuridad. Enfermarse-curarse, viejo-nuevo, unir-separar, etc. La equivalencia se descubre principalmente en los sinónimos: querer-amar; soplar-alentar, templo-santuario, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA EN LA IGLESIA (1993)&lt;br /&gt;PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sentidos de la Escritura inspirada&lt;br /&gt;El aporte moderno de las hermenéuticas filosóficas y los desarrollos recientes del estudio científico de la literatura, permiten a la exégesis bíblica profundizar la comprensión de su tarea, cuya complejidad se ha vuelto más evidente. La exégesis antigua, que evidentemente no podía tomar en consideración las exigencias científicas modernas, atribuía a todo texto de la Escritura diferentes niveles de sentido. La distinción más corriente se establecía entre el sentido literal y el sentido espiritual. La exégesis medieval distinguía en el sentido espiritual tres aspectos diferentes, que se relacionan, respectivamente, a la verdad revelada, a la conducta que se debía mantener, y al cumplimiento final. De allí el célebre dístico de Agustín de Dinamarca (siglo XIII):&lt;br /&gt;"Littera gesta docet, quid credas allegoria, moralis quid agas, quid speres anagogia".&lt;br /&gt;En reacción contra esta multiplicidad de sentidos, la exégesis histórico-crítica ha adoptado, más o menos abiertamente, la tesis de la unidad de sentido, según la cual un texto no puede tener simultáneamente diferentes significados. Todo el esfuerzo de la exégesis histórico-crítica se dirige a definir "el" sentido de tal o cual texto bíblico en las circunstancias de su producción.&lt;br /&gt;Pero esta tesis choca ahora con la conclusiones de las ciencias del lenguaje y de las hermenéuticas filosóficas, que afirman la polisemia de los textos escritos.&lt;br /&gt;El problema no es simple, y no se presenta del mismo modo en todos los géneros de texto: relatos históricos, parábolas, oráculos, leyes, proverbios, oraciones, himnos, etc. Se pueden dar, sin embargo, algunos principios generales, teniendo en cuanta la diversidad de opiniones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Sentido literal&lt;br /&gt;Es no solamente legítimo, sino indispensable, procurar definir el sentido preciso de los textos tal como han sido producidos por sus autores, sentido llamado "literal". Ya Santo Tomás de Aquino afirmaba su importancia fundamental (S. Th. I, q. 1, a. 10, ad 1).&lt;br /&gt;El sentido literal no se debe confundir con el sentido "literalista" al cual se adhieren los fundamentalistas. No basta traducir un texto palabra por palabra para obtener su sentido literal. Es necesario comprenderlo según las convenciones literarias de su tiempo. Cuando un texto es&lt;br /&gt;metafórico, su sentido literal no es el que resulta inmediatamente de una comprensión palabra por palabra (por ejemplo: "Tened ceñida la cintura", Lc 12,35) sino el que corresponde al empleo metafórico de los términos ("Tened una actitud de disponibilidad"). Cuando se trata de un relato, el sentido literal no comporta necesariamente la afirmación de que los hechos narrados se han producido efectivamente, ya que un relato puede no pertenecer al género histórico, sino ser una obra de imaginación.&lt;br /&gt;El sentido literal de la Escritura es aquel que ha sido expresado directamente por los autores humanos inspirados. Siendo el fruto de la inspiración, este sentido es también querido por Dios, autor principal. Se lo puede discernir gracias a un análisis preciso del texto, situado en su contexto literario e histórico. La tarea principal del exégeta es llevar a buen término este análisis, utilizando todas las posibilidades de investigación literaria e histórica, para definir el sentido literal de los textos bíblicos con la mayor exactitud posible (cfr. Divino Afflante Spiritu, EB 550,). Con este fin, el estudio de los géneros literarios antiguos es particularmente necesario (ibid. 560).&lt;br /&gt;El sentido literal de un texto, ¿es único? En general sí, pero no se trata de un principio absoluto, y esto por dos razones. Por una parte, un autor humano puede querer referirse al mismo tiempo a varios niveles de realidad. El caso es corriente en poesía. La inspiración bíblica no desdeña esta posibilidad de la psicología y del lenguaje humano. El IV evangelio ofrece numerosos ejemplos de esta situación. Por otra parte, aún cuando una expresión humana parece no tener más que un significado, la inspiración divina puede guiar la expresión de modo de producir una ambivalencia. Tal es el caso de la palabra de Caifás en Jn 11,50. Ella expresa a la vez un cálculo político inmoral y una revelación divina. Estos dos aspectos pertenecen, uno y otro, al sentido literal, ya que ambos son puestos en evidencia por el contexto. Este caso es significativo, aunque sea extremo, y pone en guardia contra una concepción demasiado estrecha del sentido literal de los textos inspirados.&lt;br /&gt;Conviene en particular estar atento al aspecto dinámico de muchos textos. El sentido de los salmos reales, por ejemplo, no debería estar limitado estrechamente a las circunstancias históricas de su producción. Hablando del rey, el salmista evoca a la vez una institución concreta, y una visión ideal de la realeza, conforme al designio de Dios, de modo que su texto sobrepasa la institución monárquica tal como se había manifestado en la historia. La exégesis histórico-crítica ha tenido demasiado frecuentemente la tendencia a limitar el sentido de los textos, relacionándolos exclusivamente con circunstancias históricas precisas. Ella debería, más bien, procurar precisar la dirección de pensamiento expresada por el texto, dirección que, en lugar de invitar el exégeta a detener el sentido, le sugiere, al contrario, percibir las extensiones más o menos previsibles.&lt;br /&gt;Una corriente de hermenéutica moderna ha subrayado la diferencia de situación que afecta a la palabra humana puesta por escrito. Un texto escrito tiene la capacidad de ser situado en nuevas circunstancias, que lo iluminan de modo diferente, añadiendo a su sentido determinaciones nuevas. Esta capacidad del texto escrito es especialmente efectiva en el caso de los textos bíblicos, reconocidos como Palabra de Dios. En efecto, lo que ha llevado a la comunidad creyente a conservarlos, es la convicción de que ellos continúan siendo portadores de luz y de vida para las generaciones venideras. El sentido literal está, desde el comienzo, abierto a desarrollos ulteriores, que se producen gracias a "relecturas" en contextos nuevos.&lt;br /&gt;De aquí no se sigue que se pueda atribuir a un texto bíblico cualquier sentido, interpretándolo de modo subjetivo. Es necesario, por el contrario, rechazar, como no auténtica, toda interpretación heterogénea al sentido expresado por los autores humanos en su texto escrito. Admitir sentidos heterogéneos equivaldría a cortar el mensaje bíblico de su raíz, que es la Palabra de Dios comunicada históricamente, y abrir la puerta a un subjetivismo incontrolable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Sentido espiritual&lt;br /&gt;Conviene, sin embargo no tomar "heterogéneo" en un sentido estrecho, contrario a toda posibilidad de perfeccionamiento superior. El acontecimiento pascual, la muerte y resurrección de Jesús, ha establecido un contexto histórico radicalmente nuevo, que ilumina de modo nuevo los textos antiguos y les hace sufrir una mutación de sentido. En particular, algunos textos que, en las circunstancias antiguas, debían ser considerados como hipérboles (por ejemplo, el oráculo donde Dios, hablando de un descendiente de David, prometía afirmar "para siempre" su trono, 2 Sam 7,12-13; 1 Cr 17,11-14), deben ser tomados ahora a la letra, porque "el Cristo, habiendo resucitado de los muertos, no muere más" (Rm 6,9). Los exégetas que tienen una noción estrecha, "historicista", del sentido literal, considerarán que hay aquí heterogeneidad. Los que están abiertos al aspecto dinámico de los textos, reconocerán una continuidad profunda al mismo tiempo que un pasaje a un nivel diferente: el Cristo reina para siempre, pero no sobre el trono terrestre de David (cfr. también Sl 2,7-8; 110,1.4).&lt;br /&gt;En estos casos se habla a veces de "sentido espiritual". Como regla general, se puede definir el sentido espiritual, comprendido según la fe cristiana, como el sentido expresado por los textos bíblicos, cuando se los lee bajo la influencia del Espíritu Santo en el contexto del misterio pascual de Cristo y de la vida nueva que proviene de él. Este contexto existe efectivamente. El Nuevo Testamento reconoce en él el cumplimiento de las Escrituras. Es pues normal releer las Escrituras a la luz de este nuevo contexto, que es el de la vida en el Espíritu.&lt;br /&gt;De la definición dada se pueden deducir varias precisiones útiles sobre las relaciones entre sentido espiritual y sentido literal.&lt;br /&gt;Contrariamente a una opinión corriente, no hay una necesaria distinción entre ambos. Cuando un texto bíblico se refiere directamente al misterio pascual de Cristo o a la vida nueva que resulta de él, su sentido literal es un sentido espiritual.&lt;br /&gt;Este es el caso habitual en el Nuevo Testamento. Por eso es el Antiguo Testamento la parte de la Biblia a propósito de la cual la exégesis cristiana habla más frecuentemente de sentido espiritual. Pero ya en el Antiguo Testamento los textos tienen, en numerosos casos, un sentido religioso y espiritual como sentido literal. La fe cristiana reconoce en esos textos una relación anticipada con la vida nueva traída por Cristo.&lt;br /&gt;Cuando hay distinción, el sentido espiritual no puede jamás estar privado de relación con el sentido literal. Este continúa siendo la base indispensable. De otro modo, no se podría hablar de "cumplimiento" de la Escritura. Para que haya "cumplimiento", es esencial una relación de continuidad y de conformidad. Pero es necesario también que haya un pasaje a un nivel superior de realidad.&lt;br /&gt;El sentido espiritual no se debe confundir con las interpretaciones subjetivas dictadas por la imaginación o la especulación intelectual. Aquel proviene de la relación del texto con datos reales que no le son extraños, el acontecimiento pascual y su inagotable fecundidad, que constituyen el punto más alto de la intervención divina en la historia de Israel, para beneficio de la humanidad entera. La lectura espiritual, hecha en comunidad o individualmente, no descubre un sentido espiritual auténtico si no se mantiene en esta perspectiva. Hay entonces una relación de tres niveles de realidad: el texto bíblico, el misterio pascual y las circunstancias presentes de vida en el Espíritu. Persuadidos de que el misterio de Cristo da la clave de interpretación de todas las Escrituras, los exégetas antiguos se esforzaban por encontrar un sentido espiritual en los menores detalles de los textos bíblicos - por ejemplo, en cada prescripción de las leyes rituales -, sirviéndose de métodos rabínicos o inspirándose en el alegorismo helenístico. La exégesis moderna no puede considerar este tipo de intentos como interpretación válida, no obstante cuál haya podido ser en el pasado su utilidad pastoral (Divino Afflante Spiritu, EB 553).&lt;br /&gt;Uno de los aspectos posibles del sentido espiritual es el tipológico, del cual se dice habitualmente que pertenece, no a la Escritura misma, sino a las realidades expresadas por la Escritura: Adán es figura de Cristo (cfr. Rm 5,14), el diluvio figura del bautismo (1 Pe 3,20-21), etc. De hecho, la relación tipológica está basada ordinariamente sobre el modo cómo la Escritura describe la realidad antigua (p. ej. la voz de Abel: Gen 4,10; Heb 11,4; 12,24), y no simplemente sobre esta realidad. En consecuencia, se trata propiamente, en tal caso, de un sentido de la Escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Sentido pleno&lt;br /&gt;La categoría relativamente reciente de "sentido pleno" (sensus plenior) suscita discusiones. El sentido pleno se define como un sentido profundo del texto, querido por Dios, pero no claramente expresado por el autor humano. Se descubre la existencia de este sentido en un texto bíblico cuando se lo estudia a la luz de otros textos bíblicos que lo utilizan, o en su relación con el desarrollo interno de la revelación.&lt;br /&gt;Se trata pues del significado que un autor bíblico atribuye a un texto bíblico anterior, cuando lo vuelve a emplear en un contexto que le confiere un sentido literal nuevo; o bien de un significado, que una tradición doctrinal auténtica o una definición conciliar, da a un texto de la Biblia. Por ejemplo, el contexto de Mt 1,23 da un sentido pleno al oráculo de Is 7,14 sobre la alma que concebirá, utilizando la traducción de los Setenta (parthenos): "La virgen concebirá". La doctrina patrística y conciliar sobre la Trinidad expresa el sentido pleno de la enseñanza del Nuevo Testamento sobre Dios, Padre, Hijo y Espíritu. La definición de pecado original del Concilio de Trento proporciona el sentido pleno de la enseñanza de Pablo en Rm 5,12-21 a propósito de las consecuencias del pecado de Adán para la humanidad. Pero cuando falta un control de esta naturaleza, por un texto bíblico explícito o por una tradición doctrinal auténtica, el recurso a un pretendido sentido pleno podría conducir a interpretaciones desprovistas de toda validez.&lt;br /&gt;En definitiva, se puede considerar el "sentido pleno" como otro modo de designar el sentido espiritual de un texto bíblico, en el caso en que el sentido espiritual se distingue del sentido literal. Su fundamento es que el Espíritu Santo, autor principal de la Biblia, puede guiar al autor humano en la elección de sus expresiones de tal modo, que ellas expresen una verdad de la cual él no percibe toda su profundidad. Esta es más completamente revelada en el curso del tiempo, por una parte gracias a realizaciones divinas ulteriores que manifiestan mejor el alcance de los textos, y por otra gracias a la inserción de los textos en el canon de las Escrituras. Así se constituye un nuevo contexto, que revela potencialidades de sentido que el contexto primitivo dejaba en la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL PUEBLO JUDÍO Y SUS ESCRITURAS SAGRADAS EN LA BIBLIA CRISTIANA (2002)&lt;br /&gt;PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escritura y tradición oral en el judaísmo y el cristianismo&lt;br /&gt;9. Entre Escritura y Tradición se dan tensiones en muchas religiones. Se dan en las de Oriente (hinduismo, budismo, etc.) y en el Islam. Los textos escritos nunca pueden expresar exhaustivamente la tradición. Se los completa, pues, por adiciones e interpretaciones que acaban también siendo puestas por escrito. Estas últimas, sin embargo, están sujetas a ciertas limitaciones. Esto se puede observar tanto en el cristianismo como en el judaísmo, con aspectos en parte comunes y en parte distintos. Un rasgo común es que las dos religiones están en gran parte de acuerdo en la determinación del canon de sus Escrituras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Escritura y Tradición en el Antiguo Testamento y en el judaísmo&lt;br /&gt;La Tradición engendra la Escritura. El origen de los textos del Antiguo Testamento y la historia de la formación del canon han dado lugar a importantes trabajos de investigación durante los últimos años. Se ha llegado a un cierto consenso, según el cual al final del siglo I de nuestra era, el lento proceso de formación de un canon de la Biblia hebrea estaba prácticamente terminado. Este canon comprendía la Torá, los Profetas y la mayor parte de los " escritos ". A menudo es difícil determinar el origen de cada uno de los libros. En varios casos, hay que contentarse con hipótesis. Estas se basan principalmente en observaciones tomadas del estudio crítico de las formas, la tradición y la redacción. Se ha concluido que los preceptos tradicionales fueron reunidos en colecciones, que fueron progresivamente incluidas en los libros del Pentateuco. Muchos relatos tradicionales fueron igualmente puestos por escrito y agrupados. Más tarde se juntaron textos narrativos y reglas de conducta. Los oráculos proféticos fueron recogidos y reunidos en libros que llevan los nombres de los profetas. También se reunieron textos sapienciales, salmos y relatos didácticos de épocas más tardías.&lt;br /&gt;Ulteriormente la Tradición produjo una " segunda Escritura " (Misná). Ningún texto escrito puede bastar para expresar toda la riqueza de una tradición. Los textos sagrados de la Biblia dejan abiertas muchas cuestiones en torno a la justa comprensión de la fe de Israel y de la conducta a seguir. Eso provocó en el judaísmo fariseo y rabínico un largo proceso de producción de textos escritos, desde la " Misná " (" Segundo Texto "), redactada a principios del siglo III por Yehudá ha-Nasí, hasta la " Tosefta " (" Suplemento ") y el Talmud en su doble forma (de Babilonia y de Jerusalén). A pesar de su autoridad, tampoco esta interpretación fue considerada suficiente en los tiempos sucesivos, por lo que se le añadieron explicaciones rabínicas posteriores. A estas adiciones no se les reconoció la misma autoridad que al Talmud: sólo ayudan a interpretarlo. Para las cuestiones que siguen abiertas hay que someterse a las decisiones del Gran Rabinato.&lt;br /&gt;Así el texto escrito pudo suscitar desarrollos ulteriores. Entre el texto escrito y la tradición oral se mantiene y se manifiesta una tensión.&lt;br /&gt;Límites del papel de la Tradición. Cuando es puesta por escrito para unirse a la Escritura, la tradición normativa no adquiere por ello la misma autoridad que la Escritura: no forma parte de los " Escritos que manchan las manos ", es decir " que son sagrados " y son acogidos como tales en la liturgia. La Misná, la Tosefta y el Talmud tienen su lugar en la sinagoga como lugar de estudio, pero no son leídos en la liturgia. En general, el valor de una tradición se mide por su grado de conformidad con la Torá. La lectura de ésta ocupa un lugar privilegiado en la liturgia de la Sinagoga. Se le añaden pasajes escogidos de los Profetas. Según una antigua creencia judía, la Torá fue creada antes de la creación del mundo. Los samaritanos no aceptan ningún otro libro como Sagrada Escritura. Los saduceos, por su parte, rechazaban toda tradición normativa fuera de la Ley y los Profetas. Por otro lado, el judaísmo fariseo y rabínico afirma que junto a la Ley escrita existe una Ley oral, que fue dada simultáneamente a Moisés y goza de la misma autoridad. Eso declara un tratado de la Misná: " En el Sinaí, Moisés recibió la Ley oral y la entregó a Josué, Josué a los antiguos, los antiguos a los profetas, y los profetas la entregaron a los miembros de la Gran Sinagoga " (Abot 1,1). Como podemos ver, existe una notable diversidad en el modo de concebir el papel de la tradición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Escritura y Tradición en el cristianismo primitivo&lt;br /&gt;10. La Tradición engendra la Escritura. En el cristianismo primitivo se puede observar una evolución parecida a la del judaísmo, pero con una diferencia inicial: los primeros cristianos tuvieron Escrituras desde el principio, pues, como judíos, reconocían como Escrituras la Biblia de Israel. Eran incluso las únicas Escrituras que reconocían. A ellas se añadió para ellos una tradición oral, " la enseñanza de los Apóstoles " (Hch 2,42), que transmitía las palabras de Jesús y el relato de acontecimientos en torno a él. La catequesis evangélica fue tomando forma muy lentamente. Para asegurar mejor su transmisión fiel, se pusieron por escrito las palabras de Jesús así como otros textos narrativos. Con ello se fue preparando la redacción de los Evangelios, que no se completó más que algunas decenas de años después de la muerte y la resurrección de Jesús. Por otro lado, se iban componiendo fórmulas de profesión de fe así como himnos litúrgicos, que se han incorporado en las Cartas del Nuevo Testamento. Las mismas Cartas de Pablo y de otros apóstoles o dirigentes fueron leídas en primer lugar en la Iglesia destinataria (cf. 1 Tes 5,27), luego fueron transmitidas a otras Iglesias (cf. Col 4,16) y conservadas para ser releídas en otras ocasiones. Más tarde, fueron consideradas como Escritura (cf. 2 Pe 3,15-16) y unidas a los Evangelios. Así el canon del Nuevo Testamento se fue constituyendo progresivamente en el seno de la Tradición apostólica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Tradición completa la Escritura. El cristianismo comparte con el judaísmo la convicción de que la revelación de Dios no puede ser enteramente expresada en textos escritos. Esta convicción se manifiesta al final del Cuarto Evangelio, donde se dice que el mundo entero no podría contener los libros que habría que escribir para contar todo lo que hizo Jesús (Jn 21,25). Por otra parte, la tradición viva es indispensable para vivir la Escritura y actualizarla.&lt;br /&gt;Podemos recordar aquí la enseñanza del Discurso de después de la Cena sobre el papel del " Espíritu de la verdad " después de la marcha de Jesús. El Espíritu recordará a los discípulos todo lo que Jesús dijo (Jn 14,26), dará testimonio de él (15,26), guiará a los discípulos " a toda la verdad " (16,13), dándoles una comprensión más profunda de la persona de Cristo, de su mensaje y de su obra. Gracias a la acción del Espíritu, la tradición sigue siendo viva y dinámica.&lt;br /&gt;Después de haber declarado que la predicación apostólica se encuentra " expresada de modo especial " (" speciali modo exprimitur ") en los Libros inspirados ", el Concilio Vaticano II observa que la Tradición es la " que hace comprender más profundamente en la Iglesia la Sagrada Escritura y la vuelve continuamente operante " (Dei Verbum 8). La Escritura es definida como " Palabra de Dios puesta por escrito bajo la inspiración del Espíritu divino "; pero la Tradición es la que " transmite a los sucesores de los apóstoles la Palabra de Dios confiada a ellos por Cristo Señor y por el Espíritu Santo, a fin de que, iluminados por el Espíritu de la verdad, la guarden fielmente, la expongan y la propaguen en su predicación " (DV 9). El Concilio concluye: " así pues la Iglesia no deriva solamente de la Sagrada Escritura su certeza acerca de todas las verdades reveladas ". Y añade: " Por eso se han de recibir y venerar ambas con un mismo espíritu de piedad " (DV 9).&lt;br /&gt;Límites de la aportación propia de la Tradición. ¿En qué medida puede haber en la Iglesia cristiana una tradición que añada materialmente algo a la palabra de la Escritura? Esta cuestión ha sido ampliamente debatida en la historia de la teología. El Concilio Vaticano II parece haberla dejado abierta, pero por lo menos se ha negado a hablar de " dos fuentes de la revelación ", que serían la Escritura y la Tradición; al contrario, ha afirmado que " la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia " (Dei Verbum 10). Con ello ha rechazado la idea de una tradición completamente independiente de la Escritura. Por lo menos en un punto, el Concilio menciona una aportación propia de la Tradición, pero es un punto de máxima importancia: la Tradición " da a conocer a la Iglesia el Canon íntegro de los libros sagrados " (DV 8). Hasta tal punto Escritura y Tradición son inseparables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Comparación entre las dos perspectivas&lt;br /&gt;11. Como acabamos de constatar, la relación entre Escritura y Tradición presenta correspondencias formales en el judaísmo y el cristianismo.&lt;br /&gt;En un punto hay incluso más que correspondencia, puesto que las dos religiones coinciden en la herencia común de la " Sagrada Escritura de Israel ".23&lt;br /&gt;Pero desde un punto de vista hermenéuti
